• El peso escatológico de la conducta humana

    Por Elías Lara

    En algunas oportunidades he insistido en una señal irrefutable y poderosa, para identificar cuán cerca está lo que la Biblia llama “el día de nuestra redención”; según Pablo a los hermanos de Éfeso (Efesios 4:30). A la señal a la que me refiero es a la conducta humana.

    Estimados lectores y lectoras, acerca de la segunda carta de Pablo a Timoteo capítulo tres, encontramos el peso de la conducta humana respecto al fin del siglo.

    Hay una descripción detallada que hace el apóstol, acerca de la sociedad del fin de los tiempos. Esta es una carta pastoral y doctrinal para Timoteo, y otros jóvenes pastores de la época de Pablo. Hay además advertencias, y justamente este capítulo tres es una llamada para estar alertas. ¿Por qué? Porque la conducta humana se iría tornando cada vez más hostil contra la misión de la Iglesia. Lo fue en los albores de la Iglesia en el primer siglo, lo fue durante y después de Cristo a través de la historia, y lo será hacia el fin mismo de la era.

    En esta segunda carta a Timoteo (2 Timoteo 3:1-5) Pablo describe con adjetivos claros esta conducta humana centrada cada vez más en un ego agigantado; egolatría, egoísmo y egocentrismo. Esas raíces son las que generan la conducta grotesca, hostil, violenta, anárquica e impía de estas generaciones del fin.

    “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. 2 Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, 3 sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, 4 traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, 5 que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a estos evita”. 2 Timoteo 3:1-5 (RVR 1960).

    En esta primera parte del capítulo tres, encontramos paralelos contextuales y contemporáneos de violencia contra los creyentes, ya sea de tipo ideológico, político y persecutorio.

    Por otro lado, en la vida diaria vemos y leemos de tanta violencia en general por el carácter implacable de las personas crueles y aborrecedoras de lo bueno. Vemos el amor a los deleites más que de Dios y de su palabra. La hipocresía de los que se quieren presentar como piadosos, pero con sus actos niegan sus palabras. La falta de afecto natural y respeto por las autoridades; sean estos los padres, o las autoridades civiles y religiosas. En fin, esta es una excelente radiografía de nuestra sociedad.

    Estas características de la humanidad actual encajan en los diversos colectivos que no podrían corresponder con una respuesta Bíblica a sus vacíos existenciales, y traumas. De ahí que proliferan los movimientos políticos de izquierda que niegan a Dios, crecen los movimientos de minorías que se sienten excluidos (LGTBI+, ambientalistas anárquicos, cultura Woke, grupos antisemitas, etc.). Por cierto, los animo a buscar información acerca de esta cultura Woke, también llamado “virus woke”, porque es una integración de todas las ideologías postmodernas que buscan cambiar lo normativo en todos los campos, por ejemplo: hablar de maternidad ya no es aceptable porque lo llaman un constructo normativo, o sea, algo que excluye a una persona no binaria que se auto percibe padre o madre indistintamente de su sexo (el sexo tampoco es biológico para ellos). También los invito a estar más inmersos en los grandes cambios sociopolíticos de países históricos como España, donde en las regiones llamadas autónomas como el país vasco, es prohibido usar la bandera de España, símbolo de su propio país, incluso es una sentencia de linchamiento en la calle para quien la use. Y así está el mundo. Una anarquía violenta que va creciendo, y cuando políticamente caigan todos los sistemas de derecha, el mundo habrá encontrado la licencia para pervertirse aún más, y no porque los partidos de derecha sean algo bueno, sino porque los partidos de izquierda por filosofía y compromiso con la agenda woke; llevarán al mundo al mismo Armagedón (la batalla final del hombre contra Dios, donde el duelo es la blasfemia y la mentira del binomio humano-diabólico y la verdad y el juicio de la boca de Dios) – ver Apocalipsis 16: 13 y 19:21).

