En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Génesis 1:1-2 (RV60)
El libro de los orígenes como su nombre lo explica, es la génesis de algo nuevo. En sus dos primeros versículos hay posiblemente más historia, de la que contienen las páginas siguientes de la Biblia; y si tomamos en cuenta que desde Génesis hasta Apocalipsis se calculan 4.228 años (https://www.biblia.work/) entonces esos dos versículos contienen grandes eventos de los cuales el hombre no fue testigo.
El versículo uno de Génesis (Gén. 1:1) lo que nos explica es que Dios creó la totalidad (los cielos y la tierra). Pero en el versículo dos (Gén.1:2) describe la tierra en su estado cataclísmico.
Hay algunas posturas y conjeturas respecto a los eventos relacionados entre estos dos versículos. No podemos asegurar nada de lo que pasó en esos lapsos. Pero lo que sí podemos es comprender de manera deductiva y práctica; la relación de Dios con el caos y el trato de Dios al caos.
Indudablemente al leer el relato de la creación; nos damos cuenta de que Dios no se relaciona armoniosamente con el caos. Dice que su Espíritu se movía sobre la faz o la expansión de las masas estériles de agua entre oscuridad. Esta idea de la tierra “desordenada y vacía”, son la expresión hebrea: “Tohu y Bohu”. Estas palabras cuando aparecen juntas significan algo desierto y vacío, y más que desorden, es esterilidad y vanidad. ¿Será por esa misma razón que a Juan en especial se le revela que la identidad más distintiva de Dios es ser luz?
A partir de génesis 1: 2 – 31, encontramos el trato de Dios al caos, es radical y quirúrgico. Dios restaura la tierra, ordenándola, dándole propósito y haciéndola fructífera. El resultado de su trabajo es la gloria misma de sus pensamientos, de sus ideas y de sus acciones. Y esto queda plasmado en el versículo 31 de este capítulo primero:
Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto. Génesis 1:31 (RV60).
Ahora, quisiera que me permitan darle a esta profunda verdad cosmológica, un giro alegórico (una aplicación por comparación). Si observamos a Dios en este capítulo uno de Génesis; podemos concluir que después de Génesis capítulo tres cuando la tierra y todo lo creado vuelve a caer en el caos, entonces Dios responderá una vez más en desacuerdo con ese caos y a la vez, responderá de manera radical y quirúrgica nuevamente.
Por eso la Biblia dice que un día todo lo creado será destruido por fuego; siendo el fuego un elemento purificador por excelencia:
Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán! 2 Pedro 3:10-12 (RV60).
Respecto al ser humano, Dios ha dispuesto también, actuar radicalmente para eliminar el pecado y la maldad. Lo hizo en tiempos pasados con Sodoma y Gomorra, lo hizo con la generación de Noé en el diluvio, y también con los juicios sobre Babel. Lo hará en el fin de los tiempos cuando someta a cada persona a su juicio, ya sea para recompensa en los salvos; o para condenación en los perdidos.
Pero la noticia más importante en este aspecto es que los seres humanos tenemos la oportunidad de recibir un corazón nuevo por medio de la regeneración (lo que llamamos el nuevo nacimiento). Esta regeneración es solo a través de Cristo, ya que es Cristo quien pagó el precio de nuestra nueva naturaleza.
Es necesario que comprendamos, que no solo hay caos cosmológico y ecológico; sino que también había caos en nuestras vidas, que a veces persiste. Al igual que la esterilidad caótica del cosmos en el principio; el ser humano es estéril, seco y vacío sin Dios:
“Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados,” Efesios 2:1 (RVR1960).
Es necesario que Dios ponga orden en nuestro caos, y nos provea de propósito; para que lleguemos a ser personas fructíferas y ya no más vacíos y estériles.
“Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.” Efesios 2:4-7 (RVR1960).
Dios sigue ordenando nuestras vidas, y no debemos retroceder. Traigamos a Dios aquello que desordena nuestro mundo emocional y moral (Filp. 1:6).


