• “Entonces contarás con la buena opinión de la gente y el favor de Dios.” Proverbios‬ ‭3:4‬ ‭NBV‬‬

    Lo que la gente piensa de nosotros es muy importante. No es cierto a la luz de toda la Biblia, aquel estribillo: “No me importa lo que piense o diga la gente”. Sin embargo, la aprobación de Dios es el sello de nuestra satisfacción.

    Es triste quedar bien con las personas, quedando mal con el Señor. Es triste tener aprobación del mundo y no tener la aprobación de Dios. Lo mejor es el proverbio que hemos leído, que dice:

    “Entonces contarás con la buena opinión de la gente y el favor de Dios.”

    Es un proverbio que refiere a vivir la vida con sabiduría, viviendo en la voluntad de Dios y no alineados a la expectativa del mundo.

    Dice que el amor y la verdad deben ser un adorno en nuestro cuello. Y si la gente del mundo de hoy ven ese adorno en nuestro cuello, les aseguro que no pensarán ni dirán lo mejor de usted o de mí. El mundo de hoy, odia más a Dios y a su pueblo. Así que como lo dijo Jesús: “en el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo”

    “Busca la voluntad del Señor en todo lo que hagas, y él dirigirá tus caminos.” Proverbios‬ ‭3:6‬ ‭NBV‬‬

    Debemos buscar con esfuerzo, hacer lo que agrada a Dios, y en aquello que hemos fallado o no le estamos agradando; recordar que Dios es mayor que nuestros impulsos y nuestros pecados, eso sí, pecados que debemos confesar arrepentidos delante de Él.

    Que Dios te conceda buena opinión de la gente buena, y también su favor.

  • Cuando Jesús empezó su ministerio terrenal, llamó a las multitudes. Su primer llamado fue para arrepentimiento, pues solo así podría su sacrifico posterior salvarlos. Jesús puso la vida, nosotros debemos poner los pecados. El arrepentimiento es la única vía para entregar nuestros pecados a Cristo Jesús. Responder a este llamado es la vida eterna.

    Como vemos, este primer llamado está anclado en la gracia de Dios. Eso significa que Dios no tiene ninguna obligación moral para ofrecer salvación y mucho menos para salvar.

    La máxima humana dice: “quien causa el daño paga o lo restituye”Por eso muchas personas se resisten al regalo del perdón de Dios, porque se reconocen culpables y no pueden aceptar nada menos, que tratar de pagar la deuda moral contra Dios. Algo que nadie puede pagar de ninguna manera.

    La máxima divina establece que su favor por la humanidad es inmerecido y por tanto, un regalo. Dios no siente culpa por las decisiones del hombre y la mujer en el huerto, ni por nuestras decisiones hoy. Dios sabe que Él no es responsable del descalabro moral. Pero ofrece perdón y restauración.

    “Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.” Mateo‬ ‭4:17‬ ‭RVR1960

    Luego encontramos a Jesús haciendo un segundo llamado que no era masivo o multitudinario, sino específico: El llamado al servicio.

    Era muy común para la época, el concepto de discípulos y seguidores; pero aquel llamado de Jesús fue extraordinario, porque aquel fue un llamado a servir en el reino de los cielos‬‬ (al Rey de Reyes y sus corte celestial).

    “Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores. Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.Pasando de allí, vio a otros dos hermanos, Jacobo hijo de Zebedeo, y Juan su hermano, en la barca con Zebedeo su padre, que remendaban sus redes; y los llamó.” Mateo‬ ‭4:18-19, 21‬ ‭RVR1960‬‬‬‬‬‬

    Y fue un llamado extraordinario, que requería de una respuesta extraordinaria.

    “Ellos entonces, dejando al instante las redes, le siguieron (Pedro y Andres)

    Y ellos, dejando al instante la barca y a su padre, le siguieron.” Mateo‬ ‭4:20, 22‬ ‭RVR1960‬ (Jacobo y Juan).‬‬‬‬

    ¡Que respuestas tan impresionantes! Unos al mismo instante dejaron “todo”, y le siguieron. Para Pedro y su hermano Andrés; dejar las redes era dejar aquello que significaba su sustento y hasta su convivencia familiar y social.

    Para Jacobo y Juan, fue dejar a su padre solo con aquel trabajo agotador del pescador. No creo que fuera fácil para ellos dejar a su padre por quien tenían mucho amor y respeto. Pero entendemos que el llamado de Jesús es profundamente irrenunciable. Esto solo lo entenderán quienes tengan un llamado específico de servir.

    Todo creyente después del primer llamado para salvación, tendrá el llamado al servicio. Por antonomasia (por definición propia a su llamado), ser creyente es servir.

