• “Miren, los envío como ovejas en medio de lobos. Por eso, sean astutos como serpientes, aunque también inocentes como palomas.” MATEO 10:16 BLPH

    Cuando Jesús eligió a sus doce discípulos o aprendices, la primera clase intensiva fue directo al carácter.

    Sean astutos y a la vez inocentes (mansos). Una paradoja que nos desafía.

    Astucia es usada en la Biblia sobre todo en el Antiguo Testamento de manera peyorativa, como una habilidad para sacar provecho ya sea por engaño, ya sea por adulación o lisonjas; así como lo hizo la serpiente en el huerto, no por nada se halló como la más astuta de entre los animales  del huerto.

    Inocencia, está vinculada con el carácter inofensivo de los niños, y se  plantea con la metáfora del comportamiento de una paloma, de ahí algunos adagios: “blanco como paloma”, “mansos como paloma”. Una descripción de un carácter bondadoso.

    El creyente debe reflejar astucia, en sentido de habilidad mental para determinar el peligro de estar tan cerca de lobos que te pueden hacer mucho daño, el mayor daño es que te enseñen a aullar, y ya no puedas distinguir quien eres.

    Una enseñanza práctica que no puede ser postergada en nuestro peregrinar. Seamos astutos para advertir los peligros para nuestra vida de fe. Pero seamos mansos, sencillos e inocentes respecto a nuestra forma de proyectar al mundo la verdad de nuestra fe. Es una clara referencia al carácter moldeado por la Palabra de Dios y la ayuda del Espíritu Santo.

  • Acerca del hecho bíblico – histórico de la muerte de Jesús, tenemos a cuatro escritores, algunos de ellos testigos oculares, y otro un médico y estadista; que escriben y describen el evento. De hecho, hay una similitud en sus relatos que no pueden ser copias el uno del otro, pero que revelan una sinopsis (vista paralela pero no igual de argumentos) de la vida de Jesús, y por lo tanto de su crucifixión, muerte y resurrección.

    El trabajo erudito nos dio así los llamados Evangelios sinópticos: Mateo, Marcos y Lucas. Mientras que el Evangelio de Juan se enfoca en otros aspectos de la vida de Jesús; y, no obstante, coincide en algunos relatos con los Evangelios sinópticos.

    Basado en esta estructura de los Evangelios, he meditado en el momento culminante de la cruz, porque hay riqueza para la comprensión de nuestra fe. Mientras analizo estas expresiones de Jesús en la cruz a la luz de los Evangelios, sus frases antes de morir, nos dejan un cierre perfecto de su mensaje que aún en la agonía de su muerte no cambia; porque Jesús no desvaría como suele pasar en la mayoría de los casos de personas agonizantes.

    Las frases de Jesús recopiladas de los cuatro Evangelios, no incluye sus diálogos narrados por Lucas, con las mujeres que lo lloraban y la gente que le seguía en la vía dolorosa al Golgotha, incluso su profecía sobre Jerusalén que se cumpliría 70 años después. Las frases que anticipan su muerte son:

    1. “cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? Mateo 27:46.

     34 “Y a la hora novena Jesús clamó a gran voz, diciendo: Eloi, Eloi, ¿lama sabactani? que traducido es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? Marcos 15:34

    “Elí, Elí, ¿lama sabactani?”: La expresión más citada y de mayor impacto, inclusive, de mayor discrepancia teológica. No obstante, en este artículo quiero que nos acerquemos en total certidumbre y confianza en lo que significa esta expresión desde nuestra propia realidad, y no desde nuestro razonamiento.  Y es que desde Génesis 3 lo que sucedió con la humanidad fue precisamente un distanciamiento entre la criatura y su creador. Dios no nos ha abandonado, pero sí que la Biblia enseña que el mundo y el hombre se ha enemistado con Dios. Jesús, experimentó en su agonía el abandono en la hora oscura de la muerte, porque es la emoción que experimenta la humanidad sin esperanza de un futuro reconciliado con Dios.

    Aunque pareciera que la imagen de Dios como un padre que abandona a su hijo único y amado, no es congruente con el Evangelio, debemos aclarar la vista y agudizar la fe al comprender la situación de Jesús en la cruz; ya que Jesús en la cruz tomó el lugar de nosotros, quienes por voluntad abandonamos a Dios, y por consecuencia fuimos abandonados por Dios al ser destituidos de la Gloria de Dios, según Pablo. Por lo tanto, la frase expresa la emoción más dolorosa de abandono de Jesús, y es el costo de su sacrificio para que nosotros los redimidos, no sintamos más esa sensación de abandono existencial. Tenemos un Padre, tenemos un futuro, sabemos entonces de dónde nos sacó Dios y adónde nos lleva en esta peregrinación.

