• GLOSARIO

    Arjé: El arjé es un concepto filosófico originado en la antigua Grecia. Su significado está vinculado con el inicio del universo o el génesis de todas las cosas. El término proviene de la lengua griega y significa origen o principio.

    Primigenio: La noción de primigenio se utiliza para mencionar a lo original, en oposición a algo que sufrió modificaciones con el paso del tiempo. Es aquello que tiene relación con el origen o el principio de una cosa.

    Catapultar: Dar un fuerte impulso social a alguien o hacerlo ascender socialmente de forma muy rápida.

    Desarrollo.

    En el tema de hoy, queremos acercarnos a algunos pasajes de la vida de Salomón. Ser analíticos para poder hacer comparaciones con contextos no bíblicos de las mismas verdades acerca de la sabiduría. Para Salomón la sabiduría fue su Arjé, para los filósofos, la sabiduría fue un fin.

    Pero hay una frase que me hizo pensar, la dijo un connotado filósofo:

    “Hay un rincón de insensatez en el cerebro más sabio”

    Aristóteles

    ¿Quién avanzaría en este planeta tan limitado, en el contexto de un universo constitutivamente sabio y sofisticado, por la sabiduría primigenia e inalcanzable; sino se interesa por el conocimiento?

    La grandeza del ser humano es el conocimiento, y también ese conocimiento, es el principio del fin del humano… y eso es sabiduría.

    “Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande?” 1 Reyes 3:9

    Salomón pidió a Dios sabiduría para hacer su tarea de rey, recibió lo que pidió. No pidió presupuesto para las grandes obras que soñaba; o quizá ni las soñaba aún. Pero pidió eso que los filósofos llamaron el Arjé: principio o causa, que hace que las cosas sucedan. El Arjé de Salomón fue entonces, la sabiduría.

    Pero este texto en 1 de Reyes 3:39 me llevó a revisar este deseo en Salomón: “discernir entre lo bueno y lo malo”. Me regresé al origen en Génesis… ¿lo recuerdan? Veamos:

    Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis;

    5 “sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal. 6 Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría…” Génesis 3:1-6

    No obstante, Dios estaba agradado por la petición de Salomón, lo cual nos deja claro que la petición de Salomón no fue con la misma pretensión que Eva. Por un lado Salomón pensó en honrar a Dios y la memoria de su padre David. Eva fue movida por la codicia. Pero el fruto que ambos vieron fue el mismo: Sabiduría que los catapultara hasta la posteridad.

    Al final como veremos, aunque ambos tuvieron motivos diferentes; terminaron igualmente deshonrando la voluntad de Dios y creando caos. Y la pregunta es… ¿Por qué? Porque la sabiduría fuera de Dios, es vanidad. En los proverbios, la sabiduría es personificada, dando a entender que es una con Dios, o sea, Dios es en esencia sabiduría. El conocimiento nos puede hacer sabios, pero la desobediencia hace necio al más sabio entre los sabios. Eso pasó con Eva y posteriormente con Adán en el huerto. Pero eso mismo pasó con Salomón.

    Pero el rey Salomón amó, además de la hija de Faraón, a muchas mujeres extranjeras; a las de Moab, a las de Amón, a las de Edom, a las de Sidón, y a las heteas; 2 gentes de las cuales Jehová había dicho a los hijos de Israel: No os llegaréis a ellas, ni ellas se llegarán a vosotros; porque ciertamente harán inclinar vuestros corazones tras sus dioses. A éstas, pues, se juntó Salomón con amor. 3 Y tuvo setecientas mujeres reinas y trescientas concubinas; y sus mujeres desviaron su corazón. 4 Y cuando Salomón era ya viejo, sus mujeres inclinaron su corazón tras dioses ajenos, y su corazón no era perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de su padre David. 1 Reyes 11: 1-4

    Me parece que Aristóteles entonces agudizó este concepto con su bien ponderada frase: “Hay un rincón de insensatez en el cerebro más sabio”.

    Y es que para Aristóteles, la virtud tenía dos connotaciones: Una era la virtud intelectual o de conocer las razones y las causas de las cosas (conocimiento práctico) y la otra era la virtud moral, o sea, hacerlo con prudencia. Su frase que lo resume dice: “… hacerlo cuando conviene y en lo que conviene y con los que conviene y por lo que conviene y como conviene”.

