La vejez

De las reflexiones de la escuela sapiencial hebrea, podemos y debemos partir hacia nuestras propias reflexiones. Cohélet o el predicador; es la figura de un filósofo y maestro cuya tarea ha sido indagar, al mejor estilo del método científico. Este predicador, plasma sus experiencias buenas y no tan buenas; en un libro con diversidad literaria (prosa, poesía, anécdota, parábolas, ensayo).

Cohélet, además de ser un sabio, también instruyó al pueblo; investigó, estudió y compuso muchos proverbios. Cohélet procuró encontrar palabras adecuadas para escribir con acierto sentencias veraces.” ECLESIASTÉS 12:9-10 BHTI

Los lectores debemos preguntarnos ¿qué enseñanzas nos dejan estos ensayos poéticos? Desde luego, y sin la intención de generalizar; hay muchas valiosas moralejas de vida, pero quiero ir al último capítulo y ver algunas de estas enseñanzas y recomendaciones tocantes a la prudencia, dignidad humana y fe.

“Ten en cuenta a tu creador en tus días de juventud, antes de que lleguen los días malos y se acerquen los años en que digas: “no siento ningún placer”;” ECLESIASTÉS 12:1 BHTI

La juventud es la etapa de las oportunidades ilimitadas. Y es por eso el momento preciso para lograr alcanzar las metas más relevantes de la vida presente y eterna. La advertencia del discurso final de Eclesiastés (heb. Cohélet) es: “Acuérdate o ten en cuenta”. Una expresión concluyente que indica condición. ¿Cuál es la condición? Acordarse o tomar en cuenta a Dios en la juventud, esa etapa de oportunidades; donde la principal meta del hombre inteligente y sabio ha de ser “su creador”.

Llegarán los días malos, sin placer (infelices quizás) en los cuales no podremos apreciar del todo el disfrute de la vida, ya sea por dolor crónico, ya sea por pérdidas perceptivas, ya sea por demencias asociadas a la edad, o a otros padecimientos, ya sea por pérdida de sentido, ya sea por dependencia de otras personas y con el agravante de malos tratos muchas veces. Las razones a enumerar son variadas. Pero los días malos, son parte de morir. La persona no solo muere fisiológicamente; muere cada día de su vida desde que nace. Pero tener firme convicción de Dios y de la eternidad, definitivamente será una medicina paliativa para la vejez.

Desde el versículo 2 hasta el versículo 6 es un poema pintoresco a modo de símil (modo literario de comparaciones) que describe la ancianidad y los padecimientos más agudos de dicha etapa, hasta la muerte.

Muchos le dan un sentido a cada expresión, y quizás los tenga; pero lo importante en esta oportunidad es ver la generalidad de tal condición. En la ancianidad se pierde un poco de todo, y desde la perspectiva del adulto maduro que soy, al escribir este artículo, pienso que la vejez senil es indeseada. No obstante, el anciano que en su juventud tomó en cuenta a Dios (su creador) ha de ser honrado por su fe. Aunque esto no signifique que no tenga que pasar por el crepúsculo de su vejez y sus vejaciones.

Desde la visión de pueblos muy antiguos de oriente, y desde este prisma hebreo; así es la vida de pasajera. Llena de goces, pero tan pronto como una ilusión: los goces dan camino a los años gravosos. Lo más importante entonces, es tener en cuenta a Dios y temerle (esto no es tenerle miedo sino tomarlo en cuenta en todo cuanto somos y hacemos).

Ahora bien, ¿qué enseñanza se puede sacar de este libro cuando todo ya está dicho? Que lo mejor que un ser humano puede hacer es tener temor de Dios y obedecer sus mandatos.” Eclesiastés 12:13 PDT.

Mi esposa (quien también ahora participa de cuidar a su anciana madre) y yo, a veces hemos platicado de lo que quisiéramos para nuestro final. Y estamos de acuerdo que deseamos no pasar por el trauma de una vejez incapacitante. No obstante, estamos convencidos de que no está en nuestro poder decidir eso, y que lo más inteligente es amar y servir a Dios ahora que estamos fuertes y congruentes. Si algún día perdemos el juicio por senilidad, ya habremos entregado la vida al único que la puede sellar para una eternidad con Cristo.

Así que, nada es para siempre en este cuerpo mortal que tenemos. No construyamos castillos de vanidad; disfrutemos de la vida con absoluta libertad y responsabilidad. Y eso sin Dios no es posible. No es posible decir que somos responsables cuando no estamos seguros de nuestra eternidad al lado de Dios. Ni es responsable criar hijos que no conocen de Dios, porque decir que los amamos, guiándolos a una condenación eterna, es una total contradicción.

Les voy a dejar los versículos que describen la vejez a modo de símiles de la vitalidad y funcionalidad del cuerpo:

“antes de que se oscurezca el sol, y no den luz la luna y las estrellas, y retornen las nubes tras la lluvia; cuando tiemblen los guardianes de la casa y se encorven los valientes; cuando se paren las que muelen, por ser pocas, y queden a oscuras las que miran por las ventanas; cuando se cierren las puertas de la calle y se apague el ruido del molino; cuando se extinga el canto del pájaro y enmudezcan todas las canciones; cuando den miedo las alturas y haya sobresaltos en el camino; cuando no se aprecie el almendro, se haga pesada la langosta y sea ineficaz la alcaparra; porque va el ser humano a su morada eterna y merodean por la calle las plañideras. Antes de que se rompa el hilo de plata, y se quiebre la copa de oro; antes de que se haga añicos el cántaro en la fuente y se precipite la polea en el pozo;” ECLESIASTÉS 12:2-6 BHTI

El poema, parece describir serias dificultades incapacitantes; que han llevado al hombre moderno a valorar una nueva concepcion de “dignidad”, a través de la llamada muerte asistida. Pero la verdadera indignidad ante la vida, está en no cuidar responsablemente a los seres queridos en esas etapas de mayor fragilidad. Hablamos de niños, ancianos y personas con capacidades reducidas.

Nota: Al escribir esta reflexión, mención especial a mis hermanas, Elena, Ángela y Marina: quienes han dedicado el tiempo para cuidar a nuestro anciano padre. También a Chela, cuidadora y parte de nuestra familia. Finalmente, otros de los hermanos y hermanas, y me incluyo; y también sobrinas, que lo hemos hecho en menor cantidad de tiempo. Y en mi caso después de un par de semanas cuidando de mi padre junto a mis hermanas, estos conceptos bíblicos agrandan su sentido, sobre los cuales discurro proyectándome un poco en los años futuros.

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