Hay una tendencia marcada hoy más que nunca sobre este tema. Hay mas conocimiento a través de la sicología y la sociología, que nos permite entender un poco más acerca del tema. No obstante, más que un descubrirlo, es aprovecharlo para revisar nuestras propias vidas; y por qué no, entender a quienes nos rodean cercana e íntimamente. Incluso entender todo cuanto sucede en nuestros entornos de trabajo, iglesia, centros de estudios, espacios públicos, etc.
La Biblia nos encamina hacia esa dirección. Miremos en esta oportunidad, algunos versículos de proverbios capítulo 15, que nos enseña a expresar lo que hay en nuestras vidas en ciertos momentos de nuestra existencia, e incluso de manera permanente si fuera el caso. También, aprendamos de estos textos, la manera efectiva en que podemos y debemos abonar a mejorar nuestra vida y apoyar la vida de otros.
- Facciones de la cara, alegría: No siempre lo estamos, pero debemos luchar para que nuestra vida sea plena y podamos compartir y contagiar alegría. Cada quién la demuestra acorde a su carácter, pero la Biblia nos dice que todos la reflejamos en el rostro. Aquí hago la acotación de que la ausencia de alegría puede ser normal en algunos momentos de nuestra vida, pero no afecta la PAZ de Dios, ya que la paz es un fruto y no una condición. La paz es fruto de nuestra relación redimida para con Dios.
»El corazón alegre se refleja en el rostro,
el corazón dolido deprime el espíritu» Proverbios 15:13 NVI
2. Estado de ánimo, el cuerpo: En general la forma en que enfrentamos la vida. Como llevamos nuestras batallas, nuestras luchas, nuestras consecuencias de actos pasados, nuestra esperanza. Eso es medible por una constante que se llama: »estado de ánimo». Puede ser decaído o estar arriba. Tenemos que esforzarnos por mantener el mejor estado de ánimo. La mayoría de las veces se afecta por nuestra propia responsabilidad y no la de los demás.
»Para el afligido todos los días son malos;
para el que es feliz todos son de fiesta» Proverbios 15:15 NVI
3. Ojos de bondad, bocas de vida: Somos de muchas maneras agentes portadores. Seamos entonces hasta donde podamos, portadores de vida. Portadores de bondad. Portadores de esperanza. Portadores de verdad y gracia. El binomio verdad y gracia son importantes. Verdades sin amor, son dagas. Pero mentiras con dulzura son traición. Este es un elemento natural del ser humano, poder ser y dar apoyo. A todos se nos ha dado esa gracia. Algunos nunca la usaron y se les atrofió. Son esas personas que están bloqueadas en todo el espectro de sus emociones, y por ello no son capaces de decir algo positivo o de dar aliento a alguien, porque las palabras se ahogan en su interior. La mejor terapia en estos casos es: vaya y ponga en práctica las palabras de afirmación con las personas a su alrededor.
»Una mirada radiante alegra el corazón,
y las buenas noticias renuevan las fuerzas» Proverbios 15:30 NVI[d]
4. Cuerpo, alma y espíritu: Hay una postura que es mas compleja de definir como lenguaje corporal. Sin embargo, con atención lograremos pericia pronta. Es esa postura total del ser. Involucra el cuerpo, pero también las intenciones. Es importante que aprendamos a descubrir cuando esas personas están frente a nosotros, porque nos bendecirán o nos contaminarán, y no hablo de contaminación de pecado, pero hablo de contaminación de nuestro ánimo. A no ser que estés aconsejando y dando apoyo a una persona en un proceso difícil, para lo cual debes disponerte y no obstruir las emociones de la otra persona a la que escuchas; no debemos dedicar tiempo y atención a aquello que no construye un mejor día en nuestra vida.
»La lengua que brinda alivio[b] es árbol de vida;
la lengua insidiosa deprime el espíritu» Proverbios 15:4 NVI
Hay lenguas apacibles como lo dice otra versión de la Biblia. Hay lenguas que nos traen alivio al corazón, al destilar sabiduría de Dios, experiencia de la vida y consejo oportuno. Pero las hay también insidiosas. O sea, que buscan dañar con sutileza, con astucia y engaño.
Como podemos ver de este proverbio de la vida, nuestro cuerpo esta diseñado para dar y recibir vida, demostrándolo en pequeños actos voluntarios la mayoría de la ocasiones; pero involuntarios muchas veces. Es un proverbio que resalta la naturaleza humana en general y la contrasta con la naturaleza de un ser humano que ha alcanzado la suficiente gracia de Dios, para vivir y actuar diferente. Llevando apoyo y consuelo, ejemplo y valor a los que aún luchan por ser libres. Claro está, los hijos de Dios no estamos exentos de malos ratos y días peores. Pero no se justificaría que una actitud de derrota sea una constante.
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