• La fe y la voluntad

    Aplica la voluntad (instrumento de la fe) que Dios te ha dado para decidir creer.

    “Creer NO es un acto del entendimiento, es un acto de la voluntad”

    “Si creer fuese entendimiento, o sea, si lo veo; ¿para qué necesito creer? Pero es voluntad, o sea elijo creer” (Puig. Mario A., Médico Cirujano y Neuropsicólogo).

    Quiero en este artículo escribir acerca de la fe; sus alcances y forma de aplicarla. Para ello, empecé con dos citas de el Dr. Puig a quien como estudiante de psicología, leo y sigo en sus conferencias en diferido. El Dr. Puig , es católico, y su definición y afinidad con la fe de las personas es sorprendente, quizás por la manera clara en que define estos conceptos del alma, muchas veces de manera más amplia y práctica, que nuestra propia teología y doctrina. Para él, el acto volitivo envuelve la fe porque elegimos creer sin tener una evidencia visual o material. Él habla no solo de la fe en Dios o en una deidad, sino en la fe que podemos tener en las personas y su potencial.

    Claro está, que este artículo tratará de la fe salvífica; ya que no toda fe tiene los elementos para salvación. Pero quien puede creer más allá de las evidencias o de lo perceptible, tiene el material volitivo para llegar a creer en el Dios verdadero, y ser salvo.

    Veamos la base bíblica:

    “Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo? Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos.” Romanos‬ ‭8:24-25‬ ‭RVR1960‬‬‬‬

    La revelación a Pablo es contundente respecto a la fe. Pablo escribe una apología de la fe: “lo que se ve, no es esperanza”.

    Una afirmación revolucionaria en la que los cristianos no hemos pensado a profundidad. ¿Se ha puesto usted a pensar en las cosas de la fe en Cristo que usted no ve, y que quizá dejó de creer en eso por falta de verlo? Son aquellas cosas que no vemos pero que las tenemos a modo de promesa en la Biblia.

    Necesitamos, dice Pablo; esperar con paciencia. Me pregunto, ¿Por qué se nos demanda paciencia en la esperanza? Porque es algo que no vemos y quizás nos desesperamos a ratos. Pero debemos mantener la mirada puesta en esa meta invisible pero poderosa. Esta cuestión es la piedrecita en la que millones tropiezan, porque si no lo ven, lo desechan. Vivimos un mundo de percepciones y de pruebas inmediatas. Jesús tuvo una respuesta para esto:

    ““Las personas malvadas que no creen en Dios son las que buscan una señal milagrosa. A esas personas no se les dará ninguna señal sino la señal del profeta Jonás”, les dijo Jesús.” Mateo‬ ‭12:39‬ ‭VBL‬‬.‬‬

    La única señal que Jesús ofreció y ofrece, es la de Jonás. Esto es, muerte para vida. Así como Jonás estuvo en el vientre del pez tres dias en angustia, Jesús padeció la angustia de la muerte y en tres días entre su martirio, muerte y resurrección; nos concedió vida eterna. Una vida que no vemos hoy, pero esperamos a futuro, y debemos esperarlo con paciencia. Y es a esto a lo que Pablo se refiere al escribir la carta a los Romanos. Él nos dice: “En esperanza fuimos salvos”. Fuimos es un acto del ayer, con una proyección eterna en el futuro. Y mientras esperamos, todo aquello que la Biblia enseña pero no vemos, eso es la fe. Todo lo demás que vemos y palpamos es nuestra práctica y dogmas de la fe.

    Mi consejo para que tengamos una paciente espera, es:

    1. Leamos la Biblia y analicemos en ella aquello que se nos promete y que son cosas intangibles, invisibles y poderosas, y mirémonos a través de la conciencia, posicionados ahí en ese contexto bíblico.
    2. Escudriñemos en la Biblia, aquellas cosas que son visibles y palpables; de tal manera que comprendamos nuestras prácticas de fe. Comprometerse con esas evidencias son actos de fe igualmente, pues no hay una teoría o argumento científico que nos asegure que recibiremos lo que creemos (de eso trata la fe).
    3. Usemos primero la Biblia, luego cualquier otra explicación respecto al cuerpo y el alma; y su final.

    Tanto Pablo como el Dr. Puig, uno representando la revelación divina y otro representante de la ciencia moderna y la psicología; nos llevan a comprender con exactitud, que la voluntad (instrumento de la fe) está por encima de la ciencia, pero no la anula.

    De hecho, la fe y la ciencia no se anulan entre sí.

  • Personificación bíblica de la inteligencia y la sabiduría.

    La personificación es una figura retórica, donde se le imprimen cualidades de seres animados, a seres inanimados e incluso a conceptos abstractos, como es el caso de nuestro estudio; donde la Biblia tomará conceptos abstractos como la inteligencia y la sabiduría, y les dará la cualidad y habilidad de hablar, clamar y comunicarse con nuestro intelecto.

    “»Yo soy la sabiduría y vivo con la inteligencia; pueden encontrarme con el conocimiento y la prudencia.” Proverbios‬ ‭8:12‬ ‭PDT‬‬.

