• Gracia divina, gratitud humana

    R.C Sproul citando a su profesor el Dr. Berkouwer (Gerrit Cornelis Berkouwer) dice: “la esencia misma de la teología es la gracia, y la esencia de la ética es la gratitud”. En palabras simples, una persona que no vive con gratitud; se arroga que merece todo lo bueno, aunque sus actos no sean buenos. Ahora, ¿que son actos buenos? Para la comunidad de creyentes en Cristo, hay una ética y una moral. O sea, hay una forma de relacionarnos con el mundo, y una forma de ser y relacionarnos con nosotros mismos. Es claro que desde las ciencias sociales como la antropología, la sociología y la psicología; la moral esta determinada por el contexto cultural solamente, y esto es así porque se valora solamente la experiencia humana y su entorno; sopesando lo aprendido y lo que permite al ser humano su supervivencia; no obstante, si el ser humano quiere una relación con Dios, o por ejemplo con alguna otra divinidad; debe someterse a las demandas morales de esa divinidad, y diríamos entonces que la moral de estas personas no solo es afectada por el contexto social y cultural sino también por su fe y creencias.

    Así es como funciona para los creyentes en Dios; somos compelidos por lo que creemos acerca de Dios y sus demandas, y la esencia de esta fe es que somos finalmente salvos por la sola gracia. Dios no tiene por qué perdonar y salvar, pero lo hace por su esencia, pero no olvidemos que aunque su esencia es amor, su perdón se dará en sus condiciones. Al leer las Escrituras llegamos a diferentes conocimientos y comprensión, por ejemplo, que la principal condición de Dios para otorgar perdón salvífico es:

    “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan”. Hebreos 11:6 (RVR 60).

    Primeramente es necesario que el que se acerca a Dios “crea que Él existe”. Y este acercamiento a Dios no es otra cosa que la pulsión (energía vital) de la fe. Luego dice que el penitente necesita creer que Dios es bueno; o sea, que es “galardonador” (premiador, incentivador) de los que le buscan.

    Hay dos extremos perniciosos en el mundo respecto a Dios: 1. Creer que Dios es malo e injusto puesto que va a condenar al mundo, 2. Creer que Dios no condenará al pecador por su pecado no arrepentido y no confesado, porque él es amor. Repetimos entonces que Dios no es injusto al condenar al pecador no arrepentido puesto que, la paga del pecado es muerte, o sea ya hay una sentencia dictada en un juicio moral que advierte y previene, proveyendo un salvoconducto en Cristo Jesús. Pablo a los romanos dice:

    “…por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, …” Romanos 3:23 (RVR 60)

    “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”. Romanos 6:23 (RVR 60).

    El ser humano que cree en la “injusticia” de Dios, falta a la ética porque no reconoce la moral del Reino de Dios. Pero igualmente, quienes esgrimen un Dios complaciente del pecado, antes que del pecador; yerra en sus convicciones por desconocer la verdad bíblica.

    R.C Sproul en su clase de teología tocante a la soteriología (estudio de la naturaleza de la salvación) nos habla de dos distinciones respecto a la gracia divina: la gracia común y la gracia especial (R.C. Sproul. [2021, 9 de agosto] https://es.ligonier.org/RTM/gracia-comun/).

    La gracia común es la que todos experimentamos mientras estamos vivos, cualquiera sea la condición, sanos o enfermos, con poco o con mucho; lo que cuenta en esta gracia común es que tenemos los elementos de la naturaleza vitales para la vida y la supervivencia.

    La gracia especial, es aquella que Dios otorga de manera especial y diferente a unas y otras personas; pero al final el factor común de esta gracia especial es la salvación eterna del alma. Dios provee salvación para la humanidad, pero no todos serán salvos. Su gracia es suficiente para todos, pero eficaz para algunos. Pablo a los efesios, les dice:

    “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; …” Efesios 2:8 (RVR 60).