    Su frase refleja entonces un concepto que para Aristóteles es complemento de la sabiduría, pero no lo mismo, la prudencia. Y justamente da en el clavo, podemos conocer la diferencia entre bien y del mal, saber lo que hay que hacer, y aun así comportarnos como necios por falta de prudencia.

    En nuestro caso bíblico, ambas desobediencias, tanto en El Edén como en la próspera Israel de la monarquía; fueron a pesar de saber distinguir entre el bien y el mal. Porque saber esa distinción es conocimiento, pero actuar prudentemente acorde a ese conocimiento es la sabiduría a la que Dios nos llama.

    No importa cuánto llegó a conocer Salomón para discernir lo bueno y lo malo, si al final hizo lo malo. Pero eso no es solo cierto para él, lo es para nosotros también. Nosotros debemos distinguir el bien y el mal en cada aspecto de la vida, pero a la vez, tener las agallas para actuar correctamente; o habremos fracasado. Seremos los sabios más necios jamás conocidos.

    Al final, la sabiduría de la mano con la prudencia solo busca que tengamos una vida mejor, que disfrutemos de quienes somos y lo que hacemos. Para ello no está permitido hacer daño a otros en busca de nuestra realización. Pidamos a Dios sabiduría, Santiago nos dice que él la dará abundantemente.  

  • Deja ir a mi Pueblo

    Dios

    Es una frase histórica y bíblica, pronunciada desde el corazón de Dios en lenguaje humano. Creer en la encarnación tardía de Dios en el Mesías, es una visión corta de la realidad presente y encarnada  de Dios, en la cultura, la lengua y la fe de los pueblos, y más aún en medio de las circunstancias del hombre.  

    Cristo en todo caso es la completitud o perfección de todo el plan y propósito visible de Dios. Pero Dios ha estado en medio de la humanidad presente en sus necesidades y sufrimientos en todas las épocas, acompañándole en la medida que la humanidad lo ha permitido. 

    Para comprenderlo mejor, pensemos este ejemplo: madres y padres le explican a sus hijos e hijas, que no les darán toda clase de gustos a cambio de nada. Y usted quizá dirá, yo no pienso así, pero al final es así en la práctica; porque estoy seguro que no dejaran que sus hijos hagan todo cuanto quieren; a cambio de protegerles de lo que por naturaleza están inhibidos a ver por su inmadurez. Dios con sus hijos hace lo mismo, pues en la medida que no hemos alcanzado la perfección en Él, en la medida que no hemos sido glorificados en Él, y somos frágiles, Dios nos acompaña en limitación. La limitación que nuestro corrupto corazón propicia. Y por eso Dios por ahora solo lanza un grito de autoridad: “deja ir a Mi Pueblo”. ¿Eres parte del pueblo de Dios? Hay una orden irrevocable contra satanás y el mal, de dejar ir a quienes ya Dios ha librado. Es un aspecto crucial de la fe.  

    Israel, es la primera nación que recibe y escucha esta frase de manera audible en labios de Moisés, cuando éste enviado por Dios a Faraón, le dice:  

    Después Moisés y Aarón entraron a la presencia de Faraón y le dijeron: Jehová el Dios de Israel dice así: Deja ir a mi pueblo a celebrarme fiesta en el desierto. Éxodo 5:1 

    Hasta diez veces el grito sale de las entrañas de Dios mismo; “deja ir a mi pueblo”.  ¿Por qué Dios no solamente tomó aquella nación y la sacó de la servidumbre? Y más aún, ¿por qué no saca de esclavitud a naciones, a pueblos y personas hoy? Volvemos a la comparación que les hacía, de los padres que limitan o estorban a sus hijos, pero al final, los hijos harán lo que tienen a bien hacer. No se libra de esclavitud, esclavizando.  

    Y Dios nos acompaña en ese proceso de liberación, más no nos obliga a ser libres. Si eso hubiera hecho Dios con Israel, hubiese sido una relación en codependencia, pero Dios lo que busca es una relación de total dependencia humana a ÉL, no porque Él sea narcisista; sino porque Él es Dios todo poderoso, increado y siempre existente y muy misericordioso.  

    Deja ir a mi pueblo, es un grito divino no de desesperación, sino de autoridad y empatía con el sufrimiento humano. Una autoridad que como tal no se impone a la voluntad humana, creada por Dios mismo, pero que advierte con potencia las consecuencias de no oírlo, como cuando los padres advierten a los hijos, si no les escuchan el consejo.  

