• Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. Hebreo 11:6 (RVR1960)

    Dios es galardonador de los que le buscan. Esta expresión denota dos palabras importantes de comprender en su fuente origen que es griego koiné. Galardonador que no es tan usual en español, es una palabra que deriva de otra palabra compuesta que significa en primera instancia: dar en reversión (revertir). Luego evoluciona a otra palabra que terminó significando: “pagar la deuda”, “devolver”, “dar”.

    Luego, del verbo “buscar”, tenemos la expresión “los que le buscan”. También es una palabra compuesta cuyas raíces significan: “buscar señal terrenal”, el sentido es encontrar una causa. De esta composición surge la palabra “adorar”. Nuestra adoración tiene una causa, y esa causa debe ser Dios mismo, si realmente creemos que Dios existe.

    Teniendo esto en mente, podemos construir una expresión en español; que nos explique mejor el sentido del mensaje: “Dios paga la deuda a los que lo adoran verdaderamente como Dios”. Estos conceptos no son nada desconocidos para un creyente: El pecado es una deuda moral impagable de la humanidad, luego Jesús mismo dijo a la mujer samaritana junto al pozo, acerca de la verdadera adoración al Padre, en espíritu y verdad. Así que este texto nos indica que nuestro galardón al reconocer a Dios en su esencia divina y poder, ha sido que nuestra deuda moral impagable por el pecado ha sido ya cancelada por medio del sacrificio de Cristo en la cruz. De ahí el concepto que Dios nos ha comprado a precio de sangre. En términos judiciales o legales, Dios compró por medio de la vida de su propio hijo, la deuda en hipoteca que en el huerto del Edén pesó sobre la humanidad a través de Adán y Eva.

    Sin embargo, hebreos 11:6 nos pone en perspectiva de cómo es que podemos ser beneficiarios de este indulto del cielo.

    1. La fe como medio (pístis): Pístis implica confiar en Cristo para salvación, confiar para poder obedecer, obedecer como resultado de confiar. El escritor nos lo transmite así: “sin fe es imposible ser gratos a Dios”. Esta es una posición que parte del intelecto, o sea, es el momento en que nosotros creemos que Dios lo puede hacer, puede salvarnos, puede ayudarnos.
    2. La fe como acción (pisteúo): Pisteúo es llevar esa fe intelectual al plano de la acción. El escritor lo declara así: “es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay”. Es como si estuviéramos en un laboratorio y queremos probar una fórmula química que siempre estuvo en el papel. Quizá la duda aflora, si será menos o más de éste o aquel elemento para que salga bien. Pero al final la única manera de lograr el objetivo es mezclar los elementos y esperar que los resultados sean tal como lo pensamos. Tener fe es una acción concreta, no es un pensamiento. Entrego mi vida a Cristo en un acto de fe, no en un pensamiento de fe. Este acto incluye la consciencia de que ahora no soy más parte de este mundo y sus ideas anti-Dios.

    Como vemos, la única manera de que nuestra hipoteca moral sea pagada para poder ser moralmente solventes ante Dios es por medio de Cristo, único medio y mediador entre Dios y los hombres. Y a Cristo se le acepta y se le recibe por medio de la fe, que es la confianza para obedecer.

    La búsqueda vale la pena. Busquemos a Dios a tiempo y fuera de tiempo. Ahora entendemos que la búsqueda está relacionada con la adoración. Hay quienes buscan a Dios desde la ciencia, lo buscan para validar si es real o es mito. Pero esa búsqueda es odiosa y soberbia. La búsqueda que nos habla el escritor de hebreos es una búsqueda de fe, que parte de la verdad absoluta de que Dios existe y ha pagado la deuda de nuestra inmoralidad.

