Introducción

Hoy quiero iniciar un estudio del Salmo 119 que exalta con admiración, la ley de Dios.

Primero, debemos aprender que la forma en que está estructurado este salmo se le conoce como acróstico. Consta de 22 estrofas, misma cantidad de letras del alfabeto hebreo. Cada estrofa a su vez consta de 8 versículos, y cada versículo inicia con la letra del alfabeto asignado a la estrofa.

Otro detalle que quiero resaltar, es que para el salmista, solo existía como referencia de la Palabra de Dios: la Torá o la ley de Dios. Por tanto hay varias palabras sinónimas a la torá. Trataré de especificar entre paréntesis, al encontrar estas palabras sinónimas que designan a la Torá.

Para nosotros, cada una de estas palabras que se refieren a la Torá, deben llevarnos a estimar la totalidad de la Biblia tal como la tenemos hoy.

Empecemos: (Nueva Versión Internacional)

ALEF: la bendición de la Palabra de Dios

1“Dichosos los que van por caminos perfectos, los que andan conforme a la ley del Señor.

2 Dichosos los que guardan sus estatutos y de todo corazón lo buscan.

3 Jamás hacen nada malo, sino que siguen los caminos de Dios.

4 Tú has establecido tus preceptos, para que se cumplan fielmente.

5 ¡Cuánto deseo afirmar mis caminos para cumplir tus decretos!

6 No tendré que pasar vergüenzas cuando considere todos tus mandamientos.

7 Te alabaré con integridad de corazón, cuando aprenda tus justos juicios.

8 Tus decretos cumpliré; no me abandones del todo. Salmo‬ ‭119:1-8‬ ‭NVI‬‬

Esta primera estrofa es un poema a la palabra de Dios y su efecto en la vida de aquellos que saben capitalizarla.

Para una mejor comprensión vamos a iniciar por la parte final de la estrofa. Versículos 4 al 8 y terminaremos por los primeros tres versículos después:

1. Versículo 4: El salmista reconoce que Dios ha establecido la torá, o sea, los mandamientos. El grado de autoridad que tiene la torá para él, es un llamado a nuestra vida; del grado de autoridad que la Palabra de Dios desde Génesis hasta Apocalipsis debe de tener.

La implicación: “Para que se cumplan fielmente”. Sus estatutos, o leyes, o mandamientos, o juicios, o decretos. Ellos son para que se cumplan en nuestro caminar. La Palabra de Dios, no es solo para conocer, o solo para leer, o para fundamentar una religión. Es para cumplir su demanda en nuestro caminar.

2. Versículo 5: El salmista expresa un deseo, de “afirmar su camino”. La Reina Valera dice: “ordenar mi camino”. Es una meta expresada a modo de deseo profundo, porque una voluntad partida en dos, no permitiría la fidelidad necesaria para guardar el precepto y que es mencionado en el versículo 4.

La implicación: “Para cumplir tus decretos” (la Torá) Esta implicación alcanza la voluntad humana. Nuestro camino debe ser afirmado, aplomado, si queremos cumplir la voluntad firme de Dios. Esta es una decisión, no depende de circunstancias, ni de sentimientos movedizos. Es voluntad inquebrantable.

3. Versículo 6: El salmista reconoce que fuera de la ley de Dios; hay sólo vergüenza. Lo expresa así: “no tendré que pasar vergüenza”. Esta expresión recuerda Gen. 3 y aquella vergüenza de culpa que sintieron Adán y Eva; por no guardar la Palabra prohibitiva de Dios en el huerto.

La implicación: “Cuando considere o tome en cuenta todos tus mandamientos (la Torá). Cada paso que damos debe considerar la autoridad de Dios en su Palabra. Considerar la Palabra de Dios, nos librará de muchos momentos bochornosos. De momentos de vergüenza propios del pecado.

4. Versículo 7: El salmista llega a una conclusión: “te alabaré con integridad”. Para ello, debe cumplirse una condición. Una meta en el tiempo: “cuando aprenda los justos juicios de Dios” (en la Torá)

La implicación: La Palabra de Dios se aprende. Es una práctica de fe. Es una meta. O al menos debería serlo para nosotros, los hijos de Dios. Pero si no es una meta en nuestra vida, pues mucho menos podemos pretender ser adoradores. Al menos, no adoradores íntegros.

5. Versículo 8: El salmista ya ha tomado una decisión firme: “Tus decretos (la Torá) cumpliré. Y pide la presencia indispensable de Dios, para tan grande meta: “no me abandones del todo” Es una expresión típica de los salmos, un alma que por momentos se siente abandonada. Por momentos flaquea. No me abandones del todo, es cómo decir: “hay momentos en que me has dejado”. ¡Y claro que así nos hemos sentido muchas veces! Aunque nunca tal cosa ha pasado.

La implicación: Una decisión: “tus decretos cumpliré”. Así debe concluir cada día nuestro. Con una férrea decisión de honrar a Dios.

Después de estos 5 versos que concluyen esta primera estrofa del acrónimo, podemos leer con más claridad el sentido de los primeros tres versículos; los cuales son resultado de las reflexiones del salmista a posteriori.

Los versículos 1-3 hablan del resultado de la palabra de Dios, a modo de bienaventuranza, en el caminar del hombre. Veamos las tres bienaventuranzas, una por cada versículo:

1. Dichosos: Serán perfectos en su caminar, porque andan conforme a la ley de Dios (la Torá)

2. Dichosos: Serán obedientes porque guardan los estatutos de Dios (la Torá), porque de todo corazón están buscando a Dios.

3. Dichosos: No hacen maldad, porque siguen los caminos de Dios (la Torá).

Conclusion:

La Palabra de Dios, aquí en este salmo refiere a la torá, y para el creyente en Cristo, debe reflejar la totalidad de la revelación escrita.

Toda la Escritura es inspirada por Dios dice el apóstol Pablo. Y es útil para formar nuestro carácter a través de: la enseñanza, el redargüir (reprender o amonestar), a través de la corrección de carácter, y a través de la instrucción o regeneración en la justicia de Dios.

“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia,”

‭‭2 Timoteo‬ ‭3:16‬ ‭RVR1960‬‬

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