¿Qué Dios hay como tú,
    que perdone la maldad
y pase por alto el delito
    del remanente de su pueblo?
No siempre estarás airado,
    porque tu mayor placer es amar

Miqueas 7:18

Esta promesa no está anclada en un vacío. Es una promesa de esperanza que nos da el remedio para nuestra eternidad, libre de nuestra culpa, imputada a Cristo en la Cruz.

El contexto de Miqueas, quien es contemporáneo de Isaías, es una advertencia seria a la nación de Israel como un todo. Si bien fue profeta en Judá, también habló al reino del norte; conocido como Israel. Desde niño vivió las penurias del campesinado, bajo la corruptela de los reyes, príncipes y líderes de Judá, así como de los líderes religiosos. Por lo tanto, el profeta les declara a la nación en sus dos reinos, lo que Dios pide:

Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios. Miqueas 6:8

Ahora tenemos el panorama completo. Dios nos ama con placer, y así quiere Él que nosotros amemos a los otros, a ese que llamamos prójimo, y que no hace distinción de ninguna clase. Es tan extrema la expectativa de Dios, que a través de Jesús; nos lo deja más que claro:

Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos. Mateo 6:35

Sí, Dios ama con placer, y así nos ha amado. Somos sus hijos, pueblo de su prado. Pero antes de hijos éramos enemigos según la Biblia; así que Él amó a un puñado de enemigos y por eso Jesús nos dijo: “amad a vuestros enemigos”, ¿Tiene sentido no es cierto? ¿Puedes tú pedir lo que no das? Eso sería inmoral. Pues Dios nos pide, algo totalmente alcanzable porque Él dio el primer paso.

No se puede amar a nadie, mucho menos a un enemigo, sin haberse uno mismo humillado, eso es lo que Miqueas dice claramente en 6:8.

Necesitas humillarte ante Dios, eso significa reconocer lo poco que puedes hacer en tu pecado, en tu dolor, eso que el literato llama: “tus demonios”, y entiéndase que esa frase no es una literalidad, significa aquellas cosas que te atormentan.

¿Te atormenta uno o más pecados que no te permiten hacer justicia, amar la misericordia por las otras personas? Empieza por humillar tu voluntad. De lo contrario, Jesús mismo dice:

Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas. Marcos 11:26

¡Adelante vamos por el perdón de Dios este día, porque él se complacerá en amarte y perdonarte!

Posted in

Deja un comentario