El simple y mero acto de pensar se corresponde con el ejercicio intelectual de proyectar imágenes, e ideas en la mente humana. Dependiendo del enfoque favorable, agradable o no de las mismas, los pensamientos se califican como positivos o negativos, con el consecuente impacto en el día a día de cada uno como individuo. Semfyc.es, Méndez, Stella. Febrero 2018.
Los pensamientos tienen un impacto directo e inmediato, pero a la vez progresivo, en nuestra cognición (percepción, producción de pensamientos y producción intelectual) y en nuestro cuerpo. De hecho es uno de los postulados base de la psicología.
Hace unos días, mientras me preparaba para una salida de trabajo, estaba experimentando un dolor incómodo pero llevadero en los músculos cervicales debido a mala postura. Así que no requería ni siquiera de analgésicos, puesto que era un dolor con sentido y soportable. No obstante, esa mañana como era la costumbre en otras ocasiones, en mis cálculos para llegar al abordaje del autobús de larga distancia, debía abordar un autobús urbano y que en mi criterio de orden personal siempre debo tomarlo dos horas antes del siguiente autobús. Esa mañana, el autobús urbano no pasó de hora en punto, así que el siguiente servicio fue veinte minutos más tarde. De inmediato, y sin activar nada de manera consciente, los niveles de ansiedad empezaron a subir. ¿Cómo me percaté de ello? Bueno, el dolor soportable empezó a aumentar de manera importante, al punto que me empezó afectando la respiración. Me di cuenta sin mayor dificultad, pero lo que sí se tornó dificil, fue retomar el control.
Diez minutos después de salir en el autobús con menos veinte minutos en mi agenda, mientras pasaba por el paisaje urbano cotidiano, otros pensamientos fueron cambiando mi enfoque, y el dolor empezó a bajar; mientras me ayudaba haciendo unos ejercicios de respiración y presionando puntos de sensibilidad en las cervicales. Al fin de cuentas, tenía a mi haber un andamiaje de tiempo para llegar a mi siguiente autobús sin contratiempos.
La historia, es real; y he querido ponerla como un ejemplo básico de lo que significa un pensamiento y sus efectos inmediatos al cuerpo. Sabemos que la ansiedad, puede llegar a generar estados estresantes incompatibles con la salud. Si una experiencia tan básica y cotidiana como la mía ha demostrado la teoría del pensamiento, y su impacto, ¿cuánto más han de generar aquellos pensamientos complejos en nuestra vida?
Los pensamientos siempre van a venir, son visitas sin invitación, pero no tienen porque ser residentes. Cuando llegan para quedarse, es cuando nos causan mucho daño.
- Escenarios: No asumir conclusiones, adelantándonos a los hechos. Seamos diligentes pero no prepotentes. Siempre hay más de un escenario disponible. En mi ejemplo, pensé toda clase de desenlaces aquel día: “que llegaría tarde y me dejaría el autobús”, “que tendría una incómoda discusión con mi jefe si perdía el autobús”, “hasta que perdería el trabajo”. Nada de eso pasó porque el tiempo previo que manejo siempre es muy razonable (diligencia). Pero actúe con prepotencia contra mí mismo.
- El triage, es la clasificación de gestión del riesgo. Debemos enlistar los pensamientos, sus causas y efectos; y así priorizarlos para su debida gestión.
- Planificar, es mejorar nuestra disposición cotidiana, pero no todo se puede prever. Por lo tanto, debemos tener ese margen de tolerancia a las cosas que no podemos controlar.
Estos tres consejos podrían ayudarte a mejorar tus respuestas a los pensamientos intrincados que quieren pasarte una alta factura emocional, y que afectará tu salud física y mental, innecesariamente.
Para los que somos creyentes de la fe cristiana, hay bases suficientes que nos plantean la cuestión de la paz interior que requerimos para la vida. El poeta y Salmista nos escribe:
“Jehová conoce los pensamientos de los hombres, Que son vanidad.” Salmos 94:11 RVR1960
La palabra “vanidad” aquí es clave. Significa vacío, o sin contenido. El problema de los pensamientos llamados “negativos”, es la falta de contenido, que nos ubican en posición de esterilidad, porque no producen vida. En la Biblia tenemos amplio contenido acerca de una producción activadora de vida, y sanadora:
“Presta, hijo mío, oído a mi discurso, pon atención a mis palabras. pues son vida para quien las descubre y salud para todo su cuerpo.” PROVERBIOS 4:20, 22 BHTI.
Bueno, el tema es amplio, y deseo que hasta este punto, mis líneas sean de utilidad a quienes las lean.
Shalom