    Si en tu búsqueda sigues sin encontrar, quiero explicarte como Pablo lo explica en Romanos 10:10 “cerca de ti, en tu boca y en tu corazón está la fe”. Solo cree en el corazón, o sea, con todo tu ser, y confiesa con la boca de manera clara y sin pena; a Jesús como único Señor y Dios y entrégale todos tus pecados:

    Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Romanos 10:10

  • «Yo sé los planes que tengo para ustedes, planes para su bienestar y no para su mal, a fin de darles un futuro lleno de esperanza. Yo, el Señor, lo afirmo.” Jeremías‬ ‭29:11‬ ‭DHH94I‬‬‬‬

    Te sorprenderá esta palabra para nuestros días. Este capítulo del profeta Jeremías es un mensaje de esperanza velado (esta como escondido tras velo). Hay unos profetas mentirosos o falsos que dentro del mismo pueblo, endulzan el oído de su gente para describirles un futuro que no será. Prácticamente los falsos profetas de Israel los están animando a la rebelión contra Babilonia, donde están cautivos por decreto divino. Rebelarse contra los Caldeos sería hacerlo contra Dios. Pero Jeremías, quien había quedado en la destruida tierra de Israel con un pequeño remanente, les envía esta carta. Es una carta donde Dios les manda a asentarse en aquella tierra, orar por ella y construir una vida; porque estarán largo tiempo a la espera de la respuesta de liberación que solo puede venir de manos de Dios. Aquel pueblo, tiene que elegir entre los mensajes de los profetas mentirosos que prometían falsa prosperidad y salvación, y el mensaje verdadero de Jeremías. Ellos se decantan por la dulce mentira del profeta que miente. Sin embargo, el tiempo es la balanza que traerá la verdad.

    Los tiempos de Dios no son vacíos. Sus tiempos que para nosotros son espera, incertidumbre y desasosiego, para Dios son instrumento formador y liberador. Por eso la carta aunque velada para el pueblo, es clara para el hombre y la mujer de Dios que la entienda, que entienda los tiempos, y una vez que los tiempos sean comprendidos habrá verdadera esperanza. Acompáñeme a leer más de la carta y veamos el propósito:

    “Entonces ustedes me invocarán, y vendrán a mí en oración y yo los escucharé. Me buscarán y me encontrarán, porque me buscarán de todo corazón. Sí, yo dejaré que ustedes me encuentren, y haré que cambie su suerte: los sacaré de todas las naciones y de todos los lugares por donde los dispersé, y los reuniré y haré que vuelvan a este lugar de donde los desterré. Yo, el Señor, lo afirmo.” Jeremías‬ ‭29:12-14‬ ‭DHH94I‬‬

    Buscarían a Dios solamente bajo el yugo. ¡Que triste! Tener que sufrir el castigo para encontrar a un Dios de amor que día y noche extendió su mano para salvarlos. La carta dice que Dios mismo se dejará buscar y encontrar.

    Si Dios no lo permitiera ni siquiera podríamos buscarlo.

    Les recomiendo leer la carta completa en este capítulo 29. Es estremecedora. Pero léanla en su contexto histórico, no olviden que Dios le está escribiendo a los judíos llevados cautivos por Nabucodonosor a Babilonia, allá por 597 a. C. ¿Entonces que nos tiene que decir a nosotros hoy?

    Hoy al igual que entonces hay muchos mentirosos engañando la gente con desenlaces contemporáneos ficticios. Cuando usted escuche palabras que le quieren endulzar el oído respecto a la suerte que ha de correr la iglesia en estos tiempos de oscuridad potenciada, sepa que le están mintiendo. Dios tiene sus tiempos. Pasaron muchos años de tranquilidad en los que muchos creyentes no se fortalecieron, no se pusieron el cinto de la verdad (no escudriñaron la Biblia ni se fortalecieron en ella). Ahora les será más complicado enfrentar el principio del fin. Pero no será imposible, pues Dios quien es el mismo en medio de los siglos, nos dejará buscarlo y encontrarlo.

    Cosas están pasando en la política, la economía, la ecología, la salud y el carácter de la humanidad; que son claramente avances significativos hacia el principio del fin. Y por ratos como que no queremos aceptarlo. Nos hemos enamorado de la vida imperfecta en este cuerpo corruptible. Nos hemos enamorado del mundo como es. Pero de pronto volvemos a despertar. El mensaje no es para que se prepare, porque un creyente siempre esta preparado para su redención. Es un mensaje para que seamos sabios en este tiempo, y que demos vítores por lo que aparenta ser malo, y siendo malo, para el creyente no lo es. Porque está cerca nuestra redención.

