• El título no parece correcto, pero es una forma irónica de un poema contenido en el Salmo 78 que apostilla la expresión (valida la expresión).

    El Salmo 78 es un poema didáctico (útil para enseñarnos sabiduría) que pone en relieve la paciente fidelidad de Dios para con Israel. Misma paciencia que tiene para con nosotros hoy.

    “Pero con su boca y su lengua le decían hermosas mentiras, pues nunca le fueron sinceros ni fieles a su alianza.”

    Salmos‬ ‭78:36-37‬ ‭DHH94I

    El Salmo completo es una cronología resumida, de la relación de Dios con Israel desde la liberación de Egipto hasta la entronización de David.

    Estos dos versículos extraídos del capítulo 78, son una radiografía triste y vergonzosa del corazón de una nación, que ahora hace eco en nuestros corazones también.

    Sépase entonces que, cuando usted y yo hablamos de más ante Dios; de que estamos arrepentidos, de que lo amamos, de que queremos obedecerlo y etcétera, pero no podemos o no queremos hacer tal o cual cosa que Él nos pide en su Palabra que hagamos, estamos hablando “hermosas mentiras”. Porque la vida cristiana no son buenos deseos, es obediencia incondicional.

    A veces es mejor decir feas verdades que muestren lo que hay dentro de nosotros, que hablar “hermosas mentiras”.

    El Salmo ratrata como Dios una y otra vez disciplinó a su pueblo y no había manera de que dejaran de mentirle.

    Así que eligió a un solo hombre que le fuera fiel, representara a toda la nación y la guiara.

    Escogió a su siervo David, el que era pastor de ovejas; lo quitó de andar tras los rebaños, para que cuidara a su pueblo, para que fuera pastor de Israel. Y David cuidó del pueblo de Dios; los cuidó y los dirigió con mano hábil y corazón sincero.” Salmos‬ ‭78:70-72‬ ‭DHH94I‬‬

    De hecho, así termina el Salmo. Con David el hombre fiel que guió a Israel a amar a Dios de manera entrañable. A respetarlo y adorarlo como Dios lo merecía.

    Queridos, Dios es fiel y ama fidelidad. Si usted ha pensado que Dios quiere su perfección; se equivocó, porque la perfección es un resultado endosado en la vida eterna que ya te fue concedida por medio de Cristo. Dios no te pedirá algo que no depende de ti como la perfección. Pero la fidelidad es una decisión únicamente tuya y Dios la demandará de los suyos.

    Dios quiere tu inquebrantable fidelidad a Él. No cambies a Dios y su Palaba por nada que tú quieras o ames, porque lo perderás todo. Se fiel a Él en pensamiento, actitud y bienes; y serás próspero en todo.

    Dejemos ya de mentirle a Dios, aún cuando nuestras mentiras parecen ser poéticamente hermosas.

    Dile a Dios lo que realmente eres por dentro y pídele que te cambie. Dios te dará el perdón y transformará tu vida.

  • «Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.” Filipenses‬ ‭2:3-4‬ ‭RVR1960‬‬

    Hay dos formas de hacer las cosas y llevar a cabo nuestros planes. Y hay una tercera forma, que se convierte en el camino que nos asemeja a Cristo, y que Pablo nos invita a seguir.

    La primera forma es hacer lo que nos toca hacer, pero con la pésima motivación de la contienda (el mal hábito de hacer pleito o generar molestia en los demás). Es cuando actuamos de manera agresiva bajo el lema: “Ahora yo voy pelear esta batalla sobre mis derechos y sobre mi solvencia moral”. La contienda arroja como resultado aquellos actos pendencieros (que buscan la confrontación). Toda confrontación que se divorcia de amor, perdón, misericordia y gracia; es contención.

    La segunda forma que refiere Pablo es hacer lo que nos corresponde hacer, motivados por la vanagloria. Es cuando echamos mano de la expresión “ahora voy a hacer esto para demostrarles mi inocencia y de lo que soy capaz”. La vanagloria nos lleva a la auto justificación. Toda confrontación prepotente, es vanagloria.

    Pero al mejor estilo de Pablo, nos muestra un camino mejor, y es hacer lo que nos corresponde hacer con humildad. Y en este texto nos define de dos maneras lo que significa la humildad. La humildad más que un concepto es una decisión hacia una actitud y se define así:

    1. “Estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo”

    2. “No mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.”

    La humildad en resumen enfoca al otro, y combate el egoísmo.

    En los siguientes versículos, Pablo nos presenta a Cristo modelando este concepto de humildad. La grandeza de Jesús fue su humildad, algo que normalmente a nosotros nos se nos da nada fácil.

    La grandeza de Jesús, en todo caso inherente a su naturaleza; fue visible a nosotros por la “decisión” libre y soberana de no aferrarse a su naturaleza superior, despojándose de esa grandeza y negándose a su derecho de defensa, por amor.

