Por Elías Lara
Hay una búsqueda incesante del ser humano, por descubrir que hay más allá de esta vida y de esta era.
Esto es evidente en el supersticioso que sospecha de todo; en el incrédulo que, sin creer, lo intriga la vida después de la muerte; es evidente en el creyente que estudia, se pregunta e indaga.
En una ocasión los discípulos hacen la pregunta cuya respuesta es ignorada por el sensacionalismo del que lee solo lo que le agita su mente.
“Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?” Mateo 24:3 RVR1960.
Todos queremos tener certeza y exactitud en las señales de la venida de Cristo y del fin del siglo. Pero la respuesta de Jesús es una muy corta y que tiene que ver con el apercibimiento del creyente.
“Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe.” Mateo 24:4 RVR1960.
Y es que, en esta búsqueda incesante; muchos cristianos ignoran la señal de advertencia: “Mirad que nadie os engañe”.
¿Por qué Jesús nos advierte del inminente engaño alrededor de las señales del fin del siglo?
Porque nosotros estamos en peligro de mirar el rostro equivocado de las señales. Al igual que los discípulos que orgullosos miraban el imponente templo en Jerusalén, y desviaron la mirada del Mesías a quien tenían en frente; Él era y es el principio y final de todo cumplimiento.
Acto seguido, Jesús les explica de las señales en un orden de lo evidente, a lo menos evidente pero más cercano al fin.
Lo evidente, gira alrededor de los eventos sociopolíticos, geológicos y ecológicos. Jesús entonces les habla de las guerras y los antagonismos entre “reinos”, término que podemos contextualizar con el poder de los gobiernos de hoy.
Es evidente que entre más nos envejecemos como humanidad, más polarizados estamos y más belicosos nos volvemos, y a nivel político esta polarización es cada vez más hostil. Aquí cabe como anillo al dedo una de las principales señales del fin, que es el comportamiento humano. Tanto Pablo en su segunda carta a Timoteo; como Pedro en su segunda carta universal; y Juan en su primera epístola, mencionan este aspecto del carácter humano del fin de los tiempos. A lo que Jesús también aporta en Mateo 24:37, refiriéndose a una época en que la humanidad es y será cada vez más, indiferente e irreverente al Señor. Siendo esta la principal señal de su inminente regreso.
Luego están los eventos naturales como los terremotos (y otros desastres cuya causa sea ecológica y/o geológica) y finalmente las hambrunas, que son resultado de las causas anteriores: situación sociopolítica, guerras y desastres naturales. A todo esto, se le llama principios de dolor. Y es que este principio de dolor indica que estos eventos mencionados aumentarán conforme vamos hacia la consumación.
Después Jesús refiere a aquellos eventos menos evidentes e inimaginables en una era en la que el humanismo está en la cúspide.
La persecución por cuestiones de fe, al haber una intensa agenda de alcance global por parte de la Iglesia. Mateo 24:14 es una fórmula incuestionable de un antes y un después.
“Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.” Mateo 24:14 RVR1960.
El Evangelio ha de ser predicado para testimonio (es una idea de sala de juicio) donde se da un testimonio incriminatorio para condenación del que no escuche, acepte y se arrepienta. Y después de haber sido anunciado el Evangelio, entonces será el fin.
Finalmente, en el orden de las señales, vienen los eventos finales de destrucción, donde serán afectados de manera evidente y con graves consecuencias para la humanidad, los cielos y la tierra.
Por esta razón, los creyentes no debemos poner la mirada en Jerusalén, en el muro de los lamentos en Jerusalén, o en la construcción o no de un nuevo templo. Tampoco debe estar tan atento en quien será el anticristo.
Nuestra mirada debe estar en los hechos evidentes ya revelados. Y esperando por la fe su regreso.
Para quienes cuestionen el hecho de mi argumento, arguyendo que las señales han sido dadas para guiarnos en esperanza a los creyentes; debo decir que efectivamente Dios nos ha dejado una estela de señales para consolarnos en tiempos de angustia que han de venir.
No obstante, una buena práctica para no caer en el sensacionalismo escatológico, ni en la indiferencia; es ajustar el enfoque entre algunos textos dados por Jesús:
1. La Indiferencia: es uno de los estremos. No a la indiferencia, porque debemos ser creyentes responsables en el discernimiento de los tiempos:
“De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas.” Mateo 24:32-33 RVR1960
“¡Hipócritas! Sabéis distinguir el aspecto del cielo y de la tierra; ¿y cómo no distinguís este tiempo?” Lucas 12:56 RVR1960
2. El sensacionalismo: es el otro extremo, y debemos decir no al sensacionalismo. Porque nos convierte en cazadores de mitos, y no en buscadores de la verdad bíblica respecto a señales antes del fin.
“Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad;” Hechos 1:7 RVR1960.
Luego Jesús agrega, que debían ser llenos del poder del Espíritu Santo para ser testigos de Él en todo el mundo.
Los creyentes debemos poner en orden nuestras prioridades. La más importante prioridad es ser testigos de Cristo.
Implicaciones de la escatología:
- Los creyentes debemos seguir siendo testigos de Cristo.
- Los creyentes sabemos distinguir los tiempos a la luz de lo que la Biblia dice respecto a la conducta humana.
- Los creyentes, somos asediados por la mentira y el engaño, y toma sentido práctico la advertencia de Cristo: “mirad, que nadie los engañe”.
- La sociedad y en especial los creyentes, sufrimos cada vez más la hostilidad de los movimientos políticos, y de minorías anticristianas (pequeños anticristos los llama Juan). El discurso contemporáneo debe ser políticamente correcto, aunque socave la verdad. Y la hostilidad irá en aumento.
- La sociedad es ahora irreverente y blasfema contra Dios y las Iglesias. La conducta humana es deshinibida, violenta e intolerante contra los valores cristianos, y la moral restrictiva.
- Hay evidencia científica de cambios geológicos y ecológicos de desgaste de nuestro planeta y de toda la galaxia. Que provocan desastres naturales cada vez más agresivos, pero que también llevan a la tierra y al cosmos al acabose.
- El mapa geopolítico apunta hacia el medio oriente como desestabilizador mundial. Y se prepara un ambiente propicio para el fin.
Estos puntos enumerados, nos alejan de la predicción, dejando lo oculto al Señor, y haciéndonos responsables de lo que sabemos con certeza.

