“No fue 25 de diciembre, pero sucedió, es verdad y es poderoso”
No hay aparente acuerdo respecto a la fecha y lugar del nacimiento de Jesús, desde la perspectiva científica de la historia. Veamos algunas citas de críticos eruditos:
Sea como fuere, cuando, a partir del año 325 d. C. todo el imperio adoptó el cristianismo como religión oficial, se tardó poco tiempo en suplantar estas fechas por otras de base cristiana y contenido muy similar. Y así, en 350 d. C. el papa Julio I ya sugirió que se celebrase el nacimiento de Jesús el día 25 de diciembre, y cuatro años más tarde, su sucesor Liberio decretó oficialmente aquel día para la celebración. Al fin y al cabo, ¿qué mejor fecha para conmemorar el nacimiento del “verdadero sol” que era Jesús; suplantando la ya existente celebración del Sol Invicto? López Javier A. (Dic. 2020) ¿Cuándo nació Jesús de Nazareth? https://www.despertaferro-ediciones.com/2020/cuando-nacio-jesus-de-nazaret/#:~:text=As%C3%AD%20pues%2C%20si%20formulamos%20a,antes%20del%20cambio%20de%20era.
La fecha en la que celebramos la Natividad de Jesús, es una fecha político-religiosa, ciertamente no debemos negar ese hecho histórico, cayendo en el mito. No obstante, eso no resta el contenido del mensaje de Jesucristo por la fe. No hay una fecha absolutamente fidedigna en los anales de la historia. Porque también se esgrime una dificultad en la referencia histórica del censo imperial que provocó que José se moviera de Galilea a Belén de Judea. Tal parece que no hay acuerdo en cuanto a las fechas históricas:
Pedro de Felipe del Rey cita al filólogo y agnóstico, Antonio Piñera: “En relación con la fecha del nacimiento de Jesús de Nazaret en Belén, existe lo que se llama “el problema del censo de Quirino”. Muchos teólogos y comentaristas de los evangelios, desde los primeros siglos del cristianismo, han tratado de resolver este problema; pero ninguno lo consiguió”. (Del Rey Pedro de Felipe. (02 dic. 2019) El problema del censo de Quirino).
El problema al que se alude con este censo una vez más son las fechas que no encuadran aparentemente con las de Lucas. Pero solo es aparente, ya qué hay bases para creer que el censo inició en una fecha anterior por Sentio Saturnino, y fue concluido en otra fecha algo distante por Quirino (fecha del censo según Lucas). Veamos:
Finalmente, Pedro de Felipe, nos indica: “En el siglo II, Tertuliano (155-220), que era un abogado (no cristiano) y vivía en Roma, por causa de su trabajo, visitaba los archivos del Estado romano; allí vio y leyó la “tabla de bronce” del censo hecho en Belén, donde están grabados los nombres de José, María y Jesús con sus ascendientes”
Es entonces, una evidencia histórica del empadronamiento de José y su familia; María y Jesús. Y es una respuesta a la crítica histórica de algunos eruditos.
Pero más allá de estos datos, ¿Cuál es la fecha más acertada del nacimiento de Jesús? Tenemos ahora una fecha documentada, citando a Pedro de Felipe: “Primero se averigua la fecha del nacimiento de Jesús con relación a la muerte de Herodes el Grande, que murió en abril del año 4 a. C., y resulta que Jesús nació a primeros de octubre del año 5 a. C.” (Pedro de Felipe del Rey. Dic.2019 https://www.diariocolmenar.com/opinion/34-columnistas/3332-el-problema-del-censo-de-quirino).
He titulado este artículo: “El poder de la fe” acerca del nacimiento de Jesús; porque los cristianos acudimos a las Sagradas Escrituras como fuente primaria, a la vez que inerrante. Y es en ella que descansa la fe de que ese día glorioso del nacimiento de Cristo es un hecho.
Es un hecho histórico, sí; pero también es un momento que trasciende nuestra finitud, y que no debe someternos a una efeméride politico-religiosa, con el atenuante actual que además es una fecha comercial más apta para el consumismo despiadado, que para la devoción. Pero leamos al profeta Isaías:
“Y el oprimido no podrá escapar. Al principio Dios humilló a Galilea, tierra de Zabulón y de Neftalí, región vecina a los paganos, que se extiende desde el otro lado del Jordán hasta la orilla del mar; pero después le concedió mucho honor.” Isaías 9:1 DHH94I.
Esta región de Galilea, era llamada tierra de gentiles, y hacía frontera en la antigüedad (a la que se refiere Isaías) con Asiria, el imperio enemigo de Israel, sanguinario y poderoso. Tanto Tiglat Pileser III, como Sargón II y Senaquerib; amedrentaron y arremetieron contra Samaria y Judá, y oscurecieron la vida del pueblo de Dios llevándolos por la vía de la amargura. Y es ese el contexto del anuncio de un día de libertad de la opresión que esclaviza y atemoriza.
Jesús nace en la cuna del judaísmo, en la respetada y profetizada ciudad de Belén. Pero su desarrollo, sus años formativos fueron en tierra de gentiles. ¿No es acaso este encuadre geopolítico, cultural y religioso; un golpe de autoridad acerca de la naturaleza del mesías y su misión? Sin duda es así. Porque Zabulón y Neftalí representan a todos los pueblos entenebrecidos, a quienes les alumbró la luz más radiante jamás emulada.
La vergüenza de los pueblos sin Dios y sin fe, se convirtió en el más grande honor, pues aquella tierra estéril, terminó dando el fruto más noble para la humanidad.
Nosotros, cada uno, hemos pasado de la desnudez moral que avergüenza, a recibir el más alto honor en nuestros corazones, Cristo Jesús. Y eso es la Navidad.
No fue 25 de diciembre, pero sucedió, es verdad y es poderoso.
“El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos. Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.” Isaías 9:2, 6 RVR1960


