• La Biblia en el mes de la Biblia.

    Historia: ¿Por qué celebramos el mes de la Biblia en setiembre?

    Las iglesias evangélicas y protestantes recuerdan que un día 26 de septiembre de 1569 en Suiza se terminaron de imprimir los primeros 260 ejemplares de la Biblia en español conocida como la “Biblia del Oso” (llamada así por la ilustración de su portada).

    Esta traducción fue hecha por Casiodoro de Reina, y luego sería revisada por Cipriano de Valera, convirtiéndose en la traducción Reina Valera, la de mayor circulación en el mundo de habla hispana y la más apreciada por las iglesias protestantes y evangélicas.

    Por otro lado, el 30 de septiembre la Iglesia Católica Romana conmemora el día de Jerónimo de Estridón, conocido como San Jerónimo, quien fue el traductor de la Vulgata Latina. Esta traducción fue durante siglos el texto bíblico oficial de la Iglesia Católica Romana. Hernández, Gabriel A. (16 set. 2022). https://hoy.com.do/mes-de-la-biblia-por-que-se-celebra-en-septiembre/.

    La enseñanza del SEÑOR es perfecta, reconforta el ánimo. Lo que dice el SEÑOR en su pacto es seguro, ayuda a los ignorantes a volverse sabios. Salmos 19:7 (PDT)

    Las leyes del SEÑOR son justas, hacen feliz a la gente. Los mandamientos del SEÑOR son buenos, le muestran a la gente el camino correcto a seguir. Salmos 19: 8 (PDT)

    Juan Wycliffe, fue un pre reformador. No por nada recibió el seudónimo de: “El lucero del alba de la reforma”. Juan Wycliffe fue condenado en 1377 por el papa, pero fue protegido hasta su muerte en 1384, por influencia política. Pero antes de morir, entregó la Biblia al pueblo, traduciendola del Latín al Inglés.

    En 1942 William Cameron Townsend (USA), fundó la organización que llamó: Wycliffe Bible Translators, en honor al pre reformador Juan Wycliffe. Una organización que ha trabajado por medio de misioneros de todo el mundo y denominaciones; junto a lingüistas estadounidenses, canadienses, europeos y pueblos autóctonos de las Américas, para llevar “pentecostés” a todas las comunidades etnolingüísticas que lo necesitan.

    “Hoy en día, más de 1.800 idiomas todavía necesitan que se inicie una traducción de la Biblia, y Wycliffe está trabajando más rápido que nunca para llegar a esos idiomas lo antes posible” (https://www.wycliffe.org/about).

    La Palabra de Dios tiene un altísimo valor, y la historia nos deja estos relatos, para que como Iglesia, seamos parte del aquí y ahora de la traducción de la Biblia.

  • La ciencia de la felicidad

    En esta oportunidad quiero compartir un extracto, de una entrevista realizada al Dr. Ben Shahar, psicólogo.

    Pero antes, quisiera que recordemos lo que es la ciencia.

    Ciencia: Según el diccionario de Oxford. “Conjunto de conocimientos objetivos y verificables obtenidos mediante la observación, experimentación y explicación de sus causas. Usando una metodología adecuada al objeto de estudio”

    Hay tres lecciones aprendidas, y muy valiosas; acerca de la felicidad, desde el estudio realizado por el catedrático en psicología positiva, de la Universidad de Harvard, Dr. Tal Ben Shahar.

    1. Las Relaciones: La gente más feliz, demostró tener relaciones íntimas sólidas. Son relaciones reales, no virtuales. Se ha demostrado que cuanto más pase una persona en redes sociales, más soledad experimenta, y la soledad es la primera sintomatología de la depresión. La ciencia entonces demuestra y robustece, lo que las Sagradas Escrituras nos ordena:

    1 Juan 3:18 “Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad”.

    2. La Gratitud: Hoy está demostrado que quienes expresan gratitud con regularidad y no dan por hecho lo que tienen, son personas más felices, optimistas, tienen más éxito y consiguen sus objetivos. Además, son más sanos, porque ser agradecidos fortalece nuestro sistema inmunológico. Estas personas no ignoran los problemas, pero tampoco ignoran lo que tienen.

