• “Mejor dos que uno, pues obtienen mayor recompensa en sus fatigas. Porque, si caen, uno levantará al otro. Pero, ¡ay si uno cae sin tener a nadie que lo levante!” ECLESIASTÉS 4:9-10 BHTI

    Este es un abordaje bíblico de un aspecto  social. Si bien es un enfoque pragmático y utilitario de la solidaridad (práctico y de tomar provecho de las alianzas), no deja de ser un llamado a echar mano de tal práctica para estar respaldados cuando vengan las dificultades, y también para dar la mano a la otra persona.

    La metáfora nos presenta la fortaleza humana en la unidad. Y esta unión que hace la fuerza, se puede dar a todo nivel en nuestras relaciones. Pero es indudable que el principal contexto es: el matrimonio, la familia y las alianzas estratégicas. El sentido es contar con alguien y que otros cuenten con nosotros.

    La solidaridad no repara en la causa sino en los efectos, y su objetivo es rescatar y apoyar.

    “Uno puede ser vencido; dos, en cambio, resisten mejor; pues no se rompe fácilmente una cuerda de tres cabos.” ECLESIASTÉS 4:12 BHTI

    Nos debe llamar la atención por qué habla de dos, usando la expresión: “cuerda de tres cabos”. Es posible por el género literario que se refiera al concepto de la fuerza sinérgica, en la que no manejamos el concepto de duplicar sino de multiplicar. O sea, es un concepto de mecánica física; más que aritmética. No es decir uno mas uno igual dos, sino uno mas uno igual fuerza que se multiplica más allá de dos.

    Un ejemplo de sinergia es cuando existen sólo dos alternativas, entre dos personas, y en lugar de discutir sobre cuál es la mejor, buscan una tercera alternativa, es decir, la opción más sinérgica y armoniosa.

    La otra posibilidad del sentido de la frase, “cuerda de tres Cabos”; es que se refiera a la presencia tácita de Dios (algo que se sobreentiende) y es la interpretación más usada en el medio evangélico,  pero yo me decanto por el primer significado. Claro está, que nuestra convicción de la presencia de Dios en nuestra vida, y nuestras victorias es incuestionable.

    La solidaridad es un valor humano anclado en la Biblia. La pregunta es: ¿Por qué hay tanta falta de ella en el mundo? Quizá no leemos claramente acerca de esto en la Biblia, porque requerimos ser más críticos y menos religiosos, al leer las Escrituras. Aunque la palabra solidaridad no aparece muchas veces en la Biblia de manera explícita, su sentido y significado está impregnado en toda la Escritura.

    Ser solidarios es parte de la identidad del creyente regenerado.

  • “¡Ojalá fuesen ordenados mis caminos Para guardar tus estatutos!” Salmos 119:5 RVR1960

    ¡Cuántas veces he exclamado dentro de mí, de esta manera añorante! Muchas veces en mi caminar. Porque como lo expresan estos cantores inspirados por Dios; “una vida recta no es la que creemos nosotros que lo sea, sino la que se alinea a la ley de Dios”’. Y la ley de Dios más que una lista de reglas para recitar, es aquella experiencia espiritual y moral que martilla nuestra vida, y nos dice qué hacer y qué no hacer, y esa ley está registrada en nuestra consciencia (Pablo en Romanos 2 nos amplía el tema).

    Cuando Dios se revela a la humanidad a través de la Biblia y plasma lo que Él espera de nosotros a través de estatutos, solo le recuerda al ser humano lo que ha dejado de hacer bien. Y le demanda esos estatutos específicos si quiere enderezar su vida, marcando exactamente donde está el daño a reparar.