    Me es casi tentador escribir acerca de las recientes elecciones del nuevo presidente en los Estados Unidos. Mientras escribo aún no se ha dado un ganador pero es inminente la llegada al poder de un gobierno con tinte progresista. Este progreso no es necesariamente en la ciencia y la tecnología, sino en la agenda moral del mundo actual, donde se saca a Dios de la ecuación. Que esto pase con el último bastión de consciencia cristiana, es un golpe escatológico imperdible; y eso es ganancia para los hijos e hijas de Dios, cuya ciudadanía está en los cielos.

    Sí, nuestra ciudadanía dice la Biblia, está en los cielos porque allá está Dios, quien nos compró con sangre. Una verdad bíblica y teológica que muchos miles de creyentes olvidaron y otros miles nunca comprendieron.

    Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.” Jeremías‬ ‭29:11‬ ‭RVR1960‬‬

    Israel buscaba regresar a su amada tierra, su herencia, su esperanza, su amada Jerusalén. Pero solo Dios sabía a plenitud los planes de bienestar y el futuro esperanzador que añoraban, y que no podían laurearse ellos mismos. ¿Entendió Israel a qué fin se refería Dios? Quizá no, pero fue una promesa al que le buscara de corazón.

    Sí, solo Dios puede darnos el fin que esperamos. Así que mi consejo es mirar menos las circunstancias, y entender más el mensaje extendido de esta carta para nuestras vidas.

    Dios nos dará el fin que hemos esperado. Es necesario que miremos menos las circunstancias actuales, que dejemos de amar este mundo y atendamos más las demandas y promesas del Señor. Dios nos está dejando conocerlo en estos tiempos. Así que atrévete a conocerlo en verdad. Porque de seguro vendrán días que no tendremos más esa oportunidad.

    Que la dulce mentira de un evangelio que predica una vida glamorosa y perpetua en la tierra, no nos arrastre.

  • “Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo”. 1 Juan 2:6 (RVR1960)

    Aprendamos a lidiar con nuestra debilidad moral. Sí, cuando la Biblia habla de la carne en sentido opuesto a las cosas espirituales, debe venir a nuestra mente el concepto de: “debilidad moral”, lo que dicho de otras maneras sería; la naturaleza caída, la vieja naturaleza, viejo hombre (como creación y no como género por lo que incluye a hombre y mujer). Sin embargo, mi consejo es que siempre ubiquemos en la mente; debilidad moral, porque define de antemano contra qué y contra quién es nuestra batalla.

    Desglosemos este texto de manera que podamos hacer un marco mental de la situación, y así podamos ir definiendo verdades espirituales básicas para la batalla o guerra espiritual. Hagamos un ejercicio, que podrán usar con otros pasajes. Busquemos expresiones subordinadas; o sea, que requieren de otras oraciones gramaticales para dar el sentido completo del mensaje. El sentido del mensaje por básico que parezca es clave en la comunicación del mensaje bíblico. Veamos el texto y apliquemos su sentido a nuestra vida cristiana:

    1. “Porque todo lo que hay en el mundono proviene del Padre, sino del mundo”. Quizá usted dirá, pero… ¿Cómo? ¿No es Dios el creador de todo? Lo es, pero si conectamos esta expresión con las otras expresiones subordinadas, sabemos entonces de qué “todo” está hablando. Entonces ahora usted dirá: ¿Pero eso es algo lógico…y…? Bueno, es tan obvia la expresión, que tendemos a olvidarla o pasarla por alto en nuestra lectura. Por eso escuchamos algunos creyentes debatir acerca de las situaciones de dolor que se viven en el mundo, como las tragedias humanas y las catástrofes naturales, al punto de cuestionar la responsabilidad de Dios en todas esas desgracias. Pero la Biblia ya nos ha dicho que todo lo que hay en el mundo – expresión que significa lo que ocupa el mundo como sistema físico y moral, en tiempo y espacio – eso no viene de Dios sino del mundo mismo. Ahora, ¿qué es lo que viene del mundo? Veamos:

    1.1 “Los deseos de la carne” (gr. epidsumía: codicia) + (gr. sárx: Cuerpo, naturaleza humana como debilidad moral, pasiones). Definimos entonces que del mundo como sistema moral, ético y cosmético viene toda clase de codicia basada en nuestras debilidades morales propias de la naturaleza humana.