    No somos Jesús, ni por cerca somos moralmente parecidos a su naturaleza. Pero para nosotros los hijos de Dios, es que Cristo modeló este camino de la humildad.

    Si estás enfrentando una situación de señalamientos y acusaciones que te roban la tranquilidad, yo te invito a leer este testimonio de Filipenses capítulo 2 y orar al Padre sobre esto que estás viviendo.

    Si por el contrario, tú eres el que estás sintiéndote agraviado y quieres justicia y venganza, no olvides que la grandeza de espíritu está en evaluar hasta que punto puedes ceder tu derecho en beneficio de la paz y la sana convivencia.

    Eso sí, mira a Jesús, él cedió su trono y se humilló a sí mismo hasta la muerte inmerecida, pero nunca abrió su boca para defender lo que era suyo y que nadie le podía quitar; su Gloria al lado del Padre.

    Dios te guíe mi hermano y hermana, para decidir ser un poquito más parecido a Cristo este día en humildad en todas tus relaciones.

  • Hace unos años atrás, Dios me dio la valiosa oportunidad de recibir un entrenamiento sobre la resolución de conflictos. Para entonces, el material usado se basó en la tercera edición en español del libo: “Pacificadores”, por Ken Sande. Hoy quiero recurrir un poco a esas experiencias y algunas citas del libro, para compartir algunos tópicos alrededor de este importante tema que llamaremos: “La Resolución de Conflictos”.

    El ministerio del Pacificador (en inglés Peacemaker Ministries) tiene como enfoque apoyar a personas dentro de la iglesia a resolver sus conflictos de manera bíblica. Cualquier conflicto por grave que sea, y más allá de las consecuencias que arrastre; puede ser conciliado a través de la sabiduría de la Palabra de Dios.

    En su prólogo, Ken Sande explica, y aquí cito: “Los pacificadores son personas que respiran gracia. Tomando constantemente de la bondad y el poder de Jesucristo, y luego traen su amor, misericordia, perdón, fortaleza y sabiduría a los conflictos de la vida diaria”

    Indudablemente sin la gracia de Dios mostrada a una humanidad muerta en su pecado, la salvación no sería posible. La salvación de nuestras almas es un resultado inmediato de la reconciliación mediada por medio de Cristo, quien por medio de su obediente acción vicaria (sustituyendo al hombre pecador en la muerte) nos reconcilió con Dios el Padre.

    Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; 2 Corintios 5:18 (RVR1960)

    Si usted ha sido perdonado y reconciliado con Dios por ofensas tan graves que merecían la pena de muerte. Y siendo esta reconciliación una acción que nace del mismo Dios todopoderoso, … ¿qué le hace pensar que usted no debe o no puede extender perdón y reconciliación a su cónyuge, padre, madre, hermanos, hijos y/o al prójimo? No intente dar una respuesta porque sencillamente no existe.

    Según Ken Sande, en la resolución de conflictos la meta es el perdón, la reconciliación y la restauración. Hay cuatro pilares en el enfoque de pacificación y reconciliación bíblica, que todas las partes en conflicto deben tomar en cuenta seriamente:

    1. Glorificar a Dios. Cito: “En vez de centrarnos en nuestros propios deseos o detenernos en lo que otros podrán hacer, dependeremos de su perdón, sabiduría, poder y amor; mientras buscamos obedecer fielmente sus mandamientos y mantener una actitud amorosa, misericordiosa y perdonadora.

    A. En la comunión con Dios el perdón no es una opción. “25 Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas. 26 Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas.” Marcos 11: 25,26 (RVR1960)

    B. En la comunión de los hermanos el perdón es fundamental.17 No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres.18 Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres.19 No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor.20 Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza”. Romanos 12: 17-20 (RVR1960)

    2. Autoexaminarnos (Sacar la viga de nuestro propio ojo). Cito: “En vez de culpar a otros por un conflicto o resistirnos a la corrección, confiaremos en la misericordia de Dios y asumiremos la responsabilidad por nuestra contribución al conflicto. Confesando nuestros pecados a quienes hemos agraviado y pidiendo a Dios que nos ayude a cambiar toda actitud y hábito que lleve al conflicto, buscando a la vez reparar todo daño que hayamos causado”

    A. Todo juicio entre los hermanos debe ser bajo criterio bíblico: A los creyentes no se nos impide proferir juicios en ciertas situaciones, pero se nos llama a mirar nuestra propia vida a la hora de hacer cualquier juicio de valor contra un hermano o hermana en la comunidad de fe que incluye nuestra familia.  ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?¿O cómo dirás a tu hermano: ¿Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo?!!Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano. Mateo 7:3-5 (RVR1960)

