El escritor de hebreos está gratamente sorprendido por la grandeza de Dios en la presencia gloriosa de Cristo. Todo el libro es una defensa de la veracidad de todo el mensaje de los Evangelios, por medio de los cuales, sin duda conoció acerca de Jesús. El libro data entre 70 al 80 d.C según los cálculos de varios estudiosos, sin tener una fecha exacta. Respecto al autor o escritor, las iglesias antiguas de oriente aceptaban la paternidad paulina, no obstante, importantes padres de la Iglesia como Orígenes y Clemente de Alejandría, pusieron en duda esa posibilidad. En lo personal, por el estilo, la profundidad teológica y el grado de conocimiento acerca del judaísmo, me inclino por pensar que es autoría del apóstol Pablo.
Una vez más, pensando en lo apasionado del escritor por la obra de Cristo; veremos el concepto poderoso de la fe, sin ese elemento mágico que con el pasar de los siglos muchos le han impreso. Vamos entonces a hebreos capítulo once.
- La fe como garante de la provisión de Dios
- “La fe es garantía de las cosas que esperamos y certeza de las realidades que no vemos.” Hebreos 11:1 (BHTI).
La fe como un todo, es conocimiento finito y desconocimiento objetivo del infinito, que nos maravilla como al escritor de hebreos; en cuya carta hay una velada intención de mostrarnos la necesidad y grandeza de la fe misma. Nos habla acerca de la divinidad de Cristo, de su supremacía sobre Moisés, los ángeles y el hombre mismo. Por eso, la fe es la única garantía y certeza posible para el ser humano; ya que el hombre no puede ni siquiera tener certeza en la exactitud de la ciencia (aunque ésta ha conquistado grandes hitos), mucho menos garantía de la inocuidad de nuestro sistema heliocéntrico a largo plazo (algo no tan bueno vaticinan los científicos respecto al universo). Pero la fe, se erige inquebrantable, aunque cuestionada por millones.
La pregunta es: ¿qué esperamos? La fe es garante de la esperanza más allá de este universo y de este siglo (época final). Y en esa dirección solo la fe puede ser garante. Para un examen, para la compra de una casa, para la seguridad social, etc., las garantías pueden ser suplidas por medio del sistema en el que vivamos inmersos. Por eso digo que pocas veces vivimos la fe de la manera correcta, porque la hemos llegado a convertir en una suerte de amuleto para que nos vaya bien, aunque hagamos las cosas mal. Pero la garantía de una eternidad que trasciende nuestro mundo finito es que en Cristo estamos seguros de ello. ¿Quién te garantiza que hay un más allá de este momento finito? Solo la fe, nadie y nada más.
Luego, la certeza de realidades que aún no vemos nunca debe ser confundida con psicología positiva, ni mucho menos con pensamientos mágicos. Las realidades que no vemos son las que ya conocemos sin ver, como ejemplo mencionaré algunas:
La Salvación: ¿Verdad que a veces tu certeza flaquea? Bueno, es porque tal certeza no esta asentada en la realidad que no ves, sino en las realidades que has construido en tu mente para poder ver y creer. Por algo Jesús nos dejó este maravilloso aforismo: “Bienaventurados los que no vieron y creyeron” (Juan 20:29). Apréndelo de una vez para la eternidad, tu salvación una vez que viniste al dador que es Cristo, es una certeza de algo que no vemos aún en su plenitud.
La Sanidad: Hay quienes buscan sanidad momentánea, buscan el milagro perecedero. Pero algo que he aprendido por mi propia vida, y que aprendí con creces con mi fallecida madre; es que la sanidad que nos debe acaparar la atención es aquella que hará desaparecer lo mortal y lo débil de nuestro cuerpo corruptible. Es el milagro más extraordinario que puedo visualizar y solo por la fe.
La Victoria segura: La Biblia dice que nosotros los hijos e hijas de Dios somos más que vencedores por medio de aquel (Cristo) que nos amó (dio la vida). Una vez más, este es un bien invisible, que tenemos que visibilizar por la fe. Y otra vez, cientos de creyentes caen en la trampa del pensamiento mágico (ideas fantasiosas de la realidad) al pensar que “ser más que vencedores” es una especie de super héroes de pasquín, a quienes nada nos pasará. “Caerán a nuestro lado mil y y diez mil a nuestra derecha, sin hacernos daño”, es una promesa del Salmo 91 que parafraseo, para hacer notar que se cumple cada día de nuestra vida, y que pasa desapercibida porque hemos sustituido la promesa de “más que vencedores”, por “omnipotentes”, un atributo natural y único de Dios.
Por cierto, aún la psicología señala conducta irracional y que puede llegar a ser patológica bajo la figura del pensamiento mágico; que no es otra cosa más que creencias irracionales, otorgamiento de poder a algunas especies de amuletos, supersticiones y cosas parecidas. Estos patrones de pensamiento-conducta, se han internado en las iglesias porque es algo muy propio del humano, de su cultura, de su hábitat social. Pero el llamado en este estudio, es a no sustituir la fe explicada y racional de las Sagradas Escrituras, con estas cogniciones humanas.
La fe que salva, es la que se anida en el relato bíblico, y en la historia de Dios, o sea, el cómo Dios lo hace, el por qué y el para qué de Dios.
2. La fe como testimonio de los salvos
“Por ella (la fe) obtuvieron nuestros mayores la aprobación de Dios”. Hebreos 11:2 (BHTI)
¿Buscas aprobación de Dios? Solo es posible por la fe. Nunca aprobaremos con actos delante de Dios, jamás. El acto más bondadoso de tu parte o de mi parte, es un camino errado a Dios, y puede ser camino de muerte. Solo la fe en Dios y en quién es Él y lo que ha hecho, puede hacernos gratos para Él.
Es por la fe que podemos comprender que el universo fue hecho por la sola Palabra de Dios, desde la nada (ex nihilo). Hebreos sostiene, en el primer capítulo, que es Cristo la sustancia que sostiene todas las cosas; y con ello nos deja evidencia que una vida sin fe es una vida insustancial y desarraigada que perece en su diario vivir un poco cada día. Se llenan de ideas, de conocimiento y de cosas materiales; por el gran vacío que ha dejado la incredulidad en ellos.
Concluimos que la fe se traduce entonces en la garantía y certeza del plan de Dios desde la eternidad y hasta la eternidad. A la vez que, nos acredita ante Dios mismo. Y ha sido modelado en la vida de estos que hebreos llama los “héroes de la fe”, porque nos demostraron el poder de trascender nuestra débil humanidad.
Recordemos entonces, que la fe no es pensamiento mágico, ni se fundamenta en metas humanas, ni deseos ilegítimos. La fe nos debe catapultar más allá del tiempo presente y de la pequeñez de nuestra mente respecto a la eternidad.

Deja un comentario