     *(Cosmético es todo lo que es tangible y visible en la tierra y el Universo. Cosmético deriva del griego Kósmos como mundo físico visible).

    Entonces todo lo que nuestro cuerpo desea, ya sean apetitos sexuales, gustos alimentarios, bebidas, ropa y posesiones materiales en general; todo proviene del mundo. Ciertamente nada de esto esta calificado como pecado mortal en el tanto Dios nos creó con esas necesidades, pero entendemos por la Palabra de Dios que cada una de esas necesidades deben ser suplidas en los límites de la ética y moralidad que Dios ha establecido.

    1.2 “Los deseos de los ojos” (gr. epidsumía: codicia) + (gr. ofdsalmós: Ojos, envidia). Podemos concluir que esta expresión entonces encierra, todo lo que el ser humano codicia con o por envidia. Todo lo que entra por la vista y distorsiona nuestros deseos es pecado moral. La codicia atizada por la envidia, que son dos debilidades morales muy parecidas, ha llevado al ser humano a cometer toda clase de delitos, homicidios y violaciones sexuales. Una vez más, no todo deseo es nocivo ni mucho menos atentaría contra la integridad física y moral de las personas; mucho menos contra la vida. Pero cuando lo que vemos nos deslumbra y no nos deja ver con claridad, es tiempo de correr a lugar seguro. ¿Correr de quién? De nosotros mismos.

    1.3 “La vanagloria de la vida” (gr. alázoneía: Soberbia, jactancia, altivez) + (gr. bíos: Bien, sustento y Vida como estado actual de existencia). La vanagloria de la vida entonces es cuando nuestros bienes, nuestro sustento y nuestro modo de vida, es nuestra meta de vida per se (por sí misma). Las personas que miden su valor y el valor de los demás, por la escala humana de éxito, como las posesiones, lo que visten y comen o por lo que saben o les titula; son las que caen en este segmento de: “la vanagloria de la vida”. Eso no viene de Dios.

    Por ejemplo, hay gente muy pobre que es soberbia por lo que no tienen, porque eso que no tienen lo envidian con codicia (los deseos de los ojos) y los amarga en contra de los que han logrado mayores amenidades en la vida. Pero también, hay gente poderosa intelectual, política y económicamente, que la mayoría de las veces sucumben a la altivez, por sentirse personas superiores. Nada de esto viene de Dios. Todo viene alimentado por el sistema que opera en el mundo. Santiago nos da el ejemplo:

    “Ustedes quieren algo, y no lo obtienen; matan, sienten envidia de alguna cosa, y como no la pueden conseguir, luchan y se hacen la guerra. No consiguen lo que quieren porque no se lo piden a Dios Santiago 4:2 (DHH)

    2. Entonces ¿Lo malo proviene del diablo, o no?

    La pregunta es válida, pues nos acostumbraron a culpar al diablo, personaje bíblico real, de todas las miserias que vivimos. La respuesta podría ser, sí y no.

    2.1 Sí, en tanto que satanás llevó su rebelión original contra Dios, al huerto de Edén. Entonces, le han sido endosado todos los males del mundo y ha sido ya juzgado y sentenciado. Pablo al hablar de nuestras batallas espirituales nos dice:

    12 Porque no estamos luchando contra poderes humanos, sino contra malignas fuerzas espirituales del cielo, las cuales tienen mando, autoridad y dominio sobre el mundo de tinieblas que nos rodea. Efesios 6:12 (RVR1960)

    Pablo nos aclara que estas fuerzas espirituales del cielo son primeramente malignas y luego con poder, pero ¡ojo! Tienen poder sobre el mundo de tinieblas que nos rodea. NO es el mundo de tinieblas que nos aprisiona, no es así, solo nos rodea. Claro está, que esa tiniebla que nos rodea nos afecta indirectamente mientras estamos en este mundo y en este cuerpo; que Pablo lo llama cuerpo de muerte.

