Eben – ezer

Los cristianos hemos popularizado la frase hebrea “Eben-Ezer” o Ebenezer”, y la mayoría sabemos que su castellanización es: “Hasta aquí nos ayudó Jehová”. Hermosa oración de confianza en Dios, que la hemos usado en nuestro peregrinar, y sobre todo cuando tenemos necesidad de darnos ánimo.

El contexto es importante para que nosotros comprendamos mejor el uso y significado de esta frase. Y precisamente la frase surge, después de resolver un serio pecado de idolatría por parte de estas tribus israelitas en tierras de Canaán.

La idolatría que es comparada en la Biblia con adulterio y fornicación, contextualiza la infidelidad espiritual del pueblo, en este pasaje bíblico en cuestión. Samuel les manda quitar los dioses ajenos, o sea, que no son de su pertenencia ni a los cuales pertenecen ellos, pero menciona de manera específica a Astarot o Asera, la diosa cananea de la fertilidad.

Habló Samuel a toda la casa de Israel, diciendo: Si de todo vuestro corazón os volvéis a Jehová, quitad los dioses ajenos y a Astarot de entre vosotros, y preparad vuestro corazón a Jehová, y solo a él servid, y os librará de la mano de los filisteos. (1 Samuel 7:3 Reina Valera 60)

Tenemos ahora aquí una situación política y socioeconómica, en paralelo con una realidad religiosa. Las tribus de Israel, están en tierras fértiles, pero con poderosos enemigos que amargan sus felices cosechas y paz. Los pueblos amorreos o habitantes anteriores de Canaán, seguían siendo los enemigos de Israel y los atacaban cada vez que podían. Pero los Israelitas habían tomado de parte de los Cananeos, no solo tierras, sino costumbres y dioses. No obstante, si recordamos bien la historia reciente, ellos llegaron a Canaán por mano de Jehová Dios único para ellos; o al menos así debía ser por el pacto de ellos con Dios, y de Dios con ellos.

Hasta este momento, vamos armando una historia bíblica que nos da lo que llamamos contexto o sentido de momento a la narración.

Cuando Samuel el profeta y juez les reconviene, les demanda que se comprometan con quitar los dioses cananeos de sus casas y de sus vidas, y a preparar el corazón para el único Dios, con quien tienen un pacto, y entonces podrán contar con el poder de Dios para enfrentar con éxito las guerras, y poder lograr la supervivencia en aquella tierra de leche y miel. Ellos lo hacen, se comprometen, y acto seguido, Dios los acompaña a la batalla contra los filisteos.

“…Y saliendo los hijos de Israel de Mizpa, siguieron a los filisteos, hiriéndolos hasta abajo de Bet-car.” (1 Samuel 7:11 Reina Valera 60).

A partir de esta victoria sobre los filisteos, ellos empiezan a vivir bajo el liderazgo de Samuel, profeta y juez, una época de paz, y surge la frase en boca de Samuel:

“Tomó luego Samuel una piedra y la puso entre Mizpa y Sen, y le puso por nombre Eben-ezer, diciendo: Hasta aquí nos ayudó Jehová.” (1 Samuel 7:12 Reina Valera 60).

En hebreo, “Eben” es roca, “Ezer” es ayuda idónea o alianza. La frase en suma es: Eben-ha-ezer, que hemos popularizado como “Eben-ezer”. Luego, de los significados de cada palabra, debe surgir el sentido de la frase. Debemos recordar que las palabras tienen el poder de su significado, y que, en la cultura occidental como la nuestra, hemos ido perdiendo; por eso es que hablamos mucho y decimos poco. En este caso, para la palabra “Eben”, tenemos la roca como una imagen de fortaleza. Porque aquí no estamos hablando de una piedrecilla, sino de un macizo montañoso; por ejemplo, el monte Ararat, o el monte Sinaí, para los judíos; o el monte Everest para la comunidad global. ¿Quién no quiere conquistar el Everest? Algunos ni lo intentamos, pero que hermoso sería vernos en la cima y sentir ese ego de conquista que sienten los alpinistas profesionales. Esa roca inconquistable, es Dios.

Luego, para la palabra “Ezer” tenemos el significado original desde el huerto de Edén, cuando Dios dijo: “no es bueno que el hombre esté solo”. Con esa palabra en mente, Dios hizo a la mujer. Ayuda idónea o una que estará en alianza con el varón. También, de esa misma contextualización viene el concepto de matrimonio, y un matrimonio es una alianza; por ejemplo, los anillos son llamados “alianza”.

Samuel entonces, les está recordando que ellos tienen una alianza con Dios, un matrimonio con el Creador. Y sabemos que el lenguaje de la Biblia en los profetas es de esposa y esposo. En el Nuevo Testamento es del novio y la novia.

Este estudio no es una alegoría o comparación de significados aplicados de una situación a otra. Este es un estudio acerca del significado literal y contextual de la expresión: “Hasta aquí nos ayudó Jehová” (Eben – ha – Ezer).

Para Israel, y para la Iglesia hoy, la frase “Eben-ezer” significa: “fortaleza de ayuda idónea”. Y para Samuel e Israel, aquella no solo fue una frase, sino un nombre personal de Dios. Hago un alto para preguntar: ¿es para usted una frase, o es un nombre atributivo de Dios?

Siguiendo con el alcance de su significado, también connota compromiso o pacto matrimonial en sentido espiritual. Y en el matrimonio se requiere de fidelidad para que nos acuerpe la seguridad y la protección del matrimonio. Dios demanda celosamente nuestra castidad y nuestra fidelidad, para nuestra propia seguridad. Porque al igual que hizo con Israel, Dios peleará con nosotros, nuestras batallas, sí y solos sí, estamos dentro de la alianza con Él y su bondad.

No debemos coquetear con la idolatría o adulterio espiritual, o sea, eso es cuando ponemos nuestra confianza prometida únicamente en Dios para salvación y provisión; y, a la manera de Dios, en algo o alguien más.

Dios establece en la Biblia cómo podemos acceder a la salvación y cómo Él nos proveerá. Sabemos entonces que su provisión completa incluyendo la vida eterna, provienen del sacrificio de Cristo en la cruz, y agregar a ese sacrificio otras prácticas para asegurarnos nosotros lo que sólo Dios puede darnos, es sumamente ofensivo para Dios.

Ahora cada vez que usted diga, “Eben-ezer”, y espero que lo haga muy seguido, estará recordándose a usted mismo-a, que tiene un pacto con Dios, y que desea cumplirlo hasta la muerte. A diferencia del matrimonio humano, que reza: “hasta que la muerte nos separe”, este matrimonio espiritual es: “hasta que la muerte nos una eternamente con Cristo”.

 

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