Ataraxia: Bienestar corporal y espiritual, estar bien.
En el siglo IV aC, aún se estaba viviendo el traslape de dos grandes escuelas del pensamiento: la griega y la romana. Y se da sentido, o al menos se acuña en el argot de la filosofía el concepto de “ataraxia”.
Escuelas influyentes, se destacaron. La Academia de Sócrates y El Liceo de Aristóteles. Por otro lado, la escuela de Epicuro de Samos, se llamó El Jardín. Solo el nombre nos indica su filosofía o pensamiento. Llevándonos desde la mente, al escenario del desarrollo de un constructo social, o forma de vida.
¿Qué evoca en nosotros al escuchar acerca de un jardín? ¡Ataraxia!
¿Cómo lo definió y defendió la filosofía Epicureísta? Aquí les dejo una definición de Epicuro, su fundador:
“Defendió una doctrina basada en la búsqueda de la felicidad, para lo cual el individuo debería llevar una existencia dirigida por la prudencia, la sobriedad y la amistad. El fin de la vida humana es procurar el placer y evadir el dolor; siempre de una manera racional para evitar los excesos, pues estos provocan un sufrimiento posterior. Los placeres del espíritu son superiores a los del cuerpo, y ambos deben satisfacerse con inteligencia, procurando llegar a un estado de bienestar corporal y espiritual al que denominó ataraxia (ἀταραξία). Criticaba tanto el desenfreno como la renuncia a los placeres de la carne, y argüía que debería buscarse un término medio y que los goces carnales deberían satisfacerse, siempre y cuando no conllevaran un dolor en el futuro”
Ahora, veamos nuestro texto en el Sermón del Monte. Jesus, irrumpe en una sociedad ávida de conocer, y por ende llena de filósofos. De hecho, Jesús entra en una etapa crucial entre el ayer de la filosofía griega, y el presente de la filosofía romana o latina. Y nos habla con solvencia acerca de “las cosas de la vida”, que no es otra cosa más, que el objetivo de la filosofía.
Jesus, llama a sus seguidores, a que “no se afanen”, o sea, una forma de definir esa “ataraxia” humana. ¿Pero como lo plantea?
“Por lo tanto les digo: No anden preocupados pensando qué van a comer o qué van a beber para poder vivir, o con qué ropa van a cubrir su cuerpo. ¿Es que no vale la vida más que la comida, y el cuerpo más que la ropa?”MATEO 6:25 BHTI
El llamado de Jesús una vez más es a la prudencia, y no a la indiferencia de las cosas que necesitamos para vivir. Si leemos con atención, Jesús usa algo de retórica propia de las escuelas de la época, preguntarse y responderse en sus clases, esas preguntas e ir trasluciendo la verdad central.
Si tuvieras que responder qué vale más, ¿la comida o la vida? La respuesta afloraría fácilmente. O que vale más, ¿el cuerpo o la ropa? Otra vez, es fácil de responder.
Lo que no es fácil, es equilibrar el pensamiento entre ambos bienes, unos que son espirituales y otros materiales, unos que son eternos, y otros que son temporales. Pero todos importantes en nuestra vida. Entonces… ¿a cual de ellos le debemos poner más atención?
Definitivamente el contexto de Mateo al darnos estas enseñanzas de Jesús, se refieren a la búsqueda prudente de todos esos bienes. Porque Jesus dice en sus respuestas a sus retóricas, que si Dios cuida de los pajaritos que no se afanan en lo que nosotros si; ¿cuanto más deberíamos esperar nosotros del cuidado de Dios en cualquier circunstancia? Sean tiempos buenos o tiempos malos, nos llama primero a ser hijos más que criaturas, y luego a confiar. Y la confianza en Dios es la clave de una verdadera y eficaz ataraxia.
¿Sabía Jesus de todas estas ideas que pululaban en su época? Claro que sí. Por eso Él nos acercó a la verdad eterna del Dios no conocido de los filósofos de la época.
Me gusta la filosofía y admiro a los grandes filósofos de la historia, que incluso algunos murieron por sus ideales.
Pero hablar de Jesús, es otro nivel de compromiso. Y aunque no fue el único que murió a causa de sus ideas, si fue el único que resucitó. Porque su poder estaba por encima aún de la muerte.
Jesús es el conocimiento encarnado, la verdad única y omnímoda (Absoluta). Si Él nos manda a no pre-ocuparnos por los bienes terrenales, que siendo importantes no lo son más que la misma eternidad, entonces nos está llamando a ver primero lo esencial: “Nuestra eternidad”. En lo demás, nos asegura provisión suficiente hasta nuestra próxima estación que es la “Eternidad”.

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