• “Todo aquel que escucha mis palabras y obra en consecuencia, puede compararse a una persona sensata que construyó su casa sobre un cimiento de roca viva.” MATEO 7:24 BHTI

    Puedo imaginar una casa edificada sobre un terrero de manto rocoso, y aunque no soy constructor ni soy ingeniero, concluyo al menos dos cosas: 1. La construcción es más difícil y lenta porque encontrará mayor oposición cavar el fundamento. 2. El resultado es duradero y seguro en tiempos de inclemencias.

    La metáfora se explica sola, y podríamos agregar que, una edificación sobre tierra firme es garantizada, pero en la vida real caduca por la naturaleza perecedera de los materiales de construcción y la erosión. Sin embargo, cuando traducimos el sentido de la metáfora a la vida espiritual y emocional, nos damos cuenta que nuestras emociones también se edifican o se construyen día a día. Y Jesús nos enseña en el Sermón del monte, que se requiere de mucha prudencia para esta construcción del “yo”.

    Para los creyentes el terreno firme para edificar nuestra personalidad es Cristo, y fuera de Él, es totalmente imprudente cualquier fundamento.

    Hoy el mundo pone su fundamento en la ciencia, o la economía, o el humanismo, o la psicología; pero, las inclemencias vendrán y ninguno de esos fundamentos es sólido, aunque sean terrenos útiles no son idóneos.

    Usted y yo debemos construir nuestra vida, en la sólida fe y esperanza en Cristo. Tanto para los que construyen en la arena como para los que lo hacen en tierra firme, las inclemencias vienen. Pero estar firmes después de la tormenta es garantía únicamente para gente de fe. Y mucha atención, para gente de fe, no para gente religiosa cuya meta máxima de fe es ir al culto o a misa. Esto trata de obediencia práctica.

    “Todo aquel que escucha mis palabras y obra en consecuencia, puede compararse a una persona sensata que construyó su casa sobre un cimiento de roca viva.” MATEO 7:24 BHTI

    “La prudencia lleva mucho de obediencia práctica a Dios, con una pizca de obediencia ceremonial que le da sazón”

  • “Los hijos son la herencia que nos da el SEÑOR; los frutos del vientre son la recompensa que viene de Dios.” Salmos 127:3 PDT

    ¡Cuánto queremos a los gatitos y a los perros! Y quizá otros animalitos que nos dan mucho cariño y nos permiten dar más bondad.

    Pero… ¿se debe diferenciar entre nuestros afectos? Al menos creo que la Biblia nos da luz al respecto.

    Escuchaba en el autobús a unas señoras en amena charla, la una decía que sus perritos eran tan cariñosos y no molestaban nada; comparando esa experiencia con la de ser madre, porque decía de sus hijos: “¡es que cómo joden!”. Eso me llamó la atención porque tenemos una tendencia moderna de humanizar a los animalitos que tanto queremos; y al humanizarlos les concedemos la misma cualidad que al resto de la familia, y les negamos la esencia de su naturaleza.

    Si bien podemos hacer de las mascotas una parte esencial de la convivencia en familia, por respeto a ellos mismos, debemos tratarlos como lo que son, sin caer en el abandono y el maltrato.

    Por eso la Biblia nos marca bien la jerarquía de los afectos, y me enfocaré en esta oportunidad en el afecto fraternal. La Palabra de Dios nos enseña que los hijos e hijas, son una herencia de Jehová. Y que el fruto del vientre es una recompensa que viene de Dios.

    Respecto a los animalitos que tanto podemos llegar a querer, no dice que sean una herencia de Dios para la familia; aunque sí, claramente nos hace responsables de cuidarlos y a toda la creación en general.

    “El SEÑOR Dios tomó al hombre y lo puso en el jardín del Edén para que lo cultivara y lo cuidara” Génesis 2:15 PDT

    Aquella orden fue tan seria, que Dios en principio no autorizó al hombre para matar y comer animales dentro de la armonía del Edén, porque su labor era cuidar, no actuar  hostil y violentamente contra ningún animal.

    Así que podemos deducir que, los animales son muy apreciados por Dios, y en especial aquellos que son domésticos y de servicio al ser humano. Pero no están dentro de la misma constitución que el ser humano. Y si la Biblia lo dice, no debemos contradecirlo ni de manera tácita, ni de manera evidente. Pero no olvidemos quererlos y cuidarlos, porque esa es la voluntad de Dios. Estoy convencido a la luz de la Biblia, que el maltrato animal es deshonra y pecado.