    Pero también encaja muy bien con lo que la psicología nos revela, y es el aumento de trastornos y enfermedades mentales. Tristemente, la psicología apuesta por una respuesta estrictamente humanista (sin Dios), a la necesidad de humanos a quienes les hace falta Dios. No obstante, la ciencia desde la psicología es de gran apoyo para evidenciar la decadencia moral y mental de los seres humanos, de alguna manera deja a la sociedad “con la soga al cuello” al excluir a Dios de su ecuación.

    Ahora pasemos a los versículos seis y siete (2 Timoteo 3:6-7) hay como un velo que debemos correr para darle un sentido más escatológico a este capítulo, tal como yo lo leo y analizo.

    “Porque de estos son los que se meten en las casas y llevan cautivas a las mujercillas cargadas de pecados, arrastradas por diversas concupiscencias. 7 Estas siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad”. 2 Timoteo 3:6-7 (RVR 1960).

    Estas “mujercillas” no pretende según el contexto, referirse a prostitutas; más bien refiere a mujeres vulnerables que han sido excluidas sistemáticamente, y que buscan equidad. También la referencia de que estos hombres se meten a las casas denota el método de estos líderes corruptos, analizan a sus objetivos y con sagacidad penetran de manera física; o con sus filosofías, el corazón de estos núcleos familiares donde hay hambre de conocimiento liberador; y se vuelve tierra fértil para sembrar semillas de envanecimiento (ideologías antibíblicas).

    El modo de operar de estos líderes corruptos o falsos maestros, Pablo lo compara con los hechiceros egipcios; Janes y Jambres, que imitaron a Moisés, hasta llegar a un punto de no poder vencer con sus falsedades y encantamientos, el poder genuino de Dios ante Faraón. Así pasa y seguirá pasando con los falsos maestros, falsos pastores y falsos líderes.

    En el tiempo que vivimos estas mujeres vulnerables, se aglutinan en movimientos ultra feministas; una barrera para conocer la verdad del Evangelio, aunque genuinamente la mayoría en este colectivo buscan la verdad que las reivindique ante la hostilidad machista de siglos. Y por eso se acrecientan las falsas doctrinas que validan una reivindicación de la mujer en el contexto social y religioso, desde una perspectiva antagónica al hombre. Ejemplo, la teología de género y la teología de la liberación.

    Tanto el ego muy grande impreso en el carácter humano, como en las luchas sociales de reivindicación de minorías que se han sentido excluidos, deslazados y violentados, hemos evidenciado los vicios que reflejan el cumplimiento más evidente del fin de los tiempos. El hombre ha despreciado a Dios por los placeres. Y de esta forma está sellando su propio exterminio.

    Así que, estemos atentos a la conducta humana, sin sorprendernos de todo lo que está pasando y cuanta violencia y maldad coexisten en este mundo. Pues como Pablo cita: “mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados.” 2 Timoteo 3:13 RVR1960.

    En conclusión, desde un panorama bíblico-escatológico, hay revelación y evidencia, de un deterioro paulatino de la moral y una decadencia total que coincidirá con el regreso del Señor Jesucristo.

  • Evidencias escatológicas

    Por Elías Lara

    Hay una búsqueda incesante del ser humano, por descubrir que hay más allá de esta vida y de esta era.

    Esto es evidente en el supersticioso que sospecha de todo; en el incrédulo que, sin creer, lo intriga la vida después de la muerte; es evidente en el creyente que estudia, se pregunta e indaga.

    En una ocasión los discípulos hacen la pregunta cuya respuesta es ignorada por el sensacionalismo del que lee solo lo que le agita su mente.

    “Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?” Mateo 24:3 RVR1960.

    Todos queremos tener certeza y exactitud en las señales de la venida de Cristo y del fin del siglo. Pero la respuesta de Jesús es una muy corta y que tiene que ver con el apercibimiento del creyente.

    “Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe.” Mateo 24:4 RVR1960.

    Y es que, en esta búsqueda incesante; muchos cristianos ignoran la señal de advertencia: “Mirad que nadie os engañe”.

