• ¿Qué es una Señal? Un acontecimiento milagroso. Un indicador. Un recordatorio de algo importante.

    Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre.” Lucas 2:12 RVR1960

    1. Una señal muestra el camino: La estrella fue una señal que guió la ruta, fue como esa aplicación satelital de hoy llamada  Waze, para los sabios de oriente y los pastores de Israel.
    2. Una señal nos mantiene en la ruta: Por la señal, los sabios no se dejaron engatusar por Herodes. Siguieron la instrucción del Señor por dónde debían ir y venir. Nuestras vidas sólo pueden ir seguras bajo su dirección divina.
    3. Una señal es recordatoria: El pesebre y un bebé en pañales, fue el recordatorio de que estaban en el lugar correcto. Humanamente, el lugar para ir a ver un nacimiento humano, no era un establo. Pero para ver nacer al despreciado de la humanidad, era el lugar correcto.

    El lugar correcto para que nazca la vida, es donde hay un corazón sencillo, vacío y olvidado; como aquel pesebre.  

    “Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.” Lucas 2:7 RVR1960

    Conclusiones aplicadas:

    1. Para Jesús no había lugar en el mesón con las familias.
    2. Para Jesús no hay lugar en las familias de hoy tampoco, a no ser que una luz les alumbre, como alumbró aquella estrella a los llamados.
    3. El pesebre fue un lugar indigno para que naciera Jesús el Señor.
    4. Nuestros corazones son indignos para Él también. Pero Él ha nacido en nuestros corazones.

     

     

  • ¡Y felices aquellos para quienes yo no soy una causa de tropiezo! Mateo 11: 6 BHTI

    Y bienaventurado es el que no se escandaliza de mí. Mateo 11:6 LBLA

    Para muchos judíos de su época, Jesús fue razón de escándalo. Ellos se mostraban enfurecidos por las formas y palabras de Jesús, quien se atribuia las palabras de los profetas, referente al mesías, como encarnación del Dios de Abraham, Isaac y Jacob. Para ellos entonces, Jesús fue piedra de tropiezo religioso, pues afectaba la cosmovisión que tenían acerca de Jehová y sus ceremoniales. El advenimiento de Jesús suponía para la comunidad judía un cambio de pensamiento y estrategia inaceptable en el compuesto social de su entorno; pues había un líder a quien debían más que a Dios mismo. El César era por mucho una especie de divinidad, al que se le ofrendaba la esperanza, a modo de agobiante espera de ser favorecidos. Ciertamente los judíos contemporáneos de Jesús no le rendían culto como otros pueblos conquistados. Pero mantenían un sutil compromiso político para mantener estatus y paz. Jesús empezó de alguna manera a despertar un sentido de libertad, sociopolíticamente muy peligroso. Así que la piedra de tropezadero empezó a tomar forma. Después de todo Jesús vino para ser piedra: La piedra angular desechada por los constructores, la piedra que podía caer sobre las consciencias de la sociedad y pulverizarlas y ahora es la piedra de tropiezo para su propio linaje.

    Luego, para los paganos, así llamados los que no tenían la fe judía; Jesús se volvió una piedra muy grande en la que tropezaron generaciones. Esta piedra fue de tipo moral, porque decadencia de los pueblos a nivel moral en la vida familiar, civil y políticomilitar, era más que evidente. Por ejemplo leemos en las disposiciones de los apóstoles para los paganos conversos, una clara línea en ese sentido:

    19. Por tanto, yo opino que no molestemos a los que de entre los gentiles se convierten a Dios, 20. sino que les escribamos que se abstengan de cosas contaminadas por los ídolos, de fornicación, de lo estrangulado y de sangre. Hechos 15: 19-20 LBLA

    Estas cosas que fueron dispuestas para los cristianos de contextos gentiles o que no eran judíos, apelan a la santificación de los hábitos y la conducta, lo cual nos deja claro que el Evangelio de Jesucristo sería una piedra de tropiezo para el carácter  decadente de la humanidad.

    Como cristianos, debemos comprender las implicaciones de estos significados, porque si bien el problema no era ni es Jesús, su aparición entre la humanidad y sus demandas superiores de moralidad, se volvieron el problema para unos y otros.

    Para la humanidad el problema no es Jesús, ni la fe, me atrevo a decir que ni siquiera el molesto fanatismo religioso de muchas comunidades de fe. El problema real es la incompatibilidad de los valores del Evangelio de Jesús con los valores del moralismo humanista. Mucho más será una piedra muy grande en el camino de una sociedad depravándose cada vez más tras sus deseos antojadizos.

    En conclusión y para contextualizar esta idea, Jesús es una piedra en el zapato de la humanidad. Los creyentes también lo hemos vivido en este peregrinar, donde Jesús y su mensaje nos estorba. Pero hemos entendido por la gracia de Dios, que necesitamos ser estorbados.

    La biblia dice que hemos sido llamados para santificación, y esta es la mejor manera de definir la expresión de Jesús al decir: «Felices o bienaventurados aquellos para quienes yo no soy una causa de tropiezo o escándalo».

    Nuestra santificación y santidad es obra de Dios por medio de Cristo. Solo por la fe y la gracia hemos sido tan bienaventurados al recibir y aceptar a Jesús como piedra angular desechada por los constructores, y no como piedra de tropiezo.  

    ¿Es Jesús piedra de tropiezo para usted? Si así fuere, necesitas mirar a Jesús de manera diferente. Míralo con los ojos de tu propia necesidad e imposibilidad. Puedes lograr casi todo lo que te propones, pero siempre hay un límite, algo que no puedes hacer o lograr, esa es tu imposibilidad y es el área de trabajo del Dios de lo imposible.

