“A la mujer le dijo: — Multiplicaré sobremanera las molestias en tus embarazos, y con dolor parirás a tus hijos. Tendrás ansia de tu marido y él te dominará.” GÉNESIS 3:16 BHTI
Hay pasajes en la Biblia que te invitan o te desafían a creer o dejar de creer. Y este es uno de esos textos que te desafía a creer, o dejar de creer. Un solo pasaje de las Escrituras que no creamos, es suficiente para contar como incrédulos. Porque el mensaje es uno y Dios es uno. Claro está, necesitamos entender cada vez más lo que creemos, y entonces algún día entenderemos la esencia de todo (Pablo a los Corintios, primera carta 13:12).
Génesis 3 es un contexto de rebelión, castigo y muerte; pero a la vez es esperanza de algo nuevo decretado por Dios, y que el ser humano tiene al alcance.
Al leer este pasaje bíblico necesitamos creer en Dios y creerle a Dios, para apreciar su mensaje; de lo contrario es una expresión repulsiva de odio y misoginia.
Entonces si has creído, revisemos el contexto que está antes del texto en estudio:
“Luego, Dios el Señor dijo: «No es bueno que el hombre esté solo. Le voy a hacer alguien que sea una ayuda adecuada para él.»” Génesis 2:18 DHH94I
1. Lo inmediato que he considerado en este texto; es la visión de autoridad divina: “no es bueno que el hombre esté solo”. Hay un sentido de socialización que se convierte en una estructura emocional inherente. Por lo tanto, cualquier cambio a esta estructura será patológica.
La soledad del hombre o de la mujer puede llegar a ser patológica, y si se mantiene deforma la personalidad. Entendemos que soledad es un concepto mas amplio que el simple hecho de no contar con compañía.
“La soledad patológica, es la ausencia de acompañamiento emocional preciso y a tiempo. Si hay personas a tu alrededor pero no te acompañan con tiempo y precisión emocional, la soledad te abrumará”
2. Lo segundo a rescatar es que Dios decide: “yo le haré una ayuda idónea” o ayuda de contrapeso. Por eso insisto, ¿creemos en Dios? Es Dios quien decide qué y cómo hacerlo. Y eso le da un sello de garantía de absolutamente bueno. Por lo tanto, dudar de la veracidad del matrimonio, la necesidad de unir a un hombre y una mujer, y la importancia de la familia, es caer en una rebelión contra Dios, al estilo de Lucifer y de Adán y Eva.
No es que Dios se percata de que el hombre está solo. En el contexto de las parejas de animales según su especie, el humano también requiere una pareja según su especie. No obstante, lo que podemos ver en el relato es que Dios determina un momento especial y único para hacer a la mujer de la misma materia que el hombre. Y desde entonces en el Edén perfecto, ellos eran complemento, no había ninguna subordinación más que a Dios.
3. Finalmente, consideremos que la ayuda idónea es un concepto bíblico de reciprocidad y de contrapeso. Esto lo que significa, es que en Génesis 2 en la perfección de la mente divina, ayuda idónea no es subyugar a otra persona, por lo tanto no es jerarquizar una relación; es más bien conformar o complementar. ¿Cómo funcionan los cuerpos complementarios? Funcionan en una unidad total, cuyas partes son independientes y a la vez en una necesidad emocional constante de interdependencia.
De hecho, el sentido mas acertado de ayuda idónea es: “parte opuesta o contraparte”, una clara alusión a la diferencia sana. Los hombres y las mujeres somos por sanidad, diferentes. Esa diferencia es la que nos atrae y nos une.
En conclusión, en la mente de Dios si lo deducimos por Génesis capítulos 1 y 2, hombre y mujer eran el complemento perfecto. Si somos creyentes nacidos de Dios en el nuevo nacimiento como lo indica Juan, entonces tenemos que parecernos más a la Eva y el Adán de Génesis 1 y 2.
Después del capitulo 3 hay una decadencia total que es en la que convivimos hoy luchando entre géneros, perdidos en nuestro egoísmo y afán de supremacías. La Biblia no oculta estos pecados oscuros del ser humano y por eso no anula las costumbres corruptas de los pueblos, las luchas de clases y la dominación sexista. Eso no significa que Dios está de acuerdo. Por eso Dios ha provisto un día nuevo, un mundo nuevo, un corazón nuevo para sus fieles. Mientras eso sucede, nosotros somos responsables de nuestros actos y nuestra forma de pensar y la forma en que queremos relacionarnos con la otredad. El hombre es responsable de atender el deseo de Dios respecto a la mujer, y la mujer el deseo de Dios para ella.
El deseo de Dios para la mujer no es que se subordine a un hombre, no es que viva dominada como pertenencia. Es que sea una persona que participa mano a mano con el hombre en la tarea de cuidar la creación.
El deseo de Dios para el hombre es que administre la herencia de Dios, y que su opinión sea confrontada por la opinión de la mujer. Que ame a su mujer y todo lo que ello implica según el desarrollo que le da Pablo en el Nuevo Testamento al tema.
Lo idóneo de la ayuda, es que no se permita atropellos, supremacías y agresiones. Sea hombre o sea mujer, somos la ayuda idónea de alguien porque Dios así lo ha dispuesto, y eso nos debe hacer funcionales en el matrimonio y en la familia, mientras esperamos la redención de este cuerpo y mente imperfectos.