• Jesús: ¿ustedes quién dicen que soy yo?

     

    ¿Quién fue, o quién es Jesús? Una pregunta de primero de kinder. Pero aún la formulación de la misma es un dilema histórico-filosófico. Algunos prefieren preguntar en pretérito, aludiendo a la historicidad de Jesús, ya que al hablar del Jesús histórico se valora su existencia, casi en menoscabo de su esencia.

    Para los cristianos es la imagen del Dios invisible, es Dios hecho carne.

    “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.” Juan 1:1, 14 RVR1960

    Para los judíos fue el impostor blasfemo, que mereció la muerte (Juan 19:7).

    Para los seguidores de Mohamed el profeta islámico, Jesús fue un profeta más, y menor que Mohamed.

    Para otras filosofías religiosas, Jesús es uno más en su panteón de dioses.

    Para algunos filósofos, Jesús fue un gran maestro y especie de sabio.

    Para algunos políticos contemporáneos atrevidos, Jesús fue uno de los mejores demagogos de su época.

    Para los ladrones en la cruz, Jesús fue objeto de burla y medio de gracia.

    Mateo y Marcos mencionan la burla de los malhechores contra Jesús, Juan solo menciona que a ellos les fueron quebrados los pies, excepto a Jesús, mientras que Lucas es el único que menciona que uno de esos ladrones, reconoció su culpa y creyó en la inocencia de Jesús y en su promesa de vida eterna.

    Pero querido lector y lectora, ninguna opinión respecto a la esencia de Jesús es más valiosa, que la que usted tenga. En el texto abajo argumento este punto crucial acerca de la fe que salva.

    Jesús en una ocasión y no por casualidad preguntó a sus discípulos acerca de la “creencia” de su identidad.

    “Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas. Él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.” Mateo 16:13-17 RVR1960

    Primero, Jesús preguntó: ¿Quién dicen los hombres (la gente) que es el hijo del hombre? Note que Jesús no tenía problemas de identidad al autoreconocer su naturaleza, pero aquí él estaba proveyendo una dinámica para que los discípulos aprendieran la importancia de su propia fe y confesión. Porque acto seguido Jesús les pregunta, y ustedes, ¿quién decís que soy yo? La respuesta que surge de Pedro no es suya, sino de Dios.

    No importa quien responda la pregunta acerca de quién es Jesús. Lo más importante es cuál es tu respuesta. Por eso Jesús le dijo a Pedro: “Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló un ser humano sino mi padre que está en los cielos”.

    Solo cuando la identidad de Jesús es revelada del Cielo, del Padre mismo, será una convicción para tu vida, y por lo tanto una verdad liberadora. “Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”.

    La única confesión acerca de Jesús que tiene validez en las cortes celestiales, es la que tú estés dispuesto o dispuesta a hacer en este instante. No importa lo que pensaban tus abuelos, tíos y padres. Incluso no importa lo que piensan los líderes religiosos (sacerdotes o pastores). La única fórmula salvífica es que tú lo confieses; a Jesús, creyendo en quien dijo Él que era: “El hijo de Dios”.

  • Generosidad bajo temor de Dios

    Así como está escrito: 
    «El justo siembra sus bienes, da a los pobres. 
    Nunca deja de hacer lo que es justo».  

    2 corintios 9:9 (PDT) 

    Al escribir este capítulo, Pablo está desarrollando un tema más profundo que simplemente dar algo, o dar una ofrenda. El apóstol está hablando acerca de la generosidad; como una identidad cristiana que envuelve la vida del creyente, y, en este texto, está referenciando el salmo 112: 9, cuyo tema central es: “la prosperidad del hombre que teme a Dios”.  

    Justamente, en este salmo se exalta el resultado de una vida generosa que está vinculada al “temor de Jehová”, o, dicho de otra manera, se explica qué es “temer a Dios” y cuál es su recompensa. Indudablemente la recompensa es la prosperidad integral.  

    Pablo entonces, en la segunda carta a los corintios 9: 1-5, habla de la ofrenda para los hermanos de Jerusalén; como un evento específico y circunstancial, pero luego dicta una enseñanza magistral entre los versículos 6 al 15 del mismo capítulo, explicando o fundamentando aquel acto de dadivosidad como parte de un todo que él llama “generosidad”. Es por esta razón que menciona la referencia del Salmo 112, porque su exégesis (estudio de significados lingüísticos y didácticos) lo lleva a profundizar y enseñar a la iglesia de Corinto, y creo que a nuestras iglesias hoy. Y es que no se puede ser dadivoso sin ser generoso, ni ser generoso sin ser temeroso de Dios.

    Por eso, su tesis central es que el justo (el que teme a Dios) siembra sus bienes tanto materiales como intangibles; al dar a los necesitados, y hacer siempre lo que es correcto, y esa es la verdadera prosperidad. 

    ¿Qué tan prósperos somos? Bueno, la respuesta basada en esta premisa paulina explica que, nuestra prosperidad es proporcional a nuestra dadivosidad generosa, fundamentada en el temor de Dios.  

