Corbán (Korbán) {Ofrenda monetaria o patrimonial consagrada a Jehová}
Todo aquello que Dios determina que hagamos o no hagamos es automáticamente su ley divina.
Sin embargo, cuando la Biblia habla de la ley y los profetas; se refiere a las leyes dadas a Moises para Israel; así como los mensajes enviados por medio de los profetas a la nación hebrea.
La ley de Dios buscaba proveer al pueblo la justicia y la misericordia de Jehová sobre ellos; y a la vez que ellos actuaran así con el prójimo.
Corbán es un vocablo del hebreo y del arameo que significa:
1. Ofrenda votiva: Una ofrenda para cumplir con un voto a Jehová
2. La Ofrenda: Dinero, especias o animales consagrados a Jehova.
3. Alfolí o cofre: Lugar donde se depositaban las ofrendas en el templo
Veamos la siguiente historia:
“1 (2) David se dirigió a Nob, a ver al sacerdote Ahimélec, que sorprendido salió a su encuentro y le dijo: —¿Cómo es que vienes solo, sin que nadie te acompañe? 2 (3) David le contestó: —El rey me ha ordenado atender un asunto, y me ha dicho que nadie debía saber para qué me ha enviado ni cuáles son las órdenes que traigo. En cuanto a los hombres bajo mis órdenes, los he citado en cierto lugar. 3 (4) A propósito, ¿qué provisiones tienes a mano? Dame cinco panes o lo que encuentres. 4 (5) Y el sacerdote le contestó: —El pan que tengo a mano no es pan común y corriente, sino que está consagrado. Pero te lo daré, si tus hombres se han mantenido alejados de las mujeres. 5 (6) David le respondió con firmeza: —Como siempre que salimos a campaña, hemos estado alejados de las mujeres. Y aunque este es un viaje ordinario, ya mis hombres estaban limpios cuando salimos, así que con más razón lo han de estar ahora. 6 (7) Entonces el sacerdote le entregó el pan consagrado, pues allí no había más que los panes que se consagran al Señor y que ese mismo día se habían quitado del altar, para poner en su lugar pan caliente.”
1 Samuel 21:1-6 DHH94I
Jesus hace referencia a este insólito hecho de David, mientras discute con los fariseos acerca de las tradiciones de los judíos religiosos de su época. Ellos lo acusaban a Él y a sus discípulos de no guardar el sábado o día de reposo (Los discípulos estaban recogiendo espigas de trigo porque tenían hambre)
“Pero él les dijo: ¿Nunca leísteis lo que hizo David cuando tuvo necesidad, y sintió hambre, él y los que con él estaban; cómo entró en la casa de Dios, siendo Abiatar sumo sacerdote, y comió los panes de la proposición, de los cuales no es lícito comer sino a los sacerdotes, y aun dio a los que con él estaban?” Marcos 2:25-26 RVR1960
Los fariseos, saduceos y escribas; habían desarrollado y agregado; con los años, ciertas reglas a la ley de Moises; por ejemplo:
1. No se podía caminar más de una milla en día de reposo o sábado. Fue una regla humana.
2. No se debía hacer nada de trabajo el día sábado: Fue una regla humana. En el Antiguo Testamento, los sacerdotes trabajaban los sábados. El templo no cerraba. Por eso Jesús sanaba en día de reposo porque Él los quería confrontar en su pecado de hipocresía que invalidó el sentido del Sabat. Su sentido era consagrarlo a Jehová. Todo servicio a la justicia y la misericordia estaba permitido.
3. Acudir al concepto de Corbán, fue una regla humana. Regla que invalidó el verdadero sentido del mandamiento de honrar a padre y madre.
4. La ley establecía que en actos de adulterio debían morir hombre y mujer. Los fariseos quisieron aplicar la ley de manera desproporcionada lapidando solo a la mujer. Jesús sabiéndolo, los confronta diciéndoles que “los que estén libres de pecado tiren las piedras”. Aquí aunque la ley establecía muerte por el adulterio; Jesús les enseña el concepto de misericordia.
Con esos ejemplos, pretendo que veamos lo que Jesús llama: “tradiciones” haciendo una clara diferencia entre la tradición humana y el mandamiento divino.
La tradición regulaba la manera inquebrantable del cómo se hace o se lleva a cabo el mandamiento. Es una costumbre heredada de los padres a los hijos.
El mandamiento expresa el propósito de Dios o el para qué de obedecer. Es un principio espiritual heredado de Dios a los hijos, que afectará la vida misma hasta la eternidad.
Ambos enfoques son válidos. Pero al aplicar la ley se debía privilegiar el Propósito o el para qué del mandamiento antes que la forma.
Por eso Jesús en el caso de la mujer sorprendida en pleno acto de adulterio; les da la libertad de actuar apegados a la forma o rigurosidad de la ley. Ellos podían haberla matado. Pero Jesús luego los señala a todos, en su propio pecado. Ninguno se sintió libre de pecado para lapidar a la mujer.
Mientras tanto a la mujer le extendió el perdón diciéndole: “yo tampoco te acuso, vete y no peques más”
La respuesta de Jesús deja claro que Ella había quebrantado un mandamiento. Pero su misericordia la perdona.
Cristo al venir a cumplir toda justicia divina por ser imposible para el hombre cumplirla, enfatizaría la misericordia en primer lugar.
Sin misericordia no hay justicia. A la vez, la justicia de Dios propicia su misericordia.
La tradición llegó a ser más importante que el mandamiento bíblico. Por eso era tan riguroso su cumplimento. Se empezó a enfatizar más lo que se hacía, que el para qué se hacía.