    ¿Por qué Jesús nos advierte del inminente engaño alrededor de las señales del fin del siglo?

    Porque nosotros estamos en peligro de mirar el rostro equivocado de las señales. Al igual que los discípulos que orgullosos miraban el imponente templo en Jerusalén, y desviaron la mirada del Mesías a quien tenían en frente; Él era y es el principio y final de todo cumplimiento.

    Acto seguido, Jesús les explica de las señales en un orden de lo evidente, a lo menos evidente pero más cercano al fin.

    Lo evidente, gira alrededor de los eventos sociopolíticos, geológicos y ecológicos. Jesús entonces les habla de las guerras y los antagonismos entre “reinos”, término que podemos contextualizar con el poder de los gobiernos de hoy.

    Es evidente que entre más nos envejecemos como humanidad, más polarizados estamos y más belicosos nos volvemos, y a nivel político esta polarización es cada vez más hostil. Aquí cabe como anillo al dedo una de las principales señales del fin, que es el comportamiento humano. Tanto Pablo en su segunda carta a Timoteo; como Pedro en su segunda carta universal; y Juan en su primera epístola, mencionan este aspecto del carácter humano del fin de los tiempos. A lo que Jesús también aporta en Mateo 24:37, refiriéndose a una época en que la humanidad es y será cada vez más, indiferente e irreverente al Señor. Siendo esta la principal señal de su inminente regreso.

    Luego están los eventos naturales como los terremotos (y otros desastres cuya causa sea ecológica y/o geológica) y finalmente las hambrunas, que son resultado de las causas anteriores: situación sociopolítica, guerras y desastres naturales. A todo esto, se le llama principios de dolor. Y es que este principio de dolor indica que estos eventos mencionados aumentarán conforme vamos hacia la consumación.

    Después Jesús refiere a aquellos eventos menos evidentes e inimaginables en una era en la que el humanismo está en la cúspide.

    La persecución por cuestiones de fe, al haber una intensa agenda de alcance global por parte de la Iglesia. Mateo 24:14 es una fórmula incuestionable de un antes y un después.

    “Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.” Mateo 24:14 RVR1960.

    El Evangelio ha de ser predicado para testimonio (es una idea de sala de juicio) donde se da un testimonio incriminatorio para condenación del que no escuche, acepte y se arrepienta. Y después de haber sido anunciado el Evangelio, entonces será el fin.

    Finalmente, en el orden de las señales, vienen los eventos finales de destrucción, donde serán afectados de manera evidente y con graves consecuencias para la humanidad, los cielos y la tierra.

    Por esta razón, los creyentes no debemos poner la mirada en Jerusalén, en el muro de los lamentos en Jerusalén, o en la construcción o no de un nuevo templo. Tampoco debe estar tan atento en quien será el anticristo.

    Nuestra mirada debe estar en los hechos evidentes ya revelados. Y esperando por la fe su regreso.

    Para quienes cuestionen el hecho de mi argumento, arguyendo que las señales han sido dadas para guiarnos en esperanza a los creyentes; debo decir que efectivamente Dios nos ha dejado una estela de señales para consolarnos en tiempos de angustia que han de venir.

    No obstante, una buena práctica para no caer en el sensacionalismo escatológico, ni en la indiferencia; es ajustar el enfoque entre algunos textos dados por Jesús:

    1. La Indiferencia: es uno de los estremos. No a la indiferencia, porque debemos ser creyentes responsables en el discernimiento de los tiempos:

    “De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas.” Mateo 24:32-33 RVR1960

    “¡Hipócritas! Sabéis distinguir el aspecto del cielo y de la tierra; ¿y cómo no distinguís este tiempo?” Lucas 12:56 RVR1960

    2. El sensacionalismo: es el otro extremo, y debemos decir no al sensacionalismo. Porque nos convierte en cazadores de mitos, y no en buscadores de la verdad bíblica respecto a señales antes del fin.

    “Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad;” Hechos 1:7 RVR1960.

