Integridad

¿Cómo saber cuándo hay crisis de integridad en el liderazgo?

«El hombre que no teme a la verdad, no tiene nada que temer de las mentiras»

Francis Bacon

Primeramente, necesitamos definir a fondo el concepto mismo y lo que implica, para poder analizar lo demás.

El sitio web Significados.com, https://www.significados.com/integridad/ define etimológicamente el concepto; de la siguiente forma:

“Integridad deriva de la palabra de origen latino integrĭtas o integrãtis, que significa totalidad, virginidad, robustez y buen estado físico. Integridad, también deriva del adjetivo integer, que significa intacto, entero, no tocado o no alcanzado por un mal. Observando las raíces de este adjetivo, este se compone del vocablo in-, que significa no, y otro término de la misma raíz del verbo tangere, que significa tocar o alcanzar, por lo tanto, la integridad es la pureza original y sin contacto o contaminación con un mal o un daño, ya sea físico o moral. La integridad entonces,  es el estado de lo que está completo o tiene todas sus partes, es la totalidad, la plenitud. Lo íntegro es algo que tiene todas sus partes intactas o puras.

La raíz etimológica enfoca entonces a un ser humano que no ha sido alcanzado por un mal (de manera específica), afectando su estado moral virgen, su estado físico completo y sano, y sus valores robustecidos o fuertes. Desde luego, debemos partir de que esta virginidad de la conciencia; desde el punto de vista de la fe y la teología, está ya contaminada con una caída de la inocencia, que no es presumible en esta idea de integridad.

Desde la fe, la integridad no es ausencia de pecado original, ni es la ausencia de error. Es entonces una valoración intrapersonal del ser humano, que le lleva a descubrirse a sí mismo y le permite reconocer con mayor facilidad sus fortalezas y debilidades. Además, le permite reconocer y aceptar sus faltas, pidiendo perdón cuando es necesario. Benjamins Franklin, nos ilustra este concepto:

“Sólo el hombre íntegro es capaz de confesar sus faltas y de reconocer sus errores” (Adriana Méndez, Setiembre 2021, https://psicologiaymente.com/reflexiones/frases-integridad ).

«Solo vivirá segura la gente que es honesta y siempre dice la verdad, la que no se enriquece a costa de los demás, la que no acepta regalos a cambio de hacer favores (cohecho), la que no se presta a cometer un crimen, ¡la (gente) que ni siquiera se fija en la maldad que otros cometen! Esa gente tendrá como refugio una fortaleza hecha de rocas; siempre tendrá pan, y jamás le faltará agua».” Isaías 33:15-16 (TLAI).

La integridad está vinculada a una serie de cualidades del carácter y la personalidad, que indudablemente se sustenta en la modificación de la conducta humana. Somos seres mejorables; pero que no podemos mejorar sin la presencia de Dios en nuestras vidas. En este texto, tenemos una cita con el profeta Isaías para ver la respuesta contundente de Dios, a quienes cuestionan la probabilidad de salir bien librados del juicio de Dios. La respuesta divina llega inmediata:

“Los pecadores están aterrados en Sión; el temblor atrapa a los impíos: «¿Quién de nosotros puede habitar en el fuego consumidor? ¿Quién de nosotros puede habitar en la hoguera eterna?»” Isaías 33:14 (NVI).

Hemos escuchado la antítesis de esta escena, por un lado, los impuros o impíos, que se cuestionan cómo es posible que Dios pida perfección, y los amenace con exterminio. Y por otro lado, los moradores honestos, veraces, confiables, pacificadores y limpios; Dios les dice, claro que pueden habitar conmigo en las alturas. Ahora nosotros sabemos que la integridad es una cualidad posible en la obra de Cristo, quien nos ha justificado, regenerado y limpiado para que podamos vivir en las alturas. Se me hace que estas alturas son un medio metafórico clave en este pasaje, porque primeramente expresa la seguridad que podemos tener solo en Dios, y por otro lado nos muestra que la buena conducta, llamada integridad; es una dimensión distante del mundo sin Dios, y de aquellos que han pervertido su camino:

              “¿Quién, Señor, puede habitar en tu santuario? ¿Quién puede vivir en tu santo monte? Solo el de conducta intachable, que practica la justicia y de corazón dice la verdad…” Salmos 15:1-2 (NVI). Este monte es un estado en nuestra eternidad, así que no se refiere al cielo, ni se refiere a la oración, ni es una jerarquía; es un estado de gracia en la que podemos alcanzar ser olor grato para Dios.

              “Quien se conduce con integridad anda seguro; quien anda en malos pasos será descubierto”. Proverbios 10:9 (NVI).

Finalmente, la integridad es una conducta normativa. En nuestra cristiandad estamos normados por la Palabra de Dios. Es la Biblia nuestra norma de fe y conducta, y fuera de ella hemos dejado de ser íntegros, y perderíamos confianza en nuestro caminar.

              A la luz de los textos leídos en su contexto, corresponde responder la pregunta: ¿Cómo saber cuándo hay crisis de integridad en el liderazgo? Después de la definición y de los textos citados entre muchos que hay respecto a la integridad, tenemos que decir:

  1. Hay crisis en el liderazgo; cuando nuestros líderes no gobiernan bien su casa, siendo un requisito para ejercer liderazgo pastoral (1 Timoteo 3).
  2. Hay crisis de integridad cuando nuestros líderes no son hermanos llenos del Espíritu Santo (abundar en el fruto del Espíritu según Gálatas 5:22).
  3. Hay crisis de integridad cuando los líderes metalizan el servicio a Dios en la Iglesia (1 Pedro 5:2).
  4. Hay crisis de integridad cuando los líderes faltan a la verdad en lo mínimo o en lo escandaloso.
  5. Hay crisis de integridad cuando la conducta de nuestros líderes es nebulosa (1 Pedro 3:16).
  6. Hay crisis de integridad cuando los servidores del altar y de las mesas faltan a los actos de justicia (voluntad divina) para con los suyos y la sociedad (Job31:6).

La integridad, es en su esencia conceptual y en el contexto bíblico, un compromiso con los valores del Reino de Dios, plasmados en las Sagradas Escrituras. Nosotros, sin ser perfectos, pero sí perfectibles; podemos ser íntegros no bajo criterios humanos de bondad, sino bajo normas celestiales de justicia, verdad y rectitud. La integridad no esta relacionada con la perfección moral, sino con aquellos estados conscientes de lo que no hemos hecho bien, y la valentía espiritual de reconocer esos yerros, pedir perdón y enmendarlos.

“La integridad es decirme la verdad. Y la honestidad es decir la verdad a otras personas”.

. Spencer Johnson
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