    Deja ir a mi pueblo, es al final, deja ir a mi pueblo. Por lo tanto no es un ruego, sino una oportunidad para que el tirano de las vidas humanas desista de su afán esclavizador. Diez veces extendió aquel grito de libertad: “Deja ir a mi pueblo”. Pero el tirano probó su veracidad y paciencia a precio de todo cuanto tenía. El mal trabaja apostando todo contra la humanidad, no se guarda nada y pretende destruirnos junto con su miseria. Pero Dios nos está acompañando en ese proceso a la libertad. 

    Si alguien leyendo estas líneas está atravesando por la crudeza de la esclavitud humana, llámese; dolor emocional, enfermedad, desesperanza, limitaciones; ya sea por sus decisiones pasadas, o en su mismo presente sin explicaciones aparentes; pero alberga algo de fe en su corazón, este mensaje es para usted: Dios está caminando a tu lado y te acompaña limitado por tu propia existencia y no por la de Él.  

    El grito de Dios a las circunstancias, a la enfermedad y a lo que te agobia; sigue siendo deja ir a mi hijo o hija para que me adore.  El llamado es para ir a tierra de libertad y adorarle. 

    La frase completa de Dios a Faraón fue: “Deja ir a mi pueblo para que me celebre en el desierto”. Por cierto, un lugar muy sugestivo para adorar a Dios, en medio de la nada, y de la nada la muerte. Pero es en la nada y de la nada que Dios Crea. Dios creó el universo y te creó de la nada, porque lo único que Dios necesita para obrar con poder es Nada. Cuando por fin sientas que no tienes nada, estarás listo y estarás lista para empezar con Dios.  

    Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Hebreos 4:15 

  • La Biblia describe cualitativamente la eternidad en compañía y presencia de Dios, más que describir la economía y ecología del nuevo mundo. Quizá porque lo más importante para el hombre es encontrar un consuelo para su cansado espíritu. De aquellos ojos nublados por lágrimas de sufrimiento, infligidas por el pecado, las enjugará Dios.

    Por alguna razón, hemos llegado a pensar que, la tierra y los cielos actuales serán deshechos y cambiados por algo nuevo de la nada. Pero lo cierto es que en estudios más cuidadosos, concluimos que realmente la creación también espera redención. La redención implica aquella frase repetitiva de Dios creador: “y vio Dios que era bueno…” refiriéndose a todo cuanto creó, y que fue a su vez desfigurado de su imagen original, por la caída moral del humano.

    El camino que Dios eligió para imprimir su voluntad en medio del caos causado por el pecado, se llama redención, no es la destrucción. Por lo tanto, una nueva creación no vendrá “ex nihilo” o de la nada, como lo hizo la primera vez. Ahora será una regeneración o restauración de todas las cosas, y hay bastante evidencia en la Biblia que así lo señala. Pablo dice:

    18 Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. 19 Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. 20 Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; 21 porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. 22 Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; 23 y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo. Romanos 8:18-23

    El impacto del acto redentor es cósmico, no es un juego. Ciertamente la otra parte de la literatura que nos habla del futuro, o del siglo venidero, es Apocalipsis, donde Juan recibe una descripción de la culminación de ese proceso de redención. Los elementos ardientes que serán deshechos según Pablo, encuentran descripciones gráficas en esta revelación.

    Pero seamos bien claros, no hay una descripción de la vida allá, que se asemeje a la que tenemos aquí, en cuanto a lo que haremos o como lo haremos. Ni es cierto que las descripciones den la idea de un culto evangélico que no terminará allá en la eternidad – que por cierto de niño me desanimaba esa idea y quizá aún no encuadra en mi mente – pero lo cierto es que el nivel de adoración es otro, marcado por la presencia absoluta de Dios en medio de los salvos.

    3 Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. 4 Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. Apocalipsis 21: 3-4

    Las dos promesas más importantes, que encontramos son más que simplemente pensar en cómo serán las casas allá, pues la morada a la que Cristo hace alusión, no podría encontrar paralelo con nuestras actuales vivencias, de lo contrario esto sería una decepción digna del existencialismo moderno. Primero, Dios estará con los salvos (será el Emanuel) y luego, enjugará toda lágrima, o sea, todo dolor y sufrimiento será inexistente en una eterna y poderosa consolación.

