• “Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.” Mateo 5:5 RVR1960

    En esta tercera bienaventuranza tenemos que destacar dos elementos clave para una adecuada comprensión. Primero el sentido de la palabra “manso” cuya función gramatical es calificar al sujeto concediéndole una virtud blanda; la de ser de carácter apacible, una virtud  idónea para la vida aquí en la tierra, pero condición para la vida en la nueva tierra de la que nos habla Apocalipsis:

    “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más.” Apocalipsis 21:1 RVR1960

    El segundo elemento a destacar es precisamente el sentido de herencia. Jesus dice: “ellos heredarán la tierra”. Este poseer la tierra está vinculada a la promesa de Dios a Abraham y su descendencia, a la cual pertenecemos nosotros los cristianos por la fe. La Biblia dice que somos hijos de Abraham por la fe. Es importante resaltar que en el Antiguo Testamento a Abraham, a Isaac y a Jacob se le promete la tierra del amorreo en las colinas y costas de canaan, pero esta promesa modelada en la conquista física de Canaan, es hoy una esperanza espiritualmente validada por los escritores del Nuevo Testamento.

    “Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria; pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad.” Hebreos 11:14-16 RVR1960

    En conclusión, tenemos una bienaventuranza que nos exhorta a tener un carácter apacible en tiempos de gran violencia ideológica, persecución religiosa y hasta psicológica. Si no aprendemos a ser apacibles, caeremos en la desidia de luchar contra este sistema corrompido del mundo. Como ven, este concepto de apacible no es bajar la cabeza y ser alfombra de nadie, es tener la ecuanimidad de contradecir el pecado en nuestra propia vida, en la familia y en la sociedad.

    Una de las cosas que le digo a mi esposa es que no soy una persona que confronta a otros avergonzándolas o minimizándolas, sino modelando todo lo posible la fe ante ellos, porque antes de hablar y señalar el pecado y al pecador, debemos ser ejemplo de los estándares de perfección que Dios busca en nosotros.

    Ser apacibles entonces no es una opción para el cristiano, es mas bien una característica. Si no gozamos de esta habilidad de carácter, es válido preguntarnos con toda honestidad qué nos falta, de pronto nos falta Cristo, y sin Cristo no hay herencia.

    Esta es la bienaventuranza del conquistador y de las conquistadoras.

  • La segunda bienaventuranza

    “Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.” Mateo‬ ‭5:4‬ ‭RVR1960‬‬

    En este sermón de Jesús seguimos con esta bienaventuranza que señala también a una persona carente. En el sermón del monte, de las nueve bienaventuranzas; tres señalan carencias y seis señalan habilidades del carácter.

    Las carencias son una oportunidad para recibir de parte de Dios, aquello de lo que se carece. Las habilidades son dotación de carácter al ser humano para dar a otros y honrar a Dios.

    ¿Quiénes son estos que lloran? El texto es sugerente respecto a que la consolación viene directamente de Dios. La estructura del tiempo verbal en futuro y la voz pasiva del hebreo, indica que la consolación viene de Dios en un tiempo futuro. Esta clase de consolación, que es una promesa, no puede ser para cualquiera que sufre y llora; sino solamente para aquellos a quienes Dios puede en justicia, consolar. Y ¿quiénes pueden en la justicia de Dios ser consolados con esta clase de consolación? Aquellos a quienes Dios ha declarado inocentes de sus pecados, por medio de la fe en el sacrificio salvífico de Cristo.

    ¿Qué clase de lloro es este? Por implicación en el texto pareciera que se trata de un sufrimiento propio a la consagración a Dios en un mundo que no lo tolera ni lo respeta. Pero por contexto de toda la Biblia, hay consolación para los justos que sufren indirectamente las consecuencias de un mundo caído en desgracia moral y ecológica. La afectación moral del humano es cósmica, y por ende las consecuencias lo son también. El lloro es universal, pero la consolación es condicional. Así es Dios, y ¿quién le ha de contradecir?

