“Cuando la sal pierde su sabor”, se llega a la conclusión lógica; de que ya no sirve para su fin. Y es la logica a la que apela Jesús al hablarle a los discípulos acerca de las relaciones entre los hermanos dentro de la Iglesia, y en general las relaciones con el entorno. ¿Cómo actúa la sal sobre aquello que se descompone? Actúa como elemento que conserva de la descomposición.
Esto nos lleva al argumento del artículo: “si el creyente no tiene la capacidad de convivir, trabajar e influenciar a sus pares, todas sus obras serán susceptibles al fuego”: “Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego.” 1 Corintios 3:15 RVR1960
La sal, se dice que llegó a tener 14.000 usos diferentes entre las sociedades antiguas de oriente, debido a sus propiedades químicas (reguladoras, en este caso de funciones del cuerpo) y organolépticas (acción sensorial percibida por algunos o todos los sentidos).
Las principales cualidades que quiero mencionar, son:
1. La sal y su acción antiséptica: uno de los usos importantes en la antigüedad, fue la aplicación salutífera, en infecciones y heridas. Esta acción en el simbolismo bíblico se refiere al perdón y las relaciones sanas. Pablo a los Colosenses, les manda a sazonar sus relaciones, con sal. Esta metáfora deja claramente establecido el llamado al creyente, de responder con inteligencia emocional y responsabilidad espiritual.
Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno.” Colosenses 4:6 RVR1960
Jesús ya lo había determinado en su discurso del monte:
“Buena es la sal; mas si la sal se hace insípida, ¿con qué la sazonaréis? Tened sal en vosotros mismos; y tened paz los unos con los otros.” Marcos 9:50 RVR1960
2. La sal y su acción preservante: El uso más conocido ha sido en la cocina para sazonar algunos alimentos y dar más vida a los que son perecederos. Esta cualidad de la sal, se traduce de manera figurada en el creyente, como la persona que puede y tiene la capacidad de ponerle buen sabor, a una vida en descomposición de muerte por el pecado. Igualmente es el creyente un portador de vida, sobre aquellos muertos.
“Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.” Mateo 5:13 RVR1960.
3. La sal y su acción simbólica del pacto: Dios le demandó a Israel un ceremonial en el altar, que consistía en poner sal a todas sus ofrendas presentadas en sacrificio.
“Y sazonarás con sal toda ofrenda que presentes, y no harás que falte jamás de tu ofrenda la sal del pacto de tu Dios; en toda ofrenda tuya ofrecerás sal.” Levítico 2:13 RVR1960
La sal en las ofrendas y sacrificios, simboliza en el contexto bíblico ceremonial, la perpetuidad del pacto de Dios con su pueblo. Su fidelidad y confiabilidad; así como nuestro compromiso hacia Dios por medio de la consagración. Cuando Dios habla de la sal de su pacto, o pacto de sal; hace referencia a una práctica entre Dios e Israel, que nos traslada no la práctica sino los efectos a nosotros los creyentes. Así que, no estamos llamados a usar la sal en nuestras obras de fe, pero sí a poner en ellas, todo nuestro amor, compromiso y fidelidad simbolizadas en el mineral.
Estas tres menciones, son las más relevantes entre otras aplicaciones. Nos muestran el profundo significado de las palabras de Jesús en su sermón:
“Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.” Mateo 5:13 RVR1960.
En esta misión dada por Dios, se nos imputa la responsabilidad de ser uno con el mensaje bíblico, de la proclamación del Evangelio. Un mensaje que sazone, preserve y comprometa a más pecadores, con Cristo y su obra – mensaje.
“Cuando la sal pierde su sabor, no sirve más, sino para ser hollada o pisada por los hombres”. Esta referencia no significa condenación, se refiere a inutilidad. El creyente insípido es inservible para cumplir su misión. Nada de extrañar cuando validamos este pensamiento, con el pensamiento inspirado de Pablo; que nos explica que muchos creyentes se salvarán “como por fuego”, aludiendo a obras vanas que no pasarán la prueba en su día.
Ser sal no es un mero simbolismo, porque lo figurado cobra vida en nosotros a través de las acciones de fe.

Deja un comentario