¡Y felices aquellos para quienes yo no soy una causa de tropiezo! Mateo 11: 6 BHTI
Y bienaventurado es el que no se escandaliza de mí. Mateo 11:6 LBLA
Para muchos judíos de su época, Jesús fue razón de escándalo. Ellos se mostraban enfurecidos por las formas y palabras de Jesús, quien se atribuia las palabras de los profetas, referente al mesías, como encarnación del Dios de Abraham, Isaac y Jacob. Para ellos entonces, Jesús fue piedra de tropiezo religioso, pues afectaba la cosmovisión que tenían acerca de Jehová y sus ceremoniales. El advenimiento de Jesús suponía para la comunidad judía un cambio de pensamiento y estrategia inaceptable en el compuesto social de su entorno; pues había un líder a quien debían más que a Dios mismo. El César era por mucho una especie de divinidad, al que se le ofrendaba la esperanza, a modo de agobiante espera de ser favorecidos. Ciertamente los judíos contemporáneos de Jesús no le rendían culto como otros pueblos conquistados. Pero mantenían un sutil compromiso político para mantener estatus y paz. Jesús empezó de alguna manera a despertar un sentido de libertad, sociopolíticamente muy peligroso. Así que la piedra de tropezadero empezó a tomar forma. Después de todo Jesús vino para ser piedra: La piedra angular desechada por los constructores, la piedra que podía caer sobre las consciencias de la sociedad y pulverizarlas y ahora es la piedra de tropiezo para su propio linaje.
Luego, para los paganos, así llamados los que no tenían la fe judía; Jesús se volvió una piedra muy grande en la que tropezaron generaciones. Esta piedra fue de tipo moral, porque decadencia de los pueblos a nivel moral en la vida familiar, civil y políticomilitar, era más que evidente. Por ejemplo leemos en las disposiciones de los apóstoles para los paganos conversos, una clara línea en ese sentido:
19. Por tanto, yo opino que no molestemos a los que de entre los gentiles se convierten a Dios, 20. sino que les escribamos que se abstengan de cosas contaminadas por los ídolos, de fornicación, de lo estrangulado y de sangre. Hechos 15: 19-20 LBLA
Estas cosas que fueron dispuestas para los cristianos de contextos gentiles o que no eran judíos, apelan a la santificación de los hábitos y la conducta, lo cual nos deja claro que el Evangelio de Jesucristo sería una piedra de tropiezo para el carácter decadente de la humanidad.
Como cristianos, debemos comprender las implicaciones de estos significados, porque si bien el problema no era ni es Jesús, su aparición entre la humanidad y sus demandas superiores de moralidad, se volvieron el problema para unos y otros.
Para la humanidad el problema no es Jesús, ni la fe, me atrevo a decir que ni siquiera el molesto fanatismo religioso de muchas comunidades de fe. El problema real es la incompatibilidad de los valores del Evangelio de Jesús con los valores del moralismo humanista. Mucho más será una piedra muy grande en el camino de una sociedad depravándose cada vez más tras sus deseos antojadizos.
En conclusión y para contextualizar esta idea, Jesús es una piedra en el zapato de la humanidad. Los creyentes también lo hemos vivido en este peregrinar, donde Jesús y su mensaje nos estorba. Pero hemos entendido por la gracia de Dios, que necesitamos ser estorbados.
La biblia dice que hemos sido llamados para santificación, y esta es la mejor manera de definir la expresión de Jesús al decir: «Felices o bienaventurados aquellos para quienes yo no soy una causa de tropiezo o escándalo».
Nuestra santificación y santidad es obra de Dios por medio de Cristo. Solo por la fe y la gracia hemos sido tan bienaventurados al recibir y aceptar a Jesús como piedra angular desechada por los constructores, y no como piedra de tropiezo.
¿Es Jesús piedra de tropiezo para usted? Si así fuere, necesitas mirar a Jesús de manera diferente. Míralo con los ojos de tu propia necesidad e imposibilidad. Puedes lograr casi todo lo que te propones, pero siempre hay un límite, algo que no puedes hacer o lograr, esa es tu imposibilidad y es el área de trabajo del Dios de lo imposible.
Cristo no tiene problema con tus logros. Pero tú si tienes problemas con lo imposible. En esa dimensión, solo Cristo puede. Invítale a venir.