    Podemos concluir entonces, que no se trata solo de dar. Se trata de discernir qué dar, cuándo dar y a quién dar, todo bajo el temor de Dios que nos llevará a hacer lo correcto siempre. Proveyendo de sus abundantes provisiones para quienes así vivan: 

    “Dios tiene el poder de darles más bendiciones de las que necesitan para que siempre tengan lo suficiente para ustedes y también para que puedan ayudar generosamente a toda buena causa”. 2 corintios 9: 8 (PDT). 

    Es importante recordar, que hay muchas personas que necesitan de nosotros. Así como nosotros requerimos de los demás. Dar un abrazo, una visita, una palabra de afirmación, una idea en momentos de bloqueo mental, y hasta dar apoyo material. La generosidad vinculada al temor de Dios es integral e integradora.

    Recordemos que de esta manera vamos a cumplir la ley del amor. Esa ley que nos manda amar al prójimo, tanto como nos amamos a nosotros mismos.  

  • “Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros.” Filipenses 4:9 RVR1960

    El desafío mayor de todo creyente es mantener un testimonio congruente; entre lo que enseña, lo que dice y lo que hace.

    Hay tres aspectos en este texto que Pablo les escribe a los hermanos de Filipo. En esos aspectos se enumeran igualmente tres desafíos ineludibles para creyentes maduros en la fe; los cuales representan un compromiso con los otros creyentes.

    1. “Lo que aprendisteis y recibisteis de mí”: En este aspecto, Pablo hace referencia a las enseñanzas que él les compartió mientras estuvo en Macedonia trabajando entre los filipenses. Justamente por eso usa la idea de “aprendizaje receptor”. Los pastores y maestros de la Palabra dan de sí, todo cuanto Dios les permite aprender y comprender de su revelación. De tal manera, los oyentes receptores han de aprender de lo que reciben de sus maestros. Y este es el primer desafío: “Saber bien para enseñar mejor”.
    2. “Lo que oísteis de mí”: El otro gran desafío del creyente es el testimonio auditivo. Todo aquello que Pablo dijo; las ideas que expresó, la teología que desplegó, las opiniones que externó sobre temas relevantes, los consejos que dio, etc. Esto es muy importante porque lo que las personas oyen de nuestra boca, o de la opinión de otros; será valorado a la luz del comportamiento, y de ello se concluirá, si hay una congruencia o incongruencia entre lo que se enseña, lo que se dice y lo que se hace.
    3. “Lo que visteis en mí”: El testimonio visual. Este desafío es uno de los más valuados. La gente ve nuestra conducta constantemente. Y estoy desarrollando esta idea no solo para pastores y líderes espirituales; también es válido para cada creyente. No obstante, comprendemos que, para quienes ostentan una posición de autoridad espiritual, estas demandas son más visibles. Ahora no se trata solo de lo que escuchan las personas acerca de alguien en el púlpito, o en una revista, o en un blog, o por testimonio de terceros. En este caso, se refiere a lo que la gente ve y por lo tanto, es testigo de primera mano.

    La pregunta que debemos hacernos posiblemente sea: ¿Qué han aprendido los demás de mí al oírme hablar y verme trabajar? Y les confieso que es una pregunta muy desafiante y algo agobiante. A todos nos debe causar un poco de preocupación hacer esta pregunta. Pero debemos aplicarnos una constante autoevaluación.

    Finalmente, exhorto a los creyentes a esforzarse siempre por agradar al Señor Jesucristo y servir a los hermanos. A la vez, recordemos que todos estamos siendo conformados a su imagen en un tiempo continuo. Por lo tanto, sigamos adelante predicando y enseñando con palabras y hechos. La gente nos debe reconoce primeramente por nuestro trabajo, y luego por nuestra forma de pensar; luego sabrán reconocer que cuando nos equivocamos o fallamos, nos vamos a levantar.

  • La tardanza de Cristo, es oportunidad

    Por Elías Lara

    La tardanza que muchos le imprimen al regreso de Jesús realmente es oportunidad; dado su gracia y su carácter paciente. Pues la Biblia es clara en afirmar: “que Dios no quiere que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento”.

    “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.” 2 Pedro 3:9 RVR1960

    Ahora le pido que no piense en todos, no haga oraciones sin sujeto; póngale su nombre a esta reflexión. La oportunidad es para usted.