    Luego Jesús agrega, que debían ser llenos del poder del Espíritu Santo para ser testigos de Él en todo el mundo.

    Los creyentes debemos poner en orden nuestras prioridades. La más importante prioridad es ser testigos de Cristo.

    Implicaciones de la escatología:

    1. Los creyentes debemos seguir siendo testigos de Cristo.
    2. Los creyentes sabemos distinguir los tiempos a la luz de lo que la Biblia dice respecto a la conducta humana.
    3. Los creyentes, somos asediados por la mentira y el engaño, y toma sentido práctico la advertencia de Cristo: “mirad, que nadie los engañe”.
    4. La sociedad y en especial los creyentes, sufrimos cada vez más la hostilidad de los movimientos políticos, y de minorías anticristianas (pequeños anticristos los llama Juan). El discurso contemporáneo debe ser políticamente correcto, aunque socave la verdad. Y la hostilidad irá en aumento.
    5. La sociedad es ahora irreverente y blasfema contra Dios y las Iglesias. La conducta humana es deshinibida, violenta e intolerante contra los valores cristianos, y la moral restrictiva.
    6. Hay evidencia científica de cambios geológicos y ecológicos de desgaste de nuestro planeta y de toda la galaxia. Que provocan desastres naturales cada vez más agresivos, pero que también llevan a la tierra y al cosmos al acabose.
    7. El mapa geopolítico apunta hacia el medio oriente como desestabilizador mundial. Y se prepara un ambiente propicio para el fin.

    Estos puntos enumerados, nos alejan de la predicción, dejando lo oculto al Señor, y haciéndonos responsables de lo que sabemos con certeza.

     

     

     

  • Recobrar la vista: ver el plan de Dios

    «el verbo aoristo es atemporal en su implicación, pero el espacio-tiempo del mundo que habitamos es temporal. Hay un tiempo en el mundo que vivimos para alcanzar la gracia eterna e infinita de Dios«

    “Ananías vino a verme, y al llegar me dijo: “Hermano Saulo, recibe de nuevo la vista.” En aquel mismo momento recobré la vista, y pude verlo.” Hechos 22:13 (DHH94I).

    ¡Que gran experiencia para Saulo! Un celoso fariseo guarda de la ley “farisea”. Celo que lo llevó a perseguir la naciente Iglesia establecida por Jesús.

    La expresión de Ananías: “Saulo, recibe de nuevo la vista”, es muy sugestiva.

    Saulo tenía una visión que creía correcta, y pensaba también, que prestaba un servicio a Dios. Es por esta razón que Dios lo ciega, generando confusión, pero a la vez conciencia clara de quién estaba al otro lado de su pena. De alguna manera, Dios también le da sociego a su ímpetu y deseo de justicia. Y es que desear justicia no implica que la encontremos y mucho menos que la impartamos. Es otra de las razones por las que Pablo, luego dedica mucho de puño y letra para desarrollar el tema de la justicia de Dios en Cristo.

    En aquel estado vulnerable, Saulo el justiciero, escucha la voz de Jesús mismo; la justicia encarnada. Y luego de tres días ciego, Ananias proclama: “recibe de nuevo la vista”. Una nueva visión se gesta en Saulo, una vez que ha sido confrontado y llamado al arrepentimiento. El Señor le ordena un acto público de fe:

    “Y ahora, no esperes más. Levántate, bautízate y lávate de tus pecados, invocando el nombre del Señor.” Hechos 22:16 DHH94I

    Podemos creer entonces sin temor a equivocarnos, que la confesión de fe, invocando a Jesús el Señor, debe ir acompañada por una acción personal de la voluntad (Levántate), un acto de obediencia distintiva de la fe cristiana (Bautízate) y una confesión de libertad del pecado (Lávate de tus pecados). Cabe destacar que la expresión, “lávate de tus pecados” está subordinada por el verbo – apolúo – cuya función en la oración es específico de la gramática hebrea, también lo usa el griego. El verbo se llama aoristo, y significa esencialmente que es un verbo atemporal, que solo contiene tres modos, indicativo, imperativo y subjuntivo. En nuestro texto, es un aoristo imperativo (una orden). Y muy importante dejar claro que estas ordenanzas sin Cristo no significan nada. Por eso el texto agrega, “Invocando el nombre del Señor”.

