El momento preciso

“Acerquémonos, pues, llenos de confianza a ese trono de gracia, seguros de encontrar la misericordia y el favor divino en el momento preciso”. (LPH).

Gracia. (gr. Járis): Merecer aprobación inmerecida. Bondad inmerecida. Favor no merecido. (como gratificante), de manera o acción (abstracto o concreto; literalmente, figuradamente o espiritual; específicamente la influencia divina sobre el corazón, y su reflejo en la vida; inclusivamente gratitud).

Misericordia. (gr. Éleos): Misericordia, compasión activa, ya sea divina (o humana). La implicación es entonces, una compasión que actúa en favor del menesteroso otorgándole un bienestar que no merece.

Prerrogativa: Facultad, privilegio o concesión atribuida.

I.          La gracia de Dios como punto de partida: ¿Qué es?

La gracia es una prerrogativa divina y no un requisito divino. Dios no debe nada a nadie, y cuando Él otorga un beneficio es esencialmente gracia. Si se demanda algo a Dios, ya no es gracia, es justicia. Por lo tanto, la gracia es un favor inmerecido o no adquirido. Recibimos lo que no merecemos.

Distinguiremos la gracia en dos dimensiones operativas: gracia común y gracia especial.

i.          GRACIA COMÚN: Es el favor de Dios para toda la humanidad y la creación.

ii.         GRACIA ESPECIAL: La gracia especial define entonces, la obra salvífica de Dios, en la cual Dios se involucra de manera activa en salvar.

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; …”. Efesios 2:8 (RV60).

“aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)”. Efesios 2:5 (RV60).

La gracia pregona libertad adquirida por confiar en Cristo, depositando nuestra fe en que es Cristo quien nos acerca al Padre (sentado en el trono de gracia). Poner la esperanza de santidad y salvación en otro medio, o esfuerzos propios, es desligarnos de Cristo.

“Si ustedes quieren estar bien con Dios por la ley, entonces se habrán apartado de Cristo, se habrán alejado del generoso amor de Dios” Gálatas 5:4 (PDT).

El punto de partida es la Gracia divina, que nos permite “acercarnos” a su trono de bondad.

II.         La misericordia de Dios como causa de la Gracia divina

La misericordia como un acto compasivo de Dios, es en esencia cuando NO recibimos el trato o castigo que merecemos:

Misericordioso y clemente es Jehová; Lento para la ira, y grande en misericordia. No contenderá para siempre, Ni para siempre guardará el enojo. No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades, Ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados. Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, Engrandeció su misericordia sobre los que le temen. Salmos 103:8-11 (RV60)

i.          Nótese que esta misericordia impartida, es para con los que le temen.

ii.         Hemos manejado la idea que Dios es misericordioso para con todos, y no es bíblica y teológicamente correcto pensar así. Dios es misericordioso, o sea, no dará el pago que merece quien teme a Dios, pero al rebelde le dará su pago completo en justicia.

iii.        Los impíos recibirán justicia de Dios, los salvos recibirán misericordia; y todo como un acto de bondad divina llamado “GRACIA”.

La misericordia es entonces, un atributo moral de Dios. Aunque los humanos reflejamos algunos atributos morales de Dios, no somos en esencia eso que reflejamos. Dios sí lo es.

i.          Podemos tener misericordia, pero no somos en esencia misericordiosos. Dios sí.

ii.         Podemos amar, pero no somos en esencia amor. Dios sí lo es.

III.        La santidad como efecto de la Gracia divina

“Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios”. 2 corintios 7:1 (RV60).

Pablo habla de perfeccionar la santidad. No se perfecciona algo que no existe. Lo que en teología se llama: el estado de la santidad, o sea, cuando Cristo nos limpia y nos purifica en santidad para Dios.

La expresión de Pablo, “limpiémonos”; es un verbo especial que indica algo ya completado. Pero una acción que, aunque completada; se convierte en un anhelo (verbo aoristo).

La expresión de Pablo, “perfeccionando”; es un verbo activo en presente, o sea, una tarea hoy, más tarde, y mañana (constante).

Concluimos que, todo empieza por la gracia de Dios, para llegar a alcanzar misericordia, ambas acciones de Dios. Y esa misericordia será en el momento oportuno. Ese momento oportuno está relacionado con la salvación. Y la salvación como fin divino, se refleja en nueva vida y santidad hoy y hasta la eternidad.

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