    Es por lo tanto Dios, la única fuente de leyes para bienestar y salvación; que desde luego nuestra humanidad corrupta tenderá a rechazar una y otra vez porque la doblega a hacer lo correcto. Y esa es nuestra lucha que nos hace expresar:

    “¡Ojalá mi conducta fuera firme en el respeto a tus normas!” Salmo 119:5 BHTI

    Si al igual que yo, usted lucha, recuerde terminar orando así como lo expresa el final de esta primera estrofa en el versículo ocho:

    “Obedeceré tus decretos; ¡por favor, no te des por vencido conmigo!” Salmos 119:8 NTV

  • El icónico salmo 91 para el creyente es por antonomasia (por definición propia) ícono de protección sobrenatural. Muchos creyentes lo han usado como amuleto; cuando dejan la Biblia abierta en el salmo 91 para alcanzar protección. Una práctica supersticiosa y vacía que no representa la fe.

    El salmo 91 es y debe ser, un mensaje didáctico que nos ayude a comprender en primer lugar, la importancia de la pertenencia a Dios (una causa)  y sus beneficios (efectos). ¿Hay protección sobrenatural para el creyente regenerado en Dios? Claro que la hay. Dios guarda a los suyos más allá de lo que solemos imaginar; porque siendo barro y viviendo en un mundo que se tornó hostil contra la humanidad según Génesis 3, no cabe duda que los creyentes hemos sido guardados. Pero Dios debe ser la causa más importante en nuestra búsqueda. Con esto no estoy definiendo a Dios como impersonal o como mero objeto del conocimiento, pero pretendo que comprendamos que tomar en cuenta a Dios o no tomarlo en cuenta, traerá consecuencias (efectos).

    Pensemos en la llamada ley de la causalidad: La ley de causa y efecto se basa en la idea de que toda acción provoca una reacción, una consecuencia o un resultado: cuando sucede A (causa) como consecuencia sucede B (efecto). El Salmo 91 es una buena forma de pensar en causa y efecto, para nuestras vidas. No debemos pensar en protección, sin contar con el protector.

    Analicemos algunos textos:

    1. Obras demoniacas:

    Él te librará del lazo del cazador, De la peste destructora. Salmo 91:3

    No temerás el terror nocturno, Ni saeta que vuele de día, Salmo 91:5

    En los versículos que tenemos aquí, la referencia es a poderes de oscuridad: El lazo del cazador y peste destructora es una referencia a estratagemas o astucias diabólicas. Terror nocturno y saeta o lanza, refiere a los ataques furibundos de satanás que implican ese mundo sobrenatural de los poderes de maldad invocados en contra nuestra (Quizá brujerías, ocultismo) Y el mensaje esperanzador es que Dios guarda a sus hijos de ser destruidos por satanás, aunque siempre nos ataca y nos acosa, no puede destruir a quienes estamos en la palma de la mano de Dios. Recuerde, satanás es real y nos asecha, nos tiende trampa y nos atemoriza, pero no podrá destruir nuestra fe. No olvidemos a Jesús diciéndole a Pedro: “Pedro, he aquí satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo, pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú una vez vuelto, confirma a tus hermanos…”. Satanás puede golpear nuestra vida con fuerza desproporcionada, y lo importante es que no sea afectada “nuestra fe”, porque el justo solo puede sobrevivir por la fe. En este salmo 91, el ataque del diablo es real y la forma en que Dios nos libra no es eximiéndonos sino guardándonos en nuestra fe.

    2. Enfermedades:

    Ni pestilencia que ande en oscuridad, Ni mortandad que en medio del día destruya. Salmo 91:6

    No te sobrevendrá mal, Ni plaga tocará tu morada. Salmo 91:10

    En este salmo se personifica la enfermedad con aquel halo del ángel de la muerte al estilo del ángel que llevó la muerte de los primogénitos de los egipcios, antes del Éxodo. Es una imagen retórica para personificar las enfermedades y pestes como malignas o enemigas de la vida, y que no son la voluntad de Dios, sino más bien consecuencia de haber salido la humanidad entera, de la voluntad de Dios. Lo cierto es que nos dice que nosotros no debemos temer a las enfermedades pestilentes, o sea, pestes o pandemias. Mucha atención, habla de no tener temor, no habla de que no seremos tocados por ellas. ¿Eres de las personas que pone mucha atención a cómo morirás? ¿Te quita la tranquilidad pensar en la muerte? Yo puedo comprender si me respondes que sí. Pero debo animarte a pensar más en la eternidad después de la muerte, que en cómo morirás. Este salmo nos invita a “vivir confiados”, no a vivir intocables.

