La segunda bienaventuranza
“Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.” Mateo 5:4 RVR1960
En este sermón de Jesús seguimos con esta bienaventuranza que señala también a una persona carente. En el sermón del monte, de las nueve bienaventuranzas; tres señalan carencias y seis señalan habilidades del carácter.
Las carencias son una oportunidad para recibir de parte de Dios, aquello de lo que se carece. Las habilidades son dotación de carácter al ser humano para dar a otros y honrar a Dios.
¿Quiénes son estos que lloran? El texto es sugerente respecto a que la consolación viene directamente de Dios. La estructura del tiempo verbal en futuro y la voz pasiva del hebreo, indica que la consolación viene de Dios en un tiempo futuro. Esta clase de consolación, que es una promesa, no puede ser para cualquiera que sufre y llora; sino solamente para aquellos a quienes Dios puede en justicia, consolar. Y ¿quiénes pueden en la justicia de Dios ser consolados con esta clase de consolación? Aquellos a quienes Dios ha declarado inocentes de sus pecados, por medio de la fe en el sacrificio salvífico de Cristo.
¿Qué clase de lloro es este? Por implicación en el texto pareciera que se trata de un sufrimiento propio a la consagración a Dios en un mundo que no lo tolera ni lo respeta. Pero por contexto de toda la Biblia, hay consolación para los justos que sufren indirectamente las consecuencias de un mundo caído en desgracia moral y ecológica. La afectación moral del humano es cósmica, y por ende las consecuencias lo son también. El lloro es universal, pero la consolación es condicional. Así es Dios, y ¿quién le ha de contradecir?
Esta clase de consuelo lo vemos plasmado en relatos como Job, Lázaro y el rico, Juan en Patmos, y cada uno de los hombres santos y mujeres santas que recibieron la promesa de que sus lágrimas serían enjugadas. Y esa es la consolación de esta bienaventuranza.
Si bien en el mundo hay mucho llanto y dolor, no a todos les serán enjugadas las lágrimas del sufrimiento, porque hay y habrá muchos que rechazarán al que consuela, y ese es el mayor problema. El problema de la condenación de muchos plasmada en las Escrituras; no es carencia de salvación, sino rechazo al salvador y su salvación.
“Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.” Apocalipsis 21:4 RVR1960
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