“También en el camino de tus juicios, oh Jehová, te hemos esperado; tu nombre y tu memoria son el deseo de nuestra alma.” Isaías 26:8 RVR 60
Uno de los principales problemas del cristiano de nuestros tiempos, es la falta de deseo intencional e intenso.
Tanto Israel como nación del primer pacto, como la iglesia el pueblo del segundo pacto; que reúne a todos los hijos e hijas de la fe, tenemos en común la naturaleza humana, la pequeñez moral y la débil voluntad. Pero hay una diferencia entre Israel y la iglesia; la nación de Israel expresaba un deseo por Dios, más allá de sus conductas muchas veces hostiles a la voluntad de Dios.
La iglesia de nuestro tiempo, parece adolecer de ese deseo ardiente, intenso e intencional por la presencia de Dios. Tenemos la urgente necesidad de Dios, pero nos hemos adormecido.
Isaías nos recuerda este día, que debemos esperar en Dios con anhelo, y meditar en su poder. Traer a memoria quién es Él. Y el sentido de expresión del profeta es de añoranza, de un deseo profundo, de un deleite por Él, aún en la espera.
¿Seguirás esperando a Dios y en Él? Entonces incentiva ese deseo intencional e intenso, y aquí te dejo algunas sugerencias:
- Toma tiempo cada día para meditar en la lectura de la Biblia. O sea, no solo leerla sino meditarla.
- Toma tiempo para orar.
- Busca espacio para estar a solas con Dios y medita en lo que te rodea, en lo que tienes, y da gracias.
- Comparte de tus riquezas materiales y espirituales con tus pares.
Son ejercicios simples que hemos dejado de practicar. Si lo hacemos estaremos animando nuestras conciencias a la búsqueda intencional e intensa de Dios.
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