• Metamorfosis

    Los creyentes necesitamos esforzarnos, no para ser salvos, sino para descubrir cuán agradable es la voluntad de Dios. Me temo que muchas veces el creyente no disfruta la vida en Cristo. Hoy leemos a Pablo en su carta a los hermanos creyentes en Roma. Al leer Romanos 12:2 me pregunto: ¿por qué Pablo les dice que cambien de manera de vivir?

    No vivan ya según los criterios del tiempo presente; al contrario, cambien su manera de pensar para que así cambie su manera de vivir y lleguen a conocer la voluntad de Dios, es decir, lo que es bueno, lo que le es grato, lo que es perfecto. Romanos 12:2 (DHH)

    Roma era la ciudad más importante del imperio al ser la capital imperial. Era una ciudad cosmopolita (recibía y albergaba muchas personas de diferentes culturas) lo que la hacía una ciudad alegre, banal, ruidosa, comercial, militar y por ende algo frívola (una vida lúdica o predominantemente ociosa y poco seria). Teniendo un poco ese contexto muy general de la época, podríamos decir; que razón lleva el consejo apostólico: “no vivan según el criterio del tiempo presente”. Pero Pablo les explica el ABC de la psicología conductual, claro está que Pablo no lo toma de un manual de psicología sino por revelación del Espíritu Santo, y les dice:

    1. “…cambien su manera de pensar…”. Del gr. Metamorfóo, que es un verbo en presente continuo, o sea una acción que debe ser constante. Metamorfosis en castellano es Transformación. Entonces el mandato apostólico es: “estén siendo transformados siempre en su mente”.

    ¿Por qué Pablo les hace tal solicitud? Quizá algunos hermanos estaban viviendo frívolamente sus vidas, y eso definitivamente se reflejaría en flojera espiritual, falta de compromiso con la misión de Dios y carnalidad.

    Es una pregunta que vale la pena que nos hagamos también nosotros. ¿Debería yo cambiar mi forma de pensar? Sí, según la gramática del texto, es una acción necesaria y continua, ni siquiera es una opción, si queremos experimentar lo agradable que es la voluntad de Dios.

    El ruido comercial, el ruido de las modas, el ruido del culto al cuerpo, el ruido de la aceptación, el ruido de mi felicidad por encima de los demás, y mucho ruido más que nos ensordece, pareciera estar conformando o dándole forma a nuestra moral según el mundo y no según la Palabra de Dios. Pero el consejo es, «Cambien su manera de pensar”:

    2. “…para que así cambie su manera de vivir…”. La disposición de este texto o su argumento es que, si hay una metamorfosis en nuestra mente, será evidente en nuestra vida pública.

    Según la Palabra de Dios, el cambio debe empezar en la mente (las emociones y la voluntad). Una de las mentes privilegiadas en la primera mitad del siglo XX y hombre temeroso de Dios, Albert Einstein, nos trazó el mismo desafío: “Si quieres resultados diferentes, no hagas siempre lo mismo”. Es un llamado a la transformación continua. Me sorprende que las grandes compañías y corporaciones incentivan la cultura del cambio continuo para que sus empresas estén siempre fuertes, pero los seres humanos nos resistimos al cambio. Llevemos esa perspectiva a la vida en Cristo, porque Pablo vio el problema y puso el dedo en la llaga. Debemos renovarnos en la mente por el poder de la Palabra de Dios y la acción del Espíritu Santo. Solo así llegaremos a desmarcarnos de la cultura del siglo presente que no honra a Dios.

    No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. Romanos 12:2 (RVR 1960)

    No obstante, veo perplejo lo mucho que la modernidad y postmodernidad nos ha afectado como generación y como iglesia. Una vez más lo lúdico (el ocio) se hace fuerte por encima de lo que nos llama al compromiso, la moda nos asedia y nos conquista más allá de la forma, las redes sociales sustituyen las relaciones interpersonales (ya hemos tenido que adaptar incluso el mensaje bíblico a estos medios, sería lo más positivo que puedo otorgar), las relaciones de pareja se tornan ocasionales, a conveniencia y “abiertas”, los jóvenes menosprecian la sabiduría del viejo, los viejos niegan aceptación y afirmación emocional a las nuevas generaciones, etc. A veces veo que los padres y abuelos hemos perdido una generación.