    Cristo no tiene problema con tus logros. Pero tú si tienes problemas con lo imposible. En esa dimensión, solo Cristo puede. Invítale a venir.

  • El conocimiento es un principio de luz. El problema que ha tenido la humanidad es que ha hecho del conocimiento, su razón y su dios. Por cierto un dios que defraudó al humanismo porque no resolvió el gran problema humano que es la “depravación” del corazón del hombre (emociones y voluntad). Esa corrupción de la que se habla en varios Salmos, replica Eclesiastés 7:20 y de la que hizo eco el apóstol Pablo en Romanos 3:10 al escribir: “no hay justo, ni aún uno”.

    No obstante, del conocimiento viene esa luz que libera, y quiero apostar a una interpretación más amplia de este principio bíblico plasmado de manera magistral en palabras de Jesús:

    …y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Juan 8:32

    La verdad como arjé del cristianismo – entendiendo arjé como la razón primordial y primigenia de la existencia misma – es desde la perspectiva bíblica, aquella verdad absoluta que entrama la existencia humana.

    Luego, cuando la persona ha encontrado la verdad que le da sentido a su existencia, y le traza un camino, esta verdad tiene una acción liberadora. El ser humano entonces es libre de los mitos (relatos y tradiciones), mentiras (apariencias) y oscuridad de la mente (el alma).

    La palabra griega usada en este texto es: aledsés, compuesta por dos partículas: una negativa más un verbo: a + ladsános; que al unirse significan: «sin esconder» (Alédseia).

    La verdad es aquello que no está escondido. Y es a partir de la verdad, que podemos aplicar modificadores de conducta que nos ayuden a ser mejores personas, pero es también esa verdad que devela lo que somos; la que nos permite mirarnos imposibilitados de la salvación sin la acción del Salvador, nuestro Señor Jesús.

    Jesús nos está diciendo con total certeza, que todo lo que esté sin esconderse acerca de Él, o sea, lo que se nos ha revelado acerca de Él, nos traerá libertad. Por lo tanto, es claro que en primer lugar esconder el mensaje del Evangelio a la humanidad; no predicándolo o negándolo, es oscuridad para el alma y muerte espiritual.

    Pero el contexto de este texto nos da para entender que, hay otras verdades que debemos conocer para ser libre de pequeñas cadenas que aprisionan nuestros pensamientos, ideas y decisiones. Somos llamados primeramente a la libertad moral, pero también a ser en esencia nosotros mismos, sin imposiciones políticas, sociales ni económicas.

    Es indudable que educarnos más, nos hará más libres del mito, la mentira social y el autoengaño. Pero ante todo nos permitirá conocer a Cristo como camino, verdad y vida.

  • ¡Estoy cansado de esto! Es la expresión que me sale a flor de piel. Y no creo que sea solo mi caso; creo que es la realidad de muchas personas. Ya no queremos leer o escuchar noticias: mutaciones del virus, nuevos virus, más virus. Y luego corrupción política, agendas ideológicas, y el grito de ¡auxilio!

    Tenemos razones de sobra para estar agobiados, sentir cansancio y hastío. Es posible que tu ecosistema personal es ya complicado, pero si le unimos a ello la situación del mundo actual que nos inunda de incertidumbre a todo nivel, la situación es prácticamente indescriptible. Pero si eres una persona de fe o al menos has tenido un granito de ella, y hoy esa fe está desgastada, permítame decirle que usted tiene la clave para sobreponerse a la circunstancia.

    Ciertamente temer por las enfermedades y la situación que genera la pandemia en este momento, tanto a nivel salud como laboral, es tan normal como real y mal haríamos en caer en negaciones necias. ¡Pero seguimos vivos! ¡Estamos aquí! Entonces tenemos que vivir. Pero vivir con fe y animados al máximo, cualidad única de un seguidor de Cristo. Así que, te recuerdo lo siguiente:

    “Por tanto no desfallecemos, antes bien, aunque nuestro hombre exterior va decayendo, sin embargo nuestro hombre interior se renueva de día en día.” 2 Corintios 4:16 LBLA

    1. El hombre exterior decae – el cuerpo enferma por envejecimiento y por razones ambientales – y esto es una realidad biológica. Debemos entenderlo y aceptarlo y cuidar nuestro cuerpo.
    2. Nuestro hombre interior se renueva – el alma se hace más fuerte – y esta es parte crucial de nuestra fe. El ser interior es donde guardamos la esperanza y la confianza en las promesas de Dios.

    Tú y yo como personas de fe requerimos ser fortalecidos en nuestro ser interior.

    “Pues esta aflicción leve y pasajera nos produce un eterno peso de gloria que sobrepasa toda comparación,” 2 Corintios 4:17 LBLA

    Esta vida agobiada debe poner un peso de gloria en nuestro ser; que no es pasajero, como sí lo es la aflicción descrita por Pablo como leve y pasajera.. Es decir, compare 80 años promedio de vida con una eternidad (ciclo de vida interminable).

    “al no poner nuestra vista en las cosas que se ven, sino en las que no se ven; porque las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.” 2 Corintios 4:18 LBLA

    ¿La clave? No centrarnos en las cosas que se ven, sino en aquellas que no se ven. En buena teoría, no solo desde la teología, pero también desde la psicología, nosotros nos enfermamos cuando miramos lo temporal, cuando miramos las circunstancias solamente.  Y este no es un llamado a la negación, es un llamado a la renovación de la fe y la esperanza en un mañana mejor. Ese mañana es futuro a corto y largo plazo. Esperamos tiempos mejores y buenos, aún hay mucho por vivir aquí y ahora, y más aún, por vivir en la eternidad.

    ¡No desfallezca! Trabaje su motivación y fe, leyendo la Palabra de Dios.