“Él ama justicia y juicio; De la misericordia de Jehová está llena la tierra.” Salmos 33:5 RVR1960
Indudablemente a la luz de las Escrituras y del mensaje de Jesucristo, la tierra está llena del amor de Dios. Recibir amor en vez de castigo y rechazo de parte de Dios; eso es lo que significa “misericordia”.
Todo lo que somos desde el vientre materno; como proclama David: “en pecado me concibió mi madre”, cada parte de nosotros está marcado por la maldad impresa en la simiente humana.
Así que cada mañana que abrimos los ojos, la misericordia de Dios llena nuestro espacio. No nos damos cuenta algunas veces, por el egoísmo que nos ciega.
Note que el salmo dice, que Dios ama la justicia y el juicio, pero de seguido menciona la misericordia como el acto cotidiano de Dios que llena la tierra. Si así no fuera, seríamos consumidos en justicia.
La justicia es una virtud moral de los humanos, o sea, a pesar de ser imperfectos podemos actuar rectamente cuando nos proponemos. Pero en Dios, la justicia es ausencia de culpa y de pecado que lo hace apto de demandar justicia a los demás (a nosotros). Justicia en Dios, es esencia y pureza. En el humano es virtud alcanzable, pero frágil, mezquina y mezclada con otras intenciones.
En cuanto al juicio, aquí denota un veredicto o sentencia. Sea a favor o en contra. Dios ha juzgado toda causa, y como salvoconducto ante un veredicto de muerte a todos por igual, nos envía a Jesús. Jesús es el veredicto de Dios válido para nuestra absolutoria.
Solo Jesús puede salvar y solo Él es nuestro veredicto de inocencia.
Sí, la tierra está llena de la misericordia de Jehová, pero el juicio viene. De hecho vivimos en este espacio – tiempo de gracia divina en el que estamos disfrutando la bondad de Dios, bajo el juicio de sus decretos.
“El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero.” Juan 12:48 RVR1960
Jesús profirió estas palabras en contra de los incrédulos. Aduciendo que Él no habló por su propia cuenta, sino por Dios el Padre quien lo envió. Así que, las palabras de Jesús y las escritas en el texto sagrado, son decretos divinos, con total autoridad de juzgar y dictar sentencia.
Terminaré explicando la diferencia y relación entre misericordia y gracia:
Misericordia es, el acto bondadoso de Dios, cuando no recibimos el pago de nuestros actos.
Gracia, es cuando recibimos de parte de Dios lo que no merecemos, como la Salvación.
Como podría usted deducir, todos en la tierra recibimos de los actos misericordiosos de Dios cada día; pero no todos, reciben su gracia.
La gracia personificada es Cristo, es el regalo que ningún mortal merece, pero que muchos lo hemos recibido, habiéndolo creído y aceptado.
Recuerde, Cristo es el salvoconducto para tu vida.