    2. “Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen…” Lucas 23:34

    “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”: Con este registro, podemos mirar dentro de Jesús íntimamente, y reconocer en Él al “mediador” entre Dios y los hombres: 5 Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre… 1 Timoteo 2:5.

    La Biblia es clara en que no hay forma que ser humano pueda acercarse a Dios el Padre, sino es por medio o a través de Jesús. El precio tan alto que Jesús pagó, no puede ser emulado por nadie. Solo Cristo puede reconciliarnos con Dios, o sea, amistarnos nuevamente con el Padre y Creador nuestro. Es por ello que Jesús exclama: “Padre, perdónalos”, porque su misión más importante es salvar, y no podría ser de otra forma que perdonando y solicitando de Dios el perdón para los que Él ha elegido.

    Muestra también, que la cruz fue un medio de ajusticiamiento para los romanos, para los judíos; el castigo para el peor enemigo de Israel, para el mundo en tinieblas; fue el madero y los clavos propiciatorios del perdón, y para Dios el sacrificio perfecto que pudo satisfacer su justicia.

    3. “Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso” Lucas 23:43

    De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso”: Una frase reconfortante que nos ilustra a nuestro Dios, único, en quien tenemos oportunidad hasta el último día de nuestras vidas. La oportunidad de encontrar en él, el reposo eterno. La Biblia se alinea a las Palabras de Jesús letra a letra, y encontramos eco de esta promesa de Jesús para aquel pecador arrepentido, en el siguiente texto: “Todos los que el Padre me da vendrán a mí; y al que viene a mí, no lo rechazo”. Juan 6:37

    4. “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” Lucas 23:46

    “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”: En esta expresión, Jesús nos eleva al Padre. Toda nuestra vida debe confluir a un solo destino, la presencia de Dios Padre, sus manos creadoras, milagrosas, amorosas.

    La Biblia dice de nosotros, que somos “una nueva creación en Cristo”. Jesús en la cruz el mediador perfecto, y en las manos del Padre, un fin perfecto asegurado.

    En Juan 17 Jesús en oración le ruega al Padre que lo eleve a la gloria que tenía originalmente con Él antes de que el mundo existiera, y le hace saber al Padre también, que esa gloria que Él le había dado, también Él (Jesús) la daba a sus discípulos. Todas estas coyunturas se entrelazan en cada palabra desde la cruz.

    5. “Tengo sed” Juan 19:28

    Cuando Jesús exclama: ¡Tengo Sed! Podemos identificar la inminente consumación del plan de Dios, que recoge el pasado y lo une con el futuro, en un presente de ardua lucha contra la muerte y el imperio de maldad. 

    La sed pre mortem de Jesús en la cruz, es resultado de aquellas horas de dolor extremo sin paliativos. Una lucha por mantenerse presente hasta el final, pues su muerte llegó posiblemente como dicen los expertos forenses y documentando algunos experimentos realizados para conocer los efectos de la crucifixión al cuerpo humano; poniendo en evidencia la atrocidad de tal castigo, cruel y humillante. Se concluye que el fin de la mayoría de estos condenados que fueron miles durante el imperio romano, fue por paro cardiorrespiratorio, y así sucedió con Jesús, su corazón falló por la fatiga, el estrés y las fallas multisistémicas.

    Pero antes de morir, tuvo sed, una perfecta analogía para un cierre perfecto antes de las palabras finales, de consumación. La sed es y será el punto de inflexión o cambio. Quien no tiene sed no necesita ser saciado, y mientras no necesitamos ser saciados nuestras vidas siguen apostando a lo mismo. Nuestra vida espiritual tiene mucha relación con aquel momento de angustia: “el justo por los injustos”. La sed de Jesús retrata la sed del mundo que también muere lentamente y angustioso.

    La humanidad sin Dios muere de sed y solo reconociendo esa sed de justicia permitirá que sea saciado. Solo cuando el mundo sacie su sed será consumado el milagro de la vida eterna.

    6. “Consumado es” Juan 19:30

    El clímax en la cruz, se sella con estas dos palabras: “Consumado es”. Una expresión que indica el final de un proceso.

    El Diccionario Strong en griego: (τελέω) teléo = terminar, ejecutar, concluir, descargar (una deuda). Pagar una deuda.

    Nos permite comprender la semántica de esta palabra clave en la cruz, en el plan redentor de Dios y en la soteriología (estudio de la doctrina de la salvación).

    Pagar la deuda es la forma más congruente con sus tipologías en el Antiguo Testamento, por lo que entendemos que, en la cruz, Jesús estaba pagando la gran deuda moral de la humanidad para con Dios.

    A modo de conclusión, debemos releer estas narraciones y dimensionar la obra de Cristo en la cruz, para que podamos recordarnos constantemente el precio real de nuestra eternidad, de tal manera que seamos agradecidos y le amemos y le sirvamos sin egoísmos. Pero sobre todo, que podamos consagrarnos y comprometernos con la causa de Cristo, ya que su causa somos usted y yo, y aquellos de nuestros pares que aún necesitan la luz del Evangelio para salvación.