    Esta clase de consuelo lo vemos plasmado en relatos como Job, Lázaro y el rico, Juan en Patmos, y cada uno de los hombres santos y mujeres santas que recibieron la promesa de que sus lágrimas serían enjugadas. Y esa es la consolación de esta bienaventuranza.

    Si bien en el mundo hay mucho llanto y dolor, no a todos les serán enjugadas las lágrimas del sufrimiento, porque hay y habrá muchos que rechazarán al que consuela, y ese es el mayor problema. El problema de la condenación de muchos plasmada en las Escrituras; no es carencia de salvación, sino rechazo al salvador y su salvación.

    “Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.” Apocalipsis 21:4 RVR1960

  • Una mirada a las bienaventuranzas

    Entre aquella multitud, Jesús pudo ver las múltiples necesidades de la gente y consolarles haciéndoles ver su potencial. El sermón del monte; llamado así porque Jesús está en las colinas cercanas a Jerusalén, dictando este discurso moral y profundamente espiritual a un gentío sin esperanza y olvidados.

    Hay nueve bienaventuranzas y quiero tocar una por una en una serie de estudios. Ahora vamos al primer llamado de Jesús:

    “Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.” Mateo 5:3 RVR1960.

    Jesús empieza con los “pobres de espíritu”. Una traducción sencilla sin misterios. Un pobre espiritual es una persona que carece de los recursos como cualquier pobre; para satisfacer sus faltantes pero no materiales, sino espirituales. Basado en esta definición, aquí cabemos todos los que hemos llegado a comprender cuán imposible es autofinanciar nuestra bancarrota moral. Carecemos por completo de posibilidades para alcanzar la justicia que Dios demanda. No podemos saldar la deuda de ninguna manera, somos extremadamente pobres en lo moral y espiritual.

    Aquellas personas que no lo acepten, son infelices y desgraciadas. Aquellas personas que lo aceptamos somos “bienaventurados” o felices.

    La bienaventuranza no está dictada para los que asistían al templo en tiempos de Jesús. Mas bien estaba Jesús refiriéndose a los pecadores mas bajos, que al escucharlo se arrepentían y reconocían su necesidad. El ser humano lucha con mucho hoy día; vicios adictivos, apetitos sexuales, apegos emocionales insanos, egoísmo, etc., y la religión no ayudará a superar estas conductas. Pero lo que si es efectivo según Jesús, es reconocer la pobreza espiritual para ser liberados de todos esos males.

    Asi que, ayer y hoy la pobreza espiritual está ligada a reconocernos incapaces y necesitados, y buscar la riquezas del Reino de los Cielos. Porque Jesús nos dice, que la bienaventuranza estriba en la herencia celestial que recibiremos los sencillos de espíritu que un día vinimos a Él.

    Si usted tiene una lucha desmedida con un pecado que lo está llevando a la ruina, reconozca su pobreza. No se avergüence de decirle a Dios lo que lo vence, pero avergüéncese de creer que usted puede sin la ayuda de Dios.

  • La palabra “bendición” en la Biblia connota varias acepciones o significados que provienen de al menos, dos palabras del hebreo y dos del griego; y que necesitamos conocer más en detalle para poder ser fieles al sentido. Un sector de la iglesia organizada ha tergiversado este sentido, mercadeando con el Evangelio. Hay mucha base bíblica para el tema, pero en esta ocasión he tomado un texto de la poesía sapiencial el cual voy a transcribir en al menos tres versiones, para que ampliemos su significado.