    B. Examinarnos a nosotros mismos es Sanador: Mirar hacia dentro es sanidad para mí y para mis hermanos, en tanto hay confesión y perdón. “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” 1 Juan 1:8-9 (RVR1960)

    Pablo nos aporta más sobre este aspecto del autoexamen de conciencia: “31 Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados.” 1 Corintios 11:31 (RVR1960)

    3. Restaurar humildemente. Cito: “En vez de hacer de cuenta que el conflicto no existe, o hablar de otros a sus espaldas, pasaremos por alto ofensas menores, y hablaremos personal y amablemente con las personas cuyas ofensas parecen demasiado serias como para pasarlas por alto, buscando restaurar en vez de condenar”

    11 “La prudencia consiste en refrenar el enojo,
    y la honra, en pasar por alto la ofensa.” Proverbios 19:11 (DHH)

    No toda ofensa se puede pasar por alto sin ser afectados en nuestras emociones; por lo tanto, es de criterio personal; qué sí y qué no podemos pasar por alto en algunos conflictos. Sin embargo, el consejo bíblico y sabio es que siempre que podamos pasar por alto un agravio es prudente hacerlo, a la vez que trae honra o valor a quien lo practique.

    4. Ir y Reconciliarnos. Se trata de buscar activamente la paz, no dejando las cosas al tiempo, pues el tiempo no es un buen agente de paz, sino solo posterga la resolución adecuada que a la postre traerá la paz.

    En el llamado sermón del monte, Jesús expone con gloria celestial la importancia de tomar la iniciativa en la búsqueda de la reconciliación.

    A. La necesidad de buscar la reconciliación tiene propósito espiritual: No podemos adorar a Dios de manera correcta con dones espirituales ni materiales, si estamos llenos de rencillas y contiendas.

     23 Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti,24 deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. Mateo 5:23-24 (RVR960)

    B. La prudencia de aligerar la resolución de un conflicto: Evitar las instancias judiciales siempre es una meta sabia en todo diferendo.

    25 Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, entre tanto que estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel.” Mateo 5:25 (RVR1960)

    Conclusión. Este estudio introduce las bases para que practiquemos vidas más íntegras en nuestras relaciones familiares, fraternales, laborales y sociales. Todas estas relaciones deben girar alrededor de la verdad de la Palabra de Dios. ¿Imposible? No lo es puesto que la Biblia es la que establece estas pautas de relación y sana convivencia, y ella no se ha equivocado jamás.

    “Busquemos la paz, y sigamos la paz”

    La Palabra de Dios
  • En el cristianismo tenemos un cierto dilema…¿conocer o comprender a Dios? Ambas acciones no son alcanzables de manera absoluta en esta dimensión temporal en la que habitamos nuestros cuerpos. Pero a la luz de la Biblia llegará el día en que podremos conocer los detalles hasta de nuestra propia existencia de manera perfecta tanto como Dios.

    Ahora vemos todo de manera imperfecta, como reflejos desconcertantes, pero luego veremos todo con perfecta claridad. Todo lo que ahora conozco es parcial e incompleto, pero luego conoceré todo por completo, tal como Dios ya me conoce a mí completamente. 1 corintios 13:12 (NTV)

    Este texto que es en sí mismo una revelación considerada muy profunda y por tanto altamente teológica, está muy vinculada a la infame escena de Génesis capítulo tres, donde el enemigo antagónico de Dios invade la mente de la mujer con la duda. ¿Con que Dios te ha dicho tal cosa? Pues, no es así como dice Dios. Sino sabe Dios que el día que coman de ese árbol prohibido, ustedes “conocerán” y serán como Dios.

    En génesis 3:5 este verbo conocer es “yadá” y dentro de su amplia variedad de significados, está “comprender” exhaustivamente hasta la causalidad(el origen).

    El enemigo de Dios, el mismo que se sublevó y que demandó ser igual a Dios allá en su mismo trono, ahora traslada su argumento al ser humano. ¿Cuál argumento? El que le dicta al hombre que, conocer a Dios tal como él nos conoce, e igualarnos con él, es normal y llamativo tanto como el fruto prohibido por Dios en el principio edénico.

    De este argumento que suena aparentemente encomiable(conocer a Dios) han surgido caminos equivocados para conocer a Dios, como: el gnosticismo, la cienciología cristiana, la masonería, etc.

    Sin embargo, las prácticas más peligrosas están dentro del cristianismo; que algunas veces abandonan la centralidad del evangelio de Cristo como el hijo de Dios, y terminan en pensamientos equivocados; al enfocarse en temas irrelevantes que son mera comezón de oír. Desenfocando a Cristo, el mensaje de la cruz y la tumba vacía.

    ¿Pero realmente a qué nos llama el evangelio de Cristo o Cristo Céntrico? Nos llama a conocer a Dios por medio de conocer y aceptar a Cristo su hijo, antes que tratar de comprender cómo actúan sus designios eternos.