  • Debemos notar en la historia de Abraham y Lot, que sendos encuentros de Dios con ellos, marcan diferencias notorias y revelan en síntesis, la relación de Dios hacia aquellos hombres; y la relación de ellos con Dios.

    El encuentro de Dios con Abraham, fue un  encuentro para dar buenas nuevas o buenas noticias:

    “Después le apareció Jehová en el encinar de Mamre, estando él sentado a la puerta de su tienda en el calor del día. Y alzó sus ojos y miró, y he aquí tres varones que estaban junto a él; y cuando los vio, salió corriendo de la puerta de su tienda a recibirlos, y se postró en tierra,” Génesis 18:1-2 RVR1960.

    Abraham, en la tranquilidad de su tienda descansaba a la sombra, mientras Sarai estaba en su tienda. Mira a la distancia aquellos hombres, y sin advertir quienes eran, fiel a su costumbre y su bondad; ofrece su hospitalidad, lavando sus pies y preparando un convite. Aquellos hombres, que representan la presencia de Dios, aceptan animosos la invitación sin peros, y luego Abraham percatándose finalmente de aquella presencia divina intercede por sus vecinos de Sodoma y Gomorra, sin duda alguna un hombre generoso, una característica inequívoca de alguien Justo. Pero además, Abraham se mantuvo en tiendas y en el campo, una característica del que tiene espíritu de peregrino. Un peregrino no se aferra a las personas, por eso un día se apartó de su amado sobrino Lot y su clan. Un peregrino no se aferra a las posesiones pasajeras del mundo en que vive con gratitud, por eso Abraham mandó preparar un banquete con harina y un becerro tierno de los mejores.

    Luego tenemos la visita de estos ángeles, a la ciudad de Sodoma donde se encuentran con Lot. Pero su visita es de malas noticias. Es una visita de juicio:

    “Llegaron, pues, los dos ángeles a Sodoma a la caída de la tarde; y Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma. Y viéndolos Lot, se levantó a recibirlos, y se inclinó hacia el suelo, y dijo: Ahora, mis señores, os ruego que vengáis a casa de vuestro siervo y os hospedéis, y lavaréis vuestros pies; y por la mañana os levantaréis, y seguiréis vuestro camino. Y ellos respondieron: No, que en la calle nos quedaremos esta noche. Mas él porfió con ellos mucho, y fueron con él, y entraron en su casa; y les hizo banquete, y coció panes sin levadura, y comieron.” Génesis 19:1-3 RVR1960

    Lot, siguiendo la costumbre y bien enseñado en la familia, le brinda hospitalidad, pero ellos se niegan, Lot insiste, y finalmente ellos aceptan dentro del propósito divino salvífico para Lot y los suyos. Así que vemos que Lot estaba la puerta de la ciudad, una costumbre de aquellos hombres con un rango de patriarca y juez. Pero ya Lot no vivía en tiendas, había perdido su visión de peregrino y se aferró a una vida sedentaria y urbanista; propia de un sistema egoísta e individualista. Para colmar el mal, la familia de Lot ya era parte de aquel sistema corrompido.

    Al ver ambos escenarios podemos llegar a varias conclusiones para la vida.

    Primeramente voy a referirme al concepto de ser peregrinos. A la posteridad de Abraham se le prometió una tierra rica y bendecida. Pero a Abraham, el hombre de la fe, se le pidió peregrinar en justicia, y así lo hizo, no se asentó, sino que peregrinó hacia diferentes lugares donde Dios le usó para bendecir a otros y actuar con justicia y equidad, le costó algunas derrotas morales como cuando mintió en Egipto y Gerar. Pero al fin aprendió a caminar en justicia y verdad.

    “Era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto.” Génesis 17:1 RVR1960

    La frase: “Anda delante de mí”, tiene entre sus varias acepciones; caminar, viajar, peregrinar. De tal forma que el mandato de Dios a este hombre implicaría viajar y actuar con justicia donde llegara. Varias ocasiones vemos a Abraham defendiendo la causa del pobre, intercediendo por otros y orando por el favor de Dios hacia alguien más.

    Los creyentes debemos ser peregrinos y no apegarnos ni adaptarnos al mundo que nos rodea. Debemos alentar, animar y orar por los demás.

    Luego, como segunda lección podemos ver en Abraham la consagración, porque él se apartaba de aquellos ambientes injustos e impíos, y honraba a Dios en sus relaciones.