    El llamado a no conformarse (no amoldarse) no habla de confort, habla de “cambiar con” (con otro modelo que es Cristo), así es como este verbo compuesto lo presenta. Es pertinente cambiar aquí y ahora hacia las prácticas que nos pueden diferenciar del siglo presente, como: compromiso, bondad, buena voluntad, misericordia, respeto, la fe, la piedad, buen uso de las redes sociales, etc.

    ¿Cuál es el resultado esperado? Descubrir lo agradable que puede ser o que es la voluntad perfecta de Dios. No te quedes con el estribillo de que hacer la voluntad de Dios es agradable, testifica que realmente lo es para ti. La única manera que lo testificarías es que realmente disfrutes de hacer siempre la voluntad de Dios. Dudo que sea cierto en la mayoría de los casos.

    Yo puedo testificar que llevo ahora una vida más austera y feliz, sin las preocupaciones de querer esto o aquello, antes de hacer la voluntad de Dios. Y eso es agradable, porque puedo disfrutar de la vida manteniendo mi compromiso con la misión de Dios a nivel local (desde mi familia y mi congregación) y globalmente (pendiente de los misioneros que pueda). Ya eso es un propósito muy diferente de por qué trabajar y vivir, y es un comienzo, porque no pretendo haberlo alcanzado, pero sigo hacia esa meta.

    Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma. 3 de Juan 1:2 (RVR1960)

  • Salmos 108 (puede leerlo completo tocando el Link)

    https://www.bible.com/753/psa.108.1-13.nbv

    Como muchos de los salmos, este es una recopilación de acción de gracias, súplicas y oráculos (sentencias de juicio) que se encuentran en parte; también en otros salmos, lo que nos priva de un contexto específico para las súplicas en el mismo.

    Sin embargo, es un salmo que hace una memoria de la fidelidad de Dios para con el salmista y su pueblo, y es un poema de alabanza y testimonio para los israelitas, y de conminacion (advertencia y amenaza) a las naciones paganas.

    La expresión ¡voy a despertarme! No se refiere a un sueño natural, sino a un despertar de un letargo espiritual y emocional. Porque muchas veces caemos en desidia emocional. Por ejemplo cuando no somos capaces de identificar siquiera lo que sentimos. Es una total apatía. No sentimos alegría ni tristeza, ni esperanza ni pesimismo, ni hay emociones dominantes. Esos estados afectan nuestra espiritualidad.

    Es por esa razón que el salmista proclama: “mi corazón oh Dios, está listo para cantarte himnos”. En otras palabras como lo dicen otras versiones, “mi corazón está dispuesto”. Si nosotros no disponemos nuestra alma o corazón para alabar y agradecer a Dios, nuestra carne menos que lo hará. Debemos hablarle a nuestra alma con determinación, para que busque la comunión con el supremo creador y Señor.

    “Mi corazón está dispuesto, Dios mío, ¡dispuesto a cantarte himnos! Despierta, alma mía;” Salmos‬ ‭108:1‬ ‭DHH94I‬

    También exclama: ¡voy a despertar al nuevo día! Una expectativa de un futuro promisorio. Viniendo de una cautividad en tierras extrañas; es indudable que el regreso a Jerusalén sería en cualquier circunstancia algo bueno.

    Para usted y para mi, volver a la casa donde Él habita cual monte Sión, eso es volver a nuestro propio corazón que es la habitación de Dios, y representa empezar de nuevo, como un nuevo día. No podemos empezar de nuevo sin venir a nuestra alma y ordenarla como la casa donde cohabitamos con el Espíritu Santo de Dios.

    Este es un salmo de fecha tardía, posiblemente después de la cautividad en Babilonia. Eso nos permite entender la perspectiva del salmista respecto a un largo letargo del que la nación debe despertar, ya que Israel había perdido la fe durante su cautividad.

    ¿A caso no nos pasa a nosotros parecido, que luego de pruebas y situaciones complejas tenemos la tendencia a debilitarnos en la fe? Entonces bien haremos en animar nuestra alma para que alabe al Señor. Ganaremos mucho, perderemos nada.

    ¡Despierta alma mía! Alaba a Jehová

  • Jeremías fue uno de los connotados profetas de Dios para Israel. Su ministerio se ciñó alrededor de Jerusalén y su vehemencia se relacionó con el destino oscuro e inevitable; Judá sería llevada cautiva a Babilonia. Pero Dios no sólo les hablo del castigo merecido a sus constantes prevaricaciones (actuar contra la ley de Dios) e idolatría, sino que les dio muchas palabras de restauración como pueblo suyo.