    ¿Quién es el sujeto de esta oración? La sabiduría y la inteligencia. Ellas toman voz, pero más que una voz que llama, es una voz que grita entre las muchedumbres.

    La intención de la personificación, es lograr que el mensaje al lector-oyente, sea claro y simple. Es a la vez un mensaje que busca eco en su audiencia.

    La personificación, es propio de un lenguaje poético y didáctico. Le imprime forma, estilo y belleza al mensaje.

    En este texto la Sabiduría se presenta junto a su hermana la inteligencia; a los lectores interesados.

    La declaración o mensaje didáctico es: “…pueden encontrarme con el conocimiento y la prudencia”.

    Inmediatamente esto nos conecta con una importante verdad: “la sabiduría y la inteligencia se buscan en un proceso de vida”.

    Aquí, el conocimiento se instrumentaliza, y a la prudencia se le da un sentido de fiscalizador del conocimiento.

    ¡Que gran verdad! Veamos por qué:

    La sabiduría no es capacidad, es cualidad funcional del ser humano; y parece estar escondida como un tesoro (analice Job 28). Por esta razón, pocos son los seres humanos que son funcionales asidos a la sabiduría. Y es por ello que Salomón la pidió a Dios.

    La inteligencia, es capacidad, pero esta capacidad es innata (con ella ha sido dotado el ser humano). La inteligencia es intrínseca al cerebro racional. Pero al ser capacidad mecánica, cada uno de nosotros la puede desarrollar más o menos. No desarrollarla no implica que no esté ahí presente.

    El conocimiento, es adquisición y capacidad aplicada. Desde el conocimiento empírico (la experiencia), hasta el conocimiento científico e histórico, la inteligencia es acción, y la sabiduría es función.

    La prudencia, es la cuerda en donde nos balanceamos, y hacemos equilibrio para que el conocimiento no nos ensoberbezca, poniéndonos al lado opuesto de la sabiduría.

    El conocimiento es la puerta para entrar y convivir con la sabiduría y la inteligencia. Pero el conocimiento por sí mismo, no es ni sabiduría ni inteligencia.

    Con este panorama, es lógico pensar que la persona que no se aplica a encontrar sabiduría (conocer), suele ser disfuncional en distintas áreas del carácter y la vida. (sabiduría es funcional).

    Vemos en este poema sapiencial, dos conceptos abstractos, personificados.

    Ellas son hermanas, quienes nos dan las coordenadas del GPS de la vida, para llegar a ellas y ser plenos.

    Hermoso mensaje lleno de metáfora y pintoresca cualidad humana; cuyo fin es convencernos de vivir una vida sabia, inteligente y prudente.

  • “Por eso, la promesa de Dios se obtiene por fe y es un regalo que no merecemos. Y es también por eso por lo que estamos seguros de recibirla todos los hijos de Abraham, tanto los que se basan en la ley como los que tenemos una fe como la que él tuvo, pues Abraham es padre de todos nosotros.” Romanos‬ ‭4:16‬ ‭NBV‬‬‬‬

    Abraham fue llamado el padre de la fe y de los creyentes, por haber creído a Dios, a quien no vio, pero creyó. Y esa fe lo impulsó a obedecerlo. Y esa crédula obediencia, le convirtió en un hombre declarado Justo por Dios.

    “Él creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia.” Romanos‬ ‭4:18‬ ‭RVR1960‬‬‬‬

    La expresión: “esperanza contra esperanza”, es la más poderosa en este relato, pues revela la realidad del hombre, alejado de Dios y de toda posibilidad de trascender. O sea, cuando no había esperanza, sucede el milagro de la fe.

    La fe es un milagro que viene de la mano de Dios. El ser humano no es capaz por sí mismo ni de creer. Solo Dios le puede dotar.

    “Cuando ya no había esperanza, Abraham creyó y tuvo esperanza, y así vino a ser «padre de muchas naciones», conforme a lo que Dios le había dicho: «Así será el número de tus descendientes.»” Romanos‬ ‭4:18‬ ‭DHH94I‬‬‬‬

    Abraham, antes de ser llamado por Dios, vivía en una comunidad nómada de caldeos. Eran gente belicosa e idólatra que tenían dioses y amuletos, y de ahí sale el padre de la fe y la ley.

    No había esperanza, y él creyó y trascendió en su medio y entre los pueblos de su época hasta el día de hoy.

    Cabe concluir que sin esperanza nosotros no podemos trascender a los problemas que nos aquejan cada día. No podemos ni siquiera atisbar un futuro a dos pasos.

    La desesperanza es el martirio de millones de personas en el mundo, que tienen religión, amuletos y dioses, pero que no saben cuál será su fin. Y entonces.. ¿para qué todo lo demás? ¿Dónde acabarás eternamente? Es necesario meditar.

    Pero también los creyentes a veces carecemos de esperanza, aún cuando la Biblia nos llena de promesas.

    Necesitamos creer, muchas veces “en esperanza contra esperanza”, ahí cuando parece que no hay ninguna. Porque Dios es fiel y veraz y ha prometido nuestra salvación y justificación por la fe, así como estar con nosotros cada día hasta el fin del mundo.