    La imagen de un cielo nuevo y una tierra nueva, es la misma del nuevo nacimiento de los creyentes por la obra redentora de la cruz. La creación sujeta a vanidad o despropósito a causa de la maldad, espera su redención y utilidad vital.

    El mar no existía más, pero sí un río cristalino que emana paz, contrario a un mar embravecido y algo rebelde.

    Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. Apocalipsis 21:1

    Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero. Apocalipsis 22:1

    Es un lugar diseñado para el Shalom y el reposo eterno del pueblo de Dios. No describe ni aporta detalles absolutos de nuestra realidad corpórea, pero lo cierto es que tendremos cuerpos glorificados, y poseer un cuerpo no parece cambiar en su plan. Pero lo que sí es seguro que cambiará, es que no habrá más tristeza ni dolor, pues no habrá muerte; paga del pecado que será erradicado.

    Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. Apocalipsis 21:4

  • Respondió Juan, diciendo a todos: Yo a la verdad os bautizo en agua; pero viene uno más poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de su calzado; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego. Lucas 3:16

    Bautismo en agua en pocas palabras, es un acto humano de confesión pública de nuestra fe, que testifica nuestra decisión de seguir a Cristo. Pero esa ablución total en agua, es un simbolismo de regeneración o nueva vida. Un sumergir en el agua aquel cuerpo de pecado, y ser levantados de esa agua en un cuerpo nuevo listo para la obediencia (aun cuando desobedeceremos después del bautismo, pero dotados para arrepentirnos, es un acto de fe).

    El bautismo en el Espíritu Santo y fuego, es un acto de Dios, es una promesa que viene desde el Antiguo Testamento, sobre todo en los profetas y en especial el profeta Joel. El fuego nos refiere a un acto de purificación.

    En Cristo somos regenerados y purificados, por la obra sacrificial de la cruz. Es el Espíritu Santo, quien viene como parte de la promesa de esta obra que es continua.

    El libro de hechos es el relato de un “kairós” o tiempo de cumplimiento profético específico, en el que Dios da seguimiento a su plan de redención, ahora en la etapa del cumplimiento de Joel 2:28

    Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo: Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras. 15 Porque éstos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día. 16 Mas esto es lo dicho por el profeta Joel. Hechos 2:14-16

     Luego hechos relata las otras ocasiones en que el Espíritu Santo confirmaría, sobre todo a los cristianos judíos, que también samaritanos, prosélitos (no judíos convertidos al judaísmo) y paganos, recibirían la dotación del Espíritu Santo. Las evidencias fueron visibles y portentosas: hablaron en lenguas conocidas pero que no eran sus lenguas maternas ni dominaban, hubo lenguas de fuego visibles sobre sus cabezas, un ruido estruendoso, en fin; un tiempo de evidencias. ¿Para quienes? Para los presentes, incluso los no creyentes, pero sobre todo debía ser evidente para la iglesia misma, porque el mensaje fue y es también hoy, que el Evangelio y el Espíritu Santo es dado a todos los llamados por Dios, ya no sería más un asunto de algunos dotados, pues todos los creyentes serían dotados de poder.

    Las evidencias más importantes se narran en la vida de la iglesia en el primer siglo, su forma de presentar el evangelio y el compromiso que adquirieron con la causa de Cristo, que ahora sería la causa de ellos. No tuvieron más separatismos étnicos, eran aceptos tanto samaritanos como paganos, que se convertían a las enseñanzas de Jesús.

    A finales del siglo XVIII y en su apogeo durante el siglo XIX, la evidencia se enfocó en hablar lenguas y se descuidaron las otras evidencias de la fe, cayendo en el separatismo otra vez, separando a los que sí hablaban lenguas y los que no. Un efecto contrario al de pentecostés.

    La principal enseñanza, es que el Espíritu Santo vino a la iglesia en el primer siglo, para dotar a todo creyente de pureza y valor para afrontar la apostasía. El Espíritu Santo nos acompaña, es nuestro ayudador, nos conforta en la prueba y nos confronta con el pecado. Él es Santo, y nos santifica. Nos recuerda lo que la Biblia dice, y que a veces pretendemos olvidar.

    Todo cristiano es primeramente nacido de nuevo, y sin el Espíritu Santo, no es posible un nuevo nacimiento. Así que, el Espíritu Santo está en cada creyente y nos capacita para todo.

    El significado intrínseco es: Sagrado (físicamente puro, moralmente sin culpa y ceremonialmente consagrado).