    Entonces, “gracia” como el bien no merecido, pero recibido; es la esencia de la teología, y de nuestra fe. Si no es por gracia, sería por obras y no nos alcanzaría para poder acceder al cielo y sus tesoros ni temporalmente, mucho menos eternamente.

    La gracia es otorgada por Dios, en una respuesta a la respuesta de fe del humano que se acerca a Dios con fe (cree que Dios existe y que es Dios bueno en contraposición de su propia maldad humana). Esta es la ética de la fe y por ende de la teología.

    Dios es bueno, es galardonador de los que le buscan.

  • No calles cuando tu única arma es hablar

    En cuanto a nosotros, debemos evaluar si en nuestra circunstancia y ante las circunstancias, hemos llegado para marcar diferencia”

    Periodo Persa del imperio Babilónico (485-465 a.C) bajo el rey Jerjes I (Asuero). Una parte de judios vivían en Susa capital del reino. Pero aún los que vivieran en Jerusalén estaban bajo amenaza de exterminio por intrigas de Amán, amalecita. En este contexto, uno de supervivencia y de intrigas humanas aberrantes; donde prevalecían luchas de poder y odios ancestrales, emerge la figura de Ester y su tío Mardoqueo; a quienes Dios utilizaría para guardar a su pueblo. Una protección divina y milagrosa, pero instrumentalizada en seres humanos.

    Pero para que estos milagros divino-humanos sucedan, somos los creyentes los que tenemos que estar atentos a los tiempos y ocasiones para actuar. Eso es lo que representa Mardoqueo, y luego Ester su sobrina. Hay un momento histórico determinante para los judios en el contexto del gran imperio. Y las palabras de Mardoqueo desafiaron a Ester, y nos desafía a nosotros hoy:

    “Si ahora callas por completo, de alguna otra parte nos vendrá respiro y liberación a los judíos, pero tú y tu familia paterna morirán. ¿Quién sabe si has llegado al reino para un momento así?»” Ester 4:14 RVC.

    La pregunta clave es retórica: ¿Quién sabe si has llegado al reino para un momento así?

    En cuanto a nosotros, debemos evaluar si en nuestra circunstancia y ante las circunstancias, hemos llegado para marcar diferencia.

    El desafío es no callar. Mardoqueo es cuidadoso al decirle a su sobrina, que la salvación no depende de ella, pero está mucho más ligada a su misión que a ninguna otra persona en el imperio. Por lo tanto no debe callar.

    Ningún acto de salvación depende de nosotros, pero de nosotros depende hablar en el momento crucial de una persona, proceso y tarea. Por lo tanto, callar será una cobardía catastrófica principalmente para nosotros mismos y los nuestros.

    Este principio y función atalaya, es necesario en la expansión del Evangelio, pero también lo es en la buena administración de la obra de Dios; sobre todo cuando hay administradores fraudulentos como Amán.

    Pero para ser buenos administradores dice Pablo, requerimos ser hallados fieles (1 Cor. 4:2). Mardoqueo fue hallado fiel y fue honrado, porque había servido al imperio con lealtad; y fue puesto en alto. Mientras tanto, Amán fue hallado culpable de muchos delitos e infidelidad al imperio.

    Ester es una historia refrescante para esos días en los que parece que ser gente de bien no vale la pena. Pero la conclusión es bíblicamente contundente:

    “No nos cansemos, pues, de hacer el bien; porque a su tiempo cosecharemos, si no nos desanimamos. Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.” Gálatas 6:9-10 RVC.

    Ester respondió a su tío de manera igualmente épica:

    “«Ve y reúne a todos los judíos que se hallan en Susa, y ayunen por mí noche y día; no coman ni beban nada durante tres días, que mis doncellas y yo ayunaremos también. Después de eso me presentaré ante el rey, aun cuando eso vaya contra la ley. Y si tengo que morir, ¡pues moriré!»” Ester 4:16 RVC.