    1 tesalonicenses 5:18 “Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús”.

    3. La Ritualización: El Dr. Ben Shahar explica: “La filosofía hace 2500 años se equivocaba y la religión tenía razón”.

    Sócrates decía: “Conocer el bien es hacer el bien”, y ahora sabemos que a veces conocemos el bien, pero no siempre hacemos lo correcto”.

    La religión en esto tenía razón al decir que: “para realizar cambios no basta con saber algo conceptualmente, y que necesitamos practicarlo una y otra vez” (ritualizar). Entonces por ejemplo, se recita una oración una y otra vez.

    La repetición y ritualización es la clave. ¿Por qué? Porque se requiere la rutina para poder esculpir (modificar) el cerebro. Si repetimos una acción positiva, lo vamos a esculpir (modificar) de manera positiva.

    Y entendemos al leer la Biblia, cuánta repetición ella expresa, y de esta manera refleja la validez de este concepto científico. Por ejemplo, como el siguiente texto hay muchos otros:

    Deuteronomio 6:6-7 “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; 7 y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes”.

  • Concepto bíblico y psicológico del pecado

    En el diseño bíblico de la familia, el rol que puede llegar a ocupar el hombre y la mujer, está ligado a la habilidad y condición fisiológica de cada uno.  

    La mujer descrita en génesis capítulos uno y dos, fisiológicamente es más frágil en estructura oseomuscular, adaptada para gestar la vida humana. En lo que respecta a su estructura cognitivo-emocional, es mas sensible y capaz.

    El hombre, es fisiológicamente más voluminoso, tiene más fuerza física y capacidad de expansión muscular.

    Por otra parte, la ciencia ha llegado a demostrar la diferencia del cerebro femenino respecto del masculino. Y esta es una de las razones para las diferencias psicofisiológicas.

    Para empezar, el cerebro de los hombres es 130 cc más grande, pero ello no representa un valor agregado, ni disminuido. El tamaño tiene que ver con la proporcionalidad; ya que la estructura ósea y muscular masculina es por lo general mayor.

    Puntualmente, en la mujer el cerebro logra un 10% más de redes de conexión (materia blanca). En la mujer los dos hemisferios están más y mejor interconectados, y esto explica por qué la mujeres son más emocionales, sociables y tienden a un marcado holismo o multitareas. Y también, explica por qué tienden a ser más propensas a depresión.

    En el caso de los hombres, tienen un 6% más de neuronas (materia gris). Y la característica de que sus hemisferios estén por el contrario menos conectados, les caracteriza con mayores destrezas de la motora gruesa. A la vez, son menos sociables, mas individuales y por ende marcan su territorio. Ellos no conectan con el holismo (completitud) por lo tanto, son muy enfocados en algo específico.

    En el huerto de Edén, la mujer altamente sociable, entabla una conversación amena y acuciosa. Es natural que quisiera saber más de lo que ya sabía; por la eficaz conexión neuronal (conexiones sinápticas). El hombre, apático y solitario marcando su espacio, no visualiza el peligro.

    Estas características a groso modo explicadas, nos llevan a un aspecto fundamental de la convivencia social y marital. Tanto la mujer como el hombre han sido diseñados para mutuo apoyo. La ayuda idónea, no es menoscabo de la mujer, es más bien su distintivo, ya que la palabra encierra la paradoja de ayudar desde la oposición. Y esta oposición no es para destruir, sino para generar el contrapeso. Por eso ambos cerebros deben ser opuestos complementarios. La ayuda idónea es una oposición complementaria.

    “Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.” Génesis 2:18 RVR1960

    La costilla abierta en el hombre, no es símbolo de posesión, pero sí de pertenencia, porque el hombre y la mujer se pertenecen el uno al otro. Una idea que el hombre natural no entiende ni acepta, solamente quien es espiritual. El hombre que desprecia a su mujer, se desprecia a sí mismo.

    “Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre.” “Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; esta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.” Génesis 2:22-24 RVR1960

    Finalmente, la mujer puede hacer de su don y su capacidad, una ayuda complementaria, o una arma destructiva. Ella fue capaz de destruir con su habilidad, la poca confianza, e inseguridad del hombre, invitándolo a participar con ella de lo que les había sido prohibido. Hoy en día la mujer tiene el poder y la habilidad de levantar a un hombre, o destruirlo sin misericordia. Lo hace con su habilidad más notoria, su calidez emocional y sensual astucia. No pocos ejemplos vemos de la capacidad destructora de una mujer.