    En cuanto a Lot, solo podremos aducir que fue el prototipo de creyente que se acomoda al sistema mundanal. De ricas tierras fructíferas, prefirió acercarse más cada vez a la cultura pervertida de la ciudad, perdiendo parte de su familia y a su esposa. Lot, es figura del Cristiano cuya vida adolece de compromiso y que contamina fácilmente su vida con las costumbres del momento. Son cristianos que como Lot, quizá sean salvos como por fuego.

    Hemos leído y estudiado rápidamente, dos hombres, sus vidas y sus obras. Dios se acerca a uno para declararle sus planes de bendición, y al otro para declararle sus decretos de juicio.

    Si algo debe quedar en nuestra memoria después de leer este estudio; es que debemos vivir en este mundo como peregrinos, sin apegos de ningún tipo. Ser peregrinos en nuestra época desde luego no es un sentido literal, es un concepto de vida. Vivir sin afanes banales, y ser útiles para enseñar también a otros. Suplir al necesitado. Aconsejar al perturbado y apoyar al quebrantado emocional y físicamente.

  • La muerte es el tema olvidado, nadie en su sano juicio quiere hablar en detalle de cuándo, dónde y cómo morir. No obstante, es un tema biológico y teológico, del que debemos hablar con madurez. Sin embargo, no debemos ignorar que la muerte no es amiga de nadie, o al menos de las personas que están sanas emocionalmente. Jesús en su revelación a Juan, en apocalipsis menciona a la muerte como el último enemigo de Dios que será destruido. Si es enemiga de Dios, la muerte entonces es enemiga de la humanidad y en particular, de los hijos e hijas de Dios. No es una idea excéntrica de hecho, ya que la paga del pecado es la muerte; física y espiritual, relacionando la muerte con la peor desgracia cósmica, la muerte de la criatura que le costó la vida a Dios mismo, quien la dio voluntariamente y la tomó nuevamente en poder.

    Si queremos argumentar un aspecto positivo de la muerte, no es con el estado mismo de la muerte que encierra corrupción. Recordemos que a Jesús, cuando murió, no se le permitió ver corrupción; o sea, su carne no se pudrió ni fue comida por gusanos; y aunque para los seres humanos esto no es así, hay algo positivo en la muerte, que está reservado solo para quienes tienen fe en Dios y en su hijo Jesucristo. Pablo escribió a los hermanos en Filipos:

    “Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.” Filipenses 1:21 RVR1960.

    Si no es con tal convicción, como Pablo, entonces no hay ganancia en la muerte. Porque quien muera en incredulidad; todo de lo que no se arrepintió aquí en vida, más allá de la muerte se arrepentirá infructuosamente en tormento.

    Pablo, comprendiendo esta verdad, escribió:

    “Mas si el vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra, no sé entonces qué escoger. Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor;” Filipenses 1:22-23 RVR1960

    Para Pablo, morir era sinónimo de estar con Cristo, y eso era mucho mejor si se daba  en las condiciones de Dios: fe, fidelidad y el tiempo de Dios. Por eso también el apóstol escribió un poderoso mensaje para todos los creyentes:

    “Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.” 2 Timoteo 4:6-7 RVR1960

    1. He peleado la buena batalla: Esta batalla no es solo un bonito lema. Para el cristiano, esta batalla está centrada principalmente en su lucha por mantenerse fiel y limpio para Dios, pero también incluye la idea del trabajo arduo del cristiano en un mundo anti cristiano.
    2. He acabado la carrera: Es una alusión a lograr las metas de vida. Estas metas no se refiere a las metas personales y profesionales. Se refiere a las metas de Cristo en nosotros. La Biblia dice que la meta del creyente es llegar a la imagen de Cristo. Esta carrera alude a lo que Pablo siempre usó como metáfora de la vida cristiana; la vida del atleta, que se entrena y se consagra para ganar la corona (una corona de guirnaldas en el coliseo Romano). Pero en el camino de la fe, es la corona de la vida eterna.
    3. He guardado la fe: En toda carrera hay una meta final. La meta en la carrera cristiana es, guardar la fe. Es el concepto de perseverar hasta el fin. La meta más importante antes de partir, es morir en la fe.

    Hay un caso que me llena de emoción, el caso del ladrón al lado de Jesús en la cruz. Aquel que pudo creer en su salvador, justo antes de morir. Este hombre había vivido como quiso, pero en su último día de vida, abrazó y murió en la fe. No obstante, no todos tendrán la garantía de aquel ladrón, algunos teniendo la oportunidad de ser salvos hoy, dejan esa meta, la más importante de la vida, para el final. No sabemos si lo van a lograr.

    Por lo tanto, no dejes de escuchar su voz que te llama al arrepentimiento para perdón de pecados. El tiempo es ya.

    “Por eso, el Señor volvió a señalar un día, que es «hoy», y lo anunció por medio de David en las palabras que ya citamos: «Si hoy oyen la voz de Dios, no endurezcan sus corazones».” Hebreos 4:7 NBV