    ¿Y por qué hago esta referencia gramatical; si se quiere bastante técnica? Porque eso realza la misericordia de Dios, con Saulo y con todos los elegidos y salvos. Dios espera que comprendamos que lavarnos de nuestros pecados no es un acto volitivo, sino demandado por Él mismo. Dios demanda que nos lavemos, pero debemos hacerlo en los actos meritorios de Cristo dispuestos para este fin, o sea, su muerte vicaria, su sangre inocente y su poderosa resurrección.

    El aoristo nos da una atemporalidad del pecado en que nacemos, pero también del perdón de Dios, mientras estemos vivos y podamos “levantarnos” (acto de la voluntad humana) para acudir a su sacrificio (acto de la voluntad divina) y ser perdonados.

    El aoristo, además hace hincapié no en el tiempo sino en la demanda. Son verbos que representan un momento específico, y el momento del perdón es específico al reconocimiento en nuestras vidas, de quién nos llama y qué nos pide. El perdón de Dios en este contexto idiomático es constante, porque no hay tiempo de caducidad para el perdón de Dios ni de su misericordia, al menos mientras estemos en este cuerpo y esta dimensión cósmica. Recuerde que el verbo aoristo es atemporal en su implicación, pero el espacio-tiempo del mundo que habitamos es temporal. Hay un tiempo en el mundo que vivimos para alcanzar la gracia eterna e infinita de Dios.

    Finalmente, perdonado y comisionado; Saulo no solo recibe una nueva visión del Cielo, sino que comienza a usar la versión romana de su nombre, como evidencia de una comprensión y aceptación de su nueva vida y propósito; alcanzar a los gentiles. Dios no le cambió el nombre, Pablo empieza a usar el nombre romano de manera estratégica. Esta es una clara enseñanza de la transformación que el creyente recibe cuando es interceptado por Dios. Su visión cambia radicalmente basado no en la superstición sino en la convicción de su llamado.

    El creyente peligra de lo mismo que sufrió Pablo siendo Saúl de Tarso. Una visión dedicada supuestamente a Dios, pero en contra de la voluntad específica de Dios para su vida. Peligramos entonces de no hacer la voluntad específica de Dios para nuestras vidas, siendo esta la peor ceguera:

    “Unos aceptaron lo que Pablo decía, pero otros no creyeron. Y como no se ponían de acuerdo entre sí, comenzaron a irse. Pablo les dijo solamente: —Bien habló el Espíritu Santo a los antepasados de ustedes por medio del profeta Isaías, diciendo: “Anda y dile a este pueblo: Por más que escuchen, no entenderán; por más que miren, no verán.” Hechos 28:24-26 DHH94I

    Al igual que Pablo, nosotros hemos sido alcanzados por la misericordia de Dios, y hemos sido salvos de esta ceguera tan cruel.

    Si siendo creyente sigues tu propio camino, necesitas pasar de creer intelectualmente, a ser transformado por el poder de su Espíritu para vida, y así comprender la nueva vida y propósito en Cristo.

    Solo entonces, podremos decir que hemos recobrado la vista espiritual, al ver los planes de Dios antes que los nuestros. Dura verdad es esta para cualquier mortal.

  • Cobertura Espiritual

    Quizás a muchos creyentes los confunde y condena. Precisamente, el problema de este error evangélico es cuando los creyentes se sienten excluidos de una cobertura humana y/o eclesiástica.

    Entonces hagamos una distinción importante para adentrarnos un poco más en esta idea.

