«Esta será la señal de que pertenecemos a la verdad y podemos sentirnos seguros en presencia de Dios: que si alguna vez nos acusa la conciencia, Dios es más grande que nuestra conciencia y conoce todas las cosas. Pero si la conciencia no nos acusa, queridos, crece nuestra confianza en Dios” 1 JUAN 3:19-21 BHTI
En una forma sencilla el apóstol Juan nos alienta auto examinarnos respecto a la pertenencia. ¿Soy hija e hijo de la verdad?
La señal es nuestra conciencia, y el contexto es la fraternidad o la familia de la fe en Jesús, o sea la convivencia con los hermanos.
Juan nos explica: “Si usted alguna vez siente que la conciencia le acusa…”otras versiones de la Biblia dicen: “si el corazón le reprende”. Entonces debemos saber que Dios es más grande que nuestro corazón o conciencia.
Eso significa, que si la conciencia nos acusa es porque está ajustando nuestro carácter al de Cristo. Porque ahora Cristo habita en nosotros. Entonces…¿debo preocuparme que la conciencia me acuse? Creo que no. Me debo preocupar, si no hago caso a mi conciencia que me advierte (El Espíritu Santo actuando en nuestras conciencias).
El Espíritu Santo actúa sobre nuestras almas (corazón, conciencia) para advertirnos de toda actitud que peca contra Dios. Juan dice que eso nos debe dar confianza de que somos parte de la familia de Dios. Porque siendo imperfectos de carácter, y al habitar la perfección de Cristo por medio del Espíritu Santo en nosotros, se produce esta incongruencia que nos advierte para que corrijamos.
Luego Juan pone un pero, que nos lleva a otra realidad. Si la conciencia no nos acusa, ¡entonces nuestra confianza en Dios está creciendo! Creciendo en obediencia crecemos en confianza para venir a Dios e incluso pedirle.
Y este crecimiento se prueba en la convivencia con los hermanos, pues serán ellos los que recibirán los beneficios de nuestra madurez o la desilusión de nuestra falta de amor cristiano.
Que maravilloso cómo actúa la vida de Cristo en nosotros.
El mandamiento es simple pero poderoso:
“Y este es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos a otros como nos lo ha mandado. Y el que guarda sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él. Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado.” 1 Juan 3:23-24 RVR1960
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