    Ester involucró al pueblo que tenía una meta común con ella. Les pidió respaldo moral y espiritual. Y como una buena líder dijo: “si tengo que morir, moriré”.

    Cuando la meta es clara, el precio es invaluable.

  • Liderazgo: cuando la ligereza destruye

    “No impongas con ligereza las manos a ninguno, ni participes en pecados ajenos. Consérvate puro.” 1 Timoteo 5:22 RVR1960

    Pablo fue llamado a propagar el Evangelio a las naciones gentiles (no judías). Su pasión, convicción y sabiduría; la adquirió con tenacidad estando fuera de la fe en Cristo. Había estudiado letras para doctorarse en la comprensión y enseñanza de la Torá. Cuando Cristo lo derribó de sus argumentos intelectuales y de su propia justicia, fue pulido por el Espíritu Santo, y adiestrado por Ananías y posteriormente por Bernabé. Sus conocimientos sin duda fueron valiosos, pero la primera lección de Pablo fue: “lo tengo todo por pérdida, por amor de Cristo, y por la excelencia de conocerlo”.

    Cuando estuvo listo, el apóstol dejó salir su magistral forma de exponer la Palabra y formó a muchos nuevos ministros para las Iglesias que Dios le concedió.

    En este texto, Pablo exhortó a Timoteo a ser prudente en su ministerio y evaluar de manera especial el llamado y envio de nuevos obreros. Una práctica que en nuestros  tiempos hemos descuidado y tomado a la ligera. No obstante, he sido estremecido por el Señor a replantearme mi propio servicio a Él, y de aquellos a quienes el Señor me permitiere impulsar al servicio. La responsabilidad que Pablo atribuye en esto es simplemente devastadora, al decir que el maestro de obreros que impone manos en señal de ungir al enviado, se expone a ser parte de cualquier pecado y malas decisiones del discípulo y pierde su pureza”.

    Cuando el hombre y la mujer que sirven en la congregación se descuidan y caen en envanecimiento, la soberbia los atrapa y causan mucho daño a la Iglesia. Estas personas de hecho se vuelven implacables, violentas, groseras y corruptas:

    “Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales.” 1 Timoteo 6:3-5 RVR1960

    Quiero que leamos este texto en otras versiones más dinámicas y así podamos capturar mejor el sentido de esta exhortación.

    “Antes de nombrar a alguien para el servicio a Dios, piénsalo bien. Porque, si esa persona hace algo malo, tú serás también responsable de lo que haga. Tú mismo debes apartarte del mal.” 1 Timoteo 5:22 TLA

    “No impongas a nadie las manos demasiado a la ligera, no sea que te hagas responsable de culpas ajenas. Y tú mismo conserva limpia la conciencia.” 1 TIMOTEO 5:22 BHTI.

    “Nunca te apresures cuando tengas que nombrar a un líder de la iglesia. No participes en los pecados de los demás. Mantente puro.” 1Timoteo 5:22 NTV.

    Si estás en una posición de liderazgo y discípulado en alguna congregación o escuela bíblica; te invito a vivir conmigo esta exhortación. La idea no es detener el avance de la obra o debilitar que nuevos líderes surjan, sino ser diligentes en formar a nuevos líderes siervos para la obra de Dios.

  • La prioridad del líder

    “Y mis hermanos, los que habían subido conmigo, hicieron desfallecer el corazón del pueblo; pero yo cumplí siguiendo a Jehová mi Dios.” Josué 14:8 RVR1960.

    El texto anterior, es la historia de la conversación de Caleb con Josué. En tal diálogo Caleb demuestra su integridad y sus beneficios ante Josué, y cómo él; bendijo al pueblo. Veamos algunas reflexiones:

    Los seres vivos tenemos instintos, se dice del instinto, que es un impulso natural, interior e irracional que provoca una respuesta o un sentimiento sin tener consciencia de la razón a la que obedece.

