No hay magia en la unción, solo hay una legitimación del poder de Dios ejercida por frágiles vasos de barro.
“— Las siete lámparas representan los ojos del Señor que inspeccionan toda la tierra. ¿Dónde están los que un día no tomaron en serio los modestos comienzos? Ahora se alegran al ver a Zorobabel llevar adelante la obra. Le pregunté de nuevo: — Y tanto los dos olivos que están a la derecha e izquierda del candelabro, como las dos ramas de olivo que, por sus conductos de oro, vierten su aceite dorado, ¿qué representan? El ángel me respondió: — ¿No sabes lo que representan? Le contesté: — No lo sé, Señor. Entonces él me dijo: — Son los dos ungidos que están al servicio del Dueño de toda la tierra.” Zacarías 4:10-14 (BHTI)
Zacarías es especialmente enigmático (misterioso). Dichosamente el mismo libro va descifrando sus enigmas a través de imágenes ricamente descriptivas. El profeta recibe una serie de visiones que describen la forma operante de Dios para su contexto inmediato; pero a la vez, mirando a la posteridad de la nación; y del cometido “panta ta ethne” (a todas las naciones), en la gloriosa manifestación del Mesías. Una promesa oscura para Israel, pero dichosamente resplandeciente para las nuevas culturas que le acogieron.
En esta visión el profeta está algo confuso de ver un candelabro de siete lámparas, alimentado directamente por dos ramas de olivo; mismas que Zacarías sabe que tienen un significado profundo. El aceite del olivo alimentaba la mecha de las lámparas. Además, el aceite, al igual que otros elementos vegetales y minerales; tenían un significado espiritual.
- Primeramente, el ángel le explica a Zacarías, que las siete lámparas son un simbolismo de la visión omnisciente y omnipresente de Dios, o dicho de manera más poética; simbolizaban los ojos del Señor que miran toda la tierra. Esta metáfora alude al dueño de toda la tierra, que tiene el control del pasado, presente y futuro de Israel.
- Luego, el profeta le pregunta al ángel, ¿qué significan los dos olivos y las dos ramas de olivos que están conectadas directamente con las lámparas? La explicación es literal: “Son los dos ungidos que están al servicio del dueño de toda la tierra”.
En Cristo, esta doble función está completa, Él es tanto Rey como Sumo Sacerdote para su pueblo.
Estos dos ungidos en el contexto de la visión, fueron; el príncipe y gobernador Zorobabel y el sacerdote Josué; ambos designados para reconstruir. El uno responsable de reconstruir y reanudar la ciudad y la vida civil, y el otro responsable de restaurar el culto a Jehová. El binomio escogido era real y sacerdotal, y la unción o elección divina sellaba aquella doble misión.
En Cristo, esta doble función está completa, Él es tanto Rey como Sumo Sacerdote para su pueblo. Pero hay un detalle tipológico que es vinculante para usted y para mí si somos sus hijos y siervos. Me refiero a la imagen del candelabro y sus siete lámparas. Por un lado, las lámparas claramente son identificadas como los ojos del Señor, y luego en apocalipsis, el candelero o candelabro es una imagen de la iglesia y de la presencia de Dios en medio de ella.
Es sobremanera sugerente, la sinergia entre los dos Olivos como fuerzas de la realeza y del sacerdocio humanados y divinizados en Cristo, y el candelabro como la presencia poderosa de Dios, alimentada por el aceite de estos dos Olivos.
Para Zacarías, ver en aquella imagen a su líder Zorobabel y a su sacerdote Josué, era ya una revelación clara de parte de Dios a Israel, acerca del llamado y compromiso al que les estaba atrayendo nuevamente. Siempre fue así, y así será siempre; Dios y el hombre que le reconoce y le sirve con fidelidad, hacen que la unción (legitimación del poder) fluyan.
No hay magia en la unción, solo hay una legitimación del poder de Dios ejercida por frágiles vasos de barro. Usted y yo somos frágilmente poderosos si estamos injertados al Olivo real que es Cristo, desde donde como ramas, alimentamos y dinamizamos con aceite de la “unción” la acción constante de la iglesia del Señor, propiciando la presencia poderosa de Dios en medio de ella y a través de ella.
Tu eres un hijo y una hija de Dios, entonces, tienes la unción del Dios todopoderoso para ser rey y sacerdote para Dios en esta tierra. La unción no es una posibilidad para unos pocos, es una característica del creyente. Lo que significa es: “Legitimación divina del poder de Dios”.