    Y si Dios es con y por nosotros, ¿quién contra nosotros?

  • El más sublime poema de amor

    Aquí, el enamoramiento avanza galopante, y apresurado el sentimiento, una escena digna de la vida juntos, y las añoranzas que se suceden una a la otra.

    Del autor

    “Me llevó a la casa del banquete, Y su bandera sobre mí fue amor”. Cantar de los Cantares 2:4 (RVR 1960)

    La Biblia

    El Cantar de los Cantares (heb. Shir hashirim): es un superlativo para indicar, “el más hermoso de los cantos” o “el poema más sublime”. Es un poema idílico de los más elaborados y bellos, contenido en la Biblia. Los estudiosos de la Biblia avalan esta concepción lírica, de delicadeza y belleza propia de un amor correspondido.

    En el pasado hubo una escuela de interpretación que ubicaba el poema como una metáfora del amor de Dios por su Iglesia; pero con el tiempo ha tomado mayor fuerza la escuela interpretativa de la literalidad de este canto, dándole y no restándole, el alto valor artístico y poético. Es un canto digno de un teatro de ópera contemporáneo. No obstante, es evidente en su contexto, que se usaban poemas cantados similares a éste, para festejar las bodas. Eran cantos entonados durante los siete días de las bodas; donde se asignaban estrofas que debían recitar y cantar novios, y novias, así como las familias. Era una fiesta de amor genuino sin máscaras y sin acentuar el interés materialista. Aunque la dote era parte de la costumbre social, no estaba enmarcada durante el ritual de la fiesta, justo para no empañar la festividad con los negocios.

    El poema tiene como una de sus características, la expresión artística y creativa; por medio del cual se declaran los más profundos e íntimos sentimientos de manera figurativa y armoniosa; o sea, con fina estética. En este verso del poema, la novia canta acerca de la experiencia extasiada de aquel encuentro de amor.

    La casa del banquete se traduce de la expresión: “la casa del vino”. Una referencia al vino es significativa, pues es siempre una connotación con el convivio, alegría, felicidad y celebración, tanto como llegar a la embriaguez; en este caso embriagados de amor y dicha. La casa del vino, no es una sala o una sala de eventos, aquí es una cava o bodega de fermentación.

    La expresión: “Su bandera sobre mí fue amor”, se traduce de la palabra “estandarte”, símbolo que se ha usado para otorgar autoridad, pertenencia, protectorado, posesión y visibilización.

    Es un mensaje pictórico que debemos decodificar (hacerlo entendible), ya que no se trata de enarbolar la práctica machista tradicional dentro del noviazgo o el matrimonio, sino de otorgar seguridad emocional y acompañamiento a la mujer, que es tan frágil como un vaso, y tan capaz y fuerte como el apoyo de paridad para el hombre.

    La amplia posibilidad de descifrar emociones, sentimientos y mensajes completos en este libro poético, nos lanza en la búsqueda de un para qué de este contenido en la Biblia, y más allá de una espiritualización religiosa, debemos tratar este poema como una enseñanza sin filtros, acerca del amor, el romance y las expresiones más íntimas entre un hombre y una mujer.  De esta manera encontramos un propósito del libro, que responde a su existencia dentro de la literatura poética y sapiencial.

    El amor en su pureza, no es una insípida manifestación tímida, es la pasión vívida, tal y como lo expresa la novia al novio:

    • Una Mirada: “… y sus miradas para mí fueron de amor”. Cantares 2:4 (DHH)
    • Una Conquista: “… y sobre mí enarboló su bandera de amor”. Cantares 2:4 (NVI)
    • Pertenencia y cuidado: “…bajo la bandera de su amor”. Cantares 2:4 (La Palabra)
    • Romance y Pasión: “…y allí me cubrió de besos”. Cantares 2:4 (TLA)

    A lo que el novio, su amado fresco y delicioso como un huerto de manzanos, responde:

    ¡Paloma mía, escondida en las grietas de las rocas, en los huecos más recónditos, déjame ver tu figura, déjame escuchar tu voz, ¡es tan dulce tu voz y tan bella tu figura! Cantares 2:14 (BHTI)

    Aquí, el enamoramiento avanza galopante, y apresurado el sentimiento, una escena digna de la vida juntos y las añoranzas que se suceden una a la otra.

    Es tiempo de una reflexión contextual, ya que como sociedad hemos devaluado el amor con dosis de hedonismo (búsqueda del placer como meta). También hemos agregado narcisismo (una necesidad de exagerada de admiración) y poquitos de egoísmo, materialismo y otras impurezas de carácter, que nos han llevado a la crisis del amor prácticamente desplazado por contratos de convivencia.

    Cantar de los Cantares, el poema más sublime, nos habla de la dicha del amor que se encuentra en la persona adecuada. Estos amores parecen estar tan escondidos como una paloma entre las hendiduras de las rocas en las alturas, y suelen ser apasionados como la fuerza y vigor del Ciervo en las montañas saltando de roca en roca. No son amores fáciles, pero son valiosos.