El tercer tracto del sermón de Mateo 18, ¿de qué nos habla? Una vez más sin quitar el dedo de la línea, Jesús resalta la importancia de aquellos hermanos pequeños (humildes y frágiles).
Estos pequeños, es una expresión referida a una condición de inmadurez espiritual y de fragilidad. ¿Se ha topado usted con personas que no son mal intencionadas pero son extremadamente débiles de carácter y carentes en conocimiento? Ellos son los pequeños. No se confunda con aquellos creyentes que son contumaces (porfiados en el error) y alevosos (calculadores fríos).
10. “Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos.
11. Porque el Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido.
12. ¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y se descarría una de ellas, ¿no deja las noventa y nueve y va por los montes a buscar la que se había descarriado?
13. Y si acontece que la encuentra, de cierto os digo que se regocija más por aquella, que por las noventa y nueve que no se descarriaron.
14. Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños.” Mateo 18:10-14 RVR1960
En especial miremos el versículo 10. Jesus está dando crédito a la creencia judía acerca de los Ángeles del cielo, esos que están al servicio de nuestro Dios, con misiones especiales. Jesús parece atribuir a cada creyente, ángeles que sirven por mandato divino a los hijos de Dios. Pero pone énfasis…¿cuánto más, los ángeles servirán a los humildes, estos pequeños? A la vez, Jesús relaciona la fragilidad de estos pequeños con descarríos o faltas que separan a estos pequeños como ovejas perdidas y todo el peligro que ello conlleva. Claramente, Jesús le dice a los discípulos y a nosotros hoy, que estos que caen o tambalean ante el pecado por inmadurez espiritual, son objeto de una búsqueda pastoral. Para Jesús, un alma que se pierda o una que se descarría, es objeto de especial atención. Hay regocijo en los cielos al encontrar esa alma perdida.
Si Jesús piensa así, ¿porque nos cuesta tanto a nosotros, apoyar al que se debilita y flaquea?
Vayamos pues, tras las ovejas o almas que se extravían buscando otros pastos. Esas almas pertenecen al redil de las ovejas del Señor.
Este segmento resalta, la actitud del líder ante el fracaso de sus hermanos. Se lanza en su búsqueda.