Un leve repaso de filosofía, psicología y escatología
Importantes voces del ámbito de la salud mental concuerdan, en que hay un aumento en los trastornos de personalidad y padecimientos mentales. Podríamos llegar a la conclusión de una generación propensa a trastornos mentales. Especialmente, hay dos grandes síntomas que se viven en un grado menor o mayor, y son la angustia y la ansiedad:
La angustia es el miedo a una idea irreal, o algo que no nos está sucediendo. Es el síntoma por excelencia de neurosis mórbidas. Es por lo general de carácter existencial.
La ansiedad es causada por el miedo a un objeto real, y es una autodefensa evolutiva humana. Esto nos lleva a la sociedad neurótica de nuestro tiempo, que ha sido categorizada como de tipo cultural. La ansiedad es siempre fisiológica, siendo una respuesta adaptativa y es estructural de las neurosis.
Un trastorno mental y de la personalidad, básicamente está determinado por el grado de afectación de la conducta, que genera una incomodidad y un bajo desempeño del individuo con el entorno familiar y social. Si afecta aquello que llamamos normalidad en los patrones de interacción social y la conducta en su contexto cultural, entonces genera estrés por ansiedad. Por lo tanto, podemos hablar de una sociedad paranoide, neurótica, narcisista e histérica, una forma de calificar la forma en que la sociedad se comporta.
No obstante, centrémonos en la sociedad paranoide y sus arraigos. La generalización para paranoia es el sentimiento de persecución y sospecha. En la actualidad el mapa geopolítico y georeligioso, nos lleva a considerar esta dinámica social de amenaza contra uno de los grandes relatos e imperativos de la edad moderna, que se quedó incrustada en plena época post moderna y post cristiana; llámese la fe o el relato cristiano y su promesa divina de la salvación. Existe entonces ese sentido de hostilidad aumentando en contra de los fieles a la fe en sus diversos credos cristianos, porque se ha de considerar a la fe cristiana como un fraude que no resolvió el caos humano. Esta persecución en curso y en aumento, provoca cierta paranoia, en los miles de fieles en el mundo.
Pero además, consideremos que hay otras gentes huyendo de sus países por problemas de seguridad que incluso atentan contra la vida; partiendo de la situación política. Y el miedo es indecible en estos sujetos. ¿Por qué está pasando esto? Porque hay otros grandes relatos humanistas que empezaron a defraudar. Estos otros grandes relatos son el marxismo, el capitalismo y la razón; ideas teleológicas (fines que se cumplirán y legitiman la búsqueda humana) que parece que han muerto sin cumplir sus promesas. Entonces la humanidad se vuelve crónicamente suspicaz, donde sospecha de todo y de todos.
Esto ha dado lugar a los relatos pequeños, que decantan hacia una sociedad paranoica (una disociación con la realidad) y a veces neurótica (una desorganización de las ideas), en el supuesto de la reorganización. En los pequeños relatos subyacen las ideas del fragmentarismo, la diversidad cultural (etnicidad), diversidad lingüística (los dialectos o las lenguas minoritarias), diversidad de género, etc., de donde surge la plataforma para lo que hoy son las grandes temáticas humanas.
Estas características, provocan que muchas otras personas se vean gravemente afectadas por la ansiedad; como modo de defensa involuntario. Pero peor aún, mayor impacto resulta en aquellos que viven angustiados, ya que es un sentimiento a lo inexistente o sospechoso. El binomio angustia – ansiedad no necesariamente son compañeras de fórmula, pero muchas veces se encuentran. Normalmente la ansiedad puede llevar a la angustia, si no sabemos tratar con ella. Y la angustia en estados de latencia altos, termina socavando la salud mental gravemente.
Este análisis trata de los rasgos de una sociedad paranoide, y no del trastorno como tal. Pero si la sociedad como un todo refleja estos rasgos, es porque la unidad más pequeña de la sociedad – entiéndase los individuos – están sufriendo más que rasgos.
Hay muchas formas de terapia acorde a cada persona, situación y gravedad, pero la solución si es que existe, es más de pensamiento y perspectiva; o sea, es de tipo cognitivo-conductual, y menos de terapias medicamentosas (reservadas para casos graves de pérdida con la realidad).
Este panorama es una alerta para que no pongamos una venda en los ojos, diciendo que esto no está pasando; y por cierto, la negación es un mecanismo de defensa en patrones neuróticos. Mejor seamos conscientes de lo que pasa porque nuestros hijos pequeños y adolescentes están en grave riesgo más que nosotros los adultos, aunque no del todo fuera de peligro.
A modo de concluir desde la perspectiva escatológica, mencionaré el argumento creacionista del cristianismo, que se vuelve fundamental para comprender nuestra naturaleza, finalidad y fin, en romanos 1: 20, 21, 28-31.
20 Pues, 1 desde la creación del mundo, todos han visto los cielos y la tierra. Por medio de todo lo que Dios hizo, ellos pueden ver a simple vista las cualidades invisibles de Dios: su poder eterno y su naturaleza divina. Así que 2 no tienen ninguna excusa para no conocer a Dios. 21 Es cierto, ellos conocieron a Dios pero 2 no quisieron adorarlo como Dios ni darle gracias. En cambio, comenzaron a inventar ideas necias sobre Dios. 3 Como resultado, la mente les quedó en oscuridad y confusión. Romanos 1:20-21
28 Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen;… Romanos 1:28
- “desde la creación del mundo”: La naturaleza de la existencia humana es por creación, y si por creación, entonces criaturas, y si criaturas entonces subordinados moralmente, y si subordinados moralmente a Dios; enfermos al desligarnos de tal subordinación. Eso es lo que nos pasa a la humanidad, estamos enfermos por insubordinación de Dios (Un verdadero problema de identidad, o sea, una fragmentación de la personalidad).
- “no tienen ninguna excusa para no conocer a Dios”: La finalidad del ser humano es conocer a su creador (Dios), y adorarlo para su sanidad: “no quisieron adorarlo como Dios ni darle gracias”. Hay clara alusión a un propósito de acercamiento de la criatura al creador, para adorarlo en gratitud. Pero al no ser así, viene la muerte: “Como resultado, la mente les quedó en oscuridad y confusión”. La paga de este pecado de soberbia humana Pablo lo llama más adelante en esta carta, como “muerte”. Una mente en oscuridad y confusión, es sin duda una mente angustiada.
- “una mente reprobada”: Desde la escatología, es una conclusión lapidaria, ya que algo reprobado es absolutamente irreparable en este contexto bíblico. La sociedad reprobada es la que estamos viviendo. Y las características de esta sociedad reprobada son:
29 estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; 30 murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, 31 necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia. Romanos 1: 29-31
¿Será que la psicología se ha equivocado en sus conclusiones? Creo que no, aunque posiblemente en las soluciones y terapias, en algunos casos como es de suponer, no tendrá mayor impacto. Pero la Palabra de Dios, es la oportunidad para que muchos accedan a la sanidad. Usted y yo lo sabemos y podemos hacer una diferencia.