“Ella hizo que mi vida fuese más fácil, ella logró que yo soñara, mientras sus sueños desfallecían. Ella fue sinónimo de abnegación, porque se negó victorias, derechos y premios, por cedérmelos a mí. ¡Ella…fue mi madre!”

Este pensamiento póstumo a mi madre, me hace reflexionar acerca de la mujer y sus poderosas cualidades innatas para cuidar y entregarse por los que ama.

Reafirmo esas cualidades en mi esposa, mi hija, mis hermanas, y otras mujeres fuertes de mi círculo social, que han marcado vidas.

“Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas.” Proverbios‬ ‭31:10‬ ‭RVR1960‬‬‬‬

La Biblia nos deja ver de manera poética, que las virtudes de la mujer son propias y naturales a su esencia. Tan valiosas como piedras preciosas. Por lo tanto, cuando una mujer no deja aflorar sus virtudes, es porque ha sido dañada en alguna parte de su peregrinaje. Algunas veces han sido dañadas en la niñez, otras veces en sus relaciones afectivas.

Las virtudes de la mujer en el contexto de proverbios, consisten en: fidelidad, buenas administradoras, proveedoras, protectoras, dadivosas, diligentes, prudentes, irradian el honor de sus familias, bondadosas; entre las más destacadas en cada verso del poema (Proverbios 31). ¿Mujer, qué virtudes puedes ver en tu vida? ¿Cuáles virtudes quisieras trabajar más? Toda estas características son propias de una mujer que primeramente quiere agradar a Dios, de lo contrario fácilmente se confundirá con las muchas corrientes humanas de actualidad, que no toman en cuenta a Dios.

Los hombres entonces, no debemos creernos y mucho menos actuar con ínfulas de superioridad, sino mirarnos como afortunados del regalo de Dios en una mujer virtuosa.

Por lo tanto, no es la licencia que le da la sociedad, ni mucho menos el permiso que le dan los machos a su alrededor (padres, hermanos, hijos, esposo). El poder de una mujer es su autodeterminación y su confianza en Dios.

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