Porque vendrán tiempos en que no se soportará la auténtica enseñanza, sino que, para halagar el oído, quienes escuchan se rodearán de maestros a la medida de sus propios antojos. 2 Timoteo 4:3 (BHTI).
Hay un pedido encarecido y urgente de Pablo, a Timoteo, pareciera un llamado de angustia para que esté preparado para los días de gran apostasía.
Pablo no avizora nuestra época, pues sus circunstancias son ya de ácido contra la verdad. No obstante, por el Espíritu discierne el principio del fin cargado de intolerancia a la verdad.
Pablo llama esta tendencia humana del fin: “Comezón de oír” y significa, que la gente no soportará oír la verdad de la sana doctrina del Evangelio. Pero queriendo seguir la religiosa manera de vivir, se rodearán de predicadores que les digan lo que quieren oír, para acallar sus conciencias. Serán predicadores hechos a la medida de las muchedumbres, que correrán tras las fabulas o ideas mitológicas –vemos mucho esta tendencia en la nueva era y el esoterismo, hablando de la energía cósmica y el karma –.
Realmente es triste pensar en esto, pero debemos analizarlo en detalle, porque primeramente nosotros debemos estar preparados para no caer en descrédito tanto en lo que enseñamos, como en lo que escuchamos. El mundo necesita oír la verdad, y no debemos adulterarla, ni callarla. Así que manos a la obra:
“Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.” 2 Timoteo 4:5 RVR1960
Ser sobrios es no caer en excesos beligerantes (de contienda) por la sana doctrina, y ¿las circunstancias?; soportar las aflicciones que esta nueva generación incrédula, apóstata e inmoral nos dispensará, mientras seguimos siendo heraldos del evangelio de Cristo.
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