    Para entender un poco, usemos un ejemplo doméstico. Papá y mamá imponen un castigo correctivo a su hijo, para ello le suspenden el uso del play station por una semana. Será una semana difícil para el joven que lo hará sentir enojo, frustración, impaciencia y demás sentimientos; pero quizá la próxima vez piense más lo que haga en contra de la voluntad de sus padres.

    Asi fue la cautividad en Babilonia para Israel. Una advertencia paterna de cómo se vive en esta casa. Al leer Jeremías encontramos varias de esas lecturas de esperanza posteriores al castigo. El texto que sigue, uno de los más reveladores:

    “Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia.” Jeremías‬ ‭31:3‬ ‭RVR1960‬‬

    Al revisar el hebreo de este texto, la conclusión es que esa eternidad en la que se revela el amor de Dios, es un tiempo fuera del alcance de la mente humana. Es una eternidad propia de un Dios eterno – no tiene principio ni fin – La otra connotación que nos da el capítulo 30 y 31 es que su amor eterno estará reflejado en un remanente. Así que tenemos dos elementos:

    1. El amor de Dios por su pueblo que es la suma de judíos y gentiles creyentes, es un amor eterno, no tiene fin.

    2. El remanente es una alusión a los que serán salvos de esta generación ( el concepto de “esta generación” en el nuevo testamento es desde Cristo hasta su segunda venida).

    La esperanza del creyente no puede ser otra que su salvación. De lo contrario nuestra fe sería una quimera (ilusión de nuestra imaginación).

    ¿Sientes que Dios te ama así? Dale gracias a Dios por su amor y vive como una amada, un amado de Dios.

  • Ella sale sin destino definido cansada y agobiada. No solo está gestando vida en su vientre, sino que su ama y dueña, la agobia con sus inseguridades de esposa y mujer estéril. El desierto parece ser su única ruta de escape. Así que no lo piensa más y empieza su odisea.

    Entre Cadés y Bered, sucede el milagro que no pudo encontrar en el ceno del piadoso Abraham. Porque es allá en pleno desierto a orillas del pozo, que encuentra la esperanza. En Canaán junto a sus amos, no encontró lo que el desierto le proveyó. Un encuentro cara a cara con Dios (aquí equivale a ver la espalda de Dios, modismo hebreo que indica la imposibilidad de ver a Dios y seguir vivos).

    La historia refiere a Agar la esclava egipcia, quien no sólo carga en su matriz a Ismael, sino que también Sara su señora la llena de maltratos. Ella huye pero Dios la alcanza en su huida desesperada y la conforta.

    “»Estás embarazada, y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Ismael, porque el Señor ha escuchado tu aflicción.” Génesis‬ ‭16:11‬ ‭NVI‬‬

    Ismael significa: “Dios oye”. Toda la aflicción de aquella desdichada fue escuchada por un Dios que conoce todo y actúa solamente en el tiempo Justo.

    ¿Te parece que Dios tarda en responder? Es posible que lo pienses. Pero no es así, Dios se encarga de sus hijos e hijas en el tiempo Justo.

    “Como el Señor le había hablado, Agar le puso por nombre «El Dios que me ve», pues se decía: «Ahora he visto al que me ve». Por eso también el pozo que está entre Cades y Béred se conoce con el nombre de «Pozo del Viviente que me ve».” Génesis‬ ‭16:13-14‬ ‭NVI‬‬

    Destaquemos las frases históricas:

    1. El Roí: “El Dios que me ve”

    2. “He visto al que me ve”

    3. Beer Lakjay Roí: “pozo del viviente que me ve”

    Como Agar, muchas veces las respuestas que buscamos pueden estar en el desierto de las aflicciones. Quizá lo que buscamos en la seguridad humana de nuestra propia familia, está en el inhóspito desierto en la soledad. Ahí estamos más aprehensivos (receptivos) y por tanto preparados para ver al que nos ve.

    Quizá estás convencido y convencida de que Dios te ve, el problema es que tú no puedas verlo a Él.

    Dios escucha nuestras aflicciones, y nos alienta con las aguas refrescantes de vida, en el “pozo del que me ve”.

    Toma tiempo y ora como Agar, el relato dice que el Ángel de Jehová le dijo: “El Señor ha escuchado tu aflicción”.

    ¿Crees que escuchará tu oración?