    Algunas otras lecciones de este tema:

    1. Después de la caída en Génesis 3, Dios nos explica que habría hostilidad entre el ser humano y la creación restante, de ahí que existe el maltrato y la caza. O sea, es una consecuencia del pecado.
    2. De manera específica, después del diluvio, y una vez  renovado el pacto a través de Noé, Dios da permiso al hombre de comer algunas especies de animales que en su grande sabiduría, son beneficiosos para el organismo humano. Por lo tanto, ser vegetariano es una opción voluntaria, pero no una demanda divina.
    3. Si los hijos e hijas son herencia y regalo de Dios a la familia, ¿cómo debemos analizar el aborto? ¿Cómo podemos tratar el trauma de las mujeres cuyo fruto es a raíz de una violación, o está comprometida su vida?

    Respecto a esto, de manera muy general diré que, la Biblia muestra el favor de Dios por toda vida. De hecho Él prohíbe que se quite la vida a cualquier ser humano, porque la prerrogativa de la vida y la muerte están en las manos de Dios. Así que, es necesario establecer una pastoral hacia la mujer que le apoye en procesos de tanto dolor, buscando la alternativa que no anule a la mujer y sus afectaciones, y que proteja la vida del no nacido. Este es un principio para gente de fe solamente. Y es un tema que requiere de más desarrollo por aparte. Espero abordarlo en el  futuro.

    Mientras tanto, ¿qué haremos nosotros como creyentes con estos temas que parecen irrelevantes, pero demandan una postura bíblica y cristiana? Es para pensar y actuar honrando a Dios y su Palabra. Y por cierto de la Biblia no queda duda lo que debe significar para todo creyente:

    “Toda la Escritura es un mensaje enviado por Dios, y es útil para enseñar, reprender, corregir y mostrar a la gente cómo vivir de la manera que Dios manda,” 2 Timoteo 3:16 PDT.

    De ella podemos aprender, ser exhortados, ser reprendidos para transformación, pero sobre todo ser corregidos en aquello en lo que no estamos pensando como Dios.

    Así que, manos a la obra, el llamado es a leer y acatar la Biblia.

  • “Siempre dediquen al Señor Jesús todo lo que digan y lo que hagan, dando gracias a Dios Padre a través de Jesús.” Colosenses 3:17 PDT

    De repente fue como una bofetada, despertando a una realidad que me confrontó, y peor aún; me he resistido a tan sublime idea, porque muchas veces en el trabajo, en las oficinas públicas, en mi comunidad y hasta en el seno de la familia, me he sentido maltratado por el sistema. Y no creo tener la capacidad para actuar como si todo estuviera bien, cuando realmente muchas cosas no lo están.

    Pero Pablo nos exhorta a vivir la nueva vida en Cristo de manera conciente e integralmente comprometida como hijos de Dios, en todas las áreas. Es por eso que la exhortación no es un mensaje optativo, sino parte obligatoria del currículo del creyente. Pero… ¿cómo podemos lograrlo sin caer en negación de actos y situaciones negativas que nos afectan emocionalmente y que carecen de bondad como para ser agradecidos?

    Bueno, no podremos controlar, cambiar, ni ser responsables por las palabras y malas acciones de los demás, pero sí seremos siempre responsables de lo que digamos, hagamos y sintamos. Por eso, Pablo con toda razón nos llama a dedicar lo que digamos, hagamos y sintamos a Jesús. Con ello nos compromete a la consagración de nuestra vida. He sido conmovido con esta verdad hasta mis entrañas.

    “Permitan que el mensaje de Cristo viva plenamente entre ustedes. Enséñense y aconséjense unos a otros con toda la sabiduría que Dios les da. Canten salmos y canciones espirituales con el corazón lleno de agradecimiento a Dios.” Colosenses 3:16 PDT

    No es una idea utópica, es una actitud hacia la vida. Y por eso en el versículo 16 Pablo recalca la necesidad de que el mensaje de Cristo sea encarnado en nosotros.

    Señor, perdóname porque no he logrado llegar ni a la media de la medida del compromiso contigo. Ahora, ayúdame a vivir pensando en ti. Solo así podré dedicar mis actos y pensamientos a ti.

    ¿Puedes orar así? Es posible que te dé algo de temor, pero Dios recompensará tu esfuerzo, concediéndote la victoria.