    2.2 No, en la medida que el hombre es responsable ante Dios por sus actos. Jesús nos deja claramente establecido que todos los males del mundo nacen en nuestro corazón:

    16 Jesús respondió:

    —¿Ni siquiera ustedes son todavía capaces de comprender? 17 ¿No entienden que todo lo que entra por la boca va al vientre, para después salir del cuerpo? 18 Pero lo que sale de la boca viene del interior del hombre; y eso es lo que lo hace impuro. 19 Porque del interior del hombre salen los malos pensamientos, los asesinatos, el adulterio, la inmoralidad sexual, los robos, las mentiras y los insultos. Mateo 15:16-19 (DHH)

    La pregunta de Jesús a aquellos discípulos sigue vigente para nosotros, sus discípulos hoy: ¿Ni siquiera ustedes son todavía capaces de comprender? Tenemos una responsabilidad moral que no será puesta sobre el diablo.

    Busquemos pues las cosas de arriba, las que vienen del Padre.

  • Esta es una historia triste, pero a la vez esperanzadora. Es la historia de un niño que a los 5 años quedó lisiado. La Biblia relata que Mefi-boset se le cayó de los brazos a su nodriza mientras huía de los filisteos que habían matado a su padre Jonatán, y a su abuelo el rey Saúl. Este niño es llevado a Lodebar. Algunos significados importantes y alegóricos por voluntad divina; son los nombres de las personas y de los lugares.

    Lodebar o Lo-Debar: Es una palabra compuesta. Lo = adverbio de negación: No. / Dóber: Tiene dos connotaciones. Significa pastos o potreros, y significa palabras o consejo.

    Lodebar o Lo-Debar significa entonces, tierra sin pastos y sin palabra. Uno de los significados hace referencia a una tierra árida geográficamente y la otra refiere una tierra árida espiritualmente figurada.

    Mefiboset o Mefi-boset: este nombre no es el originalmente dado. Antes se llamó, Merib-baal (1 Crónicas 8:34).

    Merib-baal significa: “El que lucha contra baal”. Obviamente sabemos que baal era un dios cananeo. El nombre implicaba la lucha de Israel contra las tribus cananeas y sus dioses en tiempos de la monarquia.

    Mefi-boset significa: “hombre de vergüenza”, “Ser vergüenza”. Es una asociación a la vergonzosa derrota de Israel contra los filisteos, y peor aún la deshonra que los enemigos de Israel hicieran con Saúl y sus hijos al dejar sus cuerpos a vista de todos los que pasaran por el camino.

    David: “hombre conforme al corazón de Dios”.

    Dijo David: ¿Ha quedado alguno de la casa de Saúl, a quien haga yo misericordia por amor de Jonatán? Y había un siervo de la casa de Saúl, que se llamaba Siba, al cual llamaron para que viniese a David. Y el rey le dijo: ¿Eres tú Siba? Y él respondió: Tu siervo. El rey le dijo: ¿No ha quedado nadie de la casa de Saúl, a quien haga yo misericordia de Dios? Y Siba respondió al rey: Aún ha quedado un hijo de Jonatán, lisiado de los pies. Entonces el rey le preguntó: ¿Dónde está? Y Siba respondió al rey: He aquí, está en casa de Maquir hijo de Amiel, en Lodebar. (2 Samuel 9: 1-4)

    Así que una vez que la guerra contra los filisteos había perpetrado bajas importantes en las tribus del norte de Israel, acabando incluso con la vida de Saúl y sus hijos, David asume su llamado real y asciende al trono. Cuando las tensiones internas de la fragmentada unión de las tribus amainan; David nos adentra en una historia de perdón, misericordia y sanidad. Busca entonces a los descendientes que hayan quedado de aquel rey que tanto le odió y quiso matarlo tantas veces. Encontrando al único que le sobrevive, el hijo de Jonatán, su amigo del alma. Así es como Mefi-boset vuelve a sentarse a la mesa real en Israel.