Cada vez que Jesús discute con los fariseos y los escribas; parece desautorizar o la ley de Moises. Pero lo que está haciendo realmente es depurar el propósito divino de la ley solamente. Quitando importancia a la tradición humana.
En esta historia de los panes de la proposición o panes de la presencia, los panes son Corbán. O sea, una ofrenda consagrada a Jehová.
Los Levitas debían poner en presencia de Dios los panes sin leudar y debían ser comidos por los sacerdotes de turno cada vez que los sustituían por panes frescos.
La justicia de Dios, se ve reflejada en la obediencia de los sacerdotes de hacer el pan como Dios lo pedía y comerlo bajo la regulación de pureza que Dios demandaba (no haber tenido relaciones sexuales previó y no haber tocado cadaver alguno) pues era una ofrenda santísima a Jehová.
La razón de ser o el para qué de la ley de los panes de la presencia, está ligado directamente a la comunión continua ininterrumpida de Dios con su pueblo.
Así como David buscó hambriento el sustento de la presencia de Dios y no le fue negada por encima del valor ritual y sagrado de los panes, también a cualquier persona necesitada y que busca su rostro o presencia no le será negada.
La misericordia divina se ve reflejada, en que David y sus soldados no murieron al comer los panes prohibidos para ellos.
¿Por qué no murieron? Porque Dios extendió su misericordia y los guardó. Los guardó porque David y los suyos estaban con hambre y eran en ese momento perseguidos por Saúl. O sea, estaban desprotegidos, hambrientos y necesitados. Si no se les ayudaba morirían.
El fuerte y claro mensaje de Dios a los judíos y a nosotros, podríamos resumirlo así: “No es más importante el cómo del mandamiento, que el por qué o para qué del mandamiento”:
El por qué o propósito del mandamiento es suplir la necesidad humana.
Dios tendrá misericordia del menesteroso que acude a Él por ayuda, como acudió David al Sacerdote Ahimelec y fue ayudado.
Jesús al recordarle a los Fariseos esa historia, les lleva a la conclusión correcta de la ley de Dios: “El interés supremo de Dios son las personas. Es la vida misma, antes que cualquier ritual o tradición”
La ley fue dada por Dios para servir al hombre, no para esclavizarlo”
“También les dijo: El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo.”
S. Marcos 2:27 RVR1960
Más adelante otra vez Jesús les está reconviniéndo, sobre el asunto de las tradiciones que entorpecen el mandamiento de Dios.
“Pues Moisés dijo: “Honra a tu padre y a tu madre”, y “El que maldiga a su padre o a su madre, será condenado a muerte.” Pero ustedes afirman que un hombre puede decirle a su padre o a su madre: “No puedo ayudarte, porque todo lo que tengo es corbán” (es decir: «ofrecido a Dios»); y también afirman que quien dice esto ya no está obligado a ayudar a su padre o a su madre. De esta manera ustedes anulan la palabra de Dios con esas tradiciones que se trasmiten unos a otros. Y hacen otras muchas cosas parecidas.” San Marcos 7:10-13 DHH94I
En esta historia, parece que algunos malos hijos no solo abandonaban a sus padres; lo cual era ya un delito con pena de muerte según la ley de Moises, pero también; mal informaban a los indoctos a negarle ayuda a los padres diciéndoles que la ley les daba un salvoconducto. ¿Cuál era? Consagrar a Jehová dinero, animales y tesoros; con tal de no darlo a sus padres como ayuda.
Ellos suponían que consagrar todo lo que tenían a Dios, los libraría del compromiso que la ley de Dios les impuso para cuidar de sus padres.
Y Jesús les dice claramente: “invalidan o anulan el mandamiento”al pensar así.
No existe ofrenda consagrada a Dios o Corbán, por encima de amar y honrar a los padres. Ningún ritual religioso, ofrenda y culto debería estar por encima de este mandamiento.
En este otro ejemplo, justicia y misericordia están mezcladas e indisolubles. Dios demanda velar por el bienestar de los ancianos padres; por que eso es Justo, pero a la vez es la forma misericordiosa en que Dios atiende a los ancianos que ya no tienen la misma fuerza para su subsistencia.
Aún cuando hay hijos e hijas que aducen no haber tenido buenos padres; cuidarlos es un acto de misericordia que obra la justicia de Dios.
Las leyes de Dios han sido poco comprendidas por sus principales receptores los judíos y me temo que por la iglesia hoy. Sus leyes no son para ser salvos. Pues como afirma Pablo: “nadie se salva por cumplir la ley”. Sus leyes son para que seamos formados acorde al carácter de justicia de Dios: “Ser santos, bondadoso y misericordiosos”
Hay quienes como David y sus valientes, deambulan sufridos, atemorizados y hambrientos físicamente y espiritualmente.
Ellos necesitan de creyentes, e iglesias que los atiendan con verdad (justicia) y misericordia (bondad). Cristianos que no miren primero por qué ellos no hacen según las tradiciones de la iglesia. Sino que miren la necesidad y les extiendan perdón y aliento. Si les extendemos misericordia les aseguro que en el caminar verán la justicia de Dios; y tendrán hambre y sed de esa Justicia.
El bienestar del necesitado por encima de la tradición religiosa. Para los cristianos hoy, estas tradiciones están incluidas en nuestras formas cúlticas, reglamentos locales y organizacionales.
Al leer los evangelios, ponga más atención a las aplicaciones que Jesús hace de las leyes divinas y las tradiciones de los fariseos, saduceos y escribas. Solo así tendremos suficiente luz para actuar bien ante situaciones similares.
Shaloom
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