    El hombre por su parte, es una bomba de tiempo. Su testosterona y contextura fuerte, son a veces una mala combinación. Pero con ellos puede conquistar a una dama, a quien se entrega apasionado por su enfoque hemisférico cerebral. Pero por esa baja red de conexiones sinápticas, es capaz de destruir con ferocidad. No tengo que decir mucho acerca de los femicidios.

    Lo biológico no justifica la violencia de ningún tipo. No obstante, nos ayuda para que podamos educar nuestro cerebro y el de nuestros niños y niñas; sobre todo entendiendo la plasticidad demostrada del cerebro, característica que permite que nuestro cerebro pueda ser modificado.

    Dios en Cristo, es nuestra única oportunidad, para ser restaurados; esto es, modificados en nuestra forma de pensar,  y alcanzar la gracia que nos era propia en el huerto de Dios, y de la cual caímos estrepitosamente; llegando a ser dañados en nuestra estructura psicofísiológica.

    La respuesta del hombre desde las  ciencias sociales, propone una transformación adaptativa y evolutiva, donde hombres y mujeres busquen paliar la crisis de violencia machista y feroz respuesta feminista. A esta fase adaptativa, algunos le han llamado ideología de género, y otros, luchas de tolerancia e inclusión a nuevos géneros.

    La respuesta de Dios es: “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.” Romanos 3:23-26 RVR1960

     

     

     

     

  • Barco o barcaza

    Hace unos años atrás este corto libro me asombraba respecto a la actitud de Jonás. Pero hoy, ya nada me asombra de nuestra humanidad mezquina, sombría y vengativa.

    Hemos hablado de Jonás una y otra vez en historietas bíblicas, sermones y enseñanzas. Ha sido antítesis (lo contrario) de la obra misional; no obstante, este profeta representa una valiosa enseñanza que Dios nos ha dejado para que miremos como en un espejo, el mal que padecemos los creyentes.

    Sin duda alguna, la historia es para los cristianos, una veraz aventura del improvisado viaje de escape del profeta. El hombre llamado, el hombre de Dios que sabido de su responsabilidad; cierra literalmente sus ojos. No sabemos cómo es que Jonás pudo conciliar el sueño en medio de una tormenta que lograba palidecer a los experimentados marineros. Pero me recuerda otra historia varios siglos después, cuando un hombre yacía cansado en una barcaza que era azotada por el viento tempestuoso. Se llamaba Jesús, y dormía plácido sin aparentemente percatarse del peligro. ¡Qué interesante sendas historias! ¿no le parece?

    Una es la historia de un barco remando a cuestas con la debilidad humana, la indiferencia, la soberbia, y la desobediencia. La otra historia nos transporta hacia una barcaza frágil, pero que remaba con el poder sublime, la humildad, el servicio incondicional y una obediencia pasmosa, hasta la muerte.

    Pero leamos acerca de la primera historia, con el propósito en mente, de enfocarla con otros cristales menos fantasiosos, y más contemporáneos.

    “Vino palabra de Jehová a Jonás hijo de Amitai, diciendo: 2 Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí. 3 Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis, y descendió a Jope, y halló una nave que partía para Tarsis; y pagando su pasaje, entró en ella para irse con ellos a Tarsis, lejos de la presencia de Jehová” Jonás 1:1-3 (Reina Valera 60).

    Primeramente, vino a Jonás Palabra de Dios. Jonás al ser un judío conocedor de Dios y su ley, sabe de quién se trata, y sabe el poder de su mensaje. Dios primeramente viene a él para investirlo con su mensaje para luego enviarlo.

    Seguidamente le da el mensaje: “pregona contra ella, porque su maldad ha subido delante de mí”. Fijémonos que, si la maldad es desbordante, los únicos instrumentos para Dios, somos sus llamados. Así como Jonás, los creyentes en cada época tenemos el poderoso mensaje profético de Dios para el mundo. La Biblia en su totalidad y contexto, es un mensaje profético, que solo quienes hayan conocido a Dios podrán comprender y compartir con otros.