    Entonces envió el rey David, y le trajo de la casa de Maquir hijo de Amiel, de Lodebar. Y vino Mefi-boset, hijo de Jonatán hijo de Saúl, a David, y se postró sobre su rostro e hizo reverencia. Y dijo David: Mefi-boset. Y él respondió: He aquí tu siervo. Y le dijo David: No tengas temor, porque yo a la verdad haré contigo misericordia por amor de Jonatán tu padre, y te devolveré todas las tierras de Saúl tu padre; y tú comerás siempre a mi mesa. (2 Samuel 9:5-7)

    David expresó algo que solamente podría venir de Dios todopoderoso. Sabemos que ningún rey en la historia de las civilizaciones, dejaba vivo o en libertad a la dinastía de los reyes conquistados. David entonces contracorriente le dice a Mefi-boset: “te devolveré todas las tierras de Saúl tu padre; y tú comerás siempre a mi mesa”. La posición de hijo de rey le pertenecía a Mefiboset aún cuando su padre-abuelo había muerto.

    De representar la lucha y el coraje de Israel contra a un dios pagano (Merib-baal) pasó a ser la vergüenza de Israel (Mefi-boset). Viviendo en Lodebar, donde la agreste tierra era tan estéril, como estéril era su torturada alma por el dolor de todas sus desgracias y miserias. No había consejo ni palabra de Dios en aquella tierra de ruina, digna de baal el dios pagano hecho por la mano del hombre e incapaz de prosperar. Pero en un solo día su vida empezó a cambiar por la justicia y misericordia de Dios que lo alcanzó, y por la bondad de un hombre ejemplar como David, que pensaba como Dios (era conforme al corazón de Dios). Aquel dramático día, la esperanza volvió a Mefi-boset. Fue sacado de aquella tierra de miseria y sequedales, para ser llevado a vivir en el palacio real en Jerusalén, el monte de Dios. No solo viviría allá, sino que se sentaría a la mesa del rey. Pero aún hay más, todo cuanto le pertenecía por herencia y linaje, le fue devuelto, quitando su vergüenza. Un día nada común, Mefi-boset fue “redimido” de su vergüenza, las culpas, las penas, el odio, los rencores, las hambres, las burlas. En fin, de todo cuanto hería su corazón.

    El consejo más importante de este artículo es: “No hagas casa en Lodebar”. Nada es más doloroso que las heridas del alma que la convierten en nuestra propia Lodebar, árida y estéril. Una vida interior que no produce esperanza, que no tiene frutos, ni fuentes de agua. Un corazón que pareciera que no recibe la buena semilla que nos refiere el evangelio. Y créame que no solo estoy hablando de los no creyentes. Aún los creyentes algunas veces nos encontramos saqueados de nuestra herencia en Cristo. La alegoría de nuestra vida cristiana con la vida de Mefi-boset, es muy amplia. Así como él nunca dejó de pertenecer al linaje real viviendo en el destierro humillante, nosotros algunas veces pareciéramos estar viviendo desterrados en ese Lodebar espiritual. Pero Dios tiene la misma respuesta que David le dio a Mefiboset. Dios nos dará lo que nos pertenece como hijos suyos, y no estoy hablando de barata prosperidad material. Estoy hablando de todas las bendiciones espirituales que Dios tiene para nosotros en Cristo. Bendiciones espirituales como la vida eterna, salud mental, salud emocional, salud en las relaciones y todas las añadiduras necesarias. Pero déjame recordarte que el rey llama, y nosotros debemos ir a él. “No te quedes a vivir en Lodebar”.

    Otra importante lección, es que necesitamos ser como David. Personas que llevemos perdón y reconciliación, redención y esperanza. No sigamos los pleitos familiares trasnochados, de generación a generación. Tengamos un corazón conforme al corazón de Dios.

    La obra de Cristo en la Cruz es ese acto de misericordia y justicia que te puede liberar, sacándote de Lodebar y llevándote hasta Dios para que puedas comer a su mesa, los manjares y refrigerios de su amor, perdón y redención eterna.

    Dios el Rey de Reyes, creador y supremo, te está llamando.