Éstos son los dichos del Predicador, hijo de David, que reinó en Jerusalén:
¡Vana ilusión, vana ilusión!
Eclesiastés 1:1-2 (DHH)
¡Todo es vana ilusión!
¡Qué tal están todos! En esta ocasión les quiero dejar una reflexión sobre Eclesiastés, y la visión de «Cohélet», o bien «El Predicador». Para mi gusto, usaré mejor, «el Sabio». Mi aporte en esta ocasión va en estrofas en las que uso metáforas y símiles, con las cuales se resume la visión, del sin sentido del Sabio. Sus expresiones están alineadas a una serie de experiencias. Es posible incluso que no todo el libro sea de autoría Salomónica. Al menos estamos seguros que, la conclusión en el capítulo 12: 9-14, fue un agregado de la sabiduría hebrea, para darle sentido a la vida.
Vanidad, es una palabra que nos llega del latín, pero en el hebreo es «el Hebel», que significa: «aliento, soplo o viento». El significado nos lleva a la idea de vaciamiento o quedar vacío. Y después de ahí nos lleva a los sinónimos de contexto: efímero, fugaz, transitorio, etc. Esa es la base del libro de Eclesiastés. La vida del humano, vista desde el humano. Por eso la conclusión en el capítulo 12 nos lleva de retorno a Dios, para que podamos anclar la esperanza en la sólida existencia del sentido (Dios) para el sin sentido de la vida. Les dejo entonces las estrofas alegóricas al libro. Estrofas que escribí para ustedes:
La ilusión superlativa de la vida;
Transitoria como la primavera,
Vacía como el invierno,
Frágil como el verano,
Fugaz como el otoño.
¡Es Ilusión de Ilusiones!
Es la vida sin sentido.
Como un soplo desfallecido,
Como una ráfaga pertinaz,
Como niebla impotente,
Como suspiro, la realidad,
Inconsistente ha sido.
¡Es vanidad de Vanidades!
¡Y cómo no ha de pensar así el sabio!
Vivió para experimentar,
Experimentó para vivir,
Investigó para conocer,
Conoció para ser más sabio.
Después de ser sabio,
Se entregó a la estupidez, y dijo:
¡A mayor sabiduría, mayor tormento!
Y concluye el sabio:
A mayor ciencia, mayor dolor.
Nada que venga de una vida sin sentido,
Puede traer satisfacción,
Por eso termina su discurso,
Diciendo una vez más:
¡Pura ilusión! ¡Todo es pura ilusión!
El concilio de sabios reunido
Nos ofrece un camino mejor
“Teme a Dios y guarda sus mandamientos;
Porque eso es el todo para el hombre”
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