“Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.” Efesios 6:13 RVR1960
Resistir en el dia malo es el anhelo de todos, porque habiendo pasado la crisis, veremos la victoria; o sea, estaremos firmes.
Podremos aprender de manera objetiva en este texto, al menos tres verdades irrefutables: Lo primero que aprendemos es que hay días malos. Lo segundo es que todo acaba, aún el día malo. Tercero, aprendemos que podemos seguir firmes aún después del día malo.
Pero por deducción hay muchas otras lecciones, por ejemplo: Los creyentes en Cristo también tenemos dias malos. Luego, es posible que en el día malo suframos pérdidas, si no sabemos enfrentarlo. Y podemos deducir además; que una posibilidad en el día malo aún para el cristiano, es caer.
La diferencia es solo una, pero muy importante; salir a la batalla cada día, con la vestimenta adecuada.
“Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.” Efesios 6:11 RVR1960
Es muy sencilla la fórmula, ¿no es cierto? Y entonces, ¿por qué nos cuesta tanto?
Bueno, porque los creyentes queremos vestirnos como todos los demás, como aquellos que no tienen discernimiento y son simples, ven el mal y no se apartan. La armadura es una metáfora que Pablo usa, aprovechando el contexto de sus oyentes que conocían de primera mano lo que era una armadura militar, del más poderoso ejército de la época: el Imperio Romano. Si aquel reino quería conquistar y no ser conquistado; debía usar la mejor vestimenta para la guerra.
Si no queremos ser conquistados, pero sí conquistar, debemos usar la armadura:
1. El Cinto que sostenía el peso de toda la armadura, es aquí la verdad. Nada se sostiene fuera de la verdad: Cristo y su Palabra.
2. La coraza protegía el pecho y el costillar, donde están los órganos vitales. Aquí es la Justicia, y nuestra vitalidad espiritual depende de hacer lo correcto según La Biblia.
3. El calzado que debía ser protector de los pies, es una representación del Evangelio. Nuestros pies deben estar asegurados hacia tierras inhóspitas con el Evangelio. Si no conquistamos predicando, seremos conquistados por el mundo.
4. El escudo era para proteger el rostro en particular, Pablo lo representa con la fe, que ha de proteger nuestra visión.
5. El casco que protegía la cabeza, de heridas y contusiones; es la Salvación. Estamos protegidos contra ideas extrañas, estamos a salvo.
6. Finalmente el único elemento de esta armadura; de carácter ofensivo, es la espada; representada en la Palabra de Dios. Sólo podemos vencer el mal, y a satanás, con la Palabra de Dios, así como lo hizo Cristo.
Esta es la única oportunidad, en la que habiendo pasado el día malo, sigamos firmes.
Amén