    3. El poder espiritual del creyente:

    Si bien satanás no tiene la autoridad para vencernos, nosotros tenemos la autoridad de Dios delegada, para pisar y hollar sus poderes malévolos, solo por medio de la fe en Cristo. Las imágenes tipológicas usadas en este salmo para satanás y sus demonios son: león, áspid, cachorro de león y dragón.

    Sobre el león y el áspid pisarás; Hollarás al cachorro del león y al dragón. Salmo 91:13

    Luego el salmista agrega un “Por cuanto”, como causativo, un fragmento gramatical muy usado en las escrituras (Por cuanto, por tanto, por lo tanto) que señala causa y efecto, donde después del por cuanto se explica la causa; que es la fe, y de seguido el efecto de esa causa; que es la protección sobrenatural de Dios como respuesta. Veamos la explicación y conclusión del salmista:

    14 Por cuanto en mí ha puesto su amor (Causa), yo también lo libraré;

    Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre (efecto).

    15 Me invocará (causa), y yo le responderé;

    Con él estaré yo en la angustia;

    Lo libraré y le glorificaré.

    16 Lo saciaré de larga vida,

    Y le mostraré mi salvación (efecto).

    Salmos 91: 14-16

    Muchos buenos hermanos y hermanas en la fe en Cristo, han muerto durante atroces guerras, pestes y pandemias. Ellos murieron con la dignidad de confiar en Dios aún en la muerte. Ellos no murieron por falta de fe, ni por pecados propios o familiares, solamente les llegó el día de la muerte en medio de un ambiente propicio como es el contexto de las guerras y las pestes.

    El salmo 91 es una oración de confianza en Dios más allá de las circunstancias, y a pesar de las circunstancias, en el lecho del dolor y en el dolor de la muerte física, que no afecta ni la vida eterna; ni la fe. Jesús sigue pidiendo que nuestra fe no falte.

  • “Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros,” Efesios 3:20 RVR1960

    Pablo en este capítulo ha descrito su llamado a los gentiles, como una obra de gracia y un misterio del reino de Dios. Para lo cual el poder desplegado ha sido vitalmente extraordinario, y es el mismo poder que habita en los alcanzados por el Evangelio a los que Él les ha predicado. Terminando en una oración de gratitud a Dios y una doxología (alabanza).

    Se nos pone en perspectiva del potencial dentro de nosotros, no desde el pensamiento positivista del humanismo, sino de la experiencia con Cristo y a través de Cristo. Una experiencia sellada con la presencia del Espíritu Santo en nosotros que nos va regenerando día con día. Pero no cabe duda que, nuestro pensamiento debe ser positivo y generar una acción positiva emanada del Espíritu Santo, y una convicción del poder de Dios que puede darnos más de lo que pedimos; y sobretodo, darnos lo que necesitamos justamente.

    Por eso se nos exhorta a pensar en el poder que actúa en nosotros, como un poder que viene de fuera para operar o actuar en nuestro interior, y no como un poder intrínseco. Definitivamente por la gramática y el contexto, es una referencia a la obra divina de regeneración por medio de la obra operante del Espíritu Santo.

    En conclusión, nuestra mente no es capaz de liberar el poder de Dios, porque su poder es más de lo que podemos pensar y de lo que pedimos. Dios puede hacer más, mucho más. Y de eso se trata, de la milagrosa transformación que Él está haciendo en nuestra vida.

    Pablo termina el capítulo alabando a Dios, eternamente. Y así debemos nosotros con tal actitud alabarlo en medio de los tiempos.

    “a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén.” Efesios 3:21 RVR1960