    La Biblia enseña que es necesario para el pueblo de Dios una cobertura espiritual y sobrenatural. Lo fue para Adán y Eva en el huerto de Edén según lo relata Génesis capítulos uno y dos. Lo fue para Noé y su familia en el Arca en el día de la ira de Dios, lo fue para Abraham y su estirpe; así como para el pueblo de Israel escogido para su propósito. Lo ha sido para la Iglesia del Señor desde los inicios según las crónicas del libro de Los Hechos y a través de la historia la Iglesia permanece bajo la promesa de prevalecer en contra del mismo infierno. Leamos, por ejemplo:

    “El que habita al abrigo del Altísimo. Morará bajo la sombra del Omnipotente.” Salmos 91:1 (RVR1960).

    “Porque tú, oh Jehová, bendecirás al justo; Como con un escudo lo rodearás de tu favor.” Salmos 5:12 (RVR1960).

    “Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella”. Mateo 16:18.

    A esta acción divina, podemos llamarla protección o cobertura espiritual y sobrenatural. Que también la vivieron los primeros creyentes en Jerusalén, Judea, Samaria y los confines del imperio romano evangelizado para entonces, pero que también la Iglesia contemporánea ha dado fe de esa sobrenatural protección.

    La Iglesia del primer siglo según Hechos, que había sido organizada bajo el liderazgo autorizado por el Espíritu Santo en pentecostés; daba una cobertura espiritual que seguía siendo sobrenatural por la obra del mismo Espíritu de Dios, nunca por el testimonio u obra de los apóstoles. Aquellos hombres en obediencia hacían la obra del ministerio de la Palabra, y Dios por su Espíritu extendía su mano de poder para hacer grandes obras sobrenaturales. Desde entonces, la Iglesia es un lugar donde todo creyente puede orar, oír y ver el actuar de Dios de manera colectiva o como asamblea.

    “Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra, 30 mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús. 31 Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios.” Hechos 4:29-31 (RVR1960).

    Pero cuando los pastores y líderes de hoy nos hablan de una cobertura espiritual centrada en una institución, un ministerio o un hombre, no encontraremos ninguna base bíblica que lo sustente, pues los apóstoles que tenían autoridad del Señor para guiar a la grey nunca exigieron pertenencia o afiliación alguna, sino solamente predicaron que se convirtieran de sus obras muertas al Dios vivo.

    En Corinto una ocasión que algunos creyentes quisieron tomar partido con Pablo o Apolos, el apóstol Pablo les exhortó fuertemente. Porque la autoridad de la deidad posa sobre el cuerpo que es la Iglesia, definida como el cuerpo de Cristo que son las almas que Él ha salvado para Dios por su sacrificio en la Cruz.

    Desde esa perspectiva, ningún hombre puede arrogarse el poder para dar una cobertura espiritual, o maldecir tácita o literalmente a alguien, por no estar bajo su supuesta cobertura.

    Una cuestión diferente es, si hablamos de membresías, lo cual es común y humano ver en las congregaciones. Es una manera de organizar a las personas bajo el liderazgo de un pastor o un concilio. Y donde es importante que quienes así se organicen sean fieles y colaboradores con su comunidad.

    “Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso”. Hebreos 13:17 (RVR1960).

    Como vemos, el concepto es más administrativo, aunque no menos espiritual e importante, pero dista mucho de la llamada cobertura espiritual de hombres supuestamente superiores en santidad y poder espiritual, que exigen so pena de maldición, que usted pertenezca a ellos. Insinuando que de lo contrario les ha de ir mal en la vida. Eso es manipulación y es una falsedad.

    No olvides que tu salvación viene de Cristo, y que tu gratitud, obediencia y servicio; son solo para Cristo en esa comunidad llamada Iglesia en la cual estás. Sé fiel mientras estés ahí, pero si por razones de fuerza mayor debes cambiar a otra Iglesia, no seas amedrentado con estas ideas humanas de que no te irá bien, o de que estás saliéndote de la cobertura espiritual del Señor. Pues Dios no se vale de hombres para cubrirte con sus «alas», sino de tu obediencia y fe (contexto del Salmo 91).