En el diseño bíblico de la familia, el rol que puede llegar a ocupar el hombre y la mujer, está ligado a la habilidad y condición fisiológica de cada uno.
La mujer descrita en génesis capítulos uno y dos, fisiológicamente es más frágil en estructura oseomuscular, adaptada para gestar la vida humana. En lo que respecta a su estructura cognitivo-emocional, es mas sensible y capaz.
El hombre, es fisiológicamente más voluminoso, tiene más fuerza física y capacidad de expansión muscular.
Por otra parte, la ciencia ha llegado a demostrar la diferencia del cerebro femenino respecto del masculino. Y esta es una de las razones para las diferencias psicofisiológicas.
Para empezar, el cerebro de los hombres es 130 cc más grande, pero ello no representa un valor agregado, ni disminuido. El tamaño tiene que ver con la proporcionalidad; ya que la estructura ósea y muscular masculina es por lo general mayor.
Puntualmente, en la mujer el cerebro logra un 10% más de redes de conexión (materia blanca). En la mujer los dos hemisferios están más y mejor interconectados, y esto explica por qué la mujeres son más emocionales, sociables y tienden a un marcado holismo o multitareas. Y también, explica por qué tienden a ser más propensas a depresión.
En el caso de los hombres, tienen un 6% más de neuronas (materia gris). Y la característica de que sus hemisferios estén por el contrario menos conectados, les caracteriza con mayores destrezas de la motora gruesa. A la vez, son menos sociables, mas individuales y por ende marcan su territorio. Ellos no conectan con el holismo (completitud) por lo tanto, son muy enfocados en algo específico.
En el huerto de Edén, la mujer altamente sociable, entabla una conversación amena y acuciosa. Es natural que quisiera saber más de lo que ya sabía; por la eficaz conexión neuronal (conexiones sinápticas). El hombre, apático y solitario marcando su espacio, no visualiza el peligro.
Estas características a groso modo explicadas, nos llevan a un aspecto fundamental de la convivencia social y marital. Tanto la mujer como el hombre han sido diseñados para mutuo apoyo. La ayuda idónea, no es menoscabo de la mujer, es más bien su distintivo, ya que la palabra encierra la paradoja de ayudar desde la oposición. Y esta oposición no es para destruir, sino para generar el contrapeso. Por eso ambos cerebros deben ser opuestos complementarios. La ayuda idónea es una oposición complementaria.
“Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.” Génesis 2:18 RVR1960
La costilla abierta en el hombre, no es símbolo de posesión, pero sí de pertenencia, porque el hombre y la mujer se pertenecen el uno al otro. Una idea que el hombre natural no entiende ni acepta, solamente quien es espiritual. El hombre que desprecia a su mujer, se desprecia a sí mismo.
“Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre.” “Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; esta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.” Génesis 2:22-24 RVR1960
Finalmente, la mujer puede hacer de su don y su capacidad, una ayuda complementaria, o una arma destructiva. Ella fue capaz de destruir con su habilidad, la poca confianza, e inseguridad del hombre, invitándolo a participar con ella de lo que les había sido prohibido. Hoy en día la mujer tiene el poder y la habilidad de levantar a un hombre, o destruirlo sin misericordia. Lo hace con su habilidad más notoria, su calidez emocional y sensual astucia. No pocos ejemplos vemos de la capacidad destructora de una mujer.
El hombre por su parte, es una bomba de tiempo. Su testosterona y contextura fuerte, son a veces una mala combinación. Pero con ellos puede conquistar a una dama, a quien se entrega apasionado por su enfoque hemisférico cerebral. Pero por esa baja red de conexiones sinápticas, es capaz de destruir con ferocidad. No tengo que decir mucho acerca de los femicidios.
Lo biológico no justifica la violencia de ningún tipo. No obstante, nos ayuda para que podamos educar nuestro cerebro y el de nuestros niños y niñas; sobre todo entendiendo la plasticidad demostrada del cerebro, característica que permite que nuestro cerebro pueda ser modificado.
Dios en Cristo, es nuestra única oportunidad, para ser restaurados; esto es, modificados en nuestra forma de pensar, y alcanzar la gracia que nos era propia en el huerto de Dios, y de la cual caímos estrepitosamente; llegando a ser dañados en nuestra estructura psicofísiológica.
La respuesta del hombre desde las ciencias sociales, propone una transformación adaptativa y evolutiva, donde hombres y mujeres busquen paliar la crisis de violencia machista y feroz respuesta feminista. A esta fase adaptativa, algunos le han llamado ideología de género, y otros, luchas de tolerancia e inclusión a nuevos géneros.
La respuesta de Dios es: “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.” Romanos 3:23-26 RVR1960