    Lo que sucede posterior a esta visita divina y envío divino del misionero, es la respuesta más criticada por los creyentes de cualquier época, pero a la vez la más emulada por la iglesia. Jonás responde con la huida de la presencia de Dios.

    Desde el puerto de Jope, la hoy conocida ciudad de Jaffa, ciudad puerto de Tel Aviv; Jonás parte para Tarsis, en el norte de España, esto es, al occidente (oeste). Mientras que Nínive estaba hacia el extremo norte de Jope. Se calcula que los puntos entre Nínive y Tarsis, están a unos dos mil quinientos kilómetros de distancia. La decisión de Jonás fue radical. Ya sabemos que Dios se las arregló para evitar que Jonás siguiera su propia ruta. Pero en el fondo lo que quiero resaltar es el motivo de aquella huida. Jonás, no quería nada con sus enemigos los ninivitas, quienes le habían perpetrado muchas molestias a los israelitas en la historia reciente. Además, lo que más anhelaba era que Dios los destruyera y no hubiera para ellos oportunidad:

    “Pero Jonás se apesadumbró en extremo, y se enojó. 2 Y oró a Jehová y dijo: Ahora, oh Jehová, ¿no es esto lo que yo decía estando aún en mi tierra? Por eso me apresuré a huir a Tarsis; porque sabía yo que tú eres Dios clemente y piadoso, tardo en enojarte, y de grande misericordia, y que te arrepientes del mal. 3 Ahora pues, oh Jehová, te ruego que me quites la vida; porque mejor me es la muerte que la vida” Jonás 4: 1-3 (Reina Valera 60).

    Hace unos años atrás este corto libro me asombraba respecto a la actitud de Jonás. Pero hoy, ya nada me asombra de nuestra humanidad mezquina, sombría y vengativa. Solo Dios nos puede guardar de nosotros mismos, y también nos puede transformar poderosamente.

    Me asusta como Jonás se apesadumbró. Esta expresión significa en el hebreo originalmente: “se sintió bueno para nada” o sea, inservible. Porque su meta de pregonar juicio de muerte contra Nínive no se cumplió debido a la gran misericordia de Dios, en salvarlos de aquel día de muerte. Lo que experimentó Jonás fue una gran depresión que le llevó a deseos de muerte, y sin caretas le dice a Dios:

     “¿no es esto lo que yo decía estando aún en mi tierra? Por eso me apresuré a huir a Tarsis; porque sabía yo que tú eres Dios clemente y piadoso, tardo en enojarte, y de grande misericordia, y que te arrepientes del mal”.

    Jonás confiesa que él sabía el final de aquella misión y por eso no quería ir y advertir, porque así Dios tendría que matar a toda aquella Ciudad, si no había quien les llevara el mensaje para arrepentimiento. Tuvo un pensamiento mórbido (enfermo), que asemeja en mucho a nuestra actitud ante el mundo que nos ha tocado vivir, creyéndonos inmerecedores de él. Realmente, cuando hebreos capítulo 11 proclama que el mundo no era digno de aquellos valientes de la fe, no se refiere a un merecimiento de bondad humanista, sino a una actitud valiente contra el sistema anti Dios y contra la desidia espiritual de obedecerlo a Él. Por lo tanto, humanamente no somos más que el mundo que nos hospeda, pero si somos fieles y obedientes al Señor, entonces el mundo no nos merece.

    Usted y yo como creyentes, debemos admitirlo, a veces queremos huir y peor aún, a veces hemos huido de la presencia de Dios, porque sus métodos y propósitos no nos gustan. Queremos que los malos sean destruidos, una vez que nuestra propia maldad ha sido limpiada y ya nos sentimos fuera de ese círculo de condenados y desdichados. Entonces… ¿Qué barco estás abordando? ¿El barco fuerte de gente débil donde huyes del Señor? O ¿la barcaza frágil que es sostenida por el poder sublime y salvador de Jesús?

    Hablar de Jonás, no es contar una historia bíblica, es predicarnos a nosotros mismos y enfrentarnos con nuestro ego, indiferencia y desobediencia.