Hemos llegado a un momento crucial. Jesús celebra con sus discípulos la última cena aquí en la tierra, con la promesa de que lo hará una vez más con todos los salvos en su venida. Aquella cena, aunque no tuvo el mismo significado ceremonial y religioso de la pascua judía – pues Cristo está reinterpretando su significado y vitalizando la fe – fue celebrada durante la pascua judía. Es importante entonces recordar que la pascua le recordaba al pueblo, la gran salvación que Dios proveyó para Israel, de manos de los egipcios. Pero…¿acaso la salvación es un hecho histórico solamente? Es Cristo precisamente quien está escribiendo un nuevo capítulo de esa salvación, revitalizando así la fe y dando a entender que la misma es activa y dinámica, que trasciende tiempo y espacio, por medio de la fe en todo el plan revelado de Dios, que culmina en Cristo, la gran revelación a la humanidad. En teología se le llama a Cristo, la revelación especial de Dios.
Para nosotros el sentido de esta semana es la consumación de plan divino; completado en la muerte y resurrección de Cristo Jesús.
Por lo tanto, la institución de la cena del Señor, es un sacramento que nos recuerda la más grande salvación que nos haya sido conferida a la humanidad. Cristo Jesús, se somete voluntariamente a la corrupta aplicación de justicia humana, y entrega su vida de manera sacrificial por muchos.
22 Y mientras comían, Jesús tomó pan y bendijo, y lo partió y les dio, diciendo: Tomad, esto es mi cuerpo.
23 Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio; y bebieron de ella todos.
24 Y les dijo: Esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada.
25 De cierto os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo en el reino de Dios. Marcos 14:22-25
Aquel día en términos de los ataques enemigos, fue quizá un día muy tranquilo, ya que todos estaban concentrados en el sacrificio de pascua. Sin embargo, fue el día en que Judas conviene con los sacerdotes del templo, entregarles a Jesús.
Pero antes de aquellas horas oscuras, quisiera retomar un poco el tema de la cena. Fue la primera cena en la que se conmemoraría de manera anticipada, la muerte de Cristo.
La cena del Señor, debe significar “gracia y misericordia”; porque su enfoque trata acerca de la víctima que ocuparía el lugar del pecador en la cruz. Pero debe ser celebrada en la comunión de los hermanos, recordando que es la cena del Señor y no la nuestra. Es la cena a la que el Señor nos invita.
El lenguaje de Jesús durante la cena, parece un delirio humano, pero siendo Él mismo Dios; entendemos que no es delirio su auto representación en el pan y el vino en su mesa.
Él se muestra en los elementos de la comunión, como el pan simbolizando su carne y el vino simbolizando su sangre. Comer y beber el pan y el vino, nos hace partícipes de su sacrificio, para hacernos partícipes de su salvación.
Por lo tanto, aquel primer día Jesús infunde aliento por la esperanza de su muerte en favor de muchos. Pero también, infunde desaliento al explicarles que van a pasar por momentos muy tensos. Y es que encontrarnos con Cristo como Señor y Salvador, nos da sentido de victoria, pero a la vez nos traerá luchas internas contra nuestra naturaleza corrupta; y aflicción en el mundo, como dice Pablo, todo eso es momentáneo.
En este día, pensemos en la importancia de tener comunión con nuestro Señor y con los hermanos. Porque es bajo esta santa comunión de los ya salvos, que somos y hacemos iglesia.
Gracias Señor Jesús por darnos la vida eterna por medio de tu muerte, resurrección y glorificación.