Por Elías Lara
3 Dijo también Abram: Mira que no me has dado prole, y he aquí que será mi heredero un esclavo nacido en mi casa. 4 Luego vino a él palabra de Jehová, diciendo: No te heredará este, sino un hijo tuyo será el que te heredará. Génesis 15:3-4 (RVR1960).
Dios había llamado a un hombre de Ur de los Caldeos, de una tribu semítica nómada, donde obtener riquezas y cuidarlas, pasaban como validación de la hombría. El patrimonio lo era todo. Dios quiere darle un significado diferente a esta familia, y al mundo. Si somos cuidadosos al leer génesis del capítulo 1 al 45; vemos que Dios trata con la humanidad universalmente. Pero a partir del capítulo 45, Dios trabaja con la familia de Jacob en Egipto, y empieza a tratar en el transcurrir de años y siglos; con una nación en particular.
Mientras Dios trató con las primeras civilizaciones, la dinámica familiar nos presenta a una familia traumatizada y llena de culpa cosmológica en Adán y Eva (llegando incluso al primer homicidio), luego a una dinámica de familias patriarcales que se centraban en la protección, el pastoreo y la agricultura para la economía familiar. Pero cuando Dios llama a Abraham, le ordena dejar su tierra y su parentela, justo todo su patrimonio. Y luego le va enseñando a confiar en Él, a través de diferentes pruebas. Y es por medio de Abraham; llamado para servir a los planes de Dios, donde el planteamiento divino es volver a una familia moldeada por Dios mismo, a las tierras elegidas por el mismo Dios (Canaán). Y siendo de esta manera con Abraham, una constelación familiar universal, sus decisiones tendrán una imputación igualmente universal.
Hoy voy a caminar sobre la cuerda floja respecto a la hermenéutica bíblica, y la búsqueda de respuestas escatológicas. Y digo escatológicas; en tanto que, ya estamos viviendo eventos preparatorios al desenlace de la humanidad desde la perspectiva bíblica.
¿Cuál era el hijo “propio” de Abraham? Si usted responde que era Isaac porque lo tuvo con Sara, podría invalidar la dinámica y costumbre de esa era patriarcal, donde para ellos todo cuanto salía de sus lomos era de su propiedad; esposa, concubinas, hijos e hijas, y nietos, esclavos y animales. Por eso Jacob bendijo a sus hijos, tanto de su amada Raquel, como los que tuvo con Lea, Bilha y Zilpa. Todos fueron sus hijos legítimos y de su propiedad. Bueno, pues con Abraham fue el mismo caso. Tan legítimo era Ismael con Agar, como Isaac con Sara. Pero, ¿cuál es la diferencia entre el patriarca de la fe, con respecto a su nieto Jacob? Que Dios determinó en Isaac cumplir la promesa hecha a Abraham y Sara, determinando que Isaac era el heredero del llamado divino. En aquella decisión el poder de Dios fue exaltado, pues para Sara y su marido aquello de concebir y dar a luz, era posible solo por provisión divina. Si ustedes notan, Isaac es el único de los tres patriarcas principales, que no tuvo concubinas, y el mensaje que me deja es que las promesas de Dios son exactas, puras y sin añadidos. Pero Abraham y Sara añadieron su “mejor idea”, de la forma en que pensaban que se podría cumplir la promesa de Dios en sus vidas.
En este contexto, quiero anclar mi argumento para tratar de explicar bíblicamente, lo que está pasando en el mundo en estos últimos años, donde hay constantes sobresaltos político militares con los hijos de Ismael (el supuesto hijo ilegítimo de Abraham), fruto de una decisión humana, que pretendió ayudar al cumplimiento de la promesa de Dios. Y es que los cristianos debemos mirar con la lente correcta todos estos acontecimientos, sin tomar una postura política, religiosa e ideológica, pero sí con claridad del contexto histórico del texto. Ya que, desde aquella situación familiar, el mundo quedó a la espera del desarrollo de multitudes incontables de descendientes del patriarca, que estarían hasta el fin en discordias, como producto del peso emocional generacional; por la conducta de Sara hacia Agar y su hijo Ismael, quienes fueron afligidos y humillados por ella. Los planes de ambos, tan humanos como inservibles empezaron a generar la consecuencia que la humanidad sufre hasta hoy. Leamos:
8 Y le dijo: Agar, sierva de Sarai, ¿de dónde vienes tú, y a dónde vas? Y ella respondió: Huyo de delante de Sarai mi señora. 9 Y le dijo el ángel de Jehová: Vuélvete a tu señora, y ponte sumisa bajo su mano. 10 Le dijo también el ángel de Jehová: Multiplicaré tanto tu descendencia, que no podrá ser contada a causa de la multitud. 11 Además le dijo el ángel de Jehová: He aquí que has concebido, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Ismael, porque Jehová ha oído tu aflicción. 12 Y él será hombre fiero; su mano será contra todos, y la mano de todos contra él, y delante de todos sus hermanos habitará. Génesis 15:8-11 (RVR1960).