  • Estamos luchando con mucho en nuestras vidas, y eso no es exclusivo de pocos; es de cada creyente.

    Pablo nos exhorta en Gálatas acerca de aquellos pecados (conductas que nos separan de Dios) más comunes y destructivos que se anidan en la mente humana, y debo advertir que estos pecados son llamados “obras de la carne” o “apetitos de la carne”. Eso significa que si usted tiene un cuerpo, a lo que Pablo llama carne, entonces es seguro que luchará con algunos de estos apetitos; no importa que tan consagrado o consagrada a Dios estés o te consideres. Es una batalla de fe, y perseverancia.

    Lamentablemente, la religión ha centrado el enfoque en dos bandos que no existen, los buenos y los malos, los sanos y los insanos. No existen, porque somos seres integrales con una carga genética que nos predispone a vivir episodios de salud y enfermedad; por lo tanto no hay sanos e insanos, solo personas potencialmente sanas y potencialmente que pueden enfermar. Y con respecto a los malos y los buenos, la Biblia dice en los Salmos y Pablo lo retoma en su carta a los Romanos, que no hay Justo ni uno solo y que no hay quien haga “lo bueno”, porque todos a una se han desviado. Para esto apareció Cristo, para deshacer las obras del diablo, a quien Dios responsabiliza como causante. Entonces satanás es causante y culpable del mal, y los humanos somos responsables morales de desobedecer y caer en la maldad.

    Hay en esta exhortación de Pablo una lista de pecados primarios que podrían desencadenar en otros pecados derivados. Esta lista de Pablo a los Gálatas se agrupan en tres categorías:

    1. Pecados sexuales (Gálatas 5:19)

    “Sabido es cómo se comportan los que viven sometidos a sus apetitos desordenados: son adúlteros, lujuriosos, libertinos,” GÁLATAS 5:19 BHTI

    El comportamiento sexual del que ha abrazado la fe en Cristo debe distanciarse del comportamiento de los que no. Cuando la iglesia gentil, o no judíos, empezó a crecer en el primer siglo de la era cristiana, un importante concilio se llevó a cabo en Jerusalén. Los judíos querían imponer el judaísmo a los nuevos conversos cristianos, y Pablo por encomienda de Dios se opuso a ello, y llegaron a un acuerdo de exigir a los cristianos a guardarse de fornicación o impurezas sexuales (una amplia gama de pecados vinculados a la sexualidad). Así que este mandamiento es histórico y es la voluntad de Dios. No obstante, vemos que dentro de la iglesia de todos los tiempos la castidad no es un valor apreciado, y hay muchas caidas morales de los creyentes en esta área. Eso lo único que significa es; lo que Pablo dice:

    “Porque las desordenadas apetencias humanas están en contra del Espíritu, y el Espíritu está en contra de tales apetencias. El antagonismo es tan irreductible, que les impide hacer lo que ustedes desearían.” GÁLATAS 5:17 BHTI

    Por eso hay gente frustrada con la vida moral que llevan, porque no leen la Biblia y tratan de someterse a Dios de manera humana, en fuerzas mentales positivas, pero sin fe. El antagonismo existe, entre la carne y sus deseos y una vida bajo el gobierno del Espíritu Santo. Y estar bajo el Espíritu Santo no es mágico, tenemos que esforzarnos cada día para no pecar de esta manera. Y como siempre digo a la luz de la Biblia, si pecamos, confesemos nuestros pecados y busquemos el perdón de Dios para seguir adelante, nunca te quedes postrado o postrada en una caida, por dolorosa y vergonzosa que sea. Y mucho menos te dejes señalar por los demás en tu postración, trátalo con Dios directamente, apóyate de aquellos que son tan humanos como tú y te darán la mano.

    2. Pecados espirituales (Gálatas 5:20)

    idólatras, supersticiosos; alimentan odios, promueven contiendas, se enzarzan en rivalidades, rebosan rencor; son egoístas, partidistas, sectarios,” GÁLATAS 5:20 BHTI

    En esta categoría, tenemos los pecados de idolatría. Hay otras versiones que hablan de hechicería en vez de superstición, en dado caso es lo mismo. Estos pecados, tienen que ver con la fe que ponemos en otras cosas y hasta personas. Recordemos que Dios es absolutamente celoso de su única existencia como Dios. No hay otro Dios, fuentes de poder, providencia y eternidad; porque todo fue creado por Él y para Él.