    En psicología le llamamos los instintos más primitivos que le permitieron a la especie humana sobrevivir a través de la capacidad adaptativa.

    Me llama la atención, observar a los pericos, aves propias de la vida silvestre de nuestros bosques; en el entorno urbano. Yo los recuerdo desde mi niñez cuando hacían sus nidos en lo alto de los árboles y solía escucharlos en bandadas mañaneras. Al verlos y escucharlos en la ciudad, sobreviviendo y adaptándose a nidos en edificios de cemento y cristal, comprendo con más claridad este modo instintivo del cerebro.

    Los seres humanos no requerimos tanto de este cerebro primitivo, pero está ahí latente; porque en cualquier momento necesitaremos más que la razón para sobrevivir. Así lo ha demostrado la historia en casos como el holocausto judío, los niños sobrevivientes a las guerras, o la tragedia de los Andes de 1972 cuando el avión en el que viajaba un equipo de Rugbi se siniestra en la cordillera de los Andes y los pocos supervivientes, usaron de sus instintos más primitivos e irracionales pero salvadores; por ejemplo, el canibalismo.

    Pero antes de llegar allá a ese mundo instintivo, y si es que tuviéramos que llegar a un punto de tener que sobrevivir; los seres humanos a diferencia de las otras especies, tenemos el uso de la razón. La razón nos constriñe a ser comedidos, prudentes y aprehensivos (racionales y capaces mentalmente).

    Caleb se acercó a Josué, y le recordó que su herencia había sido designada por el propio Moisés; como premio por haber sido un hombre fiel en seguir el corazón de Dios. Por cierto, algo nada fácil de hacer o descubrir en nuestra peregrinación. Caleb y Josué tuvieron que usar una mezcla de instintos y razón cuando acompañaron a los otros diez espías en las montañas de Canaán. Lograron ser prudentes y comedidos para con Moises y el pueblo. Por un lado la razón les decía que aquella tierra era peligrosa; pero instintivamente actuaron en consecuencia con sus necesidades de sobrevivir. De esta manera fortalecieron el ánimo quebrantado del pueblo que había sido atemorizado por caudillos incompetentes de creerle a Dios y actuar bajo su mano.

    Lo que quiero resaltar a modo de moraleja, es que la prioridad del líder en la iglesia al igual que la de Caleb en la conquista de Canaán; es fortalecer y dar ánimo al pueblo de Dios. El líder ha de saber que el pueblo que dirige no es suyo, ni son sus adeptos, pues eso sería meramente un acto político. En cambio, el pueblo que dirige es el pueblo de Dios, mismo que Él le ha confiado en su mano para dar visión y abrir caminos de salvación y adoración.

    Caleb lo entendió, y reclamó su retribución. Dijo: “Y mis hermanos, los que habían subido conmigo, hicieron desfallecer el corazón del pueblo; pero yo cumplí siguiendo a Jehová mi Dios. Josué 14:8 RVR1960

    Hacer desfallecer el corazón de la gente que está bajo nuestro cuidado y apoyo, es la peor infidelidad a Dios. Las personas que desfallecen tienden a huir, muchos en su huida se alejan de la zona de seguridad de la providencia divina, y son presa fácil del enemigo.

    Eso es lo que veo muy a menudo en las congregaciones. Personas que lideran políticamente, y hacen mucho daño. Dios no llama políticos a su obra y mucho menos a manipuladores. Dios llama a pastores y administradores que sean hallados fieles.

    La tarea del líder es la más delicada, es demandante, es agobiante y a veces asfixiante. Pero es a la vez, una tarea de alta estima y honor. Si tienes estas cualidades y el llamado; ve como un Caleb y sé fiel a Dios.

    Líder en este contexto son: pastores, misioneros, obreros, ancianos, diáconos, administradores, coordinadores de ministerios, padres y madres en sus hogares, y todos aquellos que generan un servicio dentro de la congregación.