    Esta reflexión no es casualidad, al ser la primera del año 2021, nuestra oración es que si usted es creyente, le sirva a Dios de manera intencional desde donde le sea factible.

    Si usted aún no ha aceptado la gracia salvadora de Dios, empiece por aceptar el primer llamado extraordinario a la salvación. Responda de manera extraordinaria arrepintiéndose de sus pecados y bajezas, y entregando el control de su vida a Dios.

    ¡Feliz 2021!

  • «Esta será la señal de que pertenecemos a la verdad y podemos sentirnos seguros en presencia de Dios: que si alguna vez nos acusa la conciencia, Dios es más grande que nuestra conciencia y conoce todas las cosas. Pero si la conciencia no nos acusa, queridos, crece nuestra confianza en Dios” 1 JUAN‬ ‭3:19-21‬ ‭BHTI‬‬

    En una forma sencilla el apóstol Juan nos alienta auto examinarnos respecto a la pertenencia. ¿Soy hija e hijo de la verdad?

    La señal es nuestra conciencia, y el contexto es la fraternidad o la familia de la fe en Jesús, o sea la convivencia con los hermanos.

    Juan nos explica: “Si usted alguna vez siente que la conciencia le acusa…”otras versiones de la Biblia dicen: “si el corazón le reprende”. Entonces debemos saber que Dios es más grande que nuestro corazón o conciencia.

    Eso significa, que si la conciencia nos acusa es porque está ajustando nuestro carácter al de Cristo. Porque ahora Cristo habita en nosotros. Entonces…¿debo preocuparme que la conciencia me acuse? Creo que no. Me debo preocupar, si no hago caso a mi conciencia que me advierte (El Espíritu Santo actuando en nuestras conciencias).

    El Espíritu Santo actúa sobre nuestras almas (corazón, conciencia) para advertirnos de toda actitud que peca contra Dios. Juan dice que eso nos debe dar confianza de que somos parte de la familia de Dios. Porque siendo imperfectos de carácter, y al habitar la perfección de Cristo por medio del Espíritu Santo en nosotros, se produce esta incongruencia que nos advierte para que corrijamos.

    Luego Juan pone un pero, que nos lleva a otra realidad. Si la conciencia no nos acusa, ¡entonces nuestra confianza en Dios está creciendo! Creciendo en obediencia crecemos en confianza para venir a Dios e incluso pedirle.

    Y este crecimiento se prueba en la convivencia con los hermanos, pues serán ellos los que recibirán los beneficios de nuestra madurez o la desilusión de nuestra falta de amor cristiano.

    Que maravilloso cómo actúa la vida de Cristo en nosotros.

    El mandamiento es simple pero poderoso:

    “Y este es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos a otros como nos lo ha mandado. Y el que guarda sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él. Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado.” 1 Juan‬ ‭3:23-24‬ ‭RVR1960‬‬

  • El griego bíblico lo tradujo como “Ágape” o festín de amor. Pablo les escribe a nuestros hermanos en Corinto acerca de esta cualidad única del creyente; debido a las evidentes carencias de carácter en aquellos fieles.

    Sí, el amor es el centro del carácter del cristiano y por lo tanto no debe ser considerado una emoción o ser reducido a un sentimiento pasajero. Por esta misma razón no debemos tomar a la ligera los calificativos que usa Pablo para el ágape de los creyentes. Ni tampoco debemos atribuir estas características a la gama de sentimientos contaminados del alma humana. Este ágape se desarrollará por la presencia única del Espíritu Santo en nuestra vida. Y cada creyente deberá abonarlo con intención, para crecer en amor.

    …tener amor es saber soportar; es ser bondadoso; es no tener envidia, ni ser presumido, ni orgulloso, ni grosero, ni egoísta; es no enojarse ni guardar rencor; es no alegrarse de las injusticias, sino de la verdad. 7Tener amor es sufrirlo todo, creerlo todo, esperarlo todo, soportarlo todo. (1 Corintios 13:5-7 RVR1960)

    Este amor que nace de la misma esencia de Dios, es acción constante. Por eso Pablo le dice a los corintios que todos aquellos dones en los que ellos se movían muchas veces en el mayor desorden, pasarían o dejarían de existir; pero el amor nunca dejará de ser.