    En este pecado el mundo está enredado, poniendo la mirada y la esperanza en cualquier cosa, menos en Dios. El mundo ha sacado a Dios de su mente y de su convivencia. Pero lo peor es cuando los cristianos pensamos y actuamos como idólatras. Y aclaro que no solo me refiero a tener estatuas e íconos, sino a la idolatría del corazón, cuando amamos y le damos un lugar preeminente a cosas, personas y metas, más que a Dios. Así que tengamos mucho cuidado.

    3. Pecados de carácter o conducta (Gálatas 5:20-21)

    “idólatras, supersticiosos; alimentan odios, promueven contiendas, se enzarzan en rivalidades, rebosan rencor; son egoístas, partidistas, sectarios, envidiosos, borrachos, amigos de orgías, y otras cosas por el estilo. Ya se lo advertí a ustedes en su día y ahora vuelvo a hacerlo: esos tales no heredarán el reino de Dios.” GÁLATAS 5:20-21 BHTI

    “idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.” Gálatas 5:20-21 RVR1960

    Estos pecados, afectan la conducta, y han llevado a la sociedad actual a una decadencia progresiva. Lo que empeora la situación es cuando dentro de la iglesia estas conductas se anidan en nosotros, y sucede lo que Jesús en el sermón del monte advierte acerca de: “cuando la sal pierde su sabor”, si eso pasa, ¿Cómo salará? ¿Cómo cumplirá su función?

    Conclusión: ¿Ahora te das cuenta por qué luchas con tanto? Porque no eres inmune a enfermarte, ni eres incorruptible moralmente. Pero tienes una fe, una creencia bíblica. Por eso luchas. Porque no te ajustas al mundo y sus valores, y desde el momento en que Dios te eligió y tú aceptaste su gracia salvadora, estás en guerra contra tu propia naturaleza. Y eso es clave que lo comprendas para ser victorioso-a. Es necesario para vencer, que hagamos de la lectura de la Biblia una disciplina y de su comprensión una meta.

    Recordemos por favor, que Cristo murió sacrificialmente por amor al mundo y por todo el mundo, haciendo efectivo su sacrificio para algunos, o sea, los salvos. Y su salvación es del pecado, y su aguijón, la muerte. O sea, Él nos ha librado de la muerte eterna, pero no de las aflicciones del presente siglo (lo explica Jesús en Juan).

    Por eso pelea la batalla de tu vida y no desmayes, y si estás bregando con una enfermedad debes saber que es propio a la naturaleza biológica, y no es un castigo o algo impropio. Por lo tanto, trata de buscar los medios paliativos para sobrellevar tu dolencia, Dios ha provisto al hombre de conocimiento para eso a través de la medicina y terapia medicamentosa.

    Pero si tu lucha es moral, en uno o varios de los pecados de estas tres categorías anteriores, igualmente te exhorto a luchar,  pero no con paliativos (métodos que alivian solamente), sino con actos de fe: “aplicar las verdades de la Biblia de manera conciente y en oración, tomando medidas que te alejen del peligro de cualquier debilidad en la que sabes que no vas a ganar. No te expongas.

    Aconsejar sobre este tema no es fácil, no hay un consejo útil fuera de la Palabra de Dios. Pero debemos sobrellevar las cargas los unos de los otros, y esa es la ley de Cristo, o sea, la ley del amor.

    Recuerda las claves de este tema:

    El creyente no es un súper humano infranqueable (inconquistable), pero es un alma regenerada y dotada para perseverar hasta el fin.

    Ser Cristiano no es estar libre de tentaciones, o de fracasos. Pero implica ser capaces por la fe, de superar cualquier fracaso.

    Cristo nos ha provisto de salvación, eso es; de una vida eterna con Él en las moradas celestiales, pero eso no implica ser libres del peligro de pecar.

    No somos inmunes a enfermedades, tanto físicas como psíquicas; pero somos hijos e hijas de Dios, sellados para el día del Señor. Ese sello es garantía de una sanidad verdadera e integral más allá de este cuerpo y está vida.

    Los deseos humanos, se contraponen o contradicen los deseos del Espíritu de Dios. Nosotros debemos y podemos elegir cuáles deseos alimentamos más cada día, nuestra naturaleza, se compone de dos potenciales: carnal y espiritual. La que más alimentemos, será la fuerte y la que domine nuestra voluntad.

    Con esto en mente, oremos para que cohabite Cristo en nosotros, y seamos “más que vencedores” en nuestra batalla decisiva.

    Shalom