En Génesis 1:28 Dios bendijo a Adán y Eva en el huerto para tomar posesión del huerto, gobernar, dominarlo y multiplicarse; bajo su Señorío y complacencia. En capítulos 12 y 32 sucede lo mismo con Abraham y con Jacob, respectivamente.

Luego, vemos este mismo llamado a la nación de Israel; previo a cruzar el Jordán para tomar posesión, dominar aquellas tierras y multiplicarse en ella bajo la mano de Jehová (Deuteronomio 30)

Estos cuatro escenarios históricos:

1. El Edén: La bendición en Adán y Eva, representa la multiplicación de la raza humana y nuestro llamado a dominar la creación.

2. Ur de los Caldeos: La bendición en Abraham, representa la multiplicación espiritual del pueblo santo.

3. Peniel: La bendición en Jacob, representa la transformación espiritual del hijo de Dios.

4. Tierra de Moab: La bendición a Israel cruzando el jordán para poseer la tierra prometida, representa posesión de la vida eterna.

Son todos, momentos decisivos. Los momentos decisivos del pueblo de Dios están ante inminente victoria, pero no dependen de la inminencia; dependen de la decisión.

Dios proveyó en cada una de las historias referidas en estos textos. La provisión siempre estuvo disponible para ellos, pero cuando no obtuvieron las promesas provistas; fue por una decisión errada.

“porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella.”

‭‭Deuteronomio‬ ‭30:16‬ ‭RVR1960‬‬

Hay una palabra que quiero rescatar y poner en el centro de nuestra reflexión: Bendición (bendecir, te bendiga, te bendeciré, los bendijo)

La raíz hebrea es “barak”. Su significado principal es: Arrodillarse como acto de adoración del hombre a Dios y, beneficio como respuesta de Dios al hombre. Otro importante significado es: Bienaventuranza.

Desde esta definición, la bendición del pueblo de Dios; es conforme al propósito de Dios. Nunca es una moneda en la economía del reino, para hacer transacciones con los bienes espirituales del reino; como la fe, el evangelio y la vida eterna.

La bendición de Dios implica de manera central, una vida humillada de rodillas ante Dios. Cuando Dios les dice a: Adán y Eva, Abraham, Jacob y a Moisés para el pueblo, que Él los bendeciría, literalmente les está diciendo los “arrodillaré ante mi”para que puedan obtener todos mis beneficios. Y ustedes serán bienaventurados.

¿Serán los beneficios divinos cosas tan banales como las posesiones materiales que perecen? Definitivamente usted y yo sabemos la respuesta:

“No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.” Mateo‬ ‭6:19-21‬ ‭RVR1960‬‬

Que falso es el evangelio que promete bendiciones, a vidas alejadas de Dios; y que ni viven de rodillas, ni le reconoce como Dios.

La Biblia dice que si buscamos el reino de Dios y su justicia, todas las demás cosas; necesarias para nuestro sustento, serán añadidas.

Dios proveyó el huerto para Adán y Eva. Proveyó un hijo para Abraham y Sara. Proveyó un nuevo nombre a Jacob y proveyó la tierra de Canaan para Israel. Pero no todos fueron fieles para poseer esas provisiones.

Ahora, Dios ha provisto cielo y tierra nueva en la eternidad, proveyó su propio hijo para salvación y promete un nuevo nombre a los que se salven. Con todo, muchos no poseerán estas provisiones para la eternidad, por no arrodillarse o rendirse ante Él.

Hay quienes tienen una mentalidad tan pobre, que se conforman con riquezas temporales.

Si entendemos estos personajes y eventos bíblicos; como tipologías que son de eventos futuros, entenderemos que cada uno de nosotros formamos ese nuevo pueblo de Dios, elegido y llamado. Llamados en iguales condiciones por un Dios que no cambia. Dios ha provisto y prometido todas estas bendiciones espirituales a aquellos que permanecen de rodillas: sometidos y humillados en obediencia a Él.

Tenemos que desaprender para aprender. Este es un principio universal para la renovación de la mente, y la reingieneria.

Hoy debiéramos desaprender el concepto de antaño que tenemos de la palabra bendición; como aquello que materialmente suple una necesidad ya sea básica; o banal. Así podremos darnos a la tarea de re aprender su significado.

Bendición es: “recibir de rodillas, todos los beneficios de Dios, para la vida eterna”

Pongamos el típico ejemplo: Lo material

Usted dirá: ¡Sí, pero da igual. Mi carro es una bendición! Esa respuesta es relativa.

1. No es lo mismo obtener un carro de la mano de Dios, que de mi esfuerzo soberbio.

2. Los beneficios de Dios redundan en salvación eterna. Para el sujeto (yo) y para el objeto (los demás)

3. Todo lo demás es añadido para nuestra supervivencia y placer. Pero sobre todo para servir a los demás y hacer la obra de Dios.

La gran diferencia es que el mundo vive por y para las añadiduras. El pueblo de Dios usa las añadiduras en su peregrinar, mientras camina hacia la prosperidad de la vida eterna.

Pensando así, cualquiera sea nuestra situación, mientras peregrinamos a la eternidad, ya sea en abundante añadidura o en pobreza; somos bendecidos en Cristo. Y esta prosperidad no es de confesión, es de convicción (no es para que digas que estás prosperado y en victoria, es para que lo creas, comprendas y lo aproveches para bendecir a otros)

Posted in

Deja un comentario