Creo poder decir que confío en que Dios escucha mis plegarias, y que puedo esperar su bondadosa respuesta; mas lo que no puedo decir, es que siempre logro pedir conforme a su voluntad. Porque sé que algunas veces me habré equivocado.
Nuestro corazón es engañoso, nuestras intenciones son frágiles.
Juan, nos exhorta a creer como hijos de Dios y no como religiosos simpatizantes.
“Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.” 1 Juan 5:14 RVR1960
¿Cual es la confianza según Juan? ¡Mucha atención! Nuestra confianza no está en recibir lo que pedimos; no, porque aún los que no son hijos reciben cosas. Más bien, la confianza está en pedir conforme a la voluntad de Dios.
Piense lo siguiente, si usted y yo llegásemos a confiar en Dios con esa clase de fe, no estaríamos tan ocupados en pedir lo que creemos que necesitamos, o de manera caprichosa. Porque confiamos a Dios nuestras necesidades.
Lo que debemos hacer es preguntarnos ¿cuál es la voluntad de Dios en todas las áreas de nuestra vida? La respuesta debe venir de las páginas de la Biblia, y de ninguna otra fuente. Veamos tres ejemplos, que nos ayudarán a ejercitarnos en esa búsqueda de la voluntad de Dios al pedirle algo:
- En la Iglesia:
¿Hay problemas en la Iglesia? Al orar debemos tener claro cuál es la voluntad de Dios en la Iglesia y para con los hermanos. La Biblia abunda en el llamado para que amemos a nuestros hermanos, para que vivamos en paz con ellos, y para que edifiquemos el cuerpo de Cristo. Por lo tanto, ninguna oración debe ir fuera de este deseo de Dios.
El salmo 133 dibuja la voluntad Perfecta de Dios para su Iglesia: ““¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es Habitar los hermanos juntos en armonía! Es como el buen óleo sobre la cabeza, El cual desciende sobre la barba, La barba de Aarón, Y baja hasta el borde de sus vestiduras; Como el rocío de Hermón, Que desciende sobre los montes de Sion; Porque allí envía Jehová bendición, Y vida eterna.” Salmos 133:1-3 RVR1960.
Es en la buena comunión de los hermanos, que Dios envía bendiciones y vida eterna. O sea, hay vida abundante y salvación. Esa es la voluntad de Dios para los hermanos, y es en ese contexto que Dios responderá las oraciones de la congregación.
2. En el contexto del matrimonio:
Primeramente, el matrimonio es la voluntad de Dios, y el divorcio es solo una respuesta de dureza del corazón; por lo tanto, el marido debe amar su esposa con el mismo amor con que Cristo nos ha amado. En cuanto a la esposa, debe someterse por amor a la santidad (autoridad espiritual) del esposo. Cualquier decisión y oración en el contexto matrimonial, debe girar en torno a este deseo del Señor.
3. En la familia:
Padres y madres no deben hacer enojar a sus hijos, y los hijos; deben ser obedientes a sus padres. Este grado de respeto amoroso es el deseo de Dios. Y no podríamos tener respuestas a oraciones que ignoren este anhelo del corazón de Dios.
El tema es serio, y de alguna manera los creyentes hemos omitido y obviado esta centralidad de la voluntad preceptiva de Dios (de sus preceptos). No iremos a ningún lado así. Si bien, la voluntad decretiva de Dios, como su salvación a los elegidos no se verá alterada; sus riquezas abundantes se verán afectadas para los desobedientes; quienes harán muchas maniobras para manipular la voluntad de Dios creyendo sacar algún derecho a fuerza de engaños y manipulaciones.
Si conocemos la voluntad de Dios, podemos y sabremos pedir bien.
“Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.” 1 Juan 5:15 RVR1960.
Al finalizar, espero que nos esforcemos por amar, conocer y obedecer a Dios, y todo irá mejor.


