En el cristianismo tenemos un cierto dilema…¿conocer o comprender a Dios? Ambas acciones no son alcanzables de manera absoluta en esta dimensión temporal en la que habitamos nuestros cuerpos. Pero a la luz de la Biblia llegará el día en que podremos conocer los detalles hasta de nuestra propia existencia de manera perfecta tanto como Dios.
Ahora vemos todo de manera imperfecta, como reflejos desconcertantes, pero luego veremos todo con perfecta claridad. Todo lo que ahora conozco es parcial e incompleto, pero luego conoceré todo por completo, tal como Dios ya me conoce a mí completamente. 1 corintios 13:12 (NTV)
Este texto que es en sí mismo una revelación considerada muy profunda y por tanto altamente teológica, está muy vinculada a la infame escena de Génesis capítulo tres, donde el enemigo antagónico de Dios invade la mente de la mujer con la duda. ¿Con que Dios te ha dicho tal cosa? Pues, no es así como dice Dios. Sino sabe Dios que el día que coman de ese árbol prohibido, ustedes “conocerán” y serán como Dios.
En génesis 3:5 este verbo conocer es “yadá” y dentro de su amplia variedad de significados, está “comprender” exhaustivamente hasta la causalidad(el origen).
El enemigo de Dios, el mismo que se sublevó y que demandó ser igual a Dios allá en su mismo trono, ahora traslada su argumento al ser humano. ¿Cuál argumento? El que le dicta al hombre que, conocer a Dios tal como él nos conoce, e igualarnos con él, es normal y llamativo tanto como el fruto prohibido por Dios en el principio edénico.
De este argumento que suena aparentemente encomiable(conocer a Dios) han surgido caminos equivocados para conocer a Dios, como: el gnosticismo, la cienciología cristiana, la masonería, etc.
Sin embargo, las prácticas más peligrosas están dentro del cristianismo; que algunas veces abandonan la centralidad del evangelio de Cristo como el hijo de Dios, y terminan en pensamientos equivocados; al enfocarse en temas irrelevantes que son mera comezón de oír. Desenfocando a Cristo, el mensaje de la cruz y la tumba vacía.
¿Pero realmente a qué nos llama el evangelio de Cristo o Cristo Céntrico? Nos llama a conocer a Dios por medio de conocer y aceptar a Cristo su hijo, antes que tratar de comprender cómo actúan sus designios eternos.
Por eso es que Juan escribe en su evangelio frases célebres de Jesús: “El que me ha visto a mi, ha visto al Padre”. “Nadie viene al Padre, sino por mí”. “Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais”. “El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me envió”.
¿Luego que nos dicen los siervos del templo en el antiguo Israel?
Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra. Salmos 46:10 (RVR 1960)
Este Salmo es de los hijos de Coré. Se trata de una familia levita que eran porteros y músicos en el Templo. Ellos entendían claramente el llamado de Jehová a su pueblo Israel para que lo conocieran en cada gran acontecimiento en los que su poder intervino en favor de la nación tomada de entre los Egipcios. No encontramos frases que digan que debemos comprender a Dios.
Cuando Moisés fue llamado desde la zarza ardiendo en el desierto, Dios le dijo a Moisés, tu les dirás “YO SOY me envía”. Dios quería solamente darse a conocer como el eterno y poderoso salvador. Si los israelitas llegaban a comprender aquel nombre de Dios; o no, eso no era problema para Dios todopoderoso. Porque lo que Dios quizo fue que lo conocieran como el Gran Yo Soy (eternamente existente).
Nuevamente volviendo a Génesis 3, Dios se muestra misericordioso y no mata a Adán y Eva, sino que les hace ropas de piel de animales para cubrir su vergüenza y los saca del huerto, para seguridad de ellos mismos. Estoy seguro que estos primeros humanos no comprendieron lo que nosotros comprendemos hoy acerca de aquel acto en el que Dios les cambia sus ropas de hojas por túnicas de piel. Pero lo que sí creo, es que Adán y Eva sintieron alivio al no morir físicamente, y reconocieron a un Dios santo, misericordioso, perdonador, protector.
De esta manera, al analizar historias, sucesos, eventos y prácticas religiosas alrededor de Israel, nos podremos percatar que Dios quería que su pueblo Israel y las naciones paganas a través de Israel le conocieran. Aunque con ello no implicó que le comprendieran.
En el evangelio es igual, Cristo nos invita a conocerlo y no a comprenderlo.
Juan es uno de los que más se aboca a este mensaje:
“Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto. Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido…” Juan 14: 7 y 9ª.
“Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste”. Juan 17: 25
La Clave de este estudio es comprender que la Biblia enfoca nuestra relación con Dios y hacia Dios, por medio de conocerlo y no de comprenderlo.
En el Nuevo Testamento, específicamente en 1 Corintios 13: 12 hay dos formas del verbo griego que dan significado a la palabra conocer:
1.Verbo griego ginósko: “Todo lo que ahora conozco es parcial”
2.Verbo griego “epiginósko”: “luego conoceré todo por completo, tal como Dios ya me conoce a mí”
Como podemos notar, uno de los verbos nos lleva a distinguir “el conocimiento parcial”. El otro verbo, nos permite distinguir lo que Pablo llama “conocer todo por completo, como Dios me conoce a mí completamente”
El enemigo, satanás, siempre ha mantenido en su agenda que este conocimiento de Dios se dé de manera incorrecta, ignorando al hijo unigénito de Dios, Cristo Jesús. Es por esta razón que el cristianismo ha ganado muchos adversarios a través de la historia, porque es la única religión que le concede plenitud a Cristo desde la eternidad pasada hasta la eternidad futura.
La meta correcta de un buen creyente es conocerle más a Él y el poder que habita en Él. No debe ser nuestra meta comprender a Dios y todo cuanto hace, pero es una necesidad de vida o muerte conocerlo y adorarlo. Pablo lo resume así:
Lo he perdido todo a fin de conocer a Cristo, experimentar el poder que se manifestó en su resurrección, participar en sus sufrimientos y llegar a ser semejante a él en su muerte. Filipenses 3:10 (NVI)
Pablo nos dice cómo hacerlo, al ir por la vida despojándonos de todo cuanto vaya restándole valor a Cristo, adorándole por medio del sufrimiento en la carne que combate contra las convicciones espirituales de nuestra fe – aunque Pablo habla para sí, de sufrir en su carne como mártir y morir como mártir – nosotros en cambio, podemos aplicar esta verdad bíblica a la vivencia a nivel espiritual en primera instancia, si es que no lleguemos a tener ocasión de martirio físico.
Concluimos entonces que, conocer a Dios es nuestro cometido. Comprenderlo todo no es posible, ni tampoco necesario para la vida eterna. Pero conocer a Dios de manera imperfecta en este cuerpo temporal, es necesario para llegarlo a conocer perfectamente tal como es Él en la eternidad futura.
Ven a Cristo, conoce su poderoso amor que perdona y salva.