    1. Este ágape sabe soportar (todo lo sufre). Este soportar o aguantar con paciencia habla de un fin mayor que la prueba misma que se vive. Es referido principalmente a la audacia de la fe del creyente para sobreponerse a las dificultades con esperanza de un fin incomparable. Se puede aplicar a nuestras otras relaciones interpersonales y familiares, comprendiendo el contexto, que se refiere a soportar aquello que nos dignifica, como la salvación eterna, y no aquello que nos anula; como el pecado. Dicho así, este amor no comprende soportar la violencia de género.
    2. Este ágape es bondadoso. Dios se despojó de sí mismo. Esto es lo que significa bondad. Un desprendimiento de lo que valemos, para darlo a quien requiere nuestro apoyo. La bondad o benignidad no escatima precio ni costo, porque su esencia es darse. Los creyentes debemos amar así. No es solamente dar la mano, sino hacerlo de la manera que el menesteroso lo requiera.
    3. Este ágape no tiene envidia (celos). Realmente la palabra en griego es “Zeloo”, que literalmente refiere a los celos. Este amor no envidia la posición de su adversario el diablo, porque de sus manos nos está arrebatando. En las arenas movedizas de las emociones humanas las personas hasta matan por celos. Proyectan la incapacidad de amar y se apropian de su cónyuge en vez de despojarse hacia su cónyuge. Dios nos amó “despojándose a sí mismo” por nosotros o hacia nosotros.
    4. Este ágape no es presumido ni orgulloso (no es jactancioso ni se envanece). No se jacta, porque se ocupa en hacer. ¿Ha visto usted una persona jactanciosa? Esta clase de gente suele hablar mucho y a vista de la gente, porque ellos necesitan mucha bulla, ya que no hacen prácticamente nada de lo que se jactan. Cristo en la cruz habló lo necesario para honrar al Padre. Su mayor discurso fue el sufrimiento y el dolor intenso en la cruz, por el motivo correcto.
    5. Este ágape no es grosero (no hace nada indebido). Grosería o ingratitud, cualidades que apestan en la tierra de los vivientes. Todo cuanto hacemos cuenta. Si amamos no deberíamos tener agendas ocultas, porque ellas al final causarán mucho sufrimiento. Cristo, quien muchas veces golpeó con la dureza de la verdad, no hizo nada indebido aun cuando estuvo enojado. Lo indebido es grosero, aunque se haga con buenas intenciones y con guantes de seda.
    6. Este ágape no es egoísta. No lo es porque piensa primero en el bien de los demás. Si Cristo hubiese pensado en sí mismo; sus derechos de inocente le hubieran asistido. Pero su ágape pensó en usted y en mí primero.
    7. Este ágape no se enoja ni guarda rencor (no se irrita ni guarda rencor). ¿Por qué Pablo une estas dos características? Porque son complemento de una sola verdad que pudo haber dicho de otra manera, pero la quiso resaltar así. El amor abnegado que tiene un propósito eterno, no debe irritarse porque su meta está por encima de la oposición y la duda. Pero si llegase a pasar que la tarea de amar nos irrita, no debemos guardar rencor.
    8. Este ágape no se alegra de las injusticias, sino de la verdad. El concepto de injusticia va ligado al de justicia, que según la Biblia dista mucho de lo que el ser humano llama “justicia”. Justicia en la Biblia es muy amplio, pero podemos resumir en esta ocasión, a todo aquello que obedece las exigencias de Dios. Así que injusticia viene siendo todo aquello que no toma en cuenta a Dios para obedecerlo y honrarlo. Este amor no se goza del camino que lleva este mundo en contra de Dios, pero se goza en su Palabra.
    9. Este ágape es sufrirlo todo, creerlo todo, esperarlo todo, soportarlo todo. Esta última lista, es una clara alusión a ese propósito eterno fijado en un bien mayor, que a la vez es comunitario. El bien último es la vida eterna al lado de Dios y su Cristo. Todos los que buscamos esa meta suprema, estamos llamados a sufrirlo todo, creerlo todo, esperarlo todo y soportarlo todo. El contexto de ese “todo” refiere a la Palabra eterna de Dios. Es la única verdad que podemos sufrir con esperanza, creerla de la A a la Z, esperar sus cumplimientos integralmente y soportar sus demandas aún de persecución.

    ¿Es el amor una sugerencia para el creyente? No lo es para nada, desde ninguna perspectiva bíblica. Y termina siendo el desafío mas importante y demandante para el creyente, porque al final no se trata de cuánto sabemos, tampoco de cuánto daño nos han hecho; se trata del carácter cristiano forjado en la espera, en la prueba y en la rueca (la que usan los alfareros para formar el barro) de su Espíritu.

    Juan, por ejemplo, nos lleva a la conclusión: Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros” 1 Juan 4:11

    Entonces el creyente no solo puede, sino que debe amar con esa característica que no es propia de la vieja naturaleza. Por lo tanto, no trate de conseguir esa cualidad en sus buenas intenciones porque no le alcanza. Eche mano de la billetera de papá y tome de sus riquezas para amar así.