    La bendición de Jehová es la que enriquece, y no añade tristeza con ella. Proverbios 10:22 (Versión Reina Valera 60)

    La bendición de Dios es riqueza que viene libre de preocupaciones. Proverbios 10:22 (Versión Lenguaje Actual)

    La bendición del Señor enriquece sin que nada le añada el esfuerzo. Proverbios 10:22 (Versión BHTI)

    En este proverbio, es de la raíz hebrea “Barak”, que significa: arrodillarse (en adoración a Dios), bienaventurado (el retorno de los beneficios de Dios a quienes le adoran). En este caso, la connotación es ofrendar a Dios tributos, recibiendo de Él los beneficios de hijos santificados y declarados justos. ¿Por qué digo esto? Porque sabemos que Dios da beneficios temporales aún a los pecadores no perdonados. Pero a los pecadores perdonados, o sea, nosotros los creyentes, Dios nos da aparte de los beneficios materiales presentes, los beneficios eternos. Entonces, bendición es en términos fieles al texto, los beneficios espirituales antes que los beneficios materiales.

    La otra palabra que usa el Antiguo Testamento para bendición, es: “ésher”, que significa: bienaventuranza o felicidad. La usa mucho la literatura sapiencial como Job, Salmos y Proverbios. Refiriéndose al hombre dichoso, en tanto que no es culpado ante Dios de sus pecados (Salmo 1, Job 5:17).

    En el Nuevo Testamento, la palabra mantiene la connotación de bienaventuranza, por ejemplo, las bienaventuranzas del Sermón de Jesús en el monte, donde la palabra usada es “Makários” que significa bienaventurado, afortunado, dichoso y bien librado.

    Si tomamos estos contextos bíblicos y los comparamos, al final el centro semántico del mensaje es: “La felicidad, o la dicha, o la fortuna, de contar con Dios siempre en toda circunstancia”. Ya sea en la abundancia de todo o en la escasez de todo. Recordamos a Pablo diciendo: “he aprendido a vivir en abundancia y en escasez”, porque él lo había comprendido muy bien.

    El mensaje libertino de la prosperidad, por ejemplo, confiesa una falsedad al pretender que los hijos e hijas de Dios no han de padecer aflicciones de cualquier índole, contradiciendo así a Jesús quien en el Evangelio de Juan nos exhorta a confiar en Dios; porque en el mundo tendremos aflicciones (Juan 16:33).

    Cerrando en Proverbios 10:22, es un texto desafiante porque nos explica que, la bendición de Dios a nuestras vidas son riquezas, pero; ¿qué clase de riquezas? Son por contexto bíblico (sentido completo de cada texto) riquezas eternas y espirituales que de seguro nos traerán beneficios temporales, pero no como meta, sino como resultado de la bondad de Dios al presente. Es por eso que Jesús nos exhortaba en Mateo 6:33 que debemos buscar el reino de Dios y su justicia, y entonces todas las otras cosas que no son espirituales nos serán añadidas.

    Lo temporal son añadiduras diarias acorde a nuestras necesidades, Dios no nos da la alacena, la salud, el vestido y el dinero para todos los años que vamos a vivir en esta tierra, Él nos suple día a día. Pero la salvación y el gozo de la salvación es un regalo para la eternidad de una vez para siempre.

    Entonces, ¿Por qué las añadiduras o cosas materiales nos apegan y nos llenan a veces de ansiedad o preocupaciones? Porque las obtenemos con nuestras fuerzas y a veces forzando nuestras fuerzas con las deudas. Pero los dones espirituales y la vida eterna que vienen de la mano de Dios, no nos añaden preocupaciones, por el contrario, nos alientan en las preocupaciones causadas por nuestra pequeñez y pecado.

    La bendición de Dios nos hace más ricos, sin añadir infelicidad. Además, no añade ni demanda un esfuerzo extra de nuestra parte, porque es la bendición que viene de Dios y nada más.

    Yo confieso, que he pecado varias veces en este aspecto bienaventurado de las provisiones de Dios, sustituyéndolas por mis propios “regalos de aparente bendición”, que me han causado mucho estrés y preocupaciones.

    Trabajemos porque eso es la voluntad de Dios, pero dediquemos nuestro dinero y trabajo a la gloria de Dios, permitiendo que sea Dios quien convierta nuestro trabajo y finanzas en medios de provisión para los otros y para nosotros. Pero no aceptemos la idea de la pseudo bendición en las añadiduras.