    Por eso es que Juan escribe en su evangelio frases célebres de Jesús: “El que me ha visto a mi, ha visto al Padre”. “Nadie viene al Padre, sino por mí”. “Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais”. “El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me envió”.

    ¿Luego que nos dicen los siervos del templo en el antiguo Israel?

    Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra. Salmos 46:10 (RVR 1960)

    Este Salmo es de los hijos de Coré. Se trata de una familia levita que eran porteros y músicos en el Templo. Ellos entendían claramente el llamado de Jehová a su pueblo Israel para que lo conocieran en cada gran acontecimiento en los que su poder intervino en favor de la nación tomada de entre los Egipcios. No encontramos frases que digan que debemos comprender a Dios.

    Cuando Moisés fue llamado desde la zarza ardiendo en el desierto, Dios le dijo a Moisés, tu les dirás “YO SOY me envía”. Dios quería solamente darse a conocer como el eterno y poderoso salvador. Si los israelitas llegaban a comprender aquel nombre de Dios; o no, eso no era problema para Dios todopoderoso. Porque lo que Dios quizo fue que lo conocieran como el Gran Yo Soy (eternamente existente).

    Nuevamente volviendo a Génesis 3, Dios se muestra misericordioso y no mata a Adán y Eva, sino que les hace ropas de piel de animales para cubrir su vergüenza y los saca del huerto, para seguridad de ellos mismos. Estoy seguro que estos primeros humanos no comprendieron lo que nosotros comprendemos hoy acerca de aquel acto en el que Dios les cambia sus ropas de hojas por túnicas de piel. Pero lo que sí creo, es que Adán y Eva sintieron alivio al no morir físicamente, y reconocieron a un Dios santo, misericordioso, perdonador, protector.

    De esta manera, al analizar historias, sucesos, eventos y prácticas religiosas alrededor de Israel, nos podremos percatar que Dios quería que su pueblo Israel y las naciones paganas a través de Israel le conocieran. Aunque con ello no implicó que le comprendieran.

    En el evangelio es igual, Cristo nos invita a conocerlo y no a comprenderlo.

    Juan es uno de los que más se aboca a este mensaje:

    “Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto. Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido…” Juan 14: 7 y 9ª.

    Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste”. Juan 17: 25

    La Clave de este estudio es comprender que la Biblia enfoca nuestra relación con Dios y hacia Dios, por medio de conocerlo y no de comprenderlo.

    En el Nuevo Testamento, específicamente en 1 Corintios 13: 12 hay dos formas del verbo griego que dan significado a la palabra conocer:

    1.Verbo griego ginósko: “Todo lo que ahora conozco es parcial”

    2.Verbo griego “epiginósko”: “luego conoceré todo por completo, tal como Dios ya me conoce a mí”

    Como podemos notar, uno de los verbos nos lleva a distinguir “el conocimiento parcial”. El otro verbo, nos permite distinguir lo que Pablo llama “conocer todo por completo, como Dios me conoce a mí completamente”

    El enemigo, satanás, siempre ha mantenido en su agenda que este conocimiento de Dios se dé de manera incorrecta, ignorando al hijo unigénito de Dios, Cristo Jesús. Es por esta razón que el cristianismo ha ganado muchos adversarios a través de la historia, porque es la única religión que le concede plenitud a Cristo desde la eternidad pasada hasta la eternidad futura.

    La meta correcta de un buen creyente es conocerle más a Él y el poder que habita en Él. No debe ser nuestra meta comprender a Dios y todo cuanto hace, pero es una necesidad de vida o muerte conocerlo y adorarlo. Pablo lo resume así:

    Lo he perdido todo a fin de conocer a Cristo, experimentar el poder que se manifestó en su resurrección, participar en sus sufrimientos y llegar a ser semejante a él en su muerte. Filipenses 3:10 (NVI)

    Pablo nos dice cómo hacerlo, al ir por la vida despojándonos de todo cuanto vaya restándole valor a Cristo, adorándole por medio del sufrimiento en la carne que combate contra las convicciones espirituales de nuestra fe – aunque Pablo habla para sí, de sufrir en su carne como mártir y morir como mártir – nosotros en cambio, podemos aplicar esta verdad bíblica a la vivencia a nivel espiritual en primera instancia, si es que no lleguemos a tener ocasión de martirio físico.

    Concluimos entonces que, conocer a Dios es nuestro cometido. Comprenderlo todo no es posible, ni tampoco necesario para la vida eterna. Pero conocer a Dios de manera imperfecta en este cuerpo temporal, es necesario para llegarlo a conocer perfectamente tal como es Él en la eternidad futura.

    Ven a Cristo, conoce su poderoso amor que perdona y salva.