    Las señales de los tiempos se han venido cumpliendo. Siempre he dicho que el principio del fin se marca con la primera venida de Jesús a esta tierra, desde entonces, Dios puso su “reloj” en marcha para enviar nuevamente a su hijo en una fecha que Jesús como hombre dijo que no sabía; solo su padre. Pero la promesa proclamada por los Ángeles a los discípulos que lo despidieron en su ascenso al cielo fue: “así como le habéis visto ir al cielo, vendrá”:

    “Dicho esto, mientras ellos lo estaban mirando, Jesús fue levantado, y una nube lo envolvió y no lo volvieron a ver. Y mientras miraban fijamente al cielo, viendo cómo Jesús se alejaba, dos hombres vestidos de blanco se aparecieron junto a ellos y les dijeron: —Galileos, ¿por qué se han quedado mirando al cielo? Este mismo Jesús que estuvo entre ustedes y que ha sido llevado al cielo, vendrá otra vez de la misma manera que lo han visto irse allá.” Hechos 1:9-11 DHH94I

    La señal evidente de su venida estará marcada en las nubes, en donde le veremos regresar. Será claro y evidente para todos.

    Ahora les pido a quienes me han estado leyendo que no estén desapercibidos como los demás.

    A los que ya son creyentes les pido no vivir el sueño profundo de la indiferencia, el alejamiento de la arrogancia y la terquedad de la amargura que contamina. Sí, hay muchos de ustedes que no quieren orar más, que no quieren leer las Escrituras, no quieren volver a una iglesia, no quieren convivir con los hermanos, no quieren ser tenidos como parte de los cristianos porque están molestos con ellos en general; por situaciones específicas que han vivido. Y las razones en sus corazones son una o todas las mencionadas: indiferencia, arrogancia y amargura de espíritu. Yo me pregunto: ¿cómo esperar a Jesús, cabeza de la Iglesia, siendo apáticos y enemigos de la Iglesia? Reflexionen.

    Mientras que, a los que no se han convencido y decidido por Cristo les insto a creer. Porque la Biblia dice que para ser salvos; debemos “creer”. Y si crees, aceptas a Jesús, y si lo aceptas le obedeces en sus mandamientos bíblicos.

    Las señales están por doquier, y quiero que recuerden las advertencias de Jesús dadas en Mateo 24.

    Muchos dirán, miren Jesús se apareció aquí o allá, pero no hagan caso de eso, porque el principal lugar donde Jesús debe aparecer es en tu propia vida, tu propio corazón. Resulta que ahora con tecnología de punta, están proyectando hologramas en el cielo en diferentes lugares poniendo en las nubes la imagen de una silueta como de Jesús, y muchos están creyendo ver visiones, mientras otros se asustan. Esta es una señal de confusión.

    También, pueden tomarse el tiempo para leer en línea en la web, la agenda 2030 de la ONU, al leerla todo el contenido está lleno de grandes metas e ideales humanos. Para que esos ideales se cumplan, se requerirá de milagros. Sabemos que el poder humano ya sea en un líder o en un sistema, emergerá como el anticristo y asumirá liderazgo para esta agenda. Si usted me pregunta si esa agenda es macabra; yo le digo que no, que es una agenda loable y yo mismo deseo que la humanidad trabaje por ella. Pero como sé lo que dice la Biblia acerca de la humanidad y de los últimos tiempos, digo además que es una agenda incompatible con la Biblia, por todo lo que ha de acontecer. Esta agenda es otra señal de confusión.

    Esta semana en la Asamblea de la ONU en Estados Unidos, el primer ministro de Israel anunciaba en su discurso, el histórico acuerdo para un tratado de paz con los árabes. Sé que este ha sido un tema recurrente, pero el tratado es con Arabia Saudita, quienes lideran a todas las otras naciones árabes de la región por su poder económico, diplomático y militar. De tal forma que, Israel da muestras de cumplimientos bíblicos apocalípticos. Una señal muy evidente para los creyentes informados.

    Finalmente, pero no menos importante; el panorama político – social en el mundo, nos acerca a una sociedad cada vez más preparada para recibir con beneplácito al sistema mundial del anticristo. Ya no es un asunto de derechas o izquierdas; aunque el discurso sigue siendo ese. Es un asunto de ideas renovadas acerca de la religión, la familia, la sexualidad, el género y la vida. Esos son los pilares del “Nuevo Orden Mundial” del que se habla ya con total transparencia.

    Le invito a flexibilizar sus posturas acerca de lo que ha aprendido de cómo se supone que será el fin, y de si la Iglesia del Señor pasará tribulación o no. La verdad todas son argumentaciones hermenéuticas, y la realidad la iremos viendo día a día; todos a quienes nos ha tocado vivir el desenlace de los tiempos. Es discutible mi interpretación y la suya acerca de si vamos a ver tribulación o no, pero lo que no es discutible, es que Cristo viene por su Iglesia. Y que ese día está a la vuelta de la esquina hoy más que nunca.

    “De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas.” Mateo 24:32-33 RVR1960.

    Que el fin no te tome desprevenido ni debilitado, porque la apostasía es un espíritu de época, precursor del anticristo. Es el espíritu de la sociedad post cristiana que ya vivimos, y que ya ha engañado a miles de creyentes. Sí, la apostasía es el último intento de satanás para golpear a la Iglesia. La apostasía se da solo dentro de la Iglesia del Señor. Si eres creyente la apostasía tiene que ver contigo, no con los incrédulos.

    Shalóm