Este título parece extraño. Pero lo he meditado bien. Aún nuestra convivencia debe ser dedicada a Dios. Y eso es santidad.

“En fin, hermanos, estén alegres, permitan que se los corrija, déjense amonestar, vivan en armonía, mantengan la paz. Y Dios, que es fuente de amor y de paz, estará con ustedes.” 2 CORINTIOS‬ ‭13:11‬ ‭BHTI‬‬

Por el contexto de la carta, esta es la mejor traducción. Pablo nos exhorta junto con la iglesia corintia, a que permitamos que la verdad bíblica nos amoneste para ser corregidos en aquellas áreas que indudablemente faltan ser corregidas.

¿A qué amonestación correctiva se refiere? Es una amonestación específica a los hermanos de Corinto contenida en sus cartas. Aquellas iglesias habían sido desleales al ministerio de Pablo y a sus intenciones. Hablando de manera descortés y pecaminosa contra el apóstol, hombre con fallas y debilidades, pero enviado de Dios a ellos.

Luego, al leer la primera y la segunda carta a los Corintios, nos damos cuenta que nosotros también somos exhortados para perfección. Lo interesante es que nos pide que en medio de tal proceso, estemos alegres.

Quizá la alegría no es resultado de una corrección. Quienes la hemos vivido a profundidad no hemos experimentado alegría en el momento de la disciplina. Pero al ser disciplinados, sí tenemos como resultado final la alegría, ya que la satisfacción de ser restaurados y renovados es un regalo espiritual.

Otro resultado es la armonía y la paz que se genera alrededor de una convivencia honesta, al permitir que la Palabra de Dios nos amoneste y corrija.

La meta de todo este duro proceso contra nuestra carnalidad, es la presencia de Dios entre nosotros. Dios mismo es fuente amor y paz, y si él está en el lugar que debe estar en nuestras vidas, hogares e Iglesias; el amor y la paz serán ejes de una convivencia armoniosa.

Cuando seas parte de una comunidad, sea la familia consanguínea, sea el ambiente de trabajo o sea la iglesia; recuerda que la armonía depende de un corazón entregado al Señor, fuente de paz y amor.

La responsabilidad para una buena convivencia siempre partirá de nosotros mismos en primer lugar. Por eso el consejo bíblico es que en lo que dependa de nosotros, estemos bien con los demás. Ya lo que no dependa de nosotros, obviamente se sale de nuestra responsabilidad.

Shalom

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