Cuando Jesús empezó su ministerio terrenal, llamó a las multitudes. Su primer llamado fue para arrepentimiento, pues solo así podría su sacrifico posterior salvarlos. Jesús puso la vida, nosotros debemos poner los pecados. El arrepentimiento es la única vía para entregar nuestros pecados a Cristo Jesús. Responder a este llamado es la vida eterna.
Como vemos, este primer llamado está anclado en la gracia de Dios. Eso significa que Dios no tiene ninguna obligación moral para ofrecer salvación y mucho menos para salvar.
La máxima humana dice: “quien causa el daño paga o lo restituye”Por eso muchas personas se resisten al regalo del perdón de Dios, porque se reconocen culpables y no pueden aceptar nada menos, que tratar de pagar la deuda moral contra Dios. Algo que nadie puede pagar de ninguna manera.
La máxima divina establece que su favor por la humanidad es inmerecido y por tanto, un regalo. Dios no siente culpa por las decisiones del hombre y la mujer en el huerto, ni por nuestras decisiones hoy. Dios sabe que Él no es responsable del descalabro moral. Pero ofrece perdón y restauración.
“Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.” Mateo 4:17 RVR1960
Luego encontramos a Jesús haciendo un segundo llamado que no era masivo o multitudinario, sino específico: El llamado al servicio.
Era muy común para la época, el concepto de discípulos y seguidores; pero aquel llamado de Jesús fue extraordinario, porque aquel fue un llamado a servir en el reino de los cielos (al Rey de Reyes y sus corte celestial).
“Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores. Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.Pasando de allí, vio a otros dos hermanos, Jacobo hijo de Zebedeo, y Juan su hermano, en la barca con Zebedeo su padre, que remendaban sus redes; y los llamó.” Mateo 4:18-19, 21 RVR1960
Y fue un llamado extraordinario, que requería de una respuesta extraordinaria.
“Ellos entonces, dejando al instante las redes, le siguieron (Pedro y Andres)
Y ellos, dejando al instante la barca y a su padre, le siguieron.” Mateo 4:20, 22 RVR1960 (Jacobo y Juan).
¡Que respuestas tan impresionantes! Unos al mismo instante dejaron “todo”, y le siguieron. Para Pedro y su hermano Andrés; dejar las redes era dejar aquello que significaba su sustento y hasta su convivencia familiar y social.
Para Jacobo y Juan, fue dejar a su padre solo con aquel trabajo agotador del pescador. No creo que fuera fácil para ellos dejar a su padre por quien tenían mucho amor y respeto. Pero entendemos que el llamado de Jesús es profundamente irrenunciable. Esto solo lo entenderán quienes tengan un llamado específico de servir.
Todo creyente después del primer llamado para salvación, tendrá el llamado al servicio. Por antonomasia (por definición propia a su llamado), ser creyente es servir.
Esta reflexión no es casualidad, al ser la primera del año 2021, nuestra oración es que si usted es creyente, le sirva a Dios de manera intencional desde donde le sea factible.
Si usted aún no ha aceptado la gracia salvadora de Dios, empiece por aceptar el primer llamado extraordinario a la salvación. Responda de manera extraordinaria arrepintiéndose de sus pecados y bajezas, y entregando el control de su vida a Dios.
¡Feliz 2021!