El verdadero cambio en la forma de nuestra estructura moral (metamorfosis), solo sucederá con un cambio radical en la forma de pensar (metanoia)
Por Elias Lara
Una metamorfosis espiritual, requiere pasar definitivamente por una metanoia. Ambas palabras del griego tienen como raíz el vocablo “meta”, significa cambio básicamente, pero que también tiene un peso connotativo de “superior a…”.
Todos los seres humanos en general; sin saberlo, experimentamos metamorfosis en diferentes etapas de la vida. No obstante, esos cambios son más de carácter evolutivo y adaptativos a circunstancias condicionantes. Pero el verdadero cambio en la forma de nuestra estructura moral (metamorfosis), solo sucederá con un cambio radical en la forma de pensar (metanoia).
El mensaje de Juan el Bautista, y posteriormente el de Jesús; precisamente se enfocaron en un llamado serio al arrepentimiento.
Arrepentimiento en el Nuevo Testamento, se traduce de “metanoia”. Donde “meta” significa cambio, y “nous” que significa mente o alma.
En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. Mateo 3:1-2 (RVR1960).
Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. Mateo 4:17 (RVR1960).
Un cambio radical de lo que se hace o se está haciendo, eso es arrepentimiento (metanoia). Este cambio es cognitivo (de los pensamientos), para encontrar eco en la conducta (lo que se hace). Es interesante, y no puedo pasarlo por alto, que en psicología hay una metodología terapéutica que se denomina; la terapia cognitivo-conductual, para tratar personas con molestias profundas por sus conductas, y es dentro de este enfoque, que se tratan las conductas consideradas fuera de la norma social, y que significan un trastorno para las personas que las sufren. Pero ya muchos siglos antes de que estas escuelas se establecieran dentro de la psicología, la Biblia nos daba esta fórmula: “un cambio en la forma de pensar, se refleja en la conducta”.
El arrepentimiento, es el despertar de la conciencia; “donde todas las cosas son hechas nuevas” (2 cor. 5:17). Es el encuentro con el “yo” redimido; por medio “de la renovación del espíritu de nuestra mente” (efe. 4:23). Es una vida de paz, “…la paz que sobrepasa todo entendiendo” (Filip. 4:7). Si te has arrepentido de tus conductas desastrosas, Dios te ha perdonado, te ha creado de nuevo, te ha renovado o reseteado el chip de tus pensamientos y eso te debe llenar de paz. Una paz que no debes poder explicar, ya que, en medio de la peor desgracia moral o material, puedes alabar a Dios, creerle y tener gozo. Otros no lo creerán, ni lo validarán; porque pensarán que no es ni posible ni justo, pero tu lo puedes experimentar más allá de lo que los demás puedan pensar y opinar. Ese es el fruto de una metanoia, que te llevará a la metamorfosis: del capullo a la mariposa con alas extendidas a la esperanza.
Vale la pena, intenta ser una persona gozosa de verdad, y llena de la paz de Dios.

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