«La conciencia, digo, no la tuya, sino la del otro. Pues ¿por qué se ha de juzgar mi libertad por la conciencia de otro?” – Apostol Pablo.
Por Elías Lara
La Biblia en varias ocasiones hace referencia a la conciencia. De alguna manera en cada mención nos permite pensar, que la conciencia es un estado no estático. El contexto de los estados de conciencia marca también los procesos psíquicos – lo que se piensa, lo que se sabe, lo que se evita saber –. Es importante comprender este tema sobre todo para comprender a Pablo en algunas de sus argumentaciones, y también, comprender la carta a los hebreos.
Podemos ver, por ejemplo, los siguientes casos:
1. La conciencia discriminatoria: Aquí Pablo nos acerca al concepto de conciencia, como una capacidad humana para discriminar una mejor opción entre varias, desde valores morales aprendidos. Una conciencia purificada y espiritual, sabrá tomar la mejor decisión en una situación apremiante donde está en peligro el testimonio y la coherencia ética.
“Mas si alguien os dijere: Esto fue sacrificado a los ídolos; no lo comáis, por causa de aquel que lo declaró, y por motivos de conciencia; porque del Señor es la tierra y su plenitud. La conciencia, digo, no la tuya, sino la del otro. Pues ¿por qué se ha de juzgar mi libertad por la conciencia de otro?” 1Cor. 10:28-29 RVR1960.
En la actualidad, este principio Paulino se ve reflejado de muchas maneras prácticas, por ejemplo:
A. En Europa para una mayoría de creyentes comprometidos, y en Latinoamérica un poco menos, pero también se da; tomar cerveza y en especial vino, es parte de sus prácticas sin ser juzgados en su contexto. Siempre guardando el mandamiento; “no os embriaguéis con vino”. Y recordando el duro juicio contra los “borrachos”, los cuales no heredarán el Reino de los Cielos. Hay creyentes sobre todo en Latinoamérica que ven esta práctica como pecado. Así las cosas, por un lado, un creyente que toma vino o acompaña su comida con una cerveza no se siente juzgado por su conciencia; mientras que el que lo considera pecado se siente vulnerado. Siguiendo el principio de Pablo, el que no es juzgado por su conciencia, debe con prudencia y respeto a su hermano abstenerse de la práctica con aquellos que se sentirán juzgados, además que juzgarán al otro.
B. Un ejemplo más, hace un tiempo se diseminó una noticia de una compañía de gaseosas, que mantiene un compromiso con los grupos autodenominados y así conocidos, satánicos. Algunos creyentes dejaron de consumir esta bebida por ese detalle, ya que sentían que apoyaban a una empresa anticristiana. No obstante, en ese sentido de pensamiento, la mayoría de empresas no están hechas para honrar a Dios, y en estos casos el consejo de Jesús es “dar a Cesar lo que es de Cesar, y a Dios lo que es de Dios”.
El tema de esta empresa de sodas, coincide mucho con el argumento de Pablo, de aquello sacrificado a los ídolos. Pablo una vez más, nos envía algo de luz para nuestro contexto, y dice:
“No lo consumas por un asunto de conciencia, pero la conciencia del otro, no la tuya”. ¿Se dan cuenta? A veces tenemos que abstenernos de cosas risibles incluso, por apoyo a los que tienen una conciencia débil, es así como Pablo lo llama.
2. La conciencia moral: En este caso, el escritor de hebreos nos hace pensar en la conciencia como una producción compleja del deber moral.
“Orad por nosotros; pues confiamos en que tenemos buena conciencia, deseando conducirnos bien en todo.” Hebreos 13:18 (RVR1960).
Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida. 1 Timoteo 1:5 (RVR1960).
En este caso, el deseo del escritor de hebreos (posiblemente Pablo según mi opinión) es que su conducta fluya de una conciencia buena. Jesús en una ocasión dijo: “¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino solo Dios” (Lucas 18:19). También Pablo lo escribió: “no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno” (Rom. 3:12).
Desde esta evidencia bíblica, acerca de la moral; la petición del escritor de hebreos se circunscribe a la bondad que emana de una conciencia purificada por Cristo, y una vida cristiana responsable con la santificación personal. Los creyentes no es que no tengamos el “instinto” hacia el mal (en esencia seguimos siendo potencialmente malos), pero lo que hace la diferencia; es que nuestras conciencias han sido purificadas (santificación) y el estado de consciencia que mantenemos de esta realidad, nos permite examinarnos a nosotros mismos para no ser juzgados (otro principio Paulino a los Corintios – 1 corintios 11:31 –). Y este es el nudo que resuelve el escritor al pedir oración, para que él pueda mantenerse puro; o, dicho de otra manera, con una buena conducta.
3. La conciencia como la conducta habituada: Deriva del sustantivo griego, suneídesis, que significa conciencia, y también alguien o algo habituado. Pablo a los romanos les enseña a poner atención a esto, ya que la conciencia, para el apóstol; acusará a los hombres por su conducta o hábitos. La conciencia aquí da testimonio como testigo, y argumenta, acerca de los hábitos del ser humano ante Dios.
“Mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos,”. Romanos 2:15 (RVR1960).
4. La conciencia como el “ser interior”, conocida también como “voz interior”: Es una idea como de un rector interior que tenemos, que nos indica cómo conducirnos. Nos muestra el bien y el mal.
“Todo lo cual tiene un alcance simbólico referido a nuestro tiempo. En efecto, las ofrendas y sacrificios presentados allí eran incapaces de perfeccionar interiormente a quien los presentaba”. Hebreos 9:9 (LPH -La Palabra Hispanoamericana).
Podríamos ver más ejemplos, pero lo que atañe con estos ejemplos; es que los lectores comprendan un poco acerca de la naturaleza compleja de la conciencia. Ya con este nivel básico de entendimiento, podemos abordar los textos clave que quiero presentar, en la siguiente entrega.

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