Reflexión

Leer la historia en la Biblia aquí: https://bible.com/bible/149/luk.15.13-32.RVR1960

Lucas capítulo 15 es la triada de las parábolas de los encontrados (comúnmente conocidas como parábolas de lo que se ha perdido). Pero si leemos con atención, el énfasis no está en un estado de pérdida, sino en una tarea de búsqueda, encuentro y regocijo. ¿No será que así quiere Dios que miremos esas historias, y la nuestra propia?

Hay mañanas que amanezco perdido en mi interior, sintiendo que por más que hago no hay logro. No me encuentro en mis propios sueños, ni me encuentro en mi ayer, aunque consciente que desde ahí (desde el ayer) construí mi presente, camino al futuro. Eso es preocupante, porque la vida es una sucesión de hechos inapelables con los que construimos pasado, presente y futuro; y por lo tanto, no debe estar anclada en la tierra de nunca jamás, lugar y momento equivocado de grandes peligros.

Pensé en la conocida parábola del hijo pródigo, que otros prefieren llamar la parábola del padre amoroso. Hoy la reflexioné y la apliqué con el nombre de la parábola del encontrado que se encontró  sí mismo. Sí, este muchacho de la historia se encuentra a sí mismo en el lugar y momento equivocado, y esto lo hace pensar en sus raíces y la necesidad de regresar a ellas en un sentido de dirección más que de apego. El padre a la vez, lo encuentra, en el lugar y momento justos. El perdido que se encuentra consigo mismo (el hijo), es consciente de estar en el lugar y momento equivocado; el buscador de su herencia (el Padre), ha estado claro, en alerta y en plena búsqueda del reencuentro…”El resultado es el regocijo y la fiesta de un presente con futuro”.

Pero amanecer así, como hijo pródigo algunos días, es un trauma doloroso. Solo doy gracias a Dios porque Él, quien es un BUSCADOR incansable; siempre nos encuentra. Y una cosa más he comprendido y es una idea poco ortodoxa (Ortodoxia es aquello que se tiene por cierto y absoluto), “que cada uno de nosotros necesita encontrarse con la esencia de sus raíces, no para confluir en una relación de apego con aquello, sino en un reenfoque de la identidad”.

Dios el Padre amoroso que busca, nos encuentra en el camino, pero en la parábola algo nos queda claro: “nosotros debemos mirar conscientemente dónde estamos y discernir si es el lugar para el que fuimos diseñados; recapacitando si no lo es, para retornar al diseño de Dios”.

La vida es búsqueda, encuentro y regocijo, anclados a un presente con futuro.

Elías
No te quedes en esa tierra de “nunca jamás”, donde el peligro asecha y la ilusión se superpone a la realidad.

“Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies.” Lucas 15:20-22 RVR1960

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