Y este texto es uno entre otros varios, que fueron decisiones universales, con consecuencias imputables a la humanidad entera. Hasta este día hay muchas crisis en el mundo; bajo líderes de otras naciones, pero estas crisis de larga data entre la misma familia semítica (pleito de hermanos), es la más enconada, llena de odio y escatológica. Dios marca tiempos y señales alrededor de estas naciones fraternas y enemigas a la vez. Son las naciones árabes, y la nación de Israel. Ancestralmente emparentadas, pero con los siglos se han ido separando y desmarcando.
Por supuesto, ahora se suman otras naciones sin historia ni abolengo bíblico. Pero todas confabulan contra Israel. Una tierra que yo en lo personal no descarto de los planes y acontecimientos del desenlace del fin. Teniendo claro que la Iglesia es el pueblo de Dios, y no Israel como país, pero aclarando también, que hay cumplimientos y valores cuyo significado solo se pueden extraer de Israel. En una ocasión, por ejemplo; Jesús respondió a una samaritana: “la salvación viene de los judíos”. Una expresión de profundidad espiritual, e implicaciones culturales no pequeñas, cuyo valor solo se explica en la nación judía.
La humanidad hoy opina con puntos de vista de igualdad, derecho y humanidad, pero el cristiano debe pensar como Cristo. Ver esto con la mente de Cristo.
Hay dos vertientes del pensamiento humano; o paradigmas en los cuales podemos acuñar diferentes ideas e ideologías respecto a lo que está experimentando la sociedad actual a nivel político, económico, ecológico y cultural. Uno es el paradigma del pensamiento cristiano nutrido en la fe practicante de las verdades bíblicas, y la otra; es el pensamiento humanista nihilista (Nihilismo es un pensamiento filosófico pesimista, en envoltura progresista). Desde esta perspectiva, podemos entonces interpretar, y hasta juzgar los acontecimientos que están sucediendo en nuestra sociedad bajo uno de los dos enfoques; o en su defecto, bajo un enfoque más ecléctico (combinación de ambos puntos de vista).
Nuestra postura cristiana, no debe estar basada en ideologías anticristianas como las que se promueven en la ONU, o en países anárquicos, y en movimientos de anarquía. Tampoco debe estar apoyada en romanticismos bíblico históricos hacia Israel. Debe ser acorde al carácter pacificador de Cristo, y la denuncia valiente del pecado, tan contundente como nuestro Señor lo hiciera (lo hizo tantas veces contra líderes religiosos y sus falacias contra su humanidad divina).
Los cristianos no acuerpamos la muerte de nadie en manos de su vecino. Mas creemos que, serán los seguidores del islam (sean árabes o sean prosélitos del islam) quienes desencadenarán un férreo espíritu anti cristiano – que siempre lo han tenido – pero esta vez será público, intencional y apoyado por la comunidad política internacional.
Cederles espacios en países de fe cristiana, es solo apoyar la agenda del anticristo, cuyo rostro no necesitamos ver para entender que ya opera.
Hay muchos creyentes, algunos muy cercanos, que se están confundiendo y pretendiendo que esta batalla es cultural e ideológica, y defienden a estas poblaciones con afanes humanitarios, mientras que ellos se devuelven contra quienes les han abierto su país, como ya pasa en Europa.
Estos cristianos no miden la dimensión espiritual, y olvidan figuras retóricas tan potentes del apocalipsis; como la mujer y el dragón que la persigue; cuyo amplio significado es acerca de la persecución liderada por satanás contra los hijos de Abraham (por la fe), con intermediación de los hijos de Ismael.
Los creyentes que han puesto interés en conocer la Palabra de Dios, advierten fácilmente los tiempos que estamos viviendo, y saben que ya ni el voto en urnas puede cambiar la tendencia anticristiana, de antivalores y de anarquismo al que nos están llevando los heraldos de satanás (líderes globalizantes).
Finalmente, ustedes deben saber, que hoy será cada vez más; un tiempo de mucha violencia a todo nivel, en tiempos donde paradójicamente se habla del hombre más humano (humanismo) y más inteligente, termina siendo el hombre más primitivo. Ya Pablo lo advierte en 2 Timoteo 3:5 al explicar que será una era de hombres y mujeres con apariencia de piedad, pero sin frutos de ella.
“…